Carnestolendas

A muchos de vosotros la palabra “carnestolendas” os resultará probablemente desconocida y no la habréis escuchado en la vida. Sin embargo, hasta hace algunas décadas era una palabra habitual que se refería a una celebración carnavalesca tradicional, entre otros lugares, de las Encartaciones, Ayala y zonas cercanas. Si consultamos en el diccionario de la RAE nos dice lo siguiente:

Carnestolendas

Del lat. caro, carnis ‘carne’ y tollendus, gerundivo de tollĕre ‘quitar, retirar’.

  1. Carnaval (días anteriores a la cuaresma).

  2. Carnaval (fiesta popular).

En definitiva, las Carnestolendas vienen siendo los tres días anteriores a la cuaresma. La cuaresma, en el calendario de la liturgia católica empieza el miércoles de ceniza y termina el Jueves Santo. Como sabéis, no siempre coincide el inicio en el mismo día, esto es debido a que se calcula a partir del  primer domingo posterior a la primera luna llena de primavera septentrional (Hemisferio Norte).

Ya desde el siglo XVII hemos encontrado dicha palabra en el archivo municipal, en referencia al tiempo que no se podía vender carne, que era una de las condiciones del remate de la carnicería del pueblo. En el libro de actas de 1600 se menciona lo siguiente: “…excepto en la cuaresma y demas días que no son de carne=Y baca desde el día del señor san juan hasta el dia de carnestolendas (…) como de costumbre”. No sabemos si se hacía alguna celebración especial en esa época y nuestra intención tampoco es la de contar la historia de las carnestolendas ni entrar a valorar las diferentes teorías que hay al respecto. Por lo tanto os vamos a narrar lo que se acuerdan algunos de nuestros mayores de cómo se celebraban.

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Carnestolendas de los años 40. (Pórtico de la Parróquia)

TESTIMONIOS

María Luisa Villanueva (86 años) nos contaba que eran los niños de la escuela quienes iban con cestas y un gallo negro por las casas cantando. Las caseras les daban lo que podían y luego hacían una merienda. El día exacto que se cantaba no se acordaba, pero sí que cuando fue profesora en Zuazo de Cuartango se celebraba el “Jueves de Lardero” y ese día hacían lo mismo que aquí  (El Jueves de Lardero era el jueves anterior a Carnestolendas). Cuando le preguntamos si se disfrazaban o algo en Artziniega en esa época, con la cara que puso antes de contestar estaba claro su respuesta: ¡Qué va!

También “Luisita” Retes (81 años) se acordaba como iban los niños -sólo los niños- cantando por las casas con el gallo negro y las cestas. Cuando le preguntamos el día exacto, nos dijo que se celebraba por estas fechas, antes de las vacaciones de Semana Santa y antes o después de Santa Águeda, no se acordaba exactamente. Lo que tenía claro era que era entre semana y que eso de disfrazarse era de hace “cuatro días”.

Por su parte, Fernando Retes (71 años) nos comentó prácticamente lo mismo que las dos vecinas anteriores, pero nos aportó otros datos. Ese día los frailes les preparaban arroz con pollo y comían los niños de la escuela en una sala que tenía la escuela en la parte baja, donde hoy está el centro de día y el local de la Asociación de Jubilados. Lo del Jueves de Lardero decía que posiblemente, pero no se acordaba bien. También nos comentó que cuando pasaron a ser maestros y maestras -alguno venido de Zamora- los que les daban las clases en vez de los frailes, se dejó de celebrarse. El gallo que sacaban a cantar lo cogían donde Cirilo Gutiérrez.

Por último Ramón Aretxabala (71 años) nos corroboró lo que nos habían contando los anteriores. Pero cuando le preguntamos si se disfrazaban nos comentó que como hoy en día no, el se acuerda de que iban de baserritarras.

Estas cuatro personas de las que tenemos testimonio sobrepasan los 70 años y todos nos cantaron parte de las estrofas de la canción y se acordaban que por esas fechas se hacía vigilia. A otros vecinos que preguntamos de menor edad que los anteriores, no se acordaban que se haya celebrado. Les sonaba el nombre e incluso alguna estrofa de la canción pero no de haberlo celebrado.

El gallo aunque en esta foto es negro, y la canción habla de un gallo negro, en la foto que hay en Artziniega Museoa es blanco.

CANCIÓN

Gracias a Mateo Lafragua tenemos una de las canciones que se cantaban, la cual tiene aproximadamente 100 años. Dice Mateo que se la pasó Felix Aretxabala y que según el régimen  político del momento se cantaba una u otra:

Ya han venido las carnestolendas

señoras mujeres a lo que se estila

que los niños que andan a la escuela

recojan forrajes para su comida.

Si no saben lo que son forrajes

se lo explicaremos con gran armonía

longanizas, chorizos y huevos

y otras zaranjadas que en la casa había.

Este gallo escarbador de cebada y trigo ajeno

nos lo ha mandado matar la señora tabernera

porque escarba las cebollas y otras plantas de la huerta.

Y aquí has de morir traidor por los niños de la escuela

A los señores de esta casa Dios les de salud y gracia

y a sus hijos los conserven en gran abundancia.

Parte de la otra canción que hemos podido recuperar es la que nos pasó Ainhoa Astarloa. Estas son algunas estrofas de lo que se acordaba  Carmen Rámila (93 años) que le cantó a su nieta:

Ya vienen las carnestolendas

 señoras mujeres y lo que se estilan

 los niños de la escuela

 recogen forrajes para sus comidas

 longanizas,chorizos y huevos

 y otras muchas cosas que en la casa había.

 Caminamos para Francia, de Francia para Toledo

 en medio del camino el gallo se pone enfermo

este gallo tiene… que se nos viene muriendo…

Por último esta otra parte que nos cantó María Luisa:

Ya vienen las carnestolendas

señoras mujeres y lo que se estilan

 los niños de la escuela

 recogen forrajes para sus comidas…

Este Gallo escorbador de trigo cebada y avena

 me lo ha mandado matar la señora tabernera.

 Señor si usted va a cortar chorizo, no se corte usted los dedos

 corte un poco más arriba, somos muchos compañeros. ….

El colofón, es este otro trozo de canción que le grabó Paki Ofizialdegi a su suegra Rosario Castelo (92 años). Dónde queda recogida la melodía.

 

(Transcripción)

Han venido las carnestolendas

 señoras mujeres y es lo que se estila

y  los niños que andan a la escuela

 recogen forrajes para sus comidas.

Ande ande señor capitán.

 Con la bandera en la mano

 le salieron los ladrones

nos quitaron el dinero

 (con)lo poco que nos dejaron

 compramos un gallo negro.

Ese gallo tiene una tacha

 que se nos vienen muriendo

Nos le ha mandado matar

 la señora tabernera

Que recojan las cebollas y otras cosas de la huerta

Que le den que no le den que le quiten de la puerta!!

CONCLUSIÓN

A la luz de los testimonios recogidos se puede decir que lo que se celebra el primer sábado antes del miércoles de ceniza desde finales del siglo XX es una tradición que vino de fuera y que la manera de celebrarse (gente disfrazada y un concurso de disfraces) es diferente a la que se venía celebrando tradicionalmente.

No podemos afirmar desde cuándo se celebraban las Carnestolendas en nuestra Villa, porque en la documentación antigua existente, aunque habla se de ello, no se menciona si se cantaba. Sin embargo, a la vista de los los testimonios recogidos, la foto y la antigüedad de la canción, se puede decir que era la manera tradicional de celebrar estas fechas y que dejó de celebrarse antes de la década de los 60.

Según todo lo expuesto deducimos lo siguiente respecto a la tradición de las Carnestolendas en la primera mitad del pasado siglo: por la mañana de un día entre semana, -seguramente el jueves anterior a los tres días esos de Carnestolendas o Jueves de Lardero-, salían los niños de la escuela a cantar. Iban de casa en casa con sus cestas, makilas y una gallo normalmente negro que adquirían donde Cirilo, cantando una u otra canción; incluso según el régimen político del momento variaban el aspecto, e iban o bien vestido de baserritarras o en otras épocas con la bandera española. Las caseras les daban huevos, chorizo o lo que pudieran, y con lo recogido hacían una merendola. Después de cantar iban a comer a la escuela arroz con pollo que les preparaban los frailes.

Bibliografía:

Archivo Municipal de Artziniega. Libro de actas de 1600.

Herria / El pueblo.

El vendaval de febrero de 1941

Todos y todas guardamos bien reciente en la memoria el fortísimo temporal de viento que provocó en febrero de 2010 el ciclón extratopical Xynthia en el norte de la península ibérica y el suroeste de Francia, y que nos tocó vivir en primera persona en su versión más extrema. En el alto de Orduña se registraron rachas de hasta 228 km/h, y aquí en Artziniega, pese a que no hay registros, se cree que se pudieron acercar a esa cifra, a la vista de la destrucción que provocó.

Esta brutal ventolera de 2010 -que puso de moda lo de “ciclogénesis explosiva”- y alguna posterior que hemos tenido (aunque no tan violenta), trajeron el recuerdo de un temporal que algunas personas habían vivido más de 70 años antes, la madrugada entre los días 15 y 16 de febrero de 1941. Aquel invierno Europa vivía una situación meteorológica marcada por continuos temporales atlánticos y entradas de aire polar, situación que provoca de manera habitual que vaguadas polares frías, al descender en latitud y chocar con la corriente de chorro atlántico que circula de oeste a este, produzcan borrascas profundas que traen como consecuencia las típicas suradas a la cornisa cantábrica y su posterior rolada a NW. En ocasiones, esas ciclogénesis generan borrascas de una intensidad excepcional que penetran en tierra y que son las que suelen ser peligrosas por la intensidad de los vientos.

Pues bien, aquellos días de febrero de 1941, tras un comienzo de mes frío y nivoso, tuvo lugar una situación de este tipo de especial virulencia, con una borrasca generada en el Atlántico sobre las Azores que se fue desplazando hacia la península y profundizándose hasta llegar a menos 960 mb. E incluso se cree que se acercaría a los 950 mb. La borrasca cruzo tierra por Galicia y salió al mar por costa asturiana para dirigirse a Bretaña e ir perdiendo fuerza, enviando en su desplazamiento vientos fortísimos al este de la cornisa cantábrica. Estos vientos, además, se vieron intensificados por el efecto orográfico, que hace que en la vertiente cantábrica y la costa se registren las rachas más fuertes. Así, aquella madrugada se tiene constancia de vientos de hasta 196,8 Km/h en San Sebastián, la mayor racha registrada nunca fuera de zonas de montaña, mientras que en Vitoria llegaron “solo” a 103 km/h.

Esta excepcional situación de vientos tuvo graves consecuencias civiles, como por ejemplo el tremendo incendio que asoló la ciudad de Santander, donde el relieve cántabro provocó una intensificación del temporal a nivel local. Sólo en la capital de Cantabria ardieron 400 casas, la catedral, el gran coliseo… el 95% de los comercios resultaron destruidos y 30.000 personas perdieron sus hogares. Tanto Álava como Bizkaia y sus capitales acudieron en ayuda con víveres, bomberos y en Bilbao por ejemplo acogieron a muchas personas de las que quedaron sin hogar.

Los efectos del temporal en el País Vasco

Los daños que provocó el vendaval fueron enormes también en Bizkaia, Álava y Gipuzkoa, con caídas postes, árboles, pequeños incendios etc, como bien se puede apreciar en las noticias recogidas en los diarios de los días posteriores.

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Así, en Zumaia el viento provocó un accidente en la línea del Urola lanzando el tren al río y causando 22 muertos y 54 heridos. En Vitoria, por su parte hablan de 330 árboles derribados y en Bilbao se referían a lo sucedido como “el mayor huracán de su historia”. Y ya acercándonos a Artziniega, se tiene constancia de una mujer fallecida en Amurrio y de varios heridos, y en Balmaseda hubo un incendio que destruyó por completo la casa de la calle cuesta 44 y parte de la 42. En Orduña, por su parte, se derrumbaron 6 casas, y la mayor parte de aleros y tejados, y el desplome de tabiques fue considerable. Un balance de daños tremendo, como se puede apreciar.

El vendaval en Artziniega

¿Qué pasó entonces aquí esa noche del sábado 15 al domingo 16 de febrero? Pues que los habitantes de entonces, muchos de los cuales siguen vivos, pasaron un miedo considerable entre las doce y media y las tres de la madrugada, cuando según los testimonios que hemos recogido  los tejados de las casas volaron literalmente. Una vecina recuerda cómo el tejado del propio santuario estaba en Los Heros, y otra nos ha relatado cómo parte del tejado cayó dentro de la propia cocina de la casa.

Pero tal vez el testimonio más detallado que queda por escrito es la carta que remitió al de unos días del vendaval el párroco de Soxoguti Luís Fernández de Alegría, y que a continuación transcribimos:

Arceniaga (Alava) 27-2-41

R.P. Dionisio Domínguez

Muy estimado en Cto. : Por la prensa y por su aviso de ayer me entero con gran dolor de que también ahí, en ese Seminario (otro infortunio más que añadir a la gran catástrofe de Santander), lo mismo que aquí, sobre todo en Arceniaga, ha dado su duro zarpazo el huracán desencadenado el día 15 del actual. (……)

También aquí en esta Villa de Arceniaga tenemos que  lamentar, si no perdidas personales, gracias a Dios; sí grandes destrozos materiales  en arbolado y edificios: tanto particulares como públicos, pero sobre todo en el suntuoso y magnífico Santuario de Nuestra Señora, La Virgen de la Encina, (muy venerada en gran parte de Álava y en algunas de Vizcaya y Burgos) cuyo tejado, todo él de pizarrita, lo hizo trizas con el consiguiente peligro de que ahora con la lluvia se estropee el valioso  retablo gótico, siglo XV-XVII que el templo posee; en la iglesia parroquial, Colegio de Niñas, Juniorado de HH. Maristas, etc. Etc.

Por no ser menos, también a mí me ha tocado lo mío y tengo ahora, más que prisa, ver de cubrir como se pueda, el tejado de mi Parroquia de Sojoguti, que ha quedado bastante maltrecha y con la bóveda en parte caída.(…)

Luis Fernández de Alegría

Como vemos, el párroco afirma que los daños fueron generalizados y destaca que el tejado del Santuario quedó totalmente destrozado, y corrobora así el testimonio oral de que parte de la cubierta apareció en Los Heros, a cientos de metros de distancia. Las fotos de los días posteriores hablan por sí solas:

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Tras el desastre, hubo que sustituir por completo el tejado del Santuario, que de nuevo sufrió daños al de poco tiempo, el 31 de enero de 1943, cuando una nueva ciclogénesis, ésta más normalita, azotó Artziniega.

Bibliografía:

  •  Robert Muir-Wood (2011).El temporal de viento del 15 de febrero de 1941 en la Península Ibérica. Londres, Reino Unido. RMS Risk Management Solutions.
  • José Miguel Viñas (2002). El histórico temporal de febrero de 1941. Madrid, Revista RAM.
  • La gaceta del Norte, 18-02-1941
  • Pensamiento Alavés, 17-02-1941

-Fotos: Archivo del Territorio Histórico de Álava.

-Testimonios de dos vecinas.

Euskarazko hitzak agiri historikoetan: aldapa

Gauza jakina da Euskal Herriko dokumentazio historikoa erdaraz idatzi izan dela ia osorik, salbuespenak salbuespen; gaitza da, beraz, euskaraz idatzitako testu administratiborik topatzea, eta zer esanik euskara aspaldi galdu zen lekuetan. Hala ere, euskarak, nolabait esateko, zipriztindu egin ditu testu asko, eta ez da horren zaila euskarazko berbak -eta are esaldiak- hor zehar sakabanatuta aurkitzea.

Artziniegako dokumentazio historikoari dagokionez, azkenaldian hitz zehatz batekin egun dugu topo, bi testu ezberdinetan: “aldapa” hitza.

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Aldapa hitza 1775eko hipoteken liburuan

Hala, Santutegiaren kanpoaldean jartzen ziren aldi baterako etxolak deskribatzen duen 1711. urteko testu batean, ondorengoa azaltzen da: “Mas da por descargo 17 reales que costó componer uno de los sitios, que están hechos de aldapa para las tiendas, fuera del cercado y sagrado de dicho santuario”.

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Arteko Landako etxolak. 1887. urtea.

XVIII. mende horretan bertan, urte batzuk geroago, Mendietako 1775eko hipoteken liburuan ere berba hori agertzen da. Honela dio zehazki agiri administratibo horretan: “La casa en que vibian serca en dho lugar de Mendieta asi como por cierzo al camino real su ondonera y aldapa y por lo demas 8 aires otras suias propias (…)”.

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Mendietako etxeak  60. hamarkadan

Gaur egun aldapa hitza “malda” edo “aldats” esateko darabilgu, eta hori izan da euskaraz dokumentatu den erabilera nagusia, hau da, gaztelaniazko “cuesta”. Baina testu bi hauek ikusita agerikoa da esanahi hori ez dela guztiz ondo egokitzen, kontuan izanda, gainera, erdialdeko euskalkietan jasotzen dela batez ere erabilera hori.  Baina aldapa hitzak dituen edo izan dituen beste esanahiei erreparatzen badiegu, zalantza argituko dugu; izan ere, “inguruak” edo “aldea/bazterra” adiera ere izan du, Orotariko Euskal Hiztegian ikusi dezakegun bezala:

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Ezbairik gabe esanahi hau askoz hobeto dagokio Artziniegako bi testuetan esaten denari, etxolen kasuan santutegiaren kanpoaldean zeudelako hain zuzen ere, eta are hobeto Mendietako etxearen kasuan Retana hiztegiak dakarren azalpenari erreparatuz gero: “designa en algunas zonas de Vizcaya la heredad contigua a la casa”. Kasu horretan esan dezakegu bete-betean datorrela bat deskribapenarekin.

Bibliografia:

  • Palacios Mendoza, Victorino (1981). Arabako nekazal-arkitekturaren inbentarioa V. Arabako kantaurialdea. Vitoria-Gasteiz: Arabako Foru Aldundia, Arkitektura Zuzendaritza.
  • Iturrate Saénz de la Fuente, José (1980). El Santuario de la Virgen de la Encina. Artziniega, Santuario de la Encina.
  • Euskaltzaindia (2005). Orotariko Euskal Hiztegia (16. ed.).  http://www.euskaltzaindia.eus helbidean kontsultatua.
  • Libro Hipotecas Cuadrilla Ayala. (1775). [Eskuizkribua] Arabako Probintziako Artxiboa, Vitoria-Gasteiz.