El vendaval de febrero de 1941

Todos y todas guardamos bien reciente en la memoria el fortísimo temporal de viento que provocó en febrero de 2010 el ciclón extratopical Xynthia en el norte de la península ibérica y el suroeste de Francia, y que nos tocó vivir en primera persona en su versión más extrema. En el alto de Orduña se registraron rachas de hasta 228 km/h, y aquí en Artziniega, pese a que no hay registros, se cree que se pudieron acercar a esa cifra, a la vista de la destrucción que provocó.

Esta brutal ventolera de 2010 -que puso de moda lo de “ciclogénesis explosiva”- y alguna posterior que hemos tenido (aunque no tan violenta), trajeron el recuerdo de un temporal que algunas personas habían vivido más de 70 años antes, la madrugada entre los días 15 y 16 de febrero de 1941. Aquel invierno Europa vivía una situación meteorológica marcada por continuos temporales atlánticos y entradas de aire polar, situación que provoca de manera habitual que vaguadas polares frías, al descender en latitud y chocar con la corriente de chorro atlántico que circula de oeste a este, produzcan borrascas profundas que traen como consecuencia las típicas suradas a la cornisa cantábrica y su posterior rolada a NW. En ocasiones, esas ciclogénesis generan borrascas de una intensidad excepcional que penetran en tierra y que son las que suelen ser peligrosas por la intensidad de los vientos.

Pues bien, aquellos días de febrero de 1941, tras un comienzo de mes frío y nivoso, tuvo lugar una situación de este tipo de especial virulencia, con una borrasca generada en el Atlántico sobre las Azores que se fue desplazando hacia la península y profundizándose hasta llegar a menos 960 mb. E incluso se cree que se acercaría a los 950 mb. La borrasca cruzo tierra por Galicia y salió al mar por costa asturiana para dirigirse a Bretaña e ir perdiendo fuerza, enviando en su desplazamiento vientos fortísimos al este de la cornisa cantábrica. Estos vientos, además, se vieron intensificados por el efecto orográfico, que hace que en la vertiente cantábrica y la costa se registren las rachas más fuertes. Así, aquella madrugada se tiene constancia de vientos de hasta 196,8 Km/h en San Sebastián, la mayor racha registrada nunca fuera de zonas de montaña, mientras que en Vitoria llegaron “solo” a 103 km/h.

Esta excepcional situación de vientos tuvo graves consecuencias civiles, como por ejemplo el tremendo incendio que asoló la ciudad de Santander, donde el relieve cántabro provocó una intensificación del temporal a nivel local. Sólo en la capital de Cantabria ardieron 400 casas, la catedral, el gran coliseo… el 95% de los comercios resultaron destruidos y 30.000 personas perdieron sus hogares. Tanto Álava como Bizkaia y sus capitales acudieron en ayuda con víveres, bomberos y en Bilbao por ejemplo acogieron a muchas personas de las que quedaron sin hogar.

Los efectos del temporal en el País Vasco

Los daños que provocó el vendaval fueron enormes también en Bizkaia, Álava y Gipuzkoa, con caídas postes, árboles, pequeños incendios etc, como bien se puede apreciar en las noticias recogidas en los diarios de los días posteriores.

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Así, en Zumaia el viento provocó un accidente en la línea del Urola lanzando el tren al río y causando 22 muertos y 54 heridos. En Vitoria, por su parte hablan de 330 árboles derribados y en Bilbao se referían a lo sucedido como “el mayor huracán de su historia”. Y ya acercándonos a Artziniega, se tiene constancia de una mujer fallecida en Amurrio y de varios heridos, y en Balmaseda hubo un incendio que destruyó por completo la casa de la calle cuesta 44 y parte de la 42. En Orduña, por su parte, se derrumbaron 6 casas, y la mayor parte de aleros y tejados, y el desplome de tabiques fue considerable. Un balance de daños tremendo, como se puede apreciar.

El vendaval en Artziniega

¿Qué pasó entonces aquí esa noche del sábado 15 al domingo 16 de febrero? Pues que los habitantes de entonces, muchos de los cuales siguen vivos, pasaron un miedo considerable entre las doce y media y las tres de la madrugada, cuando según los testimonios que hemos recogido  los tejados de las casas volaron literalmente. Una vecina recuerda cómo el tejado del propio santuario estaba en Los Heros, y otra nos ha relatado cómo parte del tejado cayó dentro de la propia cocina de la casa.

Pero tal vez el testimonio más detallado que queda por escrito es la carta que remitió al de unos días del vendaval el párroco de Soxoguti Luís Fernández de Alegría, y que a continuación transcribimos:

Arceniaga (Alava) 27-2-41

R.P. Dionisio Domínguez

Muy estimado en Cto. : Por la prensa y por su aviso de ayer me entero con gran dolor de que también ahí, en ese Seminario (otro infortunio más que añadir a la gran catástrofe de Santander), lo mismo que aquí, sobre todo en Arceniaga, ha dado su duro zarpazo el huracán desencadenado el día 15 del actual. (……)

También aquí en esta Villa de Arceniaga tenemos que  lamentar, si no perdidas personales, gracias a Dios; sí grandes destrozos materiales  en arbolado y edificios: tanto particulares como públicos, pero sobre todo en el suntuoso y magnífico Santuario de Nuestra Señora, La Virgen de la Encina, (muy venerada en gran parte de Álava y en algunas de Vizcaya y Burgos) cuyo tejado, todo él de pizarrita, lo hizo trizas con el consiguiente peligro de que ahora con la lluvia se estropee el valioso  retablo gótico, siglo XV-XVII que el templo posee; en la iglesia parroquial, Colegio de Niñas, Juniorado de HH. Maristas, etc. Etc.

Por no ser menos, también a mí me ha tocado lo mío y tengo ahora, más que prisa, ver de cubrir como se pueda, el tejado de mi Parroquia de Sojoguti, que ha quedado bastante maltrecha y con la bóveda en parte caída.(…)

Luis Fernández de Alegría

Como vemos, el párroco afirma que los daños fueron generalizados y destaca que el tejado del Santuario quedó totalmente destrozado, y corrobora así el testimonio oral de que parte de la cubierta apareció en Los Heros, a cientos de metros de distancia. Las fotos de los días posteriores hablan por sí solas:

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Tras el desastre, hubo que sustituir por completo el tejado del Santuario, que de nuevo sufrió daños al de poco tiempo, el 31 de enero de 1943, cuando una nueva ciclogénesis, ésta más normalita, azotó Artziniega.

Bibliografía:

  •  Robert Muir-Wood (2011).El temporal de viento del 15 de febrero de 1941 en la Península Ibérica. Londres, Reino Unido. RMS Risk Management Solutions.
  • José Miguel Viñas (2002). El histórico temporal de febrero de 1941. Madrid, Revista RAM.
  • La gaceta del Norte, 18-02-1941
  • Pensamiento Alavés, 17-02-1941

-Fotos: Archivo del Territorio Histórico de Álava.

-Testimonios de dos vecinas.

Utzi erantzun bat

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