La cueva de la iglesia de Retes de Tudela

En la edición nº3 de Estudios de Arqueología Alavesa de 1968 aparece un artículo firmado por Armando Llanos, José Antonio Ruiz de Escudero y Félix Murga de título LA CUEVA DE LA IGLESIA Y SU YACIMIENTO ARQUEOLOGICO (Retes de Tudela-Álava) que empieza así:

“Como fruto de las incesantes búsquedas, por todo el valle de Ayala, de lugares con indicios de yacimientos arqueológicos, fue descubierto por J. A. Rz. de Escudero y F.Murga, este de la Cueva de la Iglesia, en el año de 1966. Avisados del hecho, nos pusimos en contacto con estos infatigables prospectores y magníficos colaboradores, que no dudaron en poner en nuestras manos -para su posterior estudio- todo el material hallado en el descombre de tierras, y que por deseo de sus descubridores ha sido depositado en el Museo Provincial de Arqueología”.

La cueva de la que hablan se encuentra en el pueblo de Retes de Tudela, a 30 metros por debajo de la iglesia parroquial de Santa María de la Magdalena,  en dirección este. A la parte izquierda del Mazo (así  llaman a ese alto rocoso) y a unos 350 metros de altitud.

Foto 1

En honor a la verdad, esta cueva no fue descubierta ni por Félix ni por José Antonio. No hay vecino ni vecina mayor en Retes que no la conozca o haya estado, incluso ningún mayor en todo el municipio de Artziniega. A José Antonio no conocemos, pero a Félix sí.

Félix Murga Beraza  (07 de Julio de 1929-12 de Octubre de 2001) era hijo de Manuel Murga Landa, labrador y de Antonina Beraza Urkijo, naturales de Zuhatza. Nació el 7 de Julio de 1929 a las dos y media de la tarde en el caserío La Torre, del barrio Zerrabe en Zuhatza (Aiara). Fueron sus abuelos paternos: Antonio Murga Otaola y Maximina Landa Urkijo, naturales de Zuhatza. Fueron sus abuelos maternos: Nicolás Beraza Olartekoetxea y Justa Urkijo Zubiaur, naturales de Zuhatza. Fue bautizado el 14 de Julio, en la Iglesia Parroquial de Santa Marina de Zuhatza por el Cura Ecónomo Cayetano Latatu.

Al acabar el seminario dio su primera misa en su pueblo natal y seguido el  9 de Agosto de 1954 D. José Maria Bueno Monreal, Obispo de Vitoria, le nombró Coadjutor de la Iglesia Parroquial de Artziniega y le encargó del servicio espiritual de la feligresía de la Iglesia Parroquial de Retes de Tudela. Seguramente, en esa estancia en Retes supo de la existencia de dicha cueva. Aparte de cura, era un gran aficionado a la arqueología y etnografía, entre otras cosas. Hizo a lo largo de su vida innumerables trabajos sobre etnografía e infinidad de hallazgos arqueológicos. Este de la cueva de la iglesia de Retes fue el segundo después del de Añes, ese mismo año. No vamos a contar todo lo que hizo en Artziniega ni hablar de su vida, porque daría  para un artículo; así que vamos a ceñirnos al tema que del que estamos tratando.

felix murga
Félix Murga Beraza

Sobre dicha cueva hemos oído de todo: que escondían armas durante la guerra, que alguno se escondió allí, que encontraron restos humanos,… y no dudamos que no sea cierto todo esto que cuenta la gente mayor del pueblo, pero lo que vamos a enseñaros es lo que encontraron en ese yacimiento estas dos personas. Como nuestro conocimiento en arqueología es escaso por no decir nulo, vamos a transcribir en su literalidad lo que en ese yacimiento encontraron y cómo era esa cueva.

 La cueva

De pequeñas dimensiones y desarrollo sencillo (figura 2) está enclavada sobre calizas Turonenses. La entrada en la actualidad es muy reducida habiéndose recubierto por los derrubios que procedentes de la parte alta de la ladera se deslizan sobre ella (foto 2). Presenta una única galería de entrada de 10 mts. de longitud en dirección SW. a cuyo final se bifurca en otra de desarrollo perpendicular a la anterior, y que en dirección SW. se encuentra colmatada, no ocurriendo lo mismo en sentido contrario, donde se hace impracticable aunque no se cierra. No presenta apenas recubrimiento litogénico estando sus paredes exentas de estalactitas y estalagmitas. Apenas se puede andar de pie por estas galerías, debido a la escasa altura de 1,20 mts. por término medio. En cuanto a su suelo se encuentra recubierto por sedimento arcilloso.

Foto 3

 

El yacimiento

Al pretender ensanchar, en la boca de entrada, el acceso hacia el interior y durante el descombro de tierras y piedras, comenzaron a aparecer algunos fragmentos de cerámica. Ampliada la cantera hasta una anchura aproximada de 1,50 mts. (figura 2. Zona rayada) se recogieron nuevos materiales, siempre consistentes en cerámicas muy fragmentadas. Una vez excavada esta parte N. de su vestíbulo y al proseguir hacia el interior, se descubrió a 15 cms. de profundidad (figura 3) una serie de piedras con disposición al parecer constructiva como de cierre de la entrada (foto 3). Los materiales (figura 3) comienzan a aparecer (estrato II) a una profundidad de 0,30 mts. debajo de una capa (estrato I) de 0,20 mts. de tierra vegetal. A los 0,70 mts. (estrato III) van desapareciendo estos materiales, continuando una capa arcillosa con piedras, completamente estéril.

 

 

 

Análisis de materiales

Estos se reducen casi exclusivamente a cerámicas, en la mayoría de los casos muy fragmentadas. De todo el lote se han podido reconstruir algunas formas (figuras 4, 5, 6). Entre todos los fragmentos solamente se encuentran dos tipos decorados. Sus pastas son de coloraciones ocres y ocres rojizas excepto algunos fragmentos que la tienen negruzca. En ellas abundan los desgrasantes finos, principalmente cuarcitas. Aparte de estos materiales cerámicos, se encontraron dos fragmentos de hueso y 1 lasca de sílex sin retoques. Los principales tipos cerámicos son:

1) Figura 4, n.° 1. Vasija con pasta de color ocre rojizo. Diámetro de la boca 230mm., altura 214 mm. Decorada con un cordón de impresiones digitales en la parte superior. Cubriendo toda la superficie desde este cordón hasta su fondo se halla recubierta con ungulaciones, dispuestas en series verticales paralelas. Existen algunos fragmentos de otro recipiente similar a este tanto en forma como en decoraciones.

2) Figura 4, n.º 2. Fragmento del borde de una vasija de 220 mm. de diámetro en su boca.

3) Figura 5, n.º 3. Fragmento perteneciente a un recipiente con un diámetro de 210 mm. Su exterior lo forma una superficie áspera, formada por rugosidades en la pasta.

4) Figura 5, n.º 4. Fragmento de vasija, con un diámetro de 210 mm. Presenta una incisión paralela al borde.

5) Figura 5, n.º 5. Fragmento de un cuenco hemiesférico con labio abierto. Diámetro 200 mm.

6) Figura 6, n.º 6. Fragmentos de una vasija de cuello estrangulado. Sus diámetros son: en la boca de 260 mm. y en su desarrollo máximo de 360 mm.

7) Figura 6, n.º 7. Fragmentos de una vasija globular de cuello cerrado. Dimensión en la boca 180 mm. de diámetro.

8) Figura 6, n.º 8. Pequeño fragmento de cerámica, basta, negra, con decoración de

puntos incisos formando una serie lineal horizontal.

9) Figura 6, n.º 9. Fondo plano de una vasija con reborde abierto.

Figura 4
Figura 4.-Desarrollos de los perfiles, pertenecientes a algunos fragmentos cerámicos hallados en este yacimiento.
Figura 5
Figura 5.-Reconstrucciones de bordes cerámicos.
Figura 6
Figura 6.-Materiales cerámicos.

Resumen

Dos son los problemas principales que se nos plantean en este yacimiento. El primero es el de tratar de comprender el papel que juega la cavidad en relación con el yacimiento, y el segundo el de su cronología.

Sobre la primera cuestión cabían dos posibilidades. Una que este depósito arqueológico se hubiese formado por corrimiento de materiales existentes en la parte superior de la ladera, cosa que creemos improbable ya que si así hubiera sido estarían localizados los materiales solamente en el punto correspondiente a la vertical de la visera rocosa de la entrada formándose una estratigrafía en cono. Sin embargo y por los datos de los autores del hallazgo, los materiales se extienden en disposición horizontal creciente decreciente como corresponde a un nivel formado por sedimentación normal de habitación.

Esta habitabilidad de la cueva, pensamos que no se realizó en su interior ya que no reúne condiciones -al menos de una forma prolongada- dada la escasa altura de techos que presentaría al nivel del estrato II, que no es más que de 1,50 mts. Por ello nos inclinamos a pensar que la vida se desarrolló únicamente en la entrada a la que es posible que se le suplementase un techado de ramaje. De todas las maneras no creemos que se habitase de una manera prolongada sino más bien de una forma esporádica, por gentes dedicadas a un pastoreo de trashumancia local, al igual que hoy se continúa con el pastoreo de verano en las sierras de los alrededores -Salvada y Angulo- descendiendo en invierno a las tierras, de clima menos crudo, del valle. En cuanto a sus materiales, encontramos paralelos, con cerámicas aparecidas en yacimientos de esta provincia.

Son principalmente el número 1 de la figura 4 y el número 6 de la figura 6. De la primera vemos un ejemplar similar encontrada en el interior de la cavidad de Solacueva de Jócano, con el mismo perfil de tipo estrangulado, aunque ésta presenta una decoración a base de dientes de lobo. También en Solacueva vemos un ejemplar parecido al de la lámina 6, n.º 6, aunque se trate de un ejemplar más reducido, tiene un perfil análogo con la misma decoración de ungulacíones dispuestas en bandas perpendiculares paralelas. De este mismo tipo de cerámica encontramos otro ejemplar recogido en la excavación de la cueva de los Husos I con las mismas características de forma y decoración.

Culturalmente parecen corresponder estas cerámicas de las cuevas de Los Husos y de Solacueva a un Bronce final aunque cronológicamente parecen convivir en un momento de la Edad del Hierro, y aun en época romana. Este será un aspecto a estudiar cuando se excave el resto del yacimiento de esta cueva de la Iglesia, ya que restos romanos existieron en sus cercanías, concretamente en los llamados pasos de Gordéliz.

Por lo tanto, lo que en este yacimiento encontraron fueron cerámicas de finales de la Edad de Bronce que posiblemente convivieran en un momento con la Edad del Hierro, hecho que afirman está por estudiar cuando se excave el resto del yacimiento. Cosa que no se ha hecho, que sepamos, desde entonces; y ya han transcurrido más de 50 años. Lo demás sería especular.

Foto 5

El que tenga curiosidad ya sabe dónde está, pero como veis en estas fotos de este mismo año de 2018, no se puede acceder al interior debido al corrimiento de tierras.

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Boca de la cueva. Año 2018.
Foto 4.jpg
Boca de la cueva. Año 1970 aproximadamente.

Bibliografía:

  • Estudios de Arqueología alavesa nº3. (1968).
  • Estudios de Arqueología alavesa nº22. (2005).
  • Aztarna nº23. (2006).
  • Herria.

Fotografías:

  • Estudios de Arqueología alavesa nº3. (1968).
  • En Aiala. Andoni Murga Santxoierto.
  • Jose Luis Gotxi Fernández. (2018).