!LA VIRGEN DE LA ANTIGUA NO VALE NI PARA DESCALZAR A LA DE LA ENCINA!

Antonio de Trueba y de la Quintana, fue un escritor vizcaíno, que en 1862 fue proclamado cronista y archivero del Señorío de Vizcaya. Entre otras cosas, escribía leyendas, como por ejemplo la de los montes bocineros.

Sobre Artziniega también escribió un par de cosas, pero en este caso un “cuento sucedido” según él, en Orduña, que está la Virgen de la Encina de por medio. Publicado en la obra Cuentos Populares de Vizcaya:

La Virgen de la Encina en el año de su consagración. 1954

LAS TRES DEVOCIONES

I. Los cuentos contados por mí al público (que en verdad no son pocos, puesto que llegan a diez tomos, se dividen en tres clases: cuentos propiamente populares, pues son recogidos de boca del pueblo y recontados por mí como Dios me da a entender; cuentos inventados por mí, en virtud de que soy un cachillo del pueblo y no se me ha de negar la libertad de inventarlos, cuando al más zamarro se le concede, y cuentos que no lo son. A éstos últimos, que pudieran también llamarse «Cuentos Sucedidos», pertenece el que voy a contar para explicar cuál es la devoción como Dios manda y cuáles las devociones como manda el diablo.

II. Han de saber ustedes que en Vizcaya hay un pueblo, cuya única inmodestia consiste en llevar el nombre de ciudad, no teniendo la décima parte del vecindario de Bilbao, que lleva el nombre de villa, y aún esta inmodestia es sólo aparente, pues el pueblo de que se trata no lleva el nombre de ciudad por vanidad propia, sino porque le heredó de sus honrados antepasados, que no le ganaron adulando a los reyes o señores, sino derramando su sangre y gastando su hacienda en serviciode Dios y de la patria.

Este pueblo, que se llama Orduña, tiene fuera sus muros, en las estribaciones septentrionales de la cordillera pirenáico-catábrica, un santuario muy venerado, consagrado a la Madre de Dios con el nombre de la «Virgen de la Antigua», que se funda en proceder la imagen que allí se venera de otro pueblo que precedió al actual y tuvo asiento precisamente donde le tiene el santuario que conmemora su existencia.

En Orduña, como en todos los pueblos, sin exceptuar a los más religiosos y cultos, hay gentes que no entienden la devoción como Dios manda, que es como la entiende el capellán de la Virgen de la Antigua, sino como manda el diablo, que es como la entiende Orapronobis, y sobre todo como la entienden Juan Palomo y su hijo Bartolo.

III. Orapronobis era una viuda más simple que los que creen en el patriotismo de los políticos de oficio, y es tenida por una santa, que por intercesión de la Virgen de la Antigua alcanza de Dios grandes favores.

Esta circunstancia mueve a las gentes que tienen de la devoción la idea que tiene Orapronobis y tienen Juan Palomo y su hijo, a pedir a la primera que les alcance de Dios por intercesión de la Virgen de la Antigua, lo que más cuenta les tiene; y Orapronobis, que es incapaz de negar a nadie favores de esta naturaleza, se apresura siempre a acceder a tal petición; de modo que sí la Virgen o su divino Hijo no son siempre tan complacientes como ella, no es por falta de voluntad y diligencia de Orapronobis.

Citaré un ejemplo de ello. Uno de los que en los puertos de mar cargan de pescado frescos sus caballerías y van a venderlo a los puertos del interior, llegó a Orduña (que dista de la costa ocho o diez leguas) con dos cestas de besugos que le quedaban de los que había cargado en Bermeo, y una fresquera se las compró, para vender los besugos al por menor. La fresquera decía, mirando hacia la costa, con ansia de ver aparecer hacia allí nubarrones que indicasen próximo temporal:

— Si Dios quisiera que se alborotase la mar de modo que en dos o tres días no pudiesen salir a ella los pescadores de Bermeo, me ponía yo las botas vendiendo como quiera las dos cestas de besugos, que tendré que vender a cualquier precio si la mar está buena y viene por Orduña peste de besugos más frescos que los míos.

Y así pensando y diciendo, se fué a ver a Orapronobis y le suplicó que rogase a la Virgen de la Antigua que se alborotase la mar, y Orapronobis se fué inmediatamente al santuario, y con todo su corazón y toda su alma, pidió a la Virgen que intercediese con su divino Hijo para que se alborotase la mar, de modo que no pudiese salir ni una lancha pescadora, y la pobre fresquera de Orduña, libre de toda competencia, pudiese vender al precio que le diese la gana las dos cestas de besugos, aunque estos olieran a demonios.

IV. Estaba yo por decir que en punto a devoción, Juan Palomo es otro que bien baila, pero me guardaré muy bien de decirlo, porque la devoción de Orapronobís, al menos en la intención, se diferencia mucho de la de Juan Palomo. Juan Palomo cree en Dios y en la Virgen y en toda la corte celestial, pero es con la condición precisa de que Dios y la Virgen y los Santos han de hacer lo que a él le tenga cuenta.

Un día acudió a Orapronobís, suplicándole que pidiera a la Virgen de la Antigua que no se muriese un huésped que él tenía en su casa y le pagaba lucrativo hospedaje y había caído enfermo de mucho peligro, Orapronobís le complació, el huésped se puso bueno, y Juan Palomo anduvo por mucho tiempo armando camorras con los de Arceniega, y los de Begoña, y los de Eibar, sosteniendo que ni la Virgen de Begoña, ni la Virgen de la Encina, ni la Virgen de Arrate, ni ninguna Virgen, aunque fuese bajada, del cielo, valía nada en comparación de la Virgen de la Antigua, de Orduña.

Otro día acudió a la misma Orapronobís, suplicándole que pidiera a la Virgen de la Antigua que subiera todo el pueblo el precio del trigo, porque él tenía aún sin vender todo lo que había acaparado para la venta en agosto último: Orapronobís le complació muy de veras; pero el precio del trigo en lugar de subir bajó, y Juan Palomo, que sabía cuánto les quemaba la sangre a los de Orduña el que se dijera que la Virgen de la Encina valía más que la Virgen de la Antigua, armó cien camorras con ellos, diciéndoles que la Virgen de la Antigua no valía ni para descalzar a la de la Encina; y en cuanto a Orapronobís, decía que era una beatona falsa, a quien ni Dios ni la Virgen ni ningún santo hacían caso, y que si su huésped se había puesto bueno, era porque no le había llegado la hora de la muerte, y añadía que ni Dios ni la Virgen ni los santos se metían en que un hombre se pusiera bueno o dejase de ponerse.

Esta era la devoción de Juan Palomo, de quien su hijo Bartolo era vivo retrato por fuera y por dentro. ¿No es verdad que la devoción de Juan Palomo, aún más que la de Orapronobis, lejos de ser como Dios manda, era como manda el diablo?

V. Llegó el tiempo de la quinta, y entraron en ella el hijo de Juan Palomo y el hijo único de Orapronobis, sacando el primero el número 13 y el segundo el número 12, para doce soldados que correspondían a Orduña. El hijo de Juan Palomo no tenía exención alguna, y por consecuencia, sí se libraba el hijo de Orapronobis, que alegaba la de hijo de viuda pobre, a quien mantenía, su padre no tenía más remedio que dejarle ir a tomar el chopo o soltar para redimirle ocho mil reales, que para él era como soltar ocho mil dientes; pero Juan Palomo y su hijo, que habían protestado de la exención del hijo de Orapronobis, confiaban en que éste sería declarado soldado, completándose con él el cupo.

Entre las gentes cuya devoción correspondía a dos de las tres de que se trata en este cuento, empezó a cundir la opinión de que Orapronobis apretaría más firme que nunca con la Virgen de la Antigua para que su hijo saliese libre, y cuando Juan Palomo y su hijo cayeron en esto, convinieron en que Bartolo corría grave riesgo de ser declarado soldado.

Padre e hijo cogían el cíelo con las manos, viéndose amenazados de este peligro, y la víspera de la declaración de soldados, a fuerza de discurrir en busca de medios para conjurarle, dieron por fin con uno que les pareció a pedir de boca y les tranquilizó por completo. Este medio consistía sencillamente en plantarse los dos de centinela día y noche en el campo que precede al santuario de la Virgen de la Antigua, y no consentir ni a tiros que Orapronobis pasase al santuario a rogar a la Virgen que saliese libre su hijo.

VI. En efecto, Juan Palomo y su hijo, armados cada cual de un buen garrote, se fueron aquella noche al Campo de la Antigua, resueltos hasta a deslomar de un garrotazo a Orapronobis, si no había otro medio de impedir a ésta que visitase a la Virgen, y allí permanecieron toda la noche, y continuaban la mañana siguiente, ojo avizor uno y otro, a ver si Orapronobis asomaba por allí antes de hacerse la declaración de soldados, que debía empezar a las diez de la mañana.

A muchas mujeres vieron pasar hacía el santuario desde que empezó a rayar el alba, unas pobres y otras ricas, unas calzadas y otras descalzas, unas con la cara descubierta y otras con la cara velada, pero ninguna de ellas era Orapronobis. Únicamente, cuando todavía no había acabado de amanecer, repararon en una, cuyo andar les pareció el de Orapronobis, pero se convencieron de que no era ella, porque iba descalza de pie y pierna, cosa que ni de pensar era de Orapronobis, que vestía siempre de medio señora, y era tan honesta, que se lo tapaba todo, incluso la cara.

Las diez de la mañana estaban para dar, y Juan Palomo y su hijo se disponían a dejar el puesto, creyendo no ser ya necesario que permanecieran en él, y contentísimo por haber pasado para Bartolo el gran peligro de que Orapronobis pidiese a la Virgen que saliese libre su hijo, cuando padre e hijo dieron un bramido de cólera y desesperación viendo a Orapronobis salir del santuario descalza de píe y pierna, sin duda porque había hecho voto de ir así a visitar a la Virgen,—¡Sernos perdidos!—exclamó Juan Palomo. ¡Perdidos sernos! —asintió su hijo.

Y reventando los dos de ira, se dirigieron al encuentro de Orapronobis, poniéndola de santurrona, de devota falsa, de hipocritona, de fanática, de chupalámparas, de tragasantos y de husmeasacrístías, que no había por donde cogerla.

Orapronobis, asustada con los insultos y el ademán amenazador de Juan Palomo y su hijo, empezó a dar voces en demanda de auxilio; y oyendo aquel alboroto el venerable capellán del santuario, se apresuró a salir a averiguar en qué consistía, y apaciguarle.

VII. — Qué es eso, hijos míos, que tanto irrita y altera a ustedes? —preguntó el capellán a Orapronobis y sus increpadores. —Señor capellán, que por esta picara beata va a ir mi hijo soldado.—No hay tal, señor capellán, que si va será porque la Santísima Virgen quiera librar al mío. —Pues precisamente eso es lo que yo quiero decir. Prevalida esta bribona de que consigue de la Virgen lo que le da la gana… —Hijos míos—interrumpió el capellán a Juan Palomo, profundamente dolido de la falsa idea que, tanto aquel majadero como aquella mentecata tenían de la devoción—les conozco a todos ustedes, y sin necesidad de explicación suya ni de nadie sé por cuan errado camino van ustedes en materia de fe religiosa. Escúchenme ustedes y después de escucharme, obren en esta materia como obra la generalidad de las gentes del honrado y piadoso pueblo a que ustedes y yo pertenecemos. —Si su hijo de usted — continuó el capellán dirigiéndose a Orapronobís—es declarado libre del servicio militar, será porque sea justo, que si no lo fuera, la Virgen no habría de interceder con su divino Hijo para que se cometiera una injusticia.

¿Qué idea tienen ustedes de Dios y de su Santísima Madre y de los santos? Ciertamente que la tienen muy errónea, Dios es la esencia de la justicia y del bien, y siéndolo, es el colmo del absurso el solicitar y esperar de él cosa que sea en perjuicio de nuestros semejantes en general o de alguno de ellos en particular. ¿Comprende usted, obre y simplicílla hija mía, lo que quiero decirle? —¡Ay, señor capellán! No lo comprendo, porque Dios no me ha dado bastante talento para ello, pero sí comprendo que cuando usted lo dice será mucha verdad. —Pues nada más puedo decirle a usted; y ahora voy a ver si soy más feliz explicándome con éstos… —Señor capellán – saltó el bestia de Juan Palomo – no se canse usted en pedricarnos a mí ni a mi hijo. A buenos cristianos no nos ganan ni usted ni todos los curas y frailes de este mundo, pero no pasamos por eso de que siempre ha de servir uno a Dios y Dios no le ha de servir a uno más que cuando a él le dé la gana.

—¡Canario, tiene razón mi padre! —añadió Bartolo. — Y yo digo como él, que por más que nosotros los de Orduña andemos siempre con que no hay Virgen como la «aquí en esto», la Virgen de «aquí en esto» no vale más que para hacerle a uno trastadas como la que «pueda» ser que nos haga hoy mismo.

Ya iba el capellán a poner severo y elocuente correctivo a las barbaridades de Juan Palomo y su hijo, cuando se vio detenido por los gritos de alegría que daba el hijo de Orapronobis subiendo a anunciar a su madre que había sido declarado libre.

Juan Palomo y su hijo quedaron en silencio un instante, meditando el medio de hacer estallar su desesperación y su despecho, y cuando creyeron haber dado con uno que a la par fuese un desahogo de su rabia y un insulto a la Virgen de la Antigua y a los orduñeses, arremetieron hacia la ciudad, gritando:

¡Viva la Virgen de la Encina de Arceniega, que la de la Antigua de Orduña no vale nada!

Desde entonces este cuento se cuenta en Orduña para explicar cuál es la devoción como Dios manda y cuáles las devociones como manda el diablo.

Bibliografía:

  • Cuentos populares de Vizcaya Tomo X. Antonio de Trueba y de la Quintana. Año 1925.

Las epidemias de cólera en Artziniega S. XIX.

Debido al virus Covid-19, conocido vulgarmente como “Coronavirus”, que está acechando a nivel mundial y sobremanera nuestra provincia, los diferentes Gobiernos están tomando una serie de medidas para controlar la epidemia. La última ha sido el Gobierno de España decretando el Estado de Alarma.

Hasta día de hoy, aunque no ha habido ningún caso en nuestro pueblo, tenemos que estar confinados en casa, salvo en algunos supuestos. Vamos, que estamos sin poder salir a la calle, y sólo pudiéndolo hacer para compras básicas, ir a trabajar, etc.

No ha sido esta, sin embargo, la primera ni será la última epidemia que sufra Álava. En el siglo XIX hubo tres epidemias de cólera bastante potentes, que esta vez sí hicieron mella en Artziniega. Fueron en los años 1834, 1855 y 1885. Hubo otra además que en 1893 afectó a Bizkaia, de que también padecimos efectos.

En la tesis doctoral de Manuel Ferreiro Ardión El cólera en las transformaciones del siglo XIX en Álava. La epidemia de 1834, dice lo siguiente:Frente a las 1.166 víctimas -aunque sean un mínimo que barajo para la epidemia de 1834 en Álava, la mortalidad atribuida a la de 1855 vendría a duplicar esa cifra, dejando claro en términos de mortalidad bruta que ésta fue más devastadora”. Esta infección, según el autor era la llamada cólera morbo asiático. Y al igual que el virus Covid-19, parece que venía de Asia.

En aquella época se tomaron algunas decisiones erróneas, debido a las diferentes teorías que había y al desconocimiento de cómo combatir la epidemia. Pero en estas líneas de lo que vamos a hablar, sobre todo, es de lo recogido en los libros de actas del Ayuntamiento en esos años.

Epidemia del año 1834

En el archivo municipal no hemos encontrado nada. La villa estaba sumida en plena guerra carlista y las actas no hablan del tema. Según la tesis doctoral antes expuesta, debieron de morir 7 personas de cólera. El cálculo lo sacaron mediante la diferencia entre la mortalidad absoluta del periodo agosto-noviembre de 1834 y la media de la mortalidad del mismo intervalo en el decenio 1830-1839 sin 1834. Se trata de un dato que hay que coger con pinzas, por tanto.

Epidemia del año 1855

En la sesión ordinaria del 26 de noviembre de 1854 el Ayuntamiento debido “a la epidemia del cólera que aflige a otras provincias” acordó:

se circule a los pueblos del Distrito para que se cumpla la indicación hecha por la Provincia, y que respecto de esta Villa que previo acuerdo del Cabildo Eclesiastico se disponga ir en rogación al Santuario de nuestra Señora de la Encina lo mas pronto posible avisándose al efecto previamente por los Alguaciles ordenando asistan cuantas mas personas puedan a tan laudable fin”.

Por lo visto no surtió efecto, porque al año siguiente llegó la epidemia.

En este año de 1855, sí que hay cifras. Están recogidos por un tal Gerónimo Roure en su memoria sobre la epidemia de cólera de dicho año. En total en Artziniega murieron por esta causa 22 personas. Y esta vez sí tenemos constancia de que afecto a nuestra Villa y su jurisdicción.

Según José Iturrate debieron ser más; entre los meses de agosto y setiembre, que es cuando más infecciones hubo, fallecieron 48 personas, y 67 en todo el año. El seis de setiembre, por ejemplo, murieron en un solo día seis personas.

La primera fallecida por el cólera fue Juana de Ureta, de 33 años. Se decía de ella, como la mayoría de los fallecidos, que “no habiendo podido recibir el Viático por estar atacada del cólera morbo asiático, de que falleció”.

El 30 de agosto de 1855 en sesión extraordinaria, el mismo día que murió Juana, deciden enterrar los muertos por cólera fuera del cementerio y con unas medidas especiales. Así dice:

Según los partes de los facultativos de cirugía y medicina se ha declarado la epidemia reinante conocida con el nombre de colera por lo que se estaba en el caso de tomar medidas oportunas, y en su virtud se acuerda que se ponga una tejabana provisional en el campo santo para depositar los cadaveres, que en el mismo se haga una zanja contigua a la pared de abajo a los enterradores para poder con mas facilidad dar tierra a los cadaveres, y que á referidos enterradores se les abonen ocho o diez reales mas por cada cadaver, que tambien se prepare cal viva, y que a cada cadaver se le eche seis u ocho celemines de cal antes de la tierra”.

El cementerio en esa época estaba entre Campoabajo y el camino de La Lastra (dónde la casa de Angelines).

Para octubre había cesado la epidemia y llegaron los pagos. “170 reales que desde el 5 de setiembre se gastaron en alimentos y demás en el Hospital provisional de coléricos, con el alquiler y reposición del local”.

El hospital que tenía la villa, contiguo a la casa de Zubiaur, fue demolido por los liberales en 1839, en plena Guerra Carlista, para fortificar la villa. Desde entonces no tenía la villa hospital. Por ello alquilaron un local que desempeñara esa función.

Un ejemplo de varios que podemos encontrar en los archivos: “los curas beneficiarios dijeron que en el año 1839 se fortificó esta población por disposición del Excmo. Señor General en Jefe del Ejército de Operaciones del Norte, con cuyo motivo las tropas encargadas de la operación, demolieron el Hospital de esta Villa, sito en el Campo titulado de Abajo”.

Sin embargo, en ese mismo año de 1855 se empezó a reedificar en el mismo lugar que estaba el anterior. “6 reales de vellón pagados a dos peones en descubrir los cimientos del antiguo Hospital, para formar el plano del nuevo”.

Hospital
Hospital de Artziniega (1855-1914).

Epidemia del año 1885

De las tres epidemias la más virulenta fue la del año 1855 antes mencionada. Según los datos de Pedro M. Ramos la enfermedad afectó al 8,5% de la población y acabó con la vida de 3.000 personas en Álava. Según Iturrate, quién fue párroco del pueblo, un 10% en Artziniega.

Del año 1885 no tenemos datos exactos pero sí noticias. También conocemos las medidas que tomó el ayuntamiento en virtud de una comunicación del Gobernador Civil.

Sesión ordinaria del 2 de agosto de 1885:

“En vista de la comunicación del Excmo. Sr Gobernador Civil de la provincia de fecha 20 de julio ultimo, por la cual se ordena limpien las cuadras, y se blanqueen las casas tanto por la parte exterior como interior y la junta de sanidad acordó en el dia de ayer que se blanqueen las habitaciones y que a los pobres se le facilite la cal por el Ayuntamiento según lo dispuesto en la comunicación del Gobernador. Se acuerda por unanimidad el que se traigan veinte fanegas de cal para distribuir entre los pobres y que se pague su importe del capitulo once del presupuesto de gastos de improvistos del presupuesto municipal.

Tambien se acuerda por unanimidad nombrar a D. Manuel Mardones teniente alcalde para que acompañe a el profesor veterinario D. Juan Lobo al reconocimiento de los establecimientos y tiendas de todos los comestibles que existan en las mismas”.

Aunque no tenemos datos fidedignos de los muertos por el cólera de este año, y parece que fue la epidemia que menos afecto a la población, se tomó una decisión trascendente.

En sesión extraordinaria del 31 de agosto, siendo alcalde Manuel Garavilla y Urrutia, se dio cuenta de y lectura del acuerdo que había tomado la junta municipal de sanidad:

“Referente á que consideran que la feria de Nuestra Señora de la Encina que se celebra en esta villa desde el 14 de setiembre hasta el 22 ambos inclusive, hay diversos pareceres, tres de los individuos que no creen prudente y otros que debe celebrarse y que lo ponía en conocimiento del Ayuntamiento para resolver sobre este particular lo que mejor convenga en atención a las circunstancias que atravesamos por la epidemia de Colera. Despues de una amplia discusión en la que tomaron parte todos los presentes y teniendo en cuenta que el asunto es de gravedad y que se perjudican interés, tanto de la comunidad como particulares, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad el que se convoque á una junta general de todo el vecindario con objeto de oir el parecer de todos los vecinos, para en vista de lo que opinen y disponga la mayoría, resolver por la corporación lo que mejor proceda sobre la supresión ó continuación de la feria como en años anteriores, y que dicha junta tenga lugar mañana martes primero de septiembre y hora de las seis de la tarde”

Era tal la importancia que tenía la Feria de la Encina para el ayuntamiento como para los vecinos, que hicieron un referéndum. En el primer y único punto de la junta general del día siguiente se decidió:

“Habiendose reunido en numero de cuarenta y ocho vecinos y despues de ohir el parecer de todos, resultó que cuarenta y tres de los presentes dijeron que se celebrase la feria segun costumbre, tres se reservaron el dar su voto y dos manifestaron que no se celebre la feria y en vista de que casi todo el vecindario opina y pide que se celebre, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad el que se celebre la feria segun viene celebrándose de tiempo inmemorial desde el dia catorce hasta el veinte dos ambos inclusive del mes actual”.

Posteriormente, el 6 de setiembre concretamente, y a propuesta de algunos vecinos, acordaron abrir una suscripción municipal para que la gente con sus limosnas ayudase en atender las necesidades de la epidemia.

También, en ese pleno, se dio lectura de una comunicación del gobernador civil de Álava para “establecer en la debida uniformidad las inspecciones sanitarias, trasladar Alava de acuerdo con la Diputación de Vizcaya, que ha delegado en el diputado por dicha provincia D. José Luis Villabaso, sus atribuciones sobre varios Ayuntamientos y entre ellos el de esta Villa

A partir de esa fecha iba a ser la Diputación vizcaína quién hiciera las inspecciones sanitarias en Artziniega.

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Feria de la Encina.

Sigamos con la feria: el pueblo decidió por lo tanto no suspenderla, pero ¿llegó a celebrarse? Daos cuenta que en aquella época, suspender la feria, era peor que si se suspendieran las fiestas de Artziniega y mercado de antaño actuales. Eran días de fiesta, sí, pero sobre todo de negocio. Tanto el ayuntamiento como la gente del pueblo ganaba mucho dinero de ella.

El acta del 20 de setiembre nos lo aclara:

“El Ayuntamiento despues de una detenida discusion en la que tomaron parte todos los presentes y teniendo en cuenta que la feria que debia celebrarse segun costumbre inmemorial y que ha sido suspendida por el Excmo Sr. Gobernador Civil de la provincia con acuerdo de la Junta Provincial de Sanidad, en comunicación de fecha once del actual, en atencion á las circunstancias por que atraviesa la provincia con la epidemia reinante del Colera, y teniendo en cuenta los perjuicios que se originan á el municipio y los vecinos con la supresion de la feria, este Ayuntamiento esta de acuerdo en pedir autorizacion á el excmo Sr. Gobernador Civil de la provincia, para trasladarla a otra epoca tan pronto como cese la epidemia del colera, y si no se podria conseguir dicha autorizacion para celebrar la feria, entonces resolvera este Ayuntamiento la reclasmacion hecha por el rematante D. Pedro Lobo según proceda en justicia”

Como leéis, no se celebró. Esto ocasionó grandes pérdidas económicas en los vecinos del pueblo. Uno fue Pedro Lobo, quién había ganado “el remate para cobrar el recargo de los vinos y licores en el ferial donde es grande el consumo”. De ahí su reclamación.

Para que nadie fuera de pícaro, el ayuntamiento decidió lo siguiente:

“el que se pongan plantones en todas las entradas de la villa con obgeto de que no entre nadie en el ferial, ni en toda esta jurisdiccion se haga transacion de ganado por estar suprimida la feria y el que contravenga á esta disposicion se castigue con lo que el Sr. Alcalde crea prudente”.

Epidemia del año 1893

Aunque las tres primeras epidemias fueron las más sonadas en la provincia, años más tarde, el 5 de octubre de 1893 se dio un caso seguido de defunción. Esto decía el diario La Correspondencia de España después de dar la noticia de la muerte de un hombre infectado:

“En Arciniega reside el subdelegado de medicina y se habían tomado medidas previsoras por su proximidad a Bilbao, estableciendo el municipio un hospital de coléricos y un barrancón para aislar a los que estuviesen en contacto con los mismos”.

El día 14 de octubre el mismo diario informó:

“El gobernador civil de Vitoria ha regresado del pueblo de Arceniega, donde se han presentado nuevas invasiones de cólera morbo asiático.

Supónese que el contagio procede de la llegada á dicho pueblo de un minero de Somorrostro á mediados de setiembre último, pues dos de los invadidos son hermanos del minero de referencia, y este se halla hospedado en casa de los enfermos. La madre de ellos también enfermó y curó sin llamar al médico.

Hasta la fecha han ocurrido en Arceniega seis invasiones y tres defunciones.

Por el Ayuntamiento de Arceniega no se escasean recursos pecuniarios; pero las circunstancias de existir el foco de la enfermedad en un barrio aislado de casas pobres, donde se celebra el mercado de venta y compra de ganado, ha podido tal vez ser causa del progreso de la epidemia.

El Gobernador después de visitar á los coléricos y de enterarse por sí propio de lo que ocurría en la localidad, ha dictado enérgicas disposiciones, ordenando el aislamiento de las personas que asistan a los atacados y el cumplimiento más exacto de las medidas sanitarias”.

Al parecer un minero de Somorrostro se quedó a dormir donde sus hermanos en una casa de un barrio de la villa, y como a la Feria venía mucha gente, contagió a unos cuantos. Las medidas sanitarias dadas por el Gobernador se detallan en la sesión ordinaria del ayuntamiento del primero de octubre de este mismo año. El alcalde y concejales tenían claro, que la epidemia venía esta vez de Bizkaia:

“…de la enfermedad reinante en la provincia de Vizcaya y establecer en esta villa la inspección facultativa sanitaria. Después de haberse hecho cargo de cuanto se ordena y dispone en las circulares de referencia se cuerda por unanimidad lo siguiente:

1º Que se ponga un bando para que se blanqueen en el termino de cinco días todas las casas por dentro y por fuera.

2º Que se traigan cincuenta fanegas de cal y que se distribuyan entre el vecindario para el blanqueo.

3º Que se ordene a las fondas, posadas y casas particulares que den inmediatamente parte á la autoridad de todas las personas que llegan á sus casas.

4º Que se cuenta con el Hospital de esta villa para el caso que se presentase algún caso de colera y destinar una casa en el barrio de Barretaguren que se halla vacante.

5º Que todos los vecinos y viageros que vengan á esta villa de puntos infestados, estarán obligados a presentarse a la ynspección facultativa que se establece en la sala de este Ayuntamiento por termino de seis dias y el que contravenga será castigado con la multa que establece la circular del Sr. Gobernador y se dará parte a la citada autoridad para su imposición como se ordena”.

Casualidades de la vida, el prestigio oftalmólogo Baldomero Castresana Goicoechea, que posteriormente llegó a ser el jefe del Instituto Oftálmico Nacional, estaba por aquí. En aquella época ya trabajaba en Madrid, así que vendría de visita a su pueblo natal o de paso hacia Bilbao.

Su pueblo natal era Llanteno, allí nació el 7 de agosto de 1867. Su madre era Felipa Goicoechea y su padre Matías Castresana. Le bautizaron en la iglesia de Santiago Apóstol con el nombre de Francisco Baldomero Cayetano.

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Baldomero Castresana y Goicoechea.

Los más mayores ya conocieron a su hijo, que también fue oculista. Para que os situéis los más jóvenes, la casa tipo indiana de la familia Castresana es las que está en la esquina que hacen las calles Avenida Garay y cuesta de La Encina.

El señor Castresana, viendo la situación, ayudó tanto a la villa como a la gente de los pueblos de alrededor en sanarles, pero no sólo a los infectados por cólera. Por ello, y en compensación al servicio prestado desinteresadamente, el Ayuntamiento en sesión ordinaria del 5 de noviembre de 1893 acordó lo siguiente:

“En virtud de los casos sospechosos diagnosticados de colera nostras, por el Sr, Subdelegado de Medicina presentados en esta localidad y de haberse establecido una inspección Sanitaria, cuyos servicios reclamaban una asistencia facultativa doble; V. E. tiene conocimiento por oficio remitido por esta Alcaldia con fecha del 13 de octubre ultimo, que D. Baldomero Castresana y Goicoechea Doctor en Medicina y Cirugia y Medico de la Beneficencia Municipal de Madrid, que se encontraba accidentalmente en esta localidad, ofreció sus servicios á este Ayuntamiento sin obligacion alguna y gratuitamente habiendole prestado en efecto, por espacio de tres semanas, no solo en esta villa, sino en los pueblos inmediatos existiendo en el de Retes de Tudela enfermedades de varias clases. En todas partes, ha desempeñado su misión con el mayor celo y eficacia, en vista de lo cual, este Ayuntamiento en masa, como todos sus vecinos solicitan de V. E. informe el siguiente (oficio) favorablemente, é interés del del Excmo Sr. Ministro de la Gobernación una recompensa como premio á sus oportunos y excelentes servicios prestados á este vecindario en general, acordando se pase copia de este acuerdo en oficio, al Sr. Gobernador Civil de la Provincia”.

Para la sesión ordinaria del ayuntamiento del 19 de diciembre la epidemia ya estaba superada. El alcalde explicó las medidas tomadas y que se seguirían tomando y se hizo la relación de gastos que provocó la epidemia, gastos que en parte se sufragaron con la suscripción voluntaria que se puso en marcha. Y también dónde había estado lo que denominaron el foco de la epidemia de cólera nostras; concretamente, en Gordeliz y San Antonio.

“Se hizo presente por el Sr Alcalde que con motivo de la epidemia que se presentó en esta localidad y su barrio de Gordeliz y San Antonio, se tomaron medidas de rigor con objeto de combatir la epidemia del colera y evitar su propagación lo que pudo conseguirse, y que en los primeros momentos de la presentación de la epidemia, varios particulares residentes en esta villa, y algunos vecinos propusieron que debia iniciarse una suscrición voluntaria para con su producto poder coayudar a los gastos que se originaron y poner en practica cuantas medidas estaban aconsejadas por la ciencia, quemando las ropas de cuantos fueron atacados, poner personal para el servicio que sea necesario y aislar a cuantas personas tendrían que intervenir, puesta en egecución esta idea, se nombró de Comisión para hacer la suscrición á los vecinos D. Miguel Castro, D. Cayetano Garay hijo y D. Moises Hoyos, habiendo producido la cantidad de setecientas cincuenta y ocho pesetas. Pagados los gastos por todos los conceptos que se han originado, tanto de quema de ropas hechas, comestibles y peones empleados ascienden á la suma de ochocientas veinte pesetas y seseinta y dos centimos, resulta que hay que satisfacer de los fondos del Ayuntamiento para su completo pago, la cantidad de seseinta y tres pesetas y doce centimos, cuyos documentos y recibos de los gastos estan todos á disposición de los donantes, asi como la lista de suscrción”.

Como habéis leído, en Artziniega superamos en el siglo XIX cuatro epidemias de cólera que nos azotaron con especial virulencia. De momento -y crucemos los dedos- que sepamos no ha habido ninguna persona que haya contraído el coronavirus; aun así, si ocurriera, saldremos también de esta. Esperamos que con esta lectura sobre la historia de nuestro pueblo las horas confinados en casa se os hagan más amenas. ¡Salud!

Bibliografía:

  • El cólera en las transformaciones del siglo XIX en Álava. La epidemia de 1834. Manuel Ferreiro Ardións. Año 2012.
  • Memoria histórico-estadistica de la epidemia de Cólera Morbo Asiático, observada en la Provincia de Álava. D.G. Tours. Año 1856.
  • El antiguo hospital de la villa de Arceniega. José Iturrate Saénz de la Fuente. Año 1984.
  • Archivo municipal de Artziniega.
  • La Correspondencia de España diario universal de noticias. 5 y 14 de octubre del año 1893.
  • Registros Sacramentales de la Diócesis de Vitoria.

Fotografías:

La Jurisdicción de Soxoguti.

Soxoguti, según Euskaltzaindia, “es un nombre compuesto de Soxo, junta administrativa de Aiara situado en el mismo valle aguas arriba, y guti “pequeño”, con el significado de ”Soxo menor”.

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Hierro de marcar ganado que se haya en la Fragua de la familia Respaldiza.

Hoy en día y administrativamente, es un barrio del municipio de Artziniega, que cuenta con 33 vecinos/as repartidos en cinco núcleos -en una época de la historia llegó a tener hasta 81- . El propio Soxoguti que da nombre al concejo, San Román, La Cámara, Barruelo y Berrones.

Esto no siempre ha sido así. Según historiadores e investigadores de mucho prestigio y que admiramos −incluso para sus propios vecinos/as− Soxoguti pertenecía a la Tierra de Ayala hasta que se incorporó junto a Santa Coloma, Retes de Tudela y Mendieta en el año 1841 al Ayuntamiento de Artziniega. Este mantra se ha repetido en las últimas décadas una y otra vez. Pero como vamos a demostrar en este artículo basado en documentos desde el siglo XV, ambos estaban equivocados. Al menos en parte.

La primera vez que hemos visto escrito el nombre de este pueblo, que hoy en día es barrio administrativamente es barrio en vez de junta administrativa (junta que en nuestra opinión tienen derecho a crearla por razones históricas) es en la Sentencia Arbitraria del año 1495 entre la Villa de Artziniega y la Tierra de Ayala. Y allí empezamos a sospechar que no era del todo cierto lo que se contaba. Dice así:

Sentencia

“Otro si Soxoguti e en sus términos y heredades que según como hasta aqui que por ambas partes es usado e acostumbrado jurisdiccion e cotos e venales e quanto a los caminos e ambas las partes anden hasta aqui han usado y acostumbrado e si yzieren daño fuera del camino lo paguen”

Como leéis, dice que los términos y heredades de Soxoguti eran usadas por ambas partes, también en lo relativo a su jurisdicción.

En un pleito sobre el reparto de gastos de caminos reales y puentes entre todos los vecinos de todas las aldeas de la jurisdicción de la villa del año 1537 vemos que, efectivamente, hay vecinos de Soxoguti que eran de la jurisdicción de Artziniega.

“Pedimento echo por los dichos procuradores de la dicha villa e por los procuradores de los vezinos de Campijo, Villasuso de Retes e Sujuguti que son de la jurisdicion de dicha Villa (…) e Julio Martinez de Sanroman morador en Sujuguty bezinos de la dicha villa”.

Todos los apeos posteriores al año 1495 están basados y citan esa Sentencia Arbitraria del año 1495. El apeo del 18 octubre de 1764, por poner un ejemplo, lo aclara perfectamente:

“de los lugares de que se compone la M.N. y M.L. Tierra de Ayala y especialmente los Concejos de Mendieta, Santa Coloma, Retes y Sojoguti de la Comprensión de referida tierra, y de la otra la noble Villa de Arciniega su justicia Reximiento y vecinos y Lugares de Campijo, Villasus, Sojoguti y barrio de Gordelliz de su jurisdicción”

Por lo tanto, aunque Soxoguti territorialmente pertenecía a la tierra de Ayala, algunos lugares y vecinos eran de la jurisdicción de la Villa de Artziniega.

En las siguientes líneas y cronológicamente, vamos a deshacer este nudo, aportando documentos históricos de diversos archivos, tanto civiles como eclesiásticos.

Lista de pagadores del año 1573:

Juan Saenz de Norzagaray Lope de Norzagaray
Juan de Norzagaray Gonçalo de San Roman
Bartolome de Norzagaray Juan de la Camara
Pedro de la Camara Diego de Hurruela
Juan de Berrones Tomas de la Camara
Pedro Hortiz de la Camara Diego de Vulpijeras
Diego de la Camara Juan de San Roman
Domingo de Hurruela

Son todos pagadores de Soxoguti a la provincia de Álava. Algunos aparecían en la Tierra de Ayala y otros en la Villa de Artziniega. Hay lista más antigua, pero en la de Artziniega −así como en la de Ayala si− no venía si eran de Soxoguti o Gordeliz, etc.

Censo de Población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI.

Para hacer este censo o plantas de población de las provincias у partidos de la Corona de Castilla, el autor utilizó los libros de las rentas у derechos reales, desde el primero hasta el último tercio del siglo décimo sexto.

En el aparece: VECINDARIO DE LA MERINDAD DE ALLENDE EBRO Y DE LA PROVINCIA DE ALAVA EN EL AÑO DE 1557.

Arciniega: Arciniega, Campijo, Villasus, Gordeliz y Sojoguti. 126 vecinos.

Y efectivamente, en los libros de actas de la Villa desde el siglo XVI, siempre aparecen vecinos de Soxoguti. A veces en el encabezado aparece Soxoguti, otras San román y otras ambos.

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Libro de actas de la Junta de Ordunte del año Año 1623.

La Junta de Ordunte la componía la villa de Artziniega y los concejos de Retes de Tudela, Santa Coloma, Mendieta (ambos de la tierra de Ayala) y Soxoguti; para el aprovechamiento y buen gobierno de los montes.  Estaba conformada por un alcalde de Junta y un montanero de cada concejo. En el acta de la propia Junta de 1623 esto se dice:

“Los Alcaldes de junta y monttaneros que se acostumbran nombrar para el reximen y gobierno de estta juntta y conservazion, de sus monttes y que por partte de la dicha villa estan nombrados por Alcalde de juntta a Silbestre de Quintana y por monttanero a Domingo Zorrilla vezino de dicha villa y lugar de Barruelo”.

Domingo era del lugar de Barruelo, barrio de Soxoguti y vecino de la villa de Artziniega.

Testamento de María Angela de la Camara del año 1744:

“Yo Maria angela de la Camara moradora en esta villa de Arçiniega y moradora de este Varrio de Barruelo de su Jurisdiccion hija lexitima de Don Andres de la Camara y Doña Angela de la Torre difuntos vecinos que fueron de de este lugar de Soxogute…”.

Este testamento aparece en un pleito donde atestiguan varios vecinos:

“Excelentisimo muy S.M publico y único de el numero y Aiuntamiento de dicha Villa de Arçiniega en este Barrio de Barruelo de su jurisdiccion a ocho días del mes de Maio, y año de mil setecientos quarenta y quatro: Siendo testigos francisco Antonio de Ribacoba, vecino de dicha Villa, y morador en el Varrio de San Roman de su Jurisdicion en este dicho lugar de Soxogute”.

María Angela era descendiente de Lope Sáenz de La Cámara y Ana Orive Salazar, los que hicieron la actual iglesia y torre de Soxoguti.

Pliego estadístico de las hogueras y personas legas y eclesiásticas, así como de las parroquias, piezas, rentas eclesiásticas y demás de la Hermandad de Artziniega y Ayala del año 1774.

Artziniega
Hermandad de Ayala.

ayala
Hermandad de Artziniega.

Come veis en la imagen, otra vez aparece Soxoguti tanto en Artziniega como en Ayala. Y es el año dónde más vecinos/as ha tenido el pueblo, 81. En esa época tener 81 vecinos no es moco de pavo.

Año 1798. Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Alava.

Los pueblos de la jurisdicción de Arciniega con los quales forman también la hermandad de su nombre son: Campijo, Villasuso, Gordelliz, Soxoguti, San Roman, y Venta de Ureta, con diferentes caserías en los montes.

La Villa tiene dentro de sus muros 70 vecinos, Campijo 16, Villasuso 4, Gordelliz 8, Soxoguti 10, juntamente con San Roman, ascendiendo el total de á 120 vecinos, todos los quales son constituyentes, é individuos de la misma Villa, y tienen voz, y voto, é intervencion en el gobierno económico de ella. (…)

Subdivisión de las provincias en las complejas jurisdicciones del Antiguo Régimen conocido por el nombre de Nomenclátor del año 1799.

La hermandad de Arceniega se componía de la villa de su nombre y de cinco lugares Barruelo, Campijo, Gordéliz, Sojoguti y Villasús.

NOTICIAS HISTÓRICAS DE LAS TRES PROVINCIAS VASCONGADAS ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA. Parte III. Juan Antonio Llorente. Año 1807.

La hermandad de Arciniega consta de de la villa de su nombre y lugares de Barruelo, Campijo, Gordeliz, Sojoguti y Villasus, barrios suyos.

Dirección general de cartas en forma de diccionario: para escribir a todas las ciudades … de toda España para mayor facilidad del comercio, y correspondencia pública de sus naturales y estrangeros [sic]. Año 1835.

Vitoria: Soxo, Soxoguti y soxoguti de Arzeniega.

Para no hacerlo muy pestoso, estos eran unos pocos ejemplos de cómo parte de Soxoguti y sus vecinos/as desde que existe documentación escrita hace seis siglos, pertenecían a Artziniega. Este último ejemplo, de antes de la incorporación de los pueblos que hoy componen el Ayuntamiento de Artziniega, lo hemos puesto porque nos parece curioso que cuando había que mandar cartas a los carteros les especificaban a qué Soxoguti tenían que enviarlas.

Si habéis leído con atención os habréis dado cuenta que ya aparecen los y las vecinas de dos barrios que pertenecían a la jurisdicción de Artziniega. El famoso mapa topográfico hecho en acuarela del año 1747 nos aclara a qué jurisdicción pertenecía cada barrio. Este mapa que se encuentra en la Real Audiencia y Chancilleria de Valladolid, se hizo a raíz de un pleito entre la villa de Artziniega y la Tierra de Ayala, sobre posesión y aprovechamiento de términos.

1747

Como veis en este recorte, Soxoguti (nº55), el barrio que daba nombre al concejo era de la jurisdicción de la Tierra de Ayala junto a la Torre de la Cámara (nº58); los demás barrios San Román, Barruelo y el Campo (estaba entre Soxoguti y la iglesia) (nº56, 57 y 59) eran de la jurisdicción de la villa de Artziniega.

Por lo tanto, la mayoría de barrios del concejo de Soxoguti pertenecían a Artziniega, aunque el territorio fuera Tierra de Ayala. A su vez,  la mayoría de vecinos pertenecían a Ayala, concentrados mayormente en ese barrio de Soxoguti que da nombre al concejo.

Berrones, no es que no existiera, suponemos que no aparece porque en aquella época no se le consideraba barrio. En la documentación histórica viene recogido como la casa de o el solar de Berrones.

INCORPORACIÓN AL AYUNTAMIENTO DE ARTZINIEGA

En el año 1822 la parte de Soxoguti que pertenecía a la Tierra de Ayala dentro de la cuadrilla de Llanteno, -una de las que componían Ayala y a la que los pueblos de la Junta de Ordunte pertenecían-, pide la segregación de Ayala e incorporación al Ayuntamiento de Artziniega.

1 de febrero de 1822 en la Diputación de Álava.

Don Francisco Xabier de Angulo regidor y vecino del lugar de Sojoguti, comprenso en el distrito del Ayuntamiento de Llanteno en nombre y representación de sus convecinos y en virtud de acuerdo celebrado por el concejo de dicho lugar en ocho del pasado mes a N.E. con la debida atención expone:

Que desde el restablecimiento del sistema constitucional llegaron a entender y se persuadieron sus representados que tanto su lugar o barrio como los de Retes, Santa Coloma y Mendieta serían incorporados y agregados al ayuntamiento de la Villa de Arceniega a quien circundan, y con el que se hallan ligados por aproximamiento y comunidad de pastos y montes, tanto que para ello forman una misma Junta que regenta y preside el alcalde de dicha Villa: mas habiendo transcurrido tanto tiempo sin que hasta ahora se haia dado una disposición qual se esperaba por la citada reunión los vecinos del lugar de Sojoguti no pueden menos de pedir y activar el que se le verifique quanto antes su incorporación a la Villa de Arceniega, no solo por lo que va indicado común a los demás lugares de la Junta si no por otras muchas consideraciones entre las quales son.

Como veis, los pueblos que conformaban la Junta de Ordunte junto a la villa de Artziniega, pidieron voluntariamente la incorporación al Ayuntamiento de Artziniega, en la época de la Constitución Política de la Monarquía Española de 1812, más conocida como Constitución de Cádiz,​ y popularmente como “la Pepa”.

La Diputación les contesta lo siguiente:

Que el 26 de Agosto de 1820 remitió al gobierno el nuevo arreglo de los Ayuntamientos de esta Provincia, y que en el de Arciniega incluía los pueblos de Mendieta, Retes de Tudela, Santa Coloma y Sojoguti; por haber creido ser ventajosa la agregación de estos pueblos al dicho Arciniega. Mas como aun no ha recaido la resolución necesaria de las Cortes, en que no duda sea aprobada aquella agregación, se propone instar en la próxima legislatura por medio del Gobierno, a fin de que se verifique con la posible brevedad. Vitoria, 5 de febrero de 1822.

Después de ese año llegaron tiempos muy convulsos, entre otros acontecimientos, se da la primera Guerra Carlista (1833-40) y la cosa ahí se quedó.

El 29 de octubre de 1841, en Vitoria, el General Espartero, regente del reino, firma un decreto que ordena que los Ayuntamientos de las provincias vascas se organicen con arreglo a las leyes y disposiciones generales de la Monarquía española.

Este decreto es el origen, mayormente, de los 4 Ayuntamientos actuales en los que están repartidos los 36 pueblos que formaban antiguamente la Tierra de Ayala, aunque al principio se crearon mas ayuntamientos que actualmente, pero la Diputación no les dejó.

Los pueblos de Mendieta, Retes de Tudela Y Santa Coloma, se agregaron a la villa de Artziniega que tenía categoría de Ayuntamiento desde 1838.

La parte de Soxoguti que pertenecía a Artziniega no se tuvo que agregar porque ya lo era, y la que pertenecía a la Tierra de Ayala, quedó integrada en el recién creado Ayuntamiento de Menagaray; pero la Diputación les dice que “nanai de la china” y se crea el Ayuntamiento actual de Ayala en Respaldiza. En ese contexto los vecinos de Soxoguti mandan una carta de protesta al diputado general que se discute en sesión del 12 de febrero de 1842. (Los motivos de la segregación son prácticamente idénticos a los del año 1822, por ello sólo transcribimos estos de 1842.)

Los que suscriben regidor y vecinos del lugar de Sojoguti de la tierra de Ayala, en el dia comprensos en el Ayuntamiento de Menagaray a N.E. atentamente hacen presente:

Que en el momento que se cometio a V.E. por orden superior el govierno económico que tan dignamente desempeña, tuvieron intención de acudir a ella como lo hicieron los pueblos de Mendieta, Santa Coloma y Retes de junto a Tudela en una reverente esposicion a fin de que se le segregase del Ayuntamiento de Ayala, y se les incorporase al de Arciniega; de lo que desistieron a causa de un oficio del Alcalde de esta villa en el que los participaba a una comunicación de N.E. mediante la cual parecía que ya habian sido incorporados a ella, por cuya razón tomamos parte en las elecciones de esta.  (…)

Que se les separe del Ayuntamiento de Menagaray y se les agregue al de la Villa de Arciniega a donde siempre han debido corresponder por los motivos siguientes:

Primera. Del casco de Arciniega tan solamente distan como medio cuarto de legua, y de Menagaray distan sobre cinco cuartos de legua cuyo camino en invierno es demasiado incomodo por los cerros y despoblados que median.

Segunda. Una parte de la población de Sojoguti es jurisdiccion privativa de la Villa de Arciniega, y se hallan mezclados en tal disposicion sus moradores que son feligreses de una misma Parroquia, y se nombran alcaldes pedáneos de ambas jurisdicciones, que acumulativamente conocen en los asuntos concernientes a sus atribuciones, siguiendose de esto algunas veces cierta rivalidad nada útil a los vecinos.

Tercera. Este pueblo y los de Mendieta Santa Coloma Retes de junto a Tudela y Arciniega forman una junta a causa de tener mancomunidad de pastos y montes, a cuyo efecto tienen sus estatutos segun los cuales el Alcalde de Arciniega como Presidente de ella ejerce jurisdiccion exclusiva respecto de montes y pastos, lo que no deja de ser bien anomalo, perteneciendo a distinta jurisdiccion, pero es tal la posición de estos pueblos y Arciniega que no puede pasar sin esta mancomunidad.

Cuarta. Los esponentes ven una diferencia muy notable entre ellos, y los que corresponden a Arciniega a causa de que a estos en ningun tiempo se les impone mas cargas, que las meramente provinciales, y a ellos se les abruma frecuentemente con derramas, en tal manera, que en todo tiempo han importado mas estas a los de Sojoguti de Ayala, que todas las cargas que se les imponen a nuestros convecinos, que dependen de Arciniega, de lo que debe ser causa a el corto vecindario de Sojoguti, o el diverso govierno de uno y otro Ayuntamiento en cuya atencion confiando en los paternales sentimientos VE. Cuyo unico norte es mirar exclusivamente por la suerte de los pueblos que el Govierno Superior ha puesto bajo su amparo y proteccion.

Carta diputacion 1842
Firmantes de la carta a la Diputación de Álava.

Como dice las segunda y cuarta razón, Soxoguti hasta la fecha tenía dos alcaldes pedáneos; el que representaba a los de la jurisdicción de Artziniega y el que hacía lo mismo con los de Ayala, aunque eran feligreses de la misma parroquia.

Por lo tanto, el Ayuntamiento de Artziniega como lo conocemos hoy se creó en 1838. Los pueblos que componían la Junta de Ordunte se incorporaron en el año 1842 y una parte de Soxoguti, un poco más tarde.

Hasta la fecha se había dicho que en 1841 y que Soxoguti siempre había pertenecido a la Tierra de Ayala. En este artículo, hemos tratado de demostrar con varios ejemplos, (hay más, pero se hacía muy largo) que no era del todo cierto lo que leíamos una y otra vez. Lo que nos parece curioso, es que no se haya guardado en la memoria colectiva de nuestras personas mayores, porque incluso una vez incorporado Soxoguti plenamente al Ayuntamiento actual de Artziniega, hasta el año 1899 que se eligió alcalde pedáneo de barrio único, se elegían dos: uno de Soxoguti y el otro de San Román (barrio de Soxoguti que siempre ha pertenecido a Artziniega). Aquí la lista que hemos podido confeccionar recogida del libro de actas del archivo municipal.

Año Soxoguti San Román
1863 Francisco Rivacoba Arechavala.
1865 Eugenio Arecha.
1867 Francisco Rivacoba.
1869 José de Rivacoba.
1876 José Rivacoba.
1877 Manuel Rivacoba.
1883 Fracisco Rivacoba. Francisco Rivacoba.
1885 José de Rivacoba y Urruela. Franciscvo Rivacoba y Arechavala.
1887 Pantaleón Rivacoba y Rio. Gregorio Alava y Campo.
1890 Pedro Rivacoba Ulibarri. Francisco Rivacoba y Arechavala.
1891 Pedro Rivacoba Ulibarri.
1894 Emeterio Rivacoba Rivacvoba. Antonio Mendivil Gutiérrez.
1895 José Yarritu y Arechavala. Martin Rivacoba y Rio.
1897 José Yarritu y Arechavala- Martin Rivacoba y Rio.
1899 Manuel Rivacoba y Rivacoba Alcalde pedáneo común.

Esperemos que con estos datos aportados en este humilde blog, a partir de ahora, no se repitan los mantras antes citados.

Bibliografía:

  • Archivo del Territorio Histórico de Alava.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • Archivo Municipal de Aiara.
  • Archivo Histórico Provincial de Alava.
  • Archivo de la Real chancillería de Valladolid.
  • Archivo Histórico Nacional.
  • Euskaltzaindia.
  • Censo de Población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI. Tomás González. 1829.
  • Pliego estadístico de las hogueras y personas legas y eclesiásticas, así como de las parroquias, piezas, rentas eclesiásticas y demás de la Hermandad de Artziniega y Ayala de 1774.
  • Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Alava. Joaquin José de Landazuri. año 1798.
  • Geografía histórica de la Diócesis de Santander. José luis Zubieta Irun. 2009
  • NOTICIAS HISTÓRICAS DE LAS TRES PROVINCIAS VASCONGADAS ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA. Parte III. Juan Antonio Llorente. 1807.
  • Dirección general de cartas en forma de diccionario: para escribir a todas las ciudades de toda España para mayor facilidad del comercio, y correspondencia pública de sus naturales y estrangeros [sic]. Bernardo Espinalt y García; Pedro Sanz, (Madrid) 1835.
  • Compendio Foral de la Provincia de Alava. Ramón Ortíz de Zárate. 1870

El euskera en un juicio de 1771

Si ha habido unas fechas concurridas y animadas durante largos siglos en nuestro municipio, esas han sido las jornadas de septiembre en las que se celebraba la feria de La Encina. Se trataba de una de las ferias de ganado más destacadas de todo el occidente vasco. Acudían, durante las dos semanas que duraba, gentes de muy diversos lugares del entorno, que se alojaban en Artziniega durante toda la feria o unos días. Hoy en día se nos hace difícil siquiera imaginar todo al movimiento y trasiego que conllevaba la feria de septiembre. Por esta importancia que tuvo, son numerosísimos −y aún poco estudiados− los testimonios escritos que este evento ha dejado en la documentación histórica, algunos de ellos relacionados con la parte más “animada” de la feria: peleas, robos, excesos alcohólicos, sexo…

Y precisamente es un suceso de este tipo, de los más animados, el que nos va a servir en esta ocasión para fijarnos en un suceso relacionado con la lengua: El primer testimonio que hemos podido hallar del uso de un intérprete de euskera en Artziniega.

Un suceso de la feria de 1770: el testimonio del ventero de Ureta

Según figura en los documentos guardados en el archivo municipal, la tarde del 17 de enero de 1771 −hace 248 años, por tanto− llegaron tres mujeres pidiendo hospedaje a la venta de Ureta. El ventero, Lorenzo de Urizar, las recibió y escuchó a una de ellas relatar a las otras que andaba a la busca de un hombre que la había dejado encinta durante la feria de septiembre. Las mujeres eran vizcaínas y hablaban euskera entre ellas, como la mayoría de habitantes del Señorío por aquel entonces. Pero Lorenzo también era vascoparlante, entendió todo, y dio cuenta de ello a las autoridades locales. Así dice el documento:

“Lorenzo de Urizar, bentero y morador en la venta de Ureta de esta dha villa ha noticiado a su merzed que en la tarde del día diez y siete del corriente mes llegaron a su casa tres mugeres vizcainas y bascongadas a pedir posada y se le dio, y que asi por lo que demuestra la una que dice llamarse maria antonia como por lo que las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo, llego a percivir que la tal Maria Antonia estava embarazada, y esta misma a manifestarselo, y que benia con animo de refugiarse y de hallar al sugeto autor de su preñado que havia sucedido en la feria proxima pasada de la Encina y con engaños de que se lamenta la dicha muger…”

Así pues, la mujer llamada María Antonia andaba a la busca del responsable de su embarazo acompañada de dos amigas. Y lo encontraría, porque el asunto pasó a la justicia y fue resuelto en la villa de Artziniega.

 

venta de uretax
Venta de Ureta a principio del siglo XX

El juicio

Al día siguiente, 18 de enero, bajo la presidencia del alcalde la de Villa Pablo Antonio de Aldama, Lorenzo y las tres mujeres comparecieron para dar cuenta del asunto. El alcalde preguntó quién de ellas era la llamada María Antonia y convino a esperar a las otras dos. Inmediatamente percibió Aldama que la mujer no se manejaba en castellano:

“ Haviendo parecido las dichas mugeres (…) y preguntandolas cual de ellas se llamaba Maria Antonia, y respondiendo la dicha llamarse así y de Barrenechea, que al parecer demuestra estar grávida, mando salir y esperar a las otras dos y con su resguardo la tomo y rezibió juramento, y biendo que no se explicaba bien en el castellano nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”.

Como observamos, a la vista de que María Antonia no sabía castellano o que, al menos, no de manera suficiente para expresarse (era algo habitual entre las clases populares de Bizkaia), el alcalde nombró al propio Lorenzo de Urizar como intérprete, ya que era nativo en euskera y bilingüe (esto era práctica habitual en los juicios cuando había personas implicadas monolingües en uno u otro idioma). La citada María Antonia (Barrenechea) era arratiana de Dima, contaba a la sazón con 30 años y era viuda de Joseph de Goioaga.  En su testimonio narra muy bien cómo había acudido a la feria de la Encina a trabajar de cocinera al servicio una mujer de Bilbao de la que no recuerda el nombre pero a la que llamaban por mote “pelo postizo”; prosigue detallando cómo allí conoce a un hombre de Portugalete llamado Manuel Carredano que, manifestándole que era viudo y que andaba con buenos propósitos en busca de mujer, se las ingenió para llevarla al huerto el día 20 de septiembre.  He aquí su testimonio:

“el mes de septiembre del año pasado bino a la feria que se zelebra en el Campo de Nuestra Señora de la Encina zerca de esta villa y en su jurisdicción de cozinera de cierta muger, cuio apellido ignora pero que es vezina de Bilbao muger de un marinero y la llaman por mote pelo postizo (…) que entre los muchos que llegaron fue uno que dixo llamarse Juan Manuel Carredano vezino de Portugalete (…) y que el tal Juan manuel la alego hallarse también viudo y que tenia tratos y conveniencia porque necesitaba una muger y la declarante era aproposito (…) bajo lo cual la propuso que se casaría y la solicito aconocimiento sensual en los dias en que se mantubo y la asistio con importunidades y halagos de cariño y la saco una noche por el campo, ynstando en su torpeza y bajo la palabra de matrimonio que se dieron, tubo diferentes actos de que resulto y se halla embarazada, y se persuade el veinte de septiembre poco mas o menos”

Más tarde, a la vista de que quedó preñada, María Antonia fue hasta Portugalete en busca de Carredano. Allí, comprobó que la historia de la viudez y de las buenas intenciones era más falsa que un euro con la cara de Lenin y que Carredano estaba casadísimo. Además, el hombre tuvo la cara dura de ofrecer dinero a María Antonia por su silencio, e incluso de volver a yacer con ella en Bilbao. Pero la mujer no estaba dispuesta a que Carredano se desentendiera y saliera de rositas, y acudió a la justicia.

Pero dejemos de lado por el momento el affaire amoroso-sexual que provocó el pleito y volvamos al aspecto lingüístico del tema. Al final veremos en qué quedó todo.

Aspecto lingüístico del juicio y su relevancia

Como hemos explicado en otras ocasiones, la historia sociolingüística de Artziniega y de toda la comarca de Ayala tiene aún mucho por investigar; es compleja y últimamente estamos recabando pistas y testimonios que van arrojando luz sobre ello (véanse los últimos hallazgos de Aketza Merino). El asunto que hoy nos ocupa es relevante y nos hace especial ilusión ya que no habíamos tenido noticia del uso de intérpretes de euskera en Artziniega hasta la fecha.

Analicemos con detalle qué nos muestra este juicio de 1771 en cuanto al panorama sociolingüístico: ¿Por qué fue necesario un traductor? ¿Eran las autoridades castellanas monolingües? ¿Quién era exactamente el intérprete?

En primer lugar, hemos de recordar que durante este siglo XVIII tuvo lugar un retroceso muy importante de la lengua vasca en la comarca de Ayala, al igual que en otras muchas zonas de Álava y en el contiguo valle de Gordejuela. Creemos que fue entonces cuando se perdió la transmisión familiar del euskera en el occidente ayalés. Artziniega era particular en este sentido, ya que se constata una presencia del castellano más sólida y anterior que en otras zonas de la comarca y una convivencia entre ambas lenguas que databa de siglos antes (esta convivencia se dio en toda la comarca, incluso en el este). Aun así, la villa hubo de notar el retroceso, ya que habría muchas personas y familias vascoparlantes. Por tanto, cien años después de lo sucedido con Manuel de Mezcorta en la Juntas generales, no creemos que hubiera euskaldunes monolingües en el occidente ayalés, pero si creemos que había personas que hablaban euskera. También en Artziniega. Ejemplo de ello es Lorenzo Urizar (o Ulizar), el ventero de Ureta. Se nos dice sobre él que era vecino de la Villa y euskaldún (“las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo”). Pero, ¿era nativo de Artziniega? Parece que no; consultando los archivos sacramentales, hemos visto que Lorenzo Urizar Echebarria era también arratiano, y que casó con la gordojana Martina Zabalburu Mendibil en Zalla en 1764, para pasar después a vivir en Artziniega, donde nacieron sus hijas y donde fallecería diez años después del juicio, en 1781, con solo 39 años. No estamos, por tanto, ante un euskaldún autóctono, sino venido de fuera a trabajar. Dicho sea de paso, es curioso cómo sus apellidos se “ayalesizan” (u orientalizan) en los registros y aparece como “Lorenzo Ulizar Chavarria”.

¿Qué pasó entonces ese 18 de enero de 1771 para que fuera necesario alguien que tradujera lo que decía María Antonia? Veamos de nuevo con atención lo que dice el documento:

ensucastellano

nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”

Resulta difícil descifrar exactamente qué quiere decir aquí el escribano: parece que aunque el alcalde se expresó en castellano, también se dirigió en euskera directamente a María Antonia (por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano). Consultado este extremo con el historiador Aketza Merino, y aprovechando el conocimiento que tiene sobre este tipo de pleitos, creemos que sí, que el alcalde Pablo Antonio Aldama se expresó tanto en castellano como en euskera, y que el intérprete fue necesario porque el escribano era monolingüe castellano. Es difícil hacer una foto exacta de la situación, pero creemos que fue así.

Por tanto, este testimonio nos da pistas sobre la presencia del euskera en la villa de Artziniega a finales del siglo XVIII. Sin sacar mayores conclusiones por el momento, tenemos cuatro situaciones en este documento: 1) monolingües euskaldunes de paso por la villa (María Antonia Barrenetxea), 2) una persona vizcáina bilingüe vecina de Artziniega (Lorenzo Urizar), 3) un nativo de Artziniega que sabe euskera (el alcalde Pablo Antonio Aldama, nacido en 1739),  y 4) un monolingüe castellano, el escribano, cuya identidad no hemos podido aclarar por el momento.

Se trata de un testimonio relevante, por un lado por tratarse del primero que constata el uso de intérprete en un juicio en Artziniega, y por otro, porque data de la época en que se produjo el retroceso final del euskera en esta zona del oeste de Euskal Herria, en la que vemos que el castellano sería la lengua muy predominante pero aun con presencia de la lengua vasca entre ciertas personas. Aun no disponemos de datos suficientes para medirla,  pero estamos seguros que cuanto más se indague entre papeles saldrán a luz datos que nos ayuden a ser más precisos.

Addendum: Juicio y pena del “crimen”

Pese a que no es objeto de este artículo dar detalles sobre el affaire entre María Antonia de Barrenechea y Manuel Carredano, no podemos acabar sin contar al menos como acabó el culebrón: Finalmente se probó que Carredano era hombre casado y que dejo encinta a María Antonia con engaños a consecuencia de los tratos de cama que tuvieron en la feria de Artziniega (el documento dice “actos sensuales”). Se dio por tanto orden de detención y le impusieron una dura pena por adulterio: Prisión o en su defecto pena de servicio en los Reales Ejércitos.

¿Recibió así María Antonia la justicia que buscaba? Pues no exactamente, ya que bajo la acusación de debilidad y otras faltas (“fragilidad”, “lascivia, “amancevamiento”) le impusieron pena de reclusión en una de las “casas del reino”. Amargo desenlace para una mujer engañada.

Euskara 1771eko epaiketa batean

Gure udalerrian eta inguru osoan ekitaldi inportanterik egon bada mende luzez, hura Arteko Landako feria izan da. Esan daiteke Euskal Herriko mendebaldean egiten ziren ganadu-azokarik garrantzitsuenetariko bat zela. Bi astez, hainbat eta hainbat lekutatik etortzen zen jendea, eta gurean ostatu hartzen zuen azokak iraun bitartean edo egun batzuetarako. Ugariak dira horren harira Artziniegako dokumentazio historikoan utzitako lekukotasunak: agiri administratiboak, liskarrak, lapurretak… Gaur egun gaitz egiten zaigu imajinatzea ere zer nolako bizia eta jarduera zekarren Artziniegara iraileko azokak.

Gaurkoan Arteko Landako feria erraldoi hura abiapuntu izango dugu hizkuntzarekin lotutako gertakari bat aztertzeko: Artziniegan epaiketa batean euskarazko testigantza bat gaztelaniara itzultzeko interprete bat erabili izanaren lehenengo testigantza.

1770ko feria gertatua: Uretako bentako ugazabaren testigantza

Artziniegako Udal Artxiboan gordeta dauden agirietan azaltzen denez, 1771eko urtarrilaren 17ako arratsaldean hiru emakume heldu ziren Uretako bentara ostatu eske. Lorenzo de Urizar zen bentako ugazaba, eta Lorenzok emakumeei entzun egin zien haietako bat haurdun geratu zela irailean, Arteko ferian, eta haurdun utzi zuen gizonaren bila zebilela. Emakumeak bizkaitarrak ziren eta euskaraz ari ziren euren artean. Baina Lorenzo ere euskalduna zen, dena ulertu zuen eta horren berri eman zien agintariei. Honela dio agiriak hitzez hitz:

“Lorenzo de Urizar, bentero y morador en la venta de Ureta de esta dha villa ha noticiado a su merzed que en la tarde del día diez y siete del corriente mes llegaron a su casa tres mugeres vizcainas y bascongadas a pedir posada y se le dio, y que asi por lo que demuestra la una que dice llamarse maria antonia como por lo que las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo, llego a percivir que la tal Maria Antonia estava embarazada, y esta misma a manifestarselo, y que benia con animo de refugiarse y de hallar al sugeto autor de su preñado que havia sucedido en la feria proxima pasada de la Encina y con engaños de que se lamenta la dicha muger…”

Maria Antoniak izeneko emakumeak, beraz, engainuz haurdun utzi zuenaren bila zebilen lagun bigaz lagunduta. Eta topatuko zuen, esan bezala, kontua auzibidera joan eta bertan ebatzi zen eta.

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Desagertutako Uretako benta XX. mende hasieran

Gertatutakoa, auzibidera

Hurrengo egunean bertan, Pablo Antonio de Aldama alkatea buru zela, Lorenzo eta hiru emakumeak auziaren berri ematera agertu ziren. Alkateak galdetu zuen zein zen Maria Antonia izenekoa eta beste biei ateratzeko eta itxaroteko esan zien. Berehala konturatu zen ez zela gaztelaniaz moldatzen:

“ Haviendo parecido las dichas mugeres (…) y preguntandolas cual de ellas se llamaba Maria Antonia, y respondiendo la dicha llamarse así y de Barrenechea, que al parecer demuestra estar grávida, mando salir y esperar a las otras dos y con su resguardo la tomo y rezibió juramento, y biendo que no se explicaba bien en el castellano nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”.

Ikusten dugunez, ikusita Maria Antoniak ez zekiela gaztelaniaz (edo behintzat, ondo ez zekiela) alkateak interprete izendatu zuen Lorenzo bera, euskalduna zelako. Maria Antonia Dimakoa zen, hogeita hamar urte zituen eta Joseph de Goioagaren alarguna zen. Bere testigantzan ederto kontatzen du nola sukaldari modura joana zen Arteko Landako feriara “pelo postizo” (sic) esaten zioten Bilboko emakume batentzat lanean, eta nola Portugaleteko Manuel de Carredano ezagutu zuen bertan. Carredanori Maria Antonia gustatu ei zitzaion eta, esanez bera ere alarguna zela eta emakume bat behar zuela, Maria Antoniaren testigantzaren arabera, ohera eroatea lortu zuen irailaren 20ren bueltan. Honatx bere lekukotasuna:

“el mes de septiembre del año pasado bino a la feria que se zelebra en el Campo de Nuestra Señora de la Encina zerca de esta villa y en su jurisdicción de cozinera de cierta muger, cuio apellido ignora pero que es vezina de Bilbao muger de un marinero y la llaman por mote pelo postizo (…) que entre los muchos que llegaron fue uno que dixo llamarse Juan Manuel Carredano vezino de Portugalete (…) y que el tal Juan manuel la alego hallarse también viudo y que tenia tratos y conveniencia porque necesitaba una muger y la declarante era aproposito (…) bajo lo cual la propuso que se casaría y la solicito aconocimiento sensual en los dias en que se mantubo y la asistio con importunidades y halagos de cariño y la saco una noche por el campo, ynstando en su torpeza y bajo la palabra de matrimonio que se dieron, tubo diferentes actos de que resulto y se halla embarazada, y se persuade el veinte de septiembre poco mas o menos”

Ondoren, ikusita umedun zegoela, Maria Antonia Carredanoren bila joan zen Portugaletera. Bertan ikusi zuen kontatutakoa gezurra zela eta Carredano gizon ezkondua zela. Gizonak dirua eskaini zion isiltzearren, eta Maria Antoniak halakorik onartzeko prest ez zegoenez, justizia eske joatea ebatzi zuen.

Baina utzi dezagun alde batera epaiketa eragin zuen afera sentimental-sexuala eta gatozen atzera hizkuntzaren harira. Geroago ikusiko dugu auzia zertan gertatu zen.

Epaiketaren alderdi linguistikoa eta bere garrantzia

Beste batzuetan azaldu dugunez, Artziniegako historia soziolinguistikoak asko du oraindik ikertzeko, konplexua da eta azkenaldian han-hemenka pistak batzen ari gara, argia eman nahian. Oraingoan hizpide dugun kasua berezia da, orain arte halakoren berririk ez dugulako izan.

Aztertu dezagun arretaz, beraz, zer erakusten digun 1771eko epaiketa honek panorama soziolinguistikoaren aldetik: Zergatik behar izan zuten interprete bat? Erdaldunak ziren agintariak? Nor zen interprete hori?

Hasteko eta bat, gogora ekarri behar dugu XVIII. mendean gertatu zela euskararen atzerakada nabarmen bat Aiaraldean –Arabako beste leku askotan lez– bai eta Gordexolako haranean. Artziniega berezia zen alde horretatik, bi hizkuntzak lehenagotik bizi izan zirelako elkarren ondoan, baina ezinbestean nabaritu behar zuen atzerakada: Manuel de Mezcortarekin Batzar Nagusietan gertatutako arazotik ehun urtera, ez dirudi Aiaraldeko mendebaldean euskaldun elebakarrak izango zirenik. Euskaldunak, ostera, bai, baita Artziniegan bertan ere. Lorenzo Urizar (edo Ulizar) Uretako benteroa da adibide. Hari buruz esaten zaigu hiriko bizilaguna eta euskaldunzaharra zela (“las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo”). Baina artziniegarra zen? Badirudi ezetz; erregistroetan begiratuta, ikusi dugu Lorenzo Urizar Etxebarria arratiarra zela; Gordexolako Martina Zabalburu Mendibilegaz ezkonduta zegoen eta Artziniegan hil zen epaiketa izan eta 10 urte geroago, 1781ean. Beraz, ez gaude bertoko euskaldun baten aurrean, kanpotik etorritakoa baitzen. Bide batez esanda, bitxia da zelan bere abizenak “aiarartzen” diren erregistroetan, sarri Lorenzo Ulizar Chavarria modura azaltzen baita.

Bertan zeudenek, orduan, ez zioten Maria Antoniari ulertzen eta horregatik behar zuten itzultzaile bat? Ikusi dezagun berriz arretaz agiriak dioena:

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“nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”

Zati honi erreparatuta, ematen du alkateak gaztelaniaz hitz egin zuela, baina baita euskaraz ere, zuzenean Maria Antoniari (“por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano”). Aketza Merino historialari kontsulta eginda, eta garai bateko epaiketekin duen eskarmentua baliatuta, uste dugu baietz, Pablo Antonio Aldama alkatea euskaraz eta gaztelaniaz aritu zela eta interpreteak eskribauarentzat jardun zuela, eskribaua erdalduna zelako. Zaila da egoeraren “argazki” zehatz bat irudikatzea baina hala izan zelakoan gaude.

Halandaze, lekukotasun honek berresten du euskararen presentzia Artziniegako hirian XVIII. mende amaieran. Bestelako ondorio sakonagorik ezin dugu atera momentuz, baina baditugu agirian 1) kanpotik joandako euskaldun elebakarrak (Maria Antonia eta bere bi lagunak) 2) berton bizi den elebidun bat (Lorenzo Urizar) eta 3) itxura batean euskaraz ere badakien artziniegar bat, Pablo Antonio Aldama alkatea (1739an jaioa). Azkenik, eskribau erdaldun bat azaltzen zaigu, baina ez dugu oraindik asmatu nor izan ote zen argitzen.

Lekukotasun garrantzitsua da, hortaz, euskarazko interprete baten erabili izanaren lehena delako Artziniegan, eta nahiko berandukoa delako, inguruotan euskararen atzerakada handiena jazo zen garaikoa hain zuzen ere. Seguru gaude agiriotan zenbat eta gehiago arakatu, gehiago azaleratuko direla.

Addendum: epaia eta “krimenaren” zigorra

Nahiz eta artikulu honen xedea ez den Maria Antonia Barrenetxea dimoztarraren eta Manuel Carredano jarrilleroaren arteko aferaz xehetasunak ematea, kulebroiak izan zuen amaieraren berri behintzat emango dugu: frogatu zen Juan Manuel Carredano gizon ezkondua zela eta Maria Antonia engainuz utzi zuela haurdun Artziniegako ferian izandako izarapeko tratuen ondorioz (“actos sensuales”, dio agiriak). Atxilotzeko agindua eman zuten eta adulterioa egiteagatik epai gogorra ezarri zioten: espetxera sartu ala ejerzitoetan zerbitzua ematera behartuta joatea. Maria Antoniak ordaina eta justizia jaso zuen orduan? Ez bada; ahultasuna eta bestelako faltak egotzita (fragilidad, lascivia, amancevamiento) giltzapetzeko agindua eman zuten, hau da, etxe batean atxilo egotekoa. Ezarri zuten Artziniegako Tomasa de Ulibarriren etxean egongo zela giltzapean aurrerantzean, eta jaiegunetan elizkizunetarako baino ez zela aterako.

 

La Virgen de la Encina, ¿Patrona de Álava?: datos, certezas y mitos

En el contexto de la mal llamada ya que no se trataba de un conflicto de carácter independentista, sino que es mucho más complejo Guerra de la Independencia (1808-1813), se dio un hecho histórico muy importante para nuestra villa.

La cuestión es que en el año 1808 los franceses llegan a Artziniega. Al respecto, esto dice el Libro de la Capellanía del Rosario del Archivo Parroquial: “Habiendo pasado las tropas francesas por el barrio de los Heros (cercano al Santuario de la Encina) el día de los difuntos y acampándose en sus alrededores, esta misma noche y año de 1808 echaron mano para calentarse de las puertas principales y desentablaron mucha parte de los caseríos,…”

Junto a este hay unos cuantos testimonios documentales en diferentes archivos históricos, acerca de saqueos de objetos de plata a particulares e iglesias, de operaciones militares, quema de hojas de archivos de la villa, raciones de comida y txakoli que tenían que darles nuestros vecinos y vecinas, etc. Parece ser que hacía mucho frio en esas fechas, porque sobre todo aparecen muchas puertas de edificios extraídas. Incluso el mayordomo de la iglesia de Mendieta, Ygnacio Mezcorta Saracha “fue muerto violentamente por los franceses”. En otras localidades alavesas, la situación no era diferente.

Las tropas francesas entraron a finales de 1807 y principios de 1808 en Álava, y Vitoria-Gasteiz se convirtió en la capital del poder “intruso” (Gobierno intruso, lo denominaban), con la presencia de José I en la ciudad. Fijó su residencia, por un tiempo, en el palacio del Marqués de Montehermoso. José I era, José Bonaparte, hermano mayor de Napoleón Bonaparte, a su vez Rey de la España “ocupada” entre el 6 de junio de 1808 y el 11 de diciembre de 1813.

En consecuencia, las Juntas Generales empezaron a celebrarse en diferentes lugares y no, como venía siendo costumbre, en el convento de San Francisco, puesto que estaba ocupado por los franceses.

Entre otras, se celebraron el 27 de mayo de 1812 las de Tertanga, las del 16 de setiembre en la ciudad de Orduña y en la que se da el hecho histórico que queremos contar: las de Artziniega del 25 al 29 de noviembre. Si las de Orduña y Tertanga duraron un día, las de Artziniega se prolongaron durante cinco días y se celebraron en la casa Hospicio del Santuario de la Encina.

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Entrada principal de la Casa Hospicio.

Así empieza el acta de la primera Junta: “En el salón de la Casa Hospicio del devoto santuario de Nuestra Señora de la Encina, jurisdicción de la Villa y Hermandad de Arciniega, una de las que se compone esta M.N. y M.L. Provincia de Alava, la mañana del veinticinco de noviembre de mil ochocientos doce, estando juntos y congregados en la forma acostumbrada, en su Junta General ordinaria, en virtud de convocatoria expedida por el Excmo. Señor Don Gabriel Mendizabal, general en xefe del 7º exército, los señores Diputados Y Procuradores generales de las Hermandades que componen el cuerpo Universal de ella, para tratar, conferir y determinar, con asistencia de dicho Excmo. Señor, lo conveniente a ambas Majestades, bien, utilidad y mayor conservación de dicha Provincia, especial y nombradamente los señores Don Emeterio de Ordozgoiti, Don Manuel Luzuriaga, Don Mateo Iruegas y Don José de Aldama”.

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Pinturas del siglo XVI en el techo del salón donde posiblemente se reunían. La Casa Hospicio hasta hace cuatro días, pertenecía al pueblo de Artziniega, hoy está en estado lamentable. La foto la pude sacar gracias a Polentxi, párroco del pueblo, que mientras me iluminaba con su móvil para poder sacar la foto, yo con el mío iluminaba el suelo, para no caerme a la planta de abajo.

El primer tema tratado fue el nombramiento del Teniente Diputado General, que estaba pendiente.

“…y por aclamación de todos los señores Constituyentes fue nombrado por tal el señor Don Miguel Ricardo de Alava y Esquivel, Mariscal de Campo de los Exércitos Nacionales, en atención al amor que siempre ha manifestado a su Patria,…”

Como era Mariscal de Campo en el ejército, el a la postre conocido como General Álava, no pudo ejercer dicho cargo y se nombró Diputado General al vecino de Salmantón Mateo de Iruegas y Aldama en quien “se hallan todas las cualidades que exige el Fuero Provincial para obtener este empleo, y al mismo tiempo el zelo y patriotismo que en las actuales circunstancias que se haya la Provincia, se necesitan para su restablecimiento y prosperidad”.

Al día siguiente, a las nueve de la mañana, se “publicitó, juramentó y obedeció la Constitución Política de la Monarquía”, promulgada por las Cortes Generales españolas extraordinariamente reunidas en Cádiz el 19 de Marzo de 1812. Más conocida por la Constitución de Cádiz y popularmente como “La Pepa”.

“En el mismo Salón Provincial a veinte siete de Noviembre de mil ochocientos doce , haviendose congregado los propios Señores constituientes que en las actas anteriores (…) salieron en compañía de S.E. al Devoto Santuario Parroquial de Nuestra Señora de la Encina, y enseguida se publicó y juró en ella la sabia Constitución de la Monarquía Española en los términos y circunstancias acordadas y con la más plausible aclamación, regocijo y vivas que generalmente resonaron en dho Santuario por la conservación de la Religión Católica, libertad de nuestro amado Señor y Rey Don Fernando VII, y de esta su afligida Provincia por las armas del tirano Napoleón, enmedio de que todavía se halla entre ellas, a cuyo acto tan solemne y glorioso asistieron también las Compañías de Granaderos y Cazadores del 2º Batallón de esta M.N. y M.L. Provincia, que lo coronaron con reiteradas salvas, que las dirigieron al Todopoderoso a tiempo que se estaba cantando el Te Deum, y concluido el acto se volvieron a juntar y habiendo precedido la lectura y aprobación de los decretos del día de ayer, se acordó lo siguiente”.

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Interior del Santuario de la Encina a principios del s.XX.

Por lo tanto, hicieron un receso para jurar la Constitución dentro del Santuario. Al reanudarse la Junta, nada más aprobar los decretos del día anterior, esto se acordó:

“Teniendo en consideración, que la suntuosa función de que acaba de hacerse merito se ha celebrado en el Santuario, y que el Predicador en su oratoria, ha aplicado los atributos de Patrona de esta Provincia a la Divina Señora del mismo Santuario, se acordó que desde ahora en adelante se la tenga y reconozca por compatrona del Glorioso San Prudencio”.

El nombramiento de la Virgen de la Encina como Patrona de Álava pudo ser fruto del calentón, pero lo cierto es que al día siguiente se aprobó dicha acta.

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Foto de la original Virgen de la Encina, dicen que de finales del s.XII, una vez restaurada. Conocida popularmente como “La Abuela”.

Meses más tarde, el 21 de junio de 1813, se dio la famosa batalla de Vitoria y las tropas francesas se vieron forzadas a huir de la provincia. Es cuando se restablece la situación y las Juntas Generales vuelven a celebrarse en el lugar de costumbre. Por cierto, los beligerantes fueron el Imperio francés contra el Reino de la Gran Bretaña e Irlanda, el Reino de Portugal y el Reino de España. Por eso decíamos en las primeras líneas que es mucho más complejo de lo que nos cuentan.

Las Juntas de Tertanga, Orduña y Artziniega se dieron en unas circunstancias excepcionales debido a lo contado anteriormente. En la de Artziniega, que es la que tratamos, algunos procuradores llegaron tarde y otros incluso no pudieron asistir.

En las primeras Juntas Generales celebradas nuevamente en la capital, el 12 de julio de 1813, se trató lo siguiente:

“…los señores Procuradores Generales de esta ciudad expusieron que la Provincia aclare si su intención es que las cosas y asuntos de ella se restituyan y al ser y estado que tenían en la última Junta General celebrada en esta Ciudad antes de la invasión del enemigo. Y enterados, los señores Constituyentes, acordaron que los tres Consultores, teniendo presentes las Actas celebradas en Tertanga, Orduña y Arceniega y demás que consideren del caso, propongan en su razón lo que les parezca sea más conforme al bien estar de la Provincia,…”

Una vez deliberado sobre la validez de las actas de las Juntas citadas, se leyó el informe de los señores comisionados el día 16 de julio.

“….ha examinado dhas Actas con acuerdo e intervención de los consultores, y el resultado que le ha ofrecido su examen es: que en estas Juntas solo hubo poder de algunas hermandades, Actas autorizadas por un Fiel de fechos de parte de algunos pueblos particulares, y delegaciones verbales de otros, faltando por consiguiente la legitimidad de Poderes conforme al Formulario para componer la representación general de la Provincia (…)

A pesar de estos reparos y defectos, como eran tan críticas las circunstancias de los tiempos en que se congregaron estas Juntas, como los pueblos se hallaban oprimidos y dominados por la fuerza, sin libertad para congregarse y otorgar sus Poderes en forma, y como por otra parte el contenido de estas Actas no para ni puede parar perjuicio a los fueros de la Provincia (…) opina la Comisión que se puede acordar el que corran dichas Actas baxo el concepto que aquí se manifiesta, de que no se entienda innovarse nada por la Provincia su constitución Foral (…) Y enterada la Provincia, acordó sirva de decreto”.

Así pues, a pesar de las circunstancias excepcionales en que se celebraron, entre otras, las Juntas Generales de Artziniega, en la Casa Hospicio de La Encina. Como no iban en perjuicio de los Fueros de Álava, se dieron por válidas. Entre ellas, acordaos, la de que la Virgen de la Encina desde ese día “en adelante se la tenga y reconozca por compatrona del Glorioso San Prudencio”.

Y a partir de ahí, ¿qué? Pues, que sepamos, nadie se ocupó, o no hemos encontrado documento alguno, de que se intentasen o cumplimentasen los requisitos canónicos pertinentes para que la Santa Sede la reconociese como tal.

Que igual tampoco estaba muy por la labor la villa en aquellos tiempos, porque ni diez años después de proclamar a la Virgen de la Encina patrona de Álava junto a San Prudencio, Artziniega pidió la incorporación a Bizkaia. Asunto que hasta se trató en las Cortes extraordinarias de Madrid del 21 de noviembre de 1821.

“… otra en que el ayuntamiento, vecinos y clero de la Villa de Arceniega, en la provincia de Alava, en que pedían se agregase á la de Bilbao…”

En 1826 se volvió a pedir la incorporación al Señorío de Vizcaya.

Discurre algo más de un siglo, y llegamos al 6 de mayo de 1923. Ese día, en una solemne ceremonia, abarrotada de gente (dicen que de todos los rincones de la Provincia), que tuvo lugar en la Plaza de Vitoria, fue coronada la Virgen de Estíbaliz por el Obispo de la Diócesis D. Leopoldo Eijo Garay como reina y madre de todos los alaveses.

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Pero la cosa no quedó ahí; una cosa es ser madre de todos y todas las alavesas, y otra que la Santa Sede la reconociese como Patrona de Álava.

Los y las artziniegarras no se dieron por vencidos y pidieron audiencia al mismísimo Obispo. Como viene recogido en estos dos importes:

“15 de Febrero 1940. Importe del telefonema enviado al Excmo. Y Rvdmo. señor Obispo pidiendo audiencia a una Comisión que le visitaría para exponer los derechos de la Virgen de la Encina al patronazgo sobre toda Álava”

“20 de Febrero 1940. Importe del alquiler de un automóvil que llevó a Vitoria a la Comisión que se entrevistó con el Excmo. y Revdmo. Señor Obispo para recordarle los derechos de la Virgen de la Encina al patronazgo sobre toda Álava, según acuerdo que puede verse en el acta de la sesión del día 14 del corriente, en el libro de actas”.

Parece, de lo que se desprende de esos dos importes, que o sabían o intuían que iban a nombrar a la Virgen de Estíbaliz como patrona de la provincia. De ahí, esa defensa de los derechos de la Virgen de la Encina ante el Obispo.

Y así fue, meses más tarde, concretamente el 14 de setiembre de 1941, el papa Pio XII nombró a la Virgen de Estíbaliz Patrona de Álava.

Nosotros en este artículo aparte de que no somos cristianos no nos vamos a poner a juzgar o a valorar quién tenía más méritos o el derecho a ser la Patrona de Álava; pero el resultado y los hechos son los que son: La Virgen de la Encina no fue nombrada o ratificada como Patrona de la Provincia por la Santa Sede.

Sin embargo, aquí no se acaba la historia; en compensación a que la Virgen de la Encina se quedó sin el patronazgo de la provincia, el 15 de abril del año 1944, en sesión ordinaria, la Diputación de Álava acordó lo siguiente:

“Que deseando sea promovida, cada día más y más la devoción a la Stma. Virgen, nuestra Reina y Madre en esta nuestra provincia de Alava, y máxime tratándose de Ella bajo la advocación de Santa María de la Encina, que se venera en la Villa de Arceniega, y a cuya sombra protectora tantas veces se postraron los Señores Diputados y Procuradores Generales de las Hermandades de Alava, pero principalmente en aquellos difíciles días de 1812, en que corría peligro la libertad de la Patria y la conservación de los privilegios provinciales, y consiguiendo tanto amparo y protección, que la provincia de Alava, agradecida, y por boca de sus representantes llegó a llamarla copatrona, junto con San Prudencio, como así consta por dos veces en el libro de Actas de esta Excma. Diputación.

Por lo cual y deseando que al Santuario de la Encina le sea restituida su antigua grandeza histórica y religiosa, y cumpliendo al mismo tiempo una promesa hecha por mi antecesor en esta presidencia al ser proclamada la Santísima Virgen de Estíbaliz Patrona de la Provincia, creo pagar la deuda de amor, agradecimiento y de justicia por parte de toda la provincia para con la Santísima Virgen de la Encina, al apoyar con fervor la petición del señor Arcipreste y ayuntamiento de Arceniega, pidiendo a V.E.R. eleve las preces necesarias a la Santa Sede para conseguir cuanto antes sea proclamada la Santísima Virgen de la Encina Patrona de Arceniega y su Arciprestazgo”.

Como veis, la Virgen de la Encina fue patrona de Álava sin ni siquiera ser patrona de su Arciprestazgo, ni tan siquiera de su villa. Y es que hasta que la coronaron canónicamente patrona de Artziniega y su arciprestazgo el 8 de Setiembre de 1954, la titularidad correspondía desde tiempo inmemorial a Nuestra Señora de la Asunción, y en honor a ella se celebraban las fiestas patronales el 15 de Agosto. Pero de la coronación, hablaremos en otro artículo.

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8 de Setiembre de 1954, día de la coronación canónica de la Virgen de la Encina.

Esto es todo lo que hasta ahora hemos podido documentar; todo lo demás son fabulas o producto de los deseos personales de cada cual.

Bibliografía:

  • César González Mínguez. Las Juntas Generales de Álava. Institución Foral del Gobierno de Álava s. XV – XIX. (2000).
  • M.Camino Urdiain Martínez. Sedes históricas de las Juntas Generales de Álava en Vitoria y Tierras Esparsas. (2015).
  • Eduardo Inclán Gil. Álava y sus Instituciones durante la ocupación Napoleónica y la Guerra de la Independencia. (2011).
  • José Iturrate Sáenz de la Fuente. El Santuario de la Virgen de la Encina. Arceniega (Álava). (1980).
  • Micaela Josefa Portilla Vitoria. Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria. Tomo V. (1967-1982).
  • Diario de las actas y discusiones de las Córtes extraordinarias del año 1821. Tomo V.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • Archivo Histórico de las Juntas Generales de Álava.
  • http://www.gecoas.com/religion/Trabajos/patronas/araba.htm.

Fotografías:

Felipe Angulo Vela

El 11 de abril del año 1919 en Arza, un  pequeño pueblo de Ayega que linda con el nuestro, nació Felipe Angulo Vela, hijo de Elías Angulo Mardones (Santiago de Tudela) y Marcelina Vela Angulo (Ayega). Felipe, como todos los niños y niñas de Ayega, iba a la escuela a Orrantia. Cuando se hizo un poco más mayor empezó a ayudar en las labores del caserío.

Haciendo las labores propias del caserío vivía tranquilamente, hasta el golpe militar del 18 de Julio del 36.

Debido a sus convicciones políticas ingresó en el Partido Comunista. Así aparece en una lista que no nos deja publicar la imagen el Archivo de Salamanca:

MILITANTES DEL PARTIDO COMUNISTA EN ARMAS EN VILLASANA DE MENA

Relación de los camaradas

-Felipe Angulo Vela 18 años……Arza.

Por lo tanto, estaba en la plaza de Villasana de Mena. Aunque no sabemos en qué batallón, creemos que en el Libertad. Era uno de los que se encontraban en el convento de Santa Ana y porque su tío Wenceslao Cirión Tercilla, también de Arza, le tocaba ingresar en él, aunque como había estado en la Guerra del Rif (Segunda Guerra de Marruecos) y no quería más guerras, se escondió.

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Felipe, es el de la derecha, junto a otro miliciano comunista.

Guerra civil

El batallón Libertad no tuvo muchos pero si algún ataque de importancia, como el que se produjo el 28 de Junio de 1937 al día siguiente de caer Artziniega en manos de los fascistas.

En el pico tablas (Así viene recogido en las crónicas el monte Peñalba) los nacionales les atacaron y murió el capitán Joaquín San Martín, el sargento Pedro Calderón, el teniente José Enciso y al menos 18 milicianos desaparecieron o fueron apresados por los nacionales.

Como ya os hemos contado alguna vez, la caída de Bilbao el 19 de Junio supuso desmoralización y desaliento en todo el frente Norte, así la guerra entró en una dinámica de liquidación a causa de la superioridad artillera y aérea de los fascistas. Un sálvese quien pueda.

Así, muchos milicianos huyeron a Catalunya para seguir luchando; también Felipe. No sabemos cómo llegaría, pero sabemos que allí siguió luchando y creó una familia. Desde Barcelona, escribía cartas a su padres. Cartas que la familia no encuentra.

La última operación militar de la guerra fue la campaña de Catalunya, que acabó en un nuevo desastre para la República. El 26 de enero de 1939 las tropas de Franco entraron en Barcelona prácticamente sin lucha. El 6 de febrero las principales autoridades republicanas, encabezadas por el Presidente Azaña, cruzaron la frontera seguidos de un inmenso éxodo de civiles y militares republicanos que marcharon al exilio.

Nuestro protagonista también la cruzó, junto a más de medio millón de personas, se calcula.

De lo que le ocurrió en Francia, no sabemos nada. Algunos  ingresaron en campos de concentración como el artziniegarra Félix Lacuesta Isasi-Isasmendi en Gurs, otros marcharon a México en barco como el abuelo de Mateo, Ignacio Fraguas Unanue, otros ingresaron en la Legión Extranjera, otros se incorporaron en las Compañías de Trabajo, sirviendo, entre otros lugares, en la famosa Línea Maginot, otros lucharon con la resistencia francesa,…

Aquí os dejamos un esquema donde se ve los diferentes rumbos que tomaron los miles de refugiados republicanos.

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II Guerra Mundial

En mayo de 1940, Hitler atacó a los países del Oeste: Bélgica, Holanda y Francia. A pesar de la valerosa resistencia, los ejércitos de estos países junto con la fuerza expedicionaria británica son derrotados.

Francia eligió a un nuevo líder, el mariscal Petain, que solicitó un armisticio con los alemanes e instaló su gobierno en la ciudad de Vichy. Este gobierno era una dictadura como la de Alemania, Italia y España.

Felipe, que no sabemos si ingresó en las Compañías de Trabajo o luchó con la resistencia francesa, fue capturado por los nazis y llevado a el STALAG o prisión de XI-B situada en Fallingbostel, actual estado federal de la Baja Sajonia. A esa prisión, algunos supervivientes cuentan, que tuvieron que llegar andando desde Francia, unos 500 kilómetros, escoltados por los nazis.

En esa época los republicanos eran considerados prisioneros de guerra, según los tratados internacionales firmados por Alemania. Por lo que se desprende de los testimonios, en su mayoría, no pasaron hambre y los trabajos no eran especialmente duros, aunque sufrían vejaciones.

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Felipe junto a otros compañeros republicanos en el Stalag. La familia nos asegira que es él, nosotros no lo tenemos tan claro.

Todo cambió cuando Serrano Suñer, entonces Ministro de la Gobernación, siguiendo las instrucciones de su cuñado el generalísimo Franco, el que al ser interpelado por los nazis sobre el destino que debía darse a estos prisioneros, parece que respondió: “Hagan lo que quieran con ellos. Esos no son españoles”.

Entonces los prisioneros republicanos fueron considerados como “ROTSPANIERS”. Rojos españoles, apátridas y enemigos públicos, y empezó el infierno. Su distintivo era una S en un triangulo azul.

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A Felipe junto a otros veinte republicanos le trasladaron al campo de concentración de Mauthausen, un pequeño pueblo austriaco, que en aquella época formaba parte del III Reich.

Ingresó en Mauthausen el 22 de Mayo de 1941 catalogado como rotspanier y con el número 3551.

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Este Campo de concentración, fue clasificado en su momento como el único campo de “Categoría III”. Esto conllevaba las condiciones de detención más severas entre los campos de concentración nazis. En ese tiempo, la mortalidad fue una de las más altas entre los campos de concentración del III Reich. Ni el tan famoso -por las atrocidades que cometieron allí- de Auschwitz tenía esa catalogación.

A la hora de elegir el lugar fue decisiva su ubicación en las inmediaciones de una cantera de granito, como también ocurrió con el campo anejo de Gusen. Los presos fueron empleados en los primeros momentos en la construcción del campo y trabajaron para una empresa propiedad de la SS “Deutsche Erd- und Steinwerke GmbH.” en la producción de materiales para las obras monumentales y de prestigio de la Alemania nazi.

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Republicanos trabajando en la cantera de granito.

Miles de presos fueron asesinados a golpes, abatidos a tiros, asesinados mediante inyecciones o llevados a perecer por congelación. Al menos 10.200 presos del campo de concentración fueron asesinados mediante gas letal en la cámara de gas del campo central, en el campo de Gusen, en el centro de ejecución del castillo de Hartheim o bien en un vehículo adaptado para ello que realizaba el trayecto entre Mauthausen y Gusen.

La mayoría de los presos murió como consecuencia de su explotación como mano de obra, llevada a cabo sin ningún escrúpulo y acompañada de malos tratos, así como unas raciones alimentarias insuficientes, una vestimenta deficiente y la carencia de atención médica. En total perdieron la vida al menos 90.000 presos en Mauthausen, Gusen y sus subcampos.

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Cuerpos sin vida apilados en las barracas de Gusen.

Como no queremos contar las atrocidades que vivieron Felipe, sus compañeros republicanos y otros prisioneros; aquí os dejamos un testimonio de uno de los supervivientes. En la bibliografía, al final del artículo podéis encontrar fotos, testimonios, etc. por si tenéis cuerpo.

Gracias a Francisco Boix, un prisionero catalán que trabajó la mayor parte de su periodo de internamiento en el laboratorio fotográfico que la Administración del campo, hay fotografías. Francisco consiguió sacar los negativos y dárselos a una paisana que vivía allí cerca. Contaba la paisana que los guardó sacando una piedra de un muro de su casa.

Si Mathaushen era el infierno, el subcampo de Gusen I, era todavía peor. Las condiciones eran mucho más extremas, y era donde les gaseaban como hemos contado líneas más arriba. Y allí es donde trasladaron a Felipe el 20 de Octubre de 1942, le asignaron el número de prisionero 14204.

Pocas semanas duró en Gusen, puesto que a las 4 de la mañana del 20 de Noviembre de 1942, murió de una colitis purulenta, según costa en el parte oficial, a la edad de 23 años.

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Tuvimos la oportunidad de hablar con la responsable del Mauthausen Memorial, Katharina Kniefacz, y nos contó que a menudo se inventaban el motivo de la muerte, para disfrazar el asesinato de causa natural. Ella cree que pudo haber fallecido congelado. Esos días en Gusen hubo una ola de frío con temperaturas de -20º. Muchos así fallecieron y por coincidencia de fechas y hora, cree que Felipe así perdió su vida.

En una morgue del campo de concentración, hicieron una sala para recordar a cada uno de los muertos de Mauthausen y sus subcampos, cómo Gusen, que la llaman “the room of names”. En este enlace podéis ver dónde está escrito el de nuestro protagonista.

https://www.gedenkstaetten.at/raum-der-namen/cms/index.php?id=3&p=51365&L=1&findInRoom&showVideo

En memoria de Felipe Angulo Vela. Que la tierra te sea leve camarada.

¡Salud y República!

Bibliografía:

Fotografías:

  • Benito Bermejo. El fotógrafo del horror: La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen. (2005).
  • Carlos Hernández de Miguel. Los últimos españoles de Mauthausen (2015).
  • http://deportados.es/
  • Familia.

 

Tente Nublo y otros ritos

Una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia próxima de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Este contraste asociado a los efectos físicos implicados desemboca en una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, truenos, rayos y ocasionalmente granizos entre otros fenómenos meteorológicos.

Aunque científicamente se define como tormenta a aquella nube capaz de producir un trueno audible, se denominan tormentas en general a los fenómenos atmosféricos violentos que, en la superficie de la tierra están asociados a lluvia, hielo, granizo, electricidad, nieve o vientos fuertes que pueden transportar partículas en suspensión como la tormenta de arena o incluso pequeños objetos o seres vivos.

Las tormentas eran muy temidas por la población, sobre todo por la gente labradora.

Una de esas tormentas, que produjo efectos en el campo y pudo tener un desenlace fatídico, ocurrió el 9 de Junio de 1915:

 “El día 9 descargó una fuerte tormenta sobre esta villa; la lluvia fue torrencial, cayendo también bastante granizo que produjo sus efectos en los campos, llevando la alarma al ánimo de la sufrida clase agricultora.

En el término de Santa Olalla, entre Llanteno y Arceniega, cayó una chispa eléctrica muy cerca del vehículo que conducía la correspondencia; la caballería quedó algún tiempo tendida en tierra, lográndose después reanimarla, sin que afortunadamente ocurrieran otros daños. En el pequeño carruaje iban el conductor y un sacerdote, resultando ambos ilesos sin otro percance que el susto consiguiente”.

Tenemos recogidos otros sucesos como cuando hace dos años entró un rayo por la torre de Mendieta, saliendo por la chimenea, que pudo acabar en tragedia. También rayos que han partido arboles por la mitad, rayos que han dado muerte a ganado; incluso una persona fallecida a causa de un rayo, que hemos preferido omitir.

Para ahuyentar las tormentas o protegerse de ellas en Artziniega y los pueblos que componen el municipio, al igual que en el resto del planeta, tenían varios rituales o costumbres que han perdurado en el tiempo.  Esto lo hacían para repeler los rayos y para que la piedra (granizo) no les estropease la cosecha que tanto sudor les costaba sembrar o un rayo no les matase el ganado, pues era el sustento de todo el año. También para proteger el caserío de un posible incendio.

 

LAUREL

Una de ellas es la que nos cuenta la gente mayor de los caseríos: ponían en la entrada o en la ventana un ramo de laurel seco bendecido el Domingo de Ramos. A su vez, cuando había tormenta cogían un ramo que tenían bendecido y lo quemaban en el fuego bajo, chapa o en cualquier fuego.

Como con otras costumbres, la iglesia digamos se apoderó de ellas o las amoldó a sus creencias.

Así, ya en la antigua roma contaba Plinio que Tiberio, antiguo emperador romano, se coronaba de laurel cuando había tormenta: “Y porque de todos los árboles que se plantan y se ponen con la mano del hombre sólo este no es golpeado por el rayo que cae en las casas. (…) Se dice que el príncipe Tiberio, cuando tronaba el cielo, se solía coronar de él (laurel) contra el miedo de los rayos”.

Hay más casos como este, tanto en la antigua roma, como en la mitología griega y otras.

La siguiente foto está sacada en el horno de leña de la casa de Isabel Villanueva Orrantia (75 años) “Chabeli” en Campijo. Ella todavía es el día que sigue quemando laurel bendecido y también romero, cuando hay tormenta.

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Otra costumbre que tenían era poner un hacha con el filo hacía arriba fuera del caserío para protegerse de los temidos rayos, hay quienes en la huerta y otros en el leñero.  El filo del hacha hacía de pararrayos para proteger el caserío y el ganado.

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Esta costumbre está extendida por  todo el mundo, así ya en la época neolítica existían unas piedras llamadas “Piedra de rayo” (en euskera “tximistarri”) que las relacionan con hachas neolíticas. En cada lugar del mundo tienen diferentes denominaciones, pero todas relacionadas con el rayo o trueno.

DALLO

Aprovechando que el dallo es de metal, por lo tanto atrae a los rayos, hay quien lo ponía metiendo el mango en el orificio de la hacina (alguna gente le llama meta, los menos), así la cuchilla del dallo quedaba hacía arriba.

Estas tradiciones, es curioso sólo las hemos recogido en testimonios de gente de los caseríos, y sólo una sigue haciéndolo, los demás es de oír a su padre o madre. Estamos hablando de testimonios de gente de setenta años para arriba.

VELAS

De estos dos casos anteriores no hemos recogido testimonio alguno de que se hicieran en el casco histórico (hablamos, entre otras, con dos personas de más de 90 años), que no quiere decir que no se hiciera. La gente que vivía en el casco nos cuenta que se bendecían unas velas el día de Candelas, 2 de Febrero, que luego encendían cuando había tormenta para espantarla.

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En un artículo recogido en Euskal-Folklore y titulado Costrumbres, del año 1921, dice que en Berriz (Bizkaia) se hacía lo mismo que aquí: “Cuando se teme, a causa de la tormenta, que va a caer mucho granizo o piedra, se pone en la ventana la vela bendecida el día de la Candelaria”.

CRUZ

Los padres del inquilino de la torre de Mendieta ponían en la puerta de la torre una cruz de hierro en época de tormentas para protegerla. Es una pena no haberla encontrado. Un testimonio recogido en Artumiana nos contaba que su padre ponía un ramo de laurel en forma de cruz en la huerta del caserío. Hay quienes en la cruz del cabecero de la cama, ponían laurel bendecido en época de tormentas para protegerse de ellas.

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La cruz, hasta que no aparezca, no sabemos cómo será, pero en algunos lugares se usa o usaba como protectora de tormentas la Cruz de Caravaca. Hemos leído que estas cruces también son conocidas como “Cruces de Tormenta” y que vienen utilizándose desde el siglo XV.

SANTA BARBARA

Hay un dicho entre la gente de mayor edad que dice: “Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena”.

La leyenda dice que Bárbara, “era la única hija de un sátrapa llamado Dióscuro. Había quedado huérfana de madre a los siete años y, muy joven, se había convertido al cristianismo. Al regreso de un viaje de inspección por la provincia romana efectuado por su padre, éste propuso a la joven un matrimonio de conveniencia, que ella rechazó. Dióscuro descubrió la conversión de Bárbara al cristianismo y la denunció al pretor romano, el cual se vio obligado a condenarla a la pena capital. El sátrapa, que ya había mandado construir una torre para mantener a Bárbara alejada del mundo y forzarla a la apostasía, la sometió a toda clase de castigos y vejaciones y, finalmente, solicitó permiso para ejecutar personalmente la sentencia de muerte. Después, la degolló con su propia espada. Al momento de cometer el parricidio, Dióscuro fue fulminado por un rayo. A este hecho, según parece, se le ha venido atribuyendo el origen de la frase “acordarse de Santa Bárbara cuando truena “ y de que la Iglesia la nominara Santa Protectora de las personas y de sus bienes frente a las tormentas”.

A esta santa se invocaba para librarse de las tormentas. En Artziniega así decían para ahuyentarla:

Santa Bárbara bendita que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita en el signo de la cruz. Padre nuestro, Amén Jesús!

Nos contaba una persona que su padre estaba preocupado porque llevaba mucho tiempo sin llover y se le iba a fastidiar la cosecha de ese año. En esto que un día entraron nubes negras y parecía que ese día sí que iba a llover. A esto su madre empieza “Santa Bárbara bendita, Santa bárbara bendita”.  Y le dice el marido a su mujer: “¡Pero qué haces! Si lo que tiene que hacer es llover”.

El pobre hombre este igual no sabía este refrán recogido en Campijo: Si quieres coger buen boronal, los truenos de San Marcos no los dejes pasar!

TENTE NUBLO

En nuestra villa había diferentes maneras de tañer las campanas: dependiendo de si era para reunir el concejo, si el fallecido era hombre o mujer, si era de clase pudiente, el repiquete de la misa solemne, el ángelus del mediodía, para avisar de un incendio, etc. Algunas de ellas han conocido personas de no tan avanzada edad y sabían diferenciarlas perfectamente.

Una de ellas se conocía como Tente Nublo o A tente Nublo, y de esta, es precisamente de la última tradición para espantar las tormentas  que vamos a tratar.

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Sobre todo en época estival hay pagos a personas por tocar las campanas de la iglesia para ahuyentar las tormentas en las actas municipales desde el siglo XVII  (En ese mismo siglo, hay pagos por tocar a muerto, en Santa Águeda,…). Hace 400 años.

He aquí un ejemplo del año 1622: “las da por descargo dos rreales q gasto en dos noches q avia tormenta con las personas q tanan las campanas“. Tanan es tañan, del verbo tañer: tocar un instrumento musical de percusión o de cuerda, en especial una campana.

El toque a Tente Nublo se hacía en todo el Arciprestazgo de Tudela, el que la parroquia de la Asunción era su cabeza, pero poco más sabemos. De los testimonios recogidos nadie lo había escuchado nunca, ni siquiera que tocasen las campanas en días de tormenta.

En Añes, pueblo ayalés muy cercano al nuestro, sabemos qué se hacía por un testimonio recogido en la revista Euskal-Folklore antes citada. Lo transcribimos tal cual a continuación:

En este pueblo, no hace todavía muchos años, desde la fiesta de la Cruz de mayo a la de septiembre, corría de casa en casa una crucecita, y el que la tenía en su poder ,el día de tormenta tocaba a Tente nube. Este toque de las campanas se acomodaba al compás de los siguientes versos que cantaban los niños:

Tente nube, tente tú,

que Dios puede más que tú,

si eres agua, ven acá,

si eres piedra, vete allá,

siete leguas de Miranda,

y otras tantas más allá.

 

En otros pueblos de Álava, como por ejemplo en los de la Llanada, se tocaba después del toque de mediodía, desde la cruz de Mayo hasta la cruz de Setiembre.

La forma particular de ese toque, era un ritmo acompasado por un  conjuro que decían así en Salvatierra-Agurain: “Tente nube, tente en ti, no caigas sobre mí. Si eres agua ven acá, si eres piedra vete allá. Guarda el pan, guarda el vino, guarda el campo que está florido”.

En este vídeo de Villoruebo (Burgos) se puede escuchar ese repique de campanas.

 

Gracias a un testimonio recogido en el libro La Sociedad Reprimida, a Sajo,  mote por el que se le conocía a un antiguo campanero del pueblo, sabemos algún detalle más. Por lo que cuenta, y por los pagos a personas a lo largo de los siglos, parece ser que aquí se tocaba cuando había tormenta, da igual si era de noche. No sabemos si como en la Llanada Alavesa se tocaba a mediodía o había conjuros.

Este tal Sajo era Eutiquio Tomás Llano Nales Aguirre Ureta, bautizado en la parroquia de la Asunción el  25 de Mayo de 1891, también conocido por Tomás el campanero. Nos cuentan que era un personaje de aúpa. Tocaba aparte de las campanas, el bombo en la Banda Municipal. Vivía en Goienkale, en la casa número 22, hoy 17, y era muy conocido por los flatos que se tiraba. Solía hacer apuestas de que se tiraba hasta 14 pedos seguidos. Toda la gente mayor nos contaba anécdotas de sus “truenos”.

El tal Sajo este, debía ser un artista tocando las campanas, y como era el campanero se encargaba de tocarlas cuando había que espantar la tormenta.

Como hemos dicho, de los testimonios que hemos recogido, nadie ha escuchado el “TenteNublo”. Sajo explica el por qué en el citado libro.

“Una noche de Tormenta empezó a zumbar sobre el pueblo a las dos de la madrugada, y como era mi obligación, en vez de seguir echándole el casquete a la parienta, me levanté, me vestí, me puse un capirucho para no mojarme, fui a la iglesia y subí los tropecientos escalones que tiene el campanario. Cuando por fin llegué hasta allí arriba, puede empezar a tocar aquella especie de arrebato, con el cual se creía entonces, que las nubes, los truenos y los relámpagos se asustarían y se irían a descargar su furia, su lluvia torrencial y sus granizos a otro pueblo. Pero como en aquella ocasión, todas las campanas de todos los pueblos estaban sonando bajo los golpes de aquellos campanazos locos, que les sacudían, todos los campaneros de la comarca, ninguno de ellos consiguió ningún efecto beneficioso, para sus respectivos pueblos; porque la tormenta al verse rechazada en todas partes, se cabreó de tal forma, que decidió descargar su cólera sobre las torres de todas las iglesias del arciprestazgo. Y el caso fue, que al empezar a tocar nuestros hombres, la tronada en vez de alejarse se arremolinó sobre ellas, y empezaron a caer sobre los campanarios de todos los pueblos y demás territorios de los ayuntamientos, toda el agua y todos los truenos, rayos y relámpagos del mundo”.

Pasó tanto miedo  y le entró tal pánico a Tomás, que marchó a casa corriendo y empapado hasta los huesos. Cuando llegó a casa (escasos 30 metros del campanario) paró la tormenta y dejó de tirar agua como un tubo.

Contaba Tomás que comprobaron que cuando dejaron de tocar se paró la tormenta en todos los pueblos del arciprestazgo; así que un día se juntaron todos los campaneros en el bar de Juan y mientras estaban dándole al porrón decidieron que “todos los campaneros del mundo nos hemos puesto de acuerdo, para celebrar la primera huelga de campaneros del mundo, sin pedirles permiso ni a Dios ni al cura, y esta huelga se prolongará hasta que se elimine para siempre el toque de “Tentenublo”, por ser inútil total.”

Así contaba qué pasó después: “Tan pronto los curas comprendieron que íbamos en serio, porque dejamos de tocar el ángelus al mediodía, a misa por la mañana y al rosario por la tarde, y veían que los feligreses no llenaban las iglesias porque decían que no se enteraban de las horas, y por lo tanto las limosnas descendían precipitadamente, el párroco fue a llamarme a casa y me dijo que vale, que lo de Tente Nublo, de momento quedaba apartado, pero que volviera a tocar las campanas, porque si no se iban a descarriar las ovejas de su rebaño, y si se iban al infierno, la culpa la tendrían los campaneros, y entre ellos yo.”

Cuenta que no pasó nada “porque entonces gobernaba la república, que si no todavía estábamos todos en la cárcel!”.

Al de un tiempo cuando volvió a tocar las campanas dice que “me llamó el cura a la sacristía para tratar cosas de mi oficio. Pero cuando le volví a repetir que ni por todo el oro del mundo volvía a subir al campanario a tocar a Tente Nublo, y que lo mismo pensaban todos los campaneros del arciprestazgo, el tío puso el grito en el cielo y me amenazó con quitarme el sueldo. Pero como para mí eso es sagrado, porque es el único dinero que gano en invierno, le dije que si tenía cojones para hacerlo, yo también los tendría para sacudirle una sarta hostias que no le iba a conocer ni San Pedro. El al oírlo, me miró todo sonriente pensando que aquello era broma “.

El cura le contestó que eso le pasaba porque no tenía fe. Le replicó Tomás: “¡Joder con la fe! Si de tener fe se trata ¿por qué en vez de mandarme a mi subir al campanario para hacer el tonto, sabiendo que no tengo la fe necesaria para espantar la tormenta, no sube usted que la tiene? O mejor aún, ¿por qué no nos haces una demostración el próximo día que vuelva la tornada y sin subir a la torre, la espanta desde la iglesia a la vista de todo el mundo?. ¿No cree que eso sería un milagro que le haría rico con las limosnas que le darían y le pondría a usted en los altares?”

El cura le contestó que no era mala idea, “pero de momento lo vamos a dejar así. Y si no quieres subir a tocar, no subas; pero no le digas a nadie, lo que acabamos de hablar aquí”.

He aquí el motivo por el cual se dejó de tocar a Tente Nublo y el por qué, de que la gente mayor no haya oído nunca. Se dejó de tocar entre el año 1931 y 1936, posiblemente entre 1931-33 cuando gobernaba Manuel Azaña (de izquierdas), porque después vino el llamado “bienio negro” y dudamos que los que gobernaron entonces hubieran aceptado eso. O en todo caso en 1936 cuando volvió a ganar la izquierda, en este caso el Frente Popular.

Hoy en día nos cabreamos cuando a causa de una tormenta nos quedamos sin cobertura de móvil o sin señal de televisión, pero antiguamente, u hoy los baserritarras”, se podían quedar  sin la cosecha de ese año o la vaca que les daba leche, que era el sustento de toda la familia. Unas tradiciones más que se han perdido, creemos que para siempre.

 

BONUS TRACK

Aparte de los dichos o refranes mencionados, tenemos recogidos otros tres, que tienen que ver con la meteorología y son propios de este municipio que queremos añadir a este artículo.

Cuando por el Escalón o la Colisa (Kolitza) se ponía negro decían en Santa Coloma: “Ponte los cueros por encima”

Ese dicho vendría porque cuando llovía usaban pellejos de carnero, que eran más grandes que la de las ovejas, para cubrir la yunta de los bueyes.

“Cuando las grullas van a la Peña, coge el carro y vete a por leña.”– “Cuando van para el mar coge las redes y vete a pescar”.

“Cuando las grullas van para Castilla coge el hacha y haz astillas”.– “Cuando las grullas van para la mar, coge el arado y vete a arar”.

Una de las tres rutas migratorias por Europa que hacen las grullas desde el norte hacia el sur para pasar el invierno es la que desde Escandinavia les lleva al sur de la península ibérica y norte de África. Precisamente esta ruta es la que pasa por aquí y de ahí vienen estos refranes. Que viene a decir que cuando las grullas van hacia la peña (Sur), viene el frío. O el caso contrario.

 

P.D: Este es un artículo sobre documentos o testimonios recogidos en el pueblo. No trata de ser un exhaustivo trabajo de cómo hacían nuestros antepasados para ahuyentar las tormentas en Euskal Herria. Lo que constata es que aquí también había esa tradición. Si hubiéramos recogido testimonios hace 30 años, seguramente tendríamos más detalles, pero es lo que hay.

Bibliografía:

Fotografías:

  • Artziniega Museoa.

Motivo por el cual se celebraba San Roque.

El 8 de setiembre de 1954, se coronó la Virgen de la Encina como patrona de Artziniega y su arciprestazgo. Hasta entonces, era Nuestra Señora de la Asunción. Por lo cual, las fiestas patronales se celebraban el  15 de Agosto. Incluso, habiendo cambiado de titularidad, la gente del pueblo todavía las consideraban como las del pueblo.

Nos contaban los más mayores, que con la llegada de los automóviles, la gente se iba a las fiestas de Amurrio, y de una manera natural fueron perdiendo fuelle. Es cuando ya tomaron más importancia las fiestas en honor a Nuestra Señora de la Encina, en torno al 8 de Setiembre, y éstas dejaron de celebrarse.

Repasando documentación del archivo municipal, nos llamaba poderosamente la atención, que aparte de la Asunción, también se celebraba San Roque el 16 de Agosto. Y que sepamos, ese santo en Artziniega, no es que tuviera gran devoción.

El por qué, lo encontramos en un acta de una reunión del Ayuntamiento en concejo abierto, con asistencia de numerosos vecinos del 19 de Agosto de 1826,  donde a propuesta de Luis de Urquijo, Síndico Procurador y regidor decano, se trató como tema único y extraordinario, esto que podéis leer a continuación:

“En la Sala Consistorial de la noble villa de Arceniega a diecinueve días del mes de Agosto y por su noche, constituidos en congregación los señores de justicia y regimiento de dha villa, especial y nominadamente el señor D. Manuel Entramborrios Alcalde y juez ordinario de ella (…) se hizo presente por el señor Sindico, que el objeto para la reunión era el de dar a entender un proyecto suyo, atendiendo a que se siguen disputas, discordias y quimeras el día de San Roque de cada año, como se ha verificado el presente y otro, entre los vecinos y moradores de esta villa y los del pueblo de Arza, Valle de Mena, por concurrir dichos vecinos, ya por  devoción ya por promesa, a dicho pueblo de Arza por ser día en que se hace romería en dicho pueblo; ya que en el santuario de nuestra de la Encina se halla la efigie de San Roque, era su parecer que se estableciese para lo sucesivo hacer y celebrar fiesta en el mismo día y sitio del santuario, con misa mayor a la hora asignada en la parroquia, tamboril y novillos; y, enterados de la proposición los vecinos que se hallaban presentes, y ellos por los ausentes, viudas y venideros, decretaron que se ponga en ejecución y lleve a debido efecto cuanto propuso el referido señor síndico, y que desde el presente año en adelante se guarde y ejecute lo arriba indicado el mismo día de san Roque, 16 de Agosto de cada año; y, para ello se saquen materiales, ya de montes de la villa, ya de los de la N. Junta de Ordunte, para hacer el cierre de la era del referido Santuario para correr novillos; y, que siendo posible este año, se cierre el sitio para la Natividad de Nuestra Señora, 8 del próximo septiembre, o día de San Mateo, y se corran dos o tres novillos en uno de los dos días; cuyo remate del cierre y barreras, para el sitio que se ocupe en la corrida, se verificará el 24 del presente mes y a las once horas de la mañana; con lo que se disolvió el Ayuntamiento firmando esta acta dhos señores de justicia, los que supieron y otros muchos (…) por los que no supieron.”

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Imagen de San Roque en uno de los retablos laterales del Santuario.

En esas fiestas patronales del siglo XIX, aparte de corridas de toros y tamboriles, también, tiraban cohetes, había fuegos artificiales, ponían cucaña, tocaba la charanga (banda de música) municipal,… y en la Plaza del Mercado (Goiko Plaza) se ponían “faroles a la veneciana” para el baile. Aunque el día de San Roque, los festejos y misa, estaban más orientados hacia el Santuario.

En la época que se tomó esta decisión, Retes de Tudela no pertenecía a Artziniega, como hoy en día. Aprovechamos la ocasión para enseñaos, el deplorable estado en que se encuentra la ermita de San Roque de Retes.

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Junto a esta de Retes, en el barrio de Palacio (Santa Coloma), existía una ermita dedicada a San Roque, hoy desaparecida; pero que estaba en pie en el año 1895. Se encontraba un poco más arriba de la última casa.

 

Bibliografía:

-Archivo municipal de Artziniega.

1924, el año en que Artziniega pudo llegar hasta la Peña.

Al sur de Artziniega, la Sierra Sálvada y la “peña” marcan el límite físico de los valles cantábricos con la meseta. Entre esta muralla natural y la comarca de Ayala, en la cabecera de las cuencas de los ríos Artziniega (O como queráis llamarlo) e Ibaizabal, y en medio de un paisaje y una naturaleza grandiosos, hay una serie de pueblos que pertenecen actualmente al Valle de Mena (Burgos). Esta cercanía ha hecho que el vínculo de estas tierras limítrofes con nuestra villa ha sido muy fuerte durante siglos por encima de límites administrativos, e incluso ha existido por parte de sus habitantes un deseo de pertenencia al territorio vecino que no ha llegado nunca a cristalizar pero que nos ha dejado testimonios históricos.

Como decimos, estos pueblos burgaleses cercanos a Artziniega pertenecen hoy en día al extensísimo municipio del Valle de Mena, el único de la provincia que se ubica en la vertiente cantábrica. Pero no siempre ha sido así. Hagamos un pequeño recorrido por la historia de la organización territorial de estas tierras atlánticas castellanas.

Valle de Mena y su territorio: un poco de historia

El ayuntamiento del  Valle de Mena forma parte de  la comarca de las Merindades, partido judicial de Villarcayo y provincia de Burgos dentro de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Es un municipio que hace frontera con el nuestro desde  Arza  hasta Cirión.

Se conformó tal como lo conocemos hoy a partir del año 1845, cuando la ley municipal de ese mismo año, que no permitía Ayuntamientos de menos de 30 vecinos: “Art. 70. Se conservarán todos los ayuntamientos que hoy existen en poblaciones de mas de 30 vecinos, arreglando su organización á las disposiciones de esta ley. Los de menor vecindario se agregarán á otros, o formarán, reuniéndose entre si, nuevos ayuntamientos”.

Con lo cual, se suprimió el Ayuntamiento del valle de Mena que estaba en Mercadillo, y el del valle de Tudela y Relloso que estaba en Santiago de Tudela. Creando un único ayuntamiento con sede en Villasana de Mena. Relloso pasó a Losa.

Anteriormente, el  valle de Tudela (también valle de Tudela y Relloso), valle de Angulo, valle de Ayega, valle de Mena y la propia villa de Villasana tenían jurisdicciones propias, o conjuntas. Incluso en un breve espacio de tiempo sólo el valle de Mena (sin Tudela) tuvo 4 ayuntamientos: Concejero, Mercadillo, la propia Villasana y Viérgol.

Todos estos territorios a lo largo de la historia documentada han pertenecido desde el Reino de Pamplona, pasando por el Señorío de Vizcaya, Castilla la Vieja, Santander, hasta que se hizo la división de provincias de 1833 en España y quedaron integrados en la provincia de Burgos, desde entonces.

Nuestra intención no es hacer un análisis jurisdiccional de este valle o valles a lo largo de la historia, porque aparte de que ya hay una tesis doctoral de María del Carmen Sonsoles Arribas Magro, que tiene más de mil páginas y numerosos libros al respecto de otros autores, restaría importancia a lo que os queremos contar.

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Carta del Noble y Real Valle de Mena (1740).

El Valle de Mena, tal como hemos comentado, quedó integrado definitivamente en el año 1833 en la provincia de Burgos y, por lo que se ve, no quedaron satisfechos con esa división. Ellos querían integrarse aduciendo razones históricas, de cercanía, transportes, comercio, costumbres, militares…en Bizkaia; y así lo intentaron en más de una ocasión en ese siglo. He aquí un ejemplo, una solicitud enviada al Ministro de la Gobernación el 1 de Abril de 1883:

“Excmo. Señor: Los que suscriben Alcalde, concejales y vecinos del Ayuntamiento del M.N y M.L Valle de Mena, en la provincia de Burgos, acuden respetuosos a V.E. con la pretensión de que citado Ayuntamiento y territorio a que se extiende su jurisdicción, sea segregado de la provincia de Burgos, a que en la actualidad corresponde, y unido a la de Vizcaya, fundados en los motivos que pasan a exponer…”.

1924, petición de integración

Llegamos al año 1924 y echaron el resto para que así fuera. Un expediente encabezado por el alcalde en los años de la dictadura de Primo de Rivera, Eduardo García López, a virtud del acuerdo del  Ayuntamiento del Valle de Mena, recoge: el propio acuerdo del Ayuntamiento, un instancia a la Diputación de Bizkaia para que emitiera un informe favorable, una petición al Directorio Militar sobre su anexión a Bizkaia y un informe del letrado Sr. Basterra – letrado de la Diputación vizcaína-.  A su vez, contaban con los apoyos de los Ayuntamientos de Balmaseda, Barakaldo, Sestao, Gueñes y San Salvador de Valle.

Dentro de esos documentos -el de la petición por parte del alcalde al Presidente del Directorio Militar fechado el 29 de Mayo de 1924- hay un párrafo que nos llamó la atención:

Es tan oportuna la reforma de Ayuntamientos y la agregación y segregación de Municipios que, aun dentro de este mismo término Municipal, hay pueblos que han puesto de manifiesto sus deseos de segregarse del mismo, para pertenecer a otros, (…) tal como es el Municipio de Arceniega de la provincia de Alava, al que desean pasar los pueblos de Angulo, Valluerca, Lorcio y Cirión de este Ayuntamiento, por su proximidad a  aquél y vías de comunicación; pero esta Corporación Municipal obedeciendo a impulsos de antiguo manifestados por todos sus habitantes, aun creyendo que el municipio debe conservarse íntegro, tal cual como está formado, no puede sustraerse de manifestar sus deseos de pertenecer a Vizcaya”.

Como vemos, los pueblos ubicados al sur de Artziniega -“Vallearriba” como dicen los de Cirión- en ese espacio físico que delimita la sierra (salvo los del Valle de Tudela) querían segregarse de Mena e integrarse en Artziniega. Se trata de un terreno bastante extenso. En el caso de que esos cuatro pueblos se hubieran integrado en nuestro municipio, ¿de qué extensión estaríamos hablando?

Límites de los pueblos que pidieron la integración

En un manuscrito del siglo XVIII de Prudencio María de Verástegui (1747-1826), titulado Noticia histórico corográfica del M.N. y M.L. Valle de Mena, sabemos de qué territorio estaríamos hablando, si  llega a darse el caso de la integración de estos cuatro pueblos, en el Ayuntamiento de Artziniega.

Hallase el lugar de Ciella al oriente de Mena, desprendido y distante de él tres cuartos de legua, pertenecientes a la jurisdicción del Valle de Tudela, con quien por poniente limita en la Cruz de Pando, entre Paredes, y junto a San Juan de las Canales por norte y oriente, con la jurisdicción también de Tudela, y por mediodía con el Valle de Angulo.

 Este Valle tiene de largo cinco cuartos de legua, desde lo alto de la Peña de Angulo por sudoeste, hasta la Cruz de Urabala por nordeste, y de ancho casi una legua, desde la Cruz de Animas en la rasa de Carbonillo por noroeste, hasta la peña de Aro por sudoeste, y media legua en la más común; limita al poniente con Losa mayor en las cimas de las Peñas de Carbonillo, y de Angulo; al mediodía con parte de Losa mayor y de Ayala, en las peñas de Duengo y Aro; al oriente con Ayala, en las cuestas de Llano y Cruz de Urabala, y al norte con Ayala, también en la Llana de la Orquilla, y con el lugar de Ciella perteneciente también a Mena, como se ha dho.

 El lugar de Cirión se halla situado un cuarto de legua distante del Valle de Angulo y a su norte y al oriente de Ciella confinando por oriente y mediodía con Ayala, por norte con la villa de Arceniega y por poniente con jurisdicción de Tudela y del lugar de Ciella.

De Lorcio y Valluerca no habla, pero como sabéis, están en medio de los límites que describe.

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A grandes rasgos, el territorio que abarca esos 4 pueblos, en rojo y Artziniega, en azul.

 

Gracias al libro El Valle de Mena y sus pueblos, tomo 2. (1925) de Ángel Nuño García, sabemos cómo eran esos cuatro pueblos que pidieron la segregación para incorporarse a nuestro municipio en esas fechas. Transcribimos la descripción según se recoge en esta obra:

DESCRIPCIÓN

Valle de Angulo

Angulo se compone de siete barrios, que son: Abadía, Haedo, Cozuela, Encima-Angulo Las Fuentes, Martijana y Oseguera, y, entre todos, tenían, al finalizar el siglo pasado 500 almas; en 1910, 271, y según el último censo de población hecho en 1920, tenían 213.

En su terreno de labrantío se cosecha trigo, maíz, patatas y legumbres, y, en sus huertas y fincas se producen frutales de varias clases, especialmente, manzanas. Tiene el monte de “Entreambaspeñas”, de 560 hectáreas de superficie, y está exento de venta por Real Orden de junio de 1864, y posee bastante ganadería, teniendo para el seguro mutuo de la misma sociedad llamada “Minada” o “Enminada”.

Cada uno de los barrios citados tiene una o más fuentes de buenas aguas para el consumo, y sus caminos son vecinales y están en mal estado. Ultimamente, en 1923, se abrió la carretera de Trespaderne a Arceniega, que baja por la Peña de “Angulo” y sigue por Angulo para entrar en Alava por la Venta del Refugio. Con esta carretera se ha facilitado en gran manera la comunicación a los vecinos de Angulo para tomar el tren de Sodupe.

Están concertados con el médico de Santiago de Tudela, a cuyo distrito pertenecen; pero, como hace algún tiempo que no hay más que un practicante en cirujía menor, que es el que los visita, algunos son asistidos por el médico de Arceniega, en cuya villa residen el farmacéutico y el veterinario que los sirven en sus respectivas profesiones. También recurren a Arceniega para proveerse de los artículos de consumo necesarios para la vida.

Hay una escuela mixta del estado en las Fuentes para los niños de ambos sexos de los siete barrios.

Tiene Angulo tres parroquias: una, titulada de la Asunción, en Oseguera, para este barrio, Abadía y Martijana; otra, llamada de San Juan, en Las Fuentes, para éste y para Cozuela, y la tercera denominada de San Martín, para los de Encima-Angulo y Haedo.

Hay, además, las ermitas de San Sebastián y Santa Bárbara, y existe la Cofradía para acompañar hasta el cementerio a los vecinos que fallezcan.

Un Alcalde de barrio con la junta administrativa, elegidos por los vecinos, conforme al Estatuto, gobierna el Valle de Angulo.

En Angulo hubo tres torres: una en las Rivas, otra en Cozuela y otra en Las Fuentes, y las tres conformaban un ángulo.

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Valle de Angulo.

Cirión

Este pueblo, que también se ha llamado Dabala, tenía poco antes del presente siglo 60 habitantes; en 1910 tenía 30, y, actualmente, tiene 18.

Está dividido en tres barrios: Cirión, Roza y Bárcenas, y tiene dos fuentes de buenas aguas.

Su terreno es frío y produce trigo, maíz, legumbres y hortalizas, no abundando los árboles frutales.

El monte llamado “Callejas” y “Dabala”, mide 39 hectáreas.

Tiene ganadería y, para seguro, la “Minada”.

Se valen del médico de Santiago, a cuyo distrito pertenece, y para farmacia y veterinario van a Arceniega, adonde concurren a comprar los artículos de consumo, tejidos y mercería. Los niños van a la escuela de Lorcio.

Para su gobierno tiene Alcalde de barrio y Junta administrativa.

La iglesia, cuyo titular es San Martín, es aneja a la de Lorcio y tiene Cofradía para acompañar al cementerio a los convecinos difuntos.

Este pueblo está enclavado en el centro de la Tierra de Ayala y aparece incorporado al Valle de Mena desde tiempo después del reinado de Enrique II.

A fines del siglo pasado se usaba todavía la laya en lugar de la máquina para labrar el campo en Cirión.

Los caminos vecinales de este pueblo son malos a causa del desnivel del terreno, excepción hecha del camino real o carretera de Mercadillo a Arceniega que pasa cerca del pueblo.

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Cirión o Dábala.

Lorcio

En 1910, tenía 29 habitantes, y los mismos actualmente, según el censo de población de 31 de Diciembre de 1920, aprobado en 1923.

Su terreno es frío y produce trigo, maíz, patatas, legumbres y hortalizas. En su campo y huertas hay árboles frutales.

En la R. O. de 2 de Junio de 1864, figura este pueblo con los montes llamados “Callejos” y “Dabala”, de 39 hectáreas.

Una buena fuente y dos arroyos, en invierno, les abastecen de agua.

Tiene ganado vacuno, yeguas, y rebaños de cabras y ovejas; y, para asegurar sus bueyes, tiene la sociedad mutua llamada “Minada”.

Este pueblo es asistido por el médico de Santiago de Tudela, y para los servicios de farmacia y veterinario recurre a Arceniega, en cuyo punto se proveen los vecinos de los artículos de consumo necesarios para la vida.

Hay en Lorcio escuela mixta de beneficencia particular, fundada por D. Pedro de Iruegas y Goossens.

Un alcalde de barrio con la Junta administrativa gobierna el pueblo.

La iglesia está dedicada a S. Esteban y tiene una buena casa rectoral. La ermita que hay está bajo la advocación de S. Sebastián.

Situado este pueblo en el Valle de Angulo, a un extremo, y siendo sus caminos vecinales y descuidados, ha ganado mucho en facilidades para la comunicación con Arceniega y Sodupe, mediante el automóvil que circula por la carretera construida en 1923, que viene de Trespaderne y pasa por Angulo, para entrar en Alava por cerca de Arceniega.

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Lorcio.

Valluerca

A fines del siglo pasado tenía 80 habitantes; en 1910 eran 39, y, actualmente, son 24 según el censo de población hecho el 31 de Diciembre de 1920.

Hay en el pueblo algunos árboles frutales, y su terreno produce trigo, maíz, legumbres y hortalizas.

En la R. O. de 2 de Junio de 1864 aparece Valluerca con un monte llamado “Ojuberri” y “Quintana”, que mide 57 hectáreas.

Posee ganadería y tiene la sociedad llamada “Minada” para el seguro mutuo de los bueyes de labranza.

Hay una buena fuente que surte al pueblo de buenas aguas.

La carretera más próxima es la de Mercadillo-Arceniega.

El médico de este pueblo es el de Santiago de Tudela, a cuyo distrito pertenece; pero, actualmente, le visita el de Villanueva, auxiliado de un practicante que reside en Santiago.

Para el servicio de farmacia y veterinario recurren a Arceniega, lo mismo que para proveerse de los artículos necesarios para la vida y vestido.

Los niños van a la escuela mixta de Santiago, y un Alcalde de barrio con su Junta administrativa gobierna el pueblo.

La iglesia está bajo la advocación de la Natividad de la Virgen; es aneja de la de Ciella y tiene Cofradía para acompañar a los difuntos al cementerio.

En este lugar hubo, antiguamente, una torre, hoy desaparecida.

Aparte de esa torre de la que habla, había otra en Valle, que junto a Quintana eran barrios de Valluerca, que no sabemos por qué motivo omitió el autor. La iglesia por su parte, nos dijo un vecino de edad y natural de allí, que está bajo la advocación de San Miguel, no de la Natividad.

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Iglesia de San Miguel.

Al final, como el tiempo ha confirmado, no se dio ni una cosa ni la otra. En uno de los argumentos del propio Alcalde, encontramos el motivo por el cual no pudieron ni unos ni otros conseguir lo que pretendían:

“No se oculta a esta Corporación las dificultades que se han de presentar para el logro de nuestras aspiraciones, ni tampoco ignora que ya en el párrafo de segundo del art.18 del Estatuto se dice, que no se podrá incorporar a una provincia que tiene régimen foral en el orden económico administrativo, un Municipio de derecho común, y por eso acatando la Ley al hacer esta petición, no quiere este Ayuntamiento que se salte por ella, pero si, por tratarse de un caso concreto y especial, pretende que se estudie y que si después se encuentra de justicia puedan atenderse sus deseos, por medio de una disposición que así lo determine”.

Y efectivamente, eso decía el artículo 18 del Estatuto Municipal del 8 de Abril de 1924, por el cual no se pudo llevar a cabo dicha pretensión:

-Podrán fundirse lo Municipios limítrofes que pertenezcan a distintas provincias o regiones cuando, además de las condiciones indicadas en el artículo anterior, se obtenga la conformidad de las Diputaciones interesadas, por mayoría de las dos terceras partes de sus miembros.

En este caso, el nuevo Municipio pertenecerá a la provincia o región que libremente hayan determinado los fusionados.

Nunca se podrá incorporar por esto medio a una provincia que tenga régimen foral en el orden económico administrativo, un Municipio de derecho común.

Lo “curioso” es que, este estatuto promulgado por la dictadura de Primo de Rivera para regenerar la vida municipal, parece ser que no se cumplió, sí en este caso, como el tiempo ha corroborado. Total, que las cosas se quedaron como estaban. No tenemos constancia de más intentos de integración por parte de estos pueblo que hoy en día, muy mermados ya en población, siguen teniendo gran cercanía  a la Villa de Artziniega como referencia pese a encontrarse en otra comunidad autónoma.

 

Bibliografía:

  • Ángel Nuño García. El Valle de Mena y sus pueblos, tomo 2. (1925)
  • José Bustamante Bricio. LA TIERRA Y LOS VALLES DE MENA (Biografía de un municipio) (1971).
  • José Bustamante Bricio. LA TIERRA Y LOS VALLES DE MENA (Cosas de antaño y hogaño) (1992).
  • Prudencio María de Verástegui. Noticia histórico corográfica del M.N. y M.L. Valle de Mena (Manuscrito siglo XVIII).
  • María del Carmen Sonsoles Arribas Magro. Las Merindades de Burgos: Un análisis jurisdiccional y socioeconómico desde la Antigüedad hasta la Edad Media (2012).
  • Anónimo. NOTICIA DEL NOBLE Y REAL VALLE DE MENA. PROVINCIA DE CANTABRIA (Siglo XIX).

Fotografías:

  • Real Academia de la Historia. Carta del Noble y Real Valle de Mena (1740)