Transporte a Gasteiz

El 4 de abril de 1916 se publicaba en el diario vitoriano Heraldo Alavés un escrito del articulista Felipe Lebantini en el que reflexionaba sobre un tema que, un siglo después, sigue de plena actualidad: las comunicaciones (o falta de ellas) entre la comarca de Ayala y la capital de la provincia de Álava. Aboga Lebantini por el establecimiento de un servicio de “automóvil” entre Vitoria y Amurrio y entre Amurrio y Artziniega, para así fomentar las relaciones comerciales y los lazos entre los pueblos de la provincia.

Los deseos de F. Lebantini se hicieron realidad, y años más tarde un autobús unió Ayala con Vitoria. De hecho hoy en día el servicio es casi exactamente como se demanda en le artículo. Sin embargo, salta a la vista que el “automóvil” no es suficiente para contrarrestar el peso de la geografía y la lógica de los movimientos humanos, y la brecha entre Vitoria y los pueblos ayaleses sigue ahí.

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Transcribimos a continuación el artículo.

 Encomiando una idea

El artículo que publicamos días atrás sobre las comunicaciones en Álava, ha causado excelente efecto en los pueblos y prueba de ello es la carta que nos remite uno de nuestros corresponsales y que reproducimos a continuación:

Seguramente que el artículo “las comunicaciones en los pueblos” inserto en el HERALDO ALAVÉS  el día 25 del pasado, habrá parecido interesante y oportuno a muchos de sus lectores.

De mi puedo decir que me pareció de perlas, y a fe que el autor del mismo se hace acreedor a los mayores elogios, por lo bien que ha sabido interpretar los deseos y aspiraciones de quienes viviendo en Álava nos sentimos dolorosamente alejados de la capital, sin vías directas de comunicación, que por otra parte y de haberlas, habrían de ser venero de felicidad para la capital y para los pueblos.

El articulista puso el dedo en la llaga y señaló clarividencialmente el mal que padecen diversos territorios de nuestra provincia, cuando afirmó que las relaciones comerciales  de la capital de Álava con sus más importantes pueblos, no podían ser más estériles, debido a falta de medios de comunicación.

Exactas, exactísimas son sus apreciaciones que nosotros queremos corroborar en cuanto a parte del distrito de Amurrio se refieren, ya que por habitar en él hace ya algún tiempo, hemos podido apreciar más cerca sus necesidades.

No hay que hacer grandes esfuerzos para demostrar que Bilbao es preferido a Vitoria, en cuanto a relaciones comerciales con pueblos de Amurrio, Ayala, Oquendo y Arceniega.

Y la razón es obvia: ¿Quién es capaz de hacer un viaje costoso de dos o tres días, pudiendo hacerlo en uno sólo?

Esto es cabalmente lo que nos sucede con  respecto a Bilbao o Vitoria, por eso no es difícil encontrar en estos pueblos buen número de personas que han llegado a la senectud sin visitar una sola vez la capital de Álava, mientras que a la de Vizcaya han ido frecuentísimamente por mor del tráfico y necesidades de la vida.

Lo apuntado no por verídico deja de ser menos lamentable y amargo, porque si el unir y estrechar más y más los lazos entre la capital y los pueblos de una provincia, es base de prosperidad y segura norma de cordialidad de afectos, de progresos y unidad de miras encaminadas al bien común de la misma; lo que de lejos o de cerca pueda servir para aflojar esos mismos vínculos, forzosamente ha de ser  de efectos perjudiciales a sus intereses.

De ahí que no sea aventurado predecir que con el cambio de relaciones ganaríamos el ciento por uno y que el que tal empresa realizara, llevaría una obra eminentemente alavesa, que todos habrían de aplaudir con entusiasmo.

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Autobús La Vitoriana en combinación con el tranvía  del Valle de Arratia. (Foto orientativa de lo que se reclamaba).

Muy bien estaría el servicio de automóviles Vitoria-Amurrio que idea el articulista de HERALDO ALAVES, y mejor  aún, si teniendo en cuenta la corta distancia que media entre Arceniega y Amurrio, pudiera enlazar en aquella villa con el automóvil diario que va a Sodupe, para tomar en este punto el tren de La Robla. Se habría hecho entonces la deseada unión de la capital con los más apartados territorios de la provincia, en el trayecto se encuentran pueblos importantes que seguramente habrían de acoger con los brazos abiertos idea tan simpática, y tenemos por descontado que la empresa llamada a darle cuerpo, habría de obtener óptimos frutos.

Creemos que con un poco de dinero y más de entusiasmo podíamos ver realizada una obra en la que todos tenemos puestas nuestras esperanzas de patriotas.

Seas así, todo por nuestra provincia, a quien queremos ver engrandecida en todos los ordenes de una recta administración.

F. Lebantini

Ayala 2 de Abril de 1916.

 

Bibliografía:

Heraldo Alavés 4 de abril de 1916

http://www.spanishrailway.com/2012/05/25/tranvia-electrico-de-bilbao-a-durango-y-arratia/

 

Puentes de Artziniega en la Guerra Civil

Decía Javier Rui-Wamba Martija en su trabajo El puente colgante de Bizkaia: reflexiones de un ingeniero, que “los puentes, construcciones que permiten comunicarse a los seres humanos, suelen ser como la verdad, objetivos prioritarios en toda guerra”. Y es que en tiempos de guerra, el puente es una infraestructura estratégica y es concebido en función de la situación particular de cada momento:

Como posesión y elemento a proteger.

El puente garantiza las comunicaciones internas en el territorio, permite el suministro al frente de guerra o mantiene las actividades civiles cotidianas. Por lo tanto se establece como objetivo a proteger en el caso de que se posea, o a ocupar en el caso de que esté en manos del enemigo.

Como elemento a destruir.

Se consigue de este modo limitar la capacidad de movimiento del enemigo, generándole un gran perjuicio. Y por eso los puentes se intentaban destruir principalmente en dos acciones clave:

-Como acción definida de guerra: el puente era el objetivo, y por eso se producían acciones que buscaban la inutilización de los puentes en el territorio dominado por el enemigo, bien sea a través de los bombardeos aéreos o de acciones aisladas de sabotaje.

-En la retirada de un ejército: cuando se daba por perdida la posición el ejército que se batía en retirada realizaba la destrucción de los puentes como su última acción de guerra, para por un lado detener el avance enemigo y ganar tiempo hasta establecer un nuevo frente; y por el otro, impedir las comunicaciones en el territorio que iba a ocupar el otro bando.

Éste  último es el caso que nos ocupa.

Tras el alzamiento militar del 18 de julio de 1936 Navarra y casi toda Álava quedaron en manos de los sublevados. No así Artziniega y sus alrededores -Valle de Mena, Encartaciones y el Valle de Ayala- que permanecieron leales a la República.

En Artziniega se formó una junta de defensa y también se estableció el 4º Batallón de UGT Karl Marx, dentro del sector Arceniega-Respaldiza.

Una vez los FASCISTAS tomaron Bilbao el 19 de junio de 1937, fue un goteo continuo y fueron cayendo uno a uno los pueblos al oeste de dicha Villa. Así, el 27 de junio de 1937, en un día de perros, fueron conquistados Artziniega, Mendieta y Santa Coloma.

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En la huída, el presidente de la junta de defensa ordenó volar la carretera hacia la Peña Angulo y como es lógico pensar, fue esta junta la que mandaría destruir todas las vías de comunicación -los puentes-  que conectaban con nuestra Villa.

Los encargados de estas voladuras eran los ingenieros militares, los cuales a través de los cuerpos de zapadores y pontoneros eran los responsables de destruirlos.

#En las nóminas de los milicianos del sector Arceniega-Respaldiza no había ninguno por lo cual suponemos que fueron los del sector Amurrio-Orduña los que se encargarían de ello, que si contaban con zapadores y pontoneros u otros batallones como por ejemplo el Olabarri de ANV, Capitán Casero… de cuya presencia en Artziniega hay constancia documental.

Gracias al blog de José María Leclercq Sáiz hemos podido obtener las fotos de algunos puentes que a posteriori fueron reconstruidos por los “zapadores” de la 61 División Navarra en la campaña del Norte –ejercito franquista-. Ponemos entre comillas porque aunque no hemos conseguido ese dato, sabemos que en otros lugares eran los propios prisioneros republicanos los que hacían esos trabajos forzosos.

Cuenta Jóse María en su blog que este álbum fotográfico fue salvado milagrosamente por un amigo suyo:

“Paseando por la zona más cercana a la Comandancia de Marina de San Sebastián, y al Palacio Goicoa (antiguo Gobierno Militar), este buen donostiarra se encontró dos álbumes, forrados en cuero, tirados en la basura que estaban a punto de retirar los servicios municipales”.

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Aquí os dejamos los tres puentes a los que hicieron fotos, que no quiere decir que fueron los únicos que destruyeron los “rojo-separatistas”. Entre otros estaban el de Ureta y el de Santa Olaja (El que está antes de subir Lapetaratxe).

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Puente de Ibaizabal (Llanteno).

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Puente de Gordeliz (Artziniega).

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Puente de Angostina (Artieta).

Como vemos, más que reconstruirlos, les hicieron un apaño para poder pasar. Fue algún mes después cuando  los reconstruyeron y ya el 29 de Diciembre de ese mismo año quedaron inaugurados todos los derribados que comunicaban con Artziniega.

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Sólo los puentes que comunicaban entre sí a poblaciones alavesas fueron sufragados por la Diputación, los que lo hacían con Vizcaya aún estando en territorio alavés, fueron a cuenta del Estado porque al calificarla a ésta “provincia traidora”,  mediante la promulgación por parte del general Franco del decreto de ley número 247, le abolió el concierto económico.

Bibliografía:

-El puente colgante de Bizkaia: reflexiones de un ingeniero. Javier Rui-Wamba Martija

-La ingeniería de caminos durante la Guerra Civil española. Destrucción y reconstrucción de puentes. Vanesa M García-Lozano

-El servicio militar de puentes y caminos de Cataluña. Reconstrucción de daños de guerra y trabajos forzados. Oriol Dueñas Iturbe.

-Hoja Oficial del lunes núm. 329. Año 1937.

-Pensamiento Alavés. Año 1937.

-Archivo Histórico Nacional. Fiscalía del Tribunal Supremo.

– Archivo Histórico del Gobierno Vasco. Fondo del Departamento de Defensa

http://comedurasdetarro.over-blog.es/2015/09/puentes-destruidos-durante-la-guerra-civil.html