La Virgen de la Encina, ¿Patrona de Álava?: datos, certezas y mitos

En el contexto de la mal llamada ya que no se trataba de un conflicto de carácter independentista, sino que es mucho más complejo Guerra de la Independencia (1808-1813), se dio un hecho histórico muy importante para nuestra villa.

La cuestión es que en el año 1808 los franceses llegan a Artziniega. Al respecto, esto dice el Libro de la Capellanía del Rosario del Archivo Parroquial: “Habiendo pasado las tropas francesas por el barrio de los Heros (cercano al Santuario de la Encina) el día de los difuntos y acampándose en sus alrededores, esta misma noche y año de 1808 echaron mano para calentarse de las puertas principales y desentablaron mucha parte de los caseríos,…”

Junto a este hay unos cuantos testimonios documentales en diferentes archivos históricos, acerca de saqueos de objetos de plata a particulares e iglesias, de operaciones militares, quema de hojas de archivos de la villa, raciones de comida y txakoli que tenían que darles nuestros vecinos y vecinas, etc. Parece ser que hacía mucho frio en esas fechas, porque sobre todo aparecen muchas puertas de edificios extraídas. Incluso el mayordomo de la iglesia de Mendieta, Ygnacio Mezcorta Saracha “fue muerto violentamente por los franceses”. En otras localidades alavesas, la situación no era diferente.

Las tropas francesas entraron a finales de 1807 y principios de 1808 en Álava, y Vitoria-Gasteiz se convirtió en la capital del poder “intruso” (Gobierno intruso, lo denominaban), con la presencia de José I en la ciudad. Fijó su residencia, por un tiempo, en el palacio del Marqués de Montehermoso. José I era, José Bonaparte, hermano mayor de Napoleón Bonaparte, a su vez Rey de la España “ocupada” entre el 6 de junio de 1808 y el 11 de diciembre de 1813.

En consecuencia, las Juntas Generales empezaron a celebrarse en diferentes lugares y no, como venía siendo costumbre, en el convento de San Francisco, puesto que estaba ocupado por los franceses.

Entre otras, se celebraron el 27 de mayo de 1812 las de Tertanga, las del 16 de setiembre en la ciudad de Orduña y en la que se da el hecho histórico que queremos contar: las de Artziniega del 25 al 29 de noviembre. Si las de Orduña y Tertanga duraron un día, las de Artziniega se prolongaron durante cinco días y se celebraron en la casa Hospicio del Santuario de la Encina.

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Entrada principal de la Casa Hospicio.

Así empieza el acta de la primera Junta: “En el salón de la Casa Hospicio del devoto santuario de Nuestra Señora de la Encina, jurisdicción de la Villa y Hermandad de Arciniega, una de las que se compone esta M.N. y M.L. Provincia de Alava, la mañana del veinticinco de noviembre de mil ochocientos doce, estando juntos y congregados en la forma acostumbrada, en su Junta General ordinaria, en virtud de convocatoria expedida por el Excmo. Señor Don Gabriel Mendizabal, general en xefe del 7º exército, los señores Diputados Y Procuradores generales de las Hermandades que componen el cuerpo Universal de ella, para tratar, conferir y determinar, con asistencia de dicho Excmo. Señor, lo conveniente a ambas Majestades, bien, utilidad y mayor conservación de dicha Provincia, especial y nombradamente los señores Don Emeterio de Ordozgoiti, Don Manuel Luzuriaga, Don Mateo Iruegas y Don José de Aldama”.

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Pinturas del siglo XVI en el techo del salón donde posiblemente se reunían. La Casa Hospicio hasta hace cuatro días, pertenecía al pueblo de Artziniega, hoy está en estado lamentable. La foto la pude sacar gracias a Polentxi, párroco del pueblo, que mientras me iluminaba con su móvil para poder sacar la foto, yo con el mío iluminaba el suelo, para no caerme a la planta de abajo.

El primer tema tratado fue el nombramiento del Teniente Diputado General, que estaba pendiente.

“…y por aclamación de todos los señores Constituyentes fue nombrado por tal el señor Don Miguel Ricardo de Alava y Esquivel, Mariscal de Campo de los Exércitos Nacionales, en atención al amor que siempre ha manifestado a su Patria,…”

Como era Mariscal de Campo en el ejército, el a la postre conocido como General Álava, no pudo ejercer dicho cargo y se nombró Diputado General al vecino de Salmantón Mateo de Iruegas y Aldama en quien “se hallan todas las cualidades que exige el Fuero Provincial para obtener este empleo, y al mismo tiempo el zelo y patriotismo que en las actuales circunstancias que se haya la Provincia, se necesitan para su restablecimiento y prosperidad”.

Al día siguiente, a las nueve de la mañana, se “publicitó, juramentó y obedeció la Constitución Política de la Monarquía”, promulgada por las Cortes Generales españolas extraordinariamente reunidas en Cádiz el 19 de Marzo de 1812. Más conocida por la Constitución de Cádiz y popularmente como “La Pepa”.

“En el mismo Salón Provincial a veinte siete de Noviembre de mil ochocientos doce , haviendose congregado los propios Señores constituientes que en las actas anteriores (…) salieron en compañía de S.E. al Devoto Santuario Parroquial de Nuestra Señora de la Encina, y enseguida se publicó y juró en ella la sabia Constitución de la Monarquía Española en los términos y circunstancias acordadas y con la más plausible aclamación, regocijo y vivas que generalmente resonaron en dho Santuario por la conservación de la Religión Católica, libertad de nuestro amado Señor y Rey Don Fernando VII, y de esta su afligida Provincia por las armas del tirano Napoleón, enmedio de que todavía se halla entre ellas, a cuyo acto tan solemne y glorioso asistieron también las Compañías de Granaderos y Cazadores del 2º Batallón de esta M.N. y M.L. Provincia, que lo coronaron con reiteradas salvas, que las dirigieron al Todopoderoso a tiempo que se estaba cantando el Te Deum, y concluido el acto se volvieron a juntar y habiendo precedido la lectura y aprobación de los decretos del día de ayer, se acordó lo siguiente”.

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Interior del Santuario de la Encina a principios del s.XX.

Por lo tanto, hicieron un receso para jurar la Constitución dentro del Santuario. Al reanudarse la Junta, nada más aprobar los decretos del día anterior, esto se acordó:

“Teniendo en consideración, que la suntuosa función de que acaba de hacerse merito se ha celebrado en el Santuario, y que el Predicador en su oratoria, ha aplicado los atributos de Patrona de esta Provincia a la Divina Señora del mismo Santuario, se acordó que desde ahora en adelante se la tenga y reconozca por compatrona del Glorioso San Prudencio”.

El nombramiento de la Virgen de la Encina como Patrona de Álava pudo ser fruto del calentón, pero lo cierto es que al día siguiente se aprobó dicha acta.

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Foto de la original Virgen de la Encina, dicen que de finales del s.XII, una vez restaurada. Conocida popularmente como “La Abuela”.

Meses más tarde, el 21 de junio de 1813, se dio la famosa batalla de Vitoria y las tropas francesas se vieron forzadas a huir de la provincia. Es cuando se restablece la situación y las Juntas Generales vuelven a celebrarse en el lugar de costumbre. Por cierto, los beligerantes fueron el Imperio francés contra el Reino de la Gran Bretaña e Irlanda, el Reino de Portugal y el Reino de España. Por eso decíamos en las primeras líneas que es mucho más complejo de lo que nos cuentan.

Las Juntas de Tertanga, Orduña y Artziniega se dieron en unas circunstancias excepcionales debido a lo contado anteriormente. En la de Artziniega, que es la que tratamos, algunos procuradores llegaron tarde y otros incluso no pudieron asistir.

En las primeras Juntas Generales celebradas nuevamente en la capital, el 12 de julio de 1813, se trató lo siguiente:

“…los señores Procuradores Generales de esta ciudad expusieron que la Provincia aclare si su intención es que las cosas y asuntos de ella se restituyan y al ser y estado que tenían en la última Junta General celebrada en esta Ciudad antes de la invasión del enemigo. Y enterados, los señores Constituyentes, acordaron que los tres Consultores, teniendo presentes las Actas celebradas en Tertanga, Orduña y Arceniega y demás que consideren del caso, propongan en su razón lo que les parezca sea más conforme al bien estar de la Provincia,…”

Una vez deliberado sobre la validez de las actas de las Juntas citadas, se leyó el informe de los señores comisionados el día 16 de julio.

“….ha examinado dhas Actas con acuerdo e intervención de los consultores, y el resultado que le ha ofrecido su examen es: que en estas Juntas solo hubo poder de algunas hermandades, Actas autorizadas por un Fiel de fechos de parte de algunos pueblos particulares, y delegaciones verbales de otros, faltando por consiguiente la legitimidad de Poderes conforme al Formulario para componer la representación general de la Provincia (…)

A pesar de estos reparos y defectos, como eran tan críticas las circunstancias de los tiempos en que se congregaron estas Juntas, como los pueblos se hallaban oprimidos y dominados por la fuerza, sin libertad para congregarse y otorgar sus Poderes en forma, y como por otra parte el contenido de estas Actas no para ni puede parar perjuicio a los fueros de la Provincia (…) opina la Comisión que se puede acordar el que corran dichas Actas baxo el concepto que aquí se manifiesta, de que no se entienda innovarse nada por la Provincia su constitución Foral (…) Y enterada la Provincia, acordó sirva de decreto”.

Así pues, a pesar de las circunstancias excepcionales en que se celebraron, entre otras, las Juntas Generales de Artziniega, en la Casa Hospicio de La Encina. Como no iban en perjuicio de los Fueros de Álava, se dieron por válidas. Entre ellas, acordaos, la de que la Virgen de la Encina desde ese día “en adelante se la tenga y reconozca por compatrona del Glorioso San Prudencio”.

Y a partir de ahí, ¿qué? Pues, que sepamos, nadie se ocupó, o no hemos encontrado documento alguno, de que se intentasen o cumplimentasen los requisitos canónicos pertinentes para que la Santa Sede la reconociese como tal.

Que igual tampoco estaba muy por la labor la villa en aquellos tiempos, porque ni diez años después de proclamar a la Virgen de la Encina patrona de Álava junto a San Prudencio, Artziniega pidió la incorporación a Bizkaia. Asunto que hasta se trató en las Cortes extraordinarias de Madrid del 21 de noviembre de 1821.

“… otra en que el ayuntamiento, vecinos y clero de la Villa de Arceniega, en la provincia de Alava, en que pedían se agregase á la de Bilbao…”

En 1826 se volvió a pedir la incorporación al Señorío de Vizcaya.

Discurre algo más de un siglo, y llegamos al 6 de mayo de 1923. Ese día, en una solemne ceremonia, abarrotada de gente (dicen que de todos los rincones de la Provincia), que tuvo lugar en la Plaza de Vitoria, fue coronada la Virgen de Estíbaliz por el Obispo de la Diócesis D. Leopoldo Eijo Garay como reina y madre de todos los alaveses.

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Pero la cosa no quedó ahí; una cosa es ser madre de todos y todas las alavesas, y otra que la Santa Sede la reconociese como Patrona de Álava.

Los y las artziniegarras no se dieron por vencidos y pidieron audiencia al mismísimo Obispo. Como viene recogido en estos dos importes:

“15 de Febrero 1940. Importe del telefonema enviado al Excmo. Y Rvdmo. señor Obispo pidiendo audiencia a una Comisión que le visitaría para exponer los derechos de la Virgen de la Encina al patronazgo sobre toda Álava”

“20 de Febrero 1940. Importe del alquiler de un automóvil que llevó a Vitoria a la Comisión que se entrevistó con el Excmo. y Revdmo. Señor Obispo para recordarle los derechos de la Virgen de la Encina al patronazgo sobre toda Álava, según acuerdo que puede verse en el acta de la sesión del día 14 del corriente, en el libro de actas”.

Parece, de lo que se desprende de esos dos importes, que o sabían o intuían que iban a nombrar a la Virgen de Estíbaliz como patrona de la provincia. De ahí, esa defensa de los derechos de la Virgen de la Encina ante el Obispo.

Y así fue, meses más tarde, concretamente el 14 de setiembre de 1941, el papa Pio XII nombró a la Virgen de Estíbaliz Patrona de Álava.

Nosotros en este artículo aparte de que no somos cristianos no nos vamos a poner a juzgar o a valorar quién tenía más méritos o el derecho a ser la Patrona de Álava; pero el resultado y los hechos son los que son: La Virgen de la Encina no fue nombrada o ratificada como Patrona de la Provincia por la Santa Sede.

Sin embargo, aquí no se acaba la historia; en compensación a que la Virgen de la Encina se quedó sin el patronazgo de la provincia, el 15 de abril del año 1944, en sesión ordinaria, la Diputación de Álava acordó lo siguiente:

“Que deseando sea promovida, cada día más y más la devoción a la Stma. Virgen, nuestra Reina y Madre en esta nuestra provincia de Alava, y máxime tratándose de Ella bajo la advocación de Santa María de la Encina, que se venera en la Villa de Arceniega, y a cuya sombra protectora tantas veces se postraron los Señores Diputados y Procuradores Generales de las Hermandades de Alava, pero principalmente en aquellos difíciles días de 1812, en que corría peligro la libertad de la Patria y la conservación de los privilegios provinciales, y consiguiendo tanto amparo y protección, que la provincia de Alava, agradecida, y por boca de sus representantes llegó a llamarla copatrona, junto con San Prudencio, como así consta por dos veces en el libro de Actas de esta Excma. Diputación.

Por lo cual y deseando que al Santuario de la Encina le sea restituida su antigua grandeza histórica y religiosa, y cumpliendo al mismo tiempo una promesa hecha por mi antecesor en esta presidencia al ser proclamada la Santísima Virgen de Estíbaliz Patrona de la Provincia, creo pagar la deuda de amor, agradecimiento y de justicia por parte de toda la provincia para con la Santísima Virgen de la Encina, al apoyar con fervor la petición del señor Arcipreste y ayuntamiento de Arceniega, pidiendo a V.E.R. eleve las preces necesarias a la Santa Sede para conseguir cuanto antes sea proclamada la Santísima Virgen de la Encina Patrona de Arceniega y su Arciprestazgo”.

Como veis, la Virgen de la Encina fue patrona de Álava sin ni siquiera ser patrona de su Arciprestazgo, ni tan siquiera de su villa. Y es que hasta que la coronaron canónicamente patrona de Artziniega y su arciprestazgo el 8 de Setiembre de 1954, la titularidad correspondía desde tiempo inmemorial a Nuestra Señora de la Asunción, y en honor a ella se celebraban las fiestas patronales el 15 de Agosto. Pero de la coronación, hablaremos en otro artículo.

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8 de Setiembre de 1954, día de la coronación canónica de la Virgen de la Encina.

Esto es todo lo que hasta ahora hemos podido documentar; todo lo demás son fabulas o producto de los deseos personales de cada cual.

Bibliografía:

  • César González Mínguez. Las Juntas Generales de Álava. Institución Foral del Gobierno de Álava s. XV – XIX. (2000).
  • M.Camino Urdiain Martínez. Sedes históricas de las Juntas Generales de Álava en Vitoria y Tierras Esparsas. (2015).
  • Eduardo Inclán Gil. Álava y sus Instituciones durante la ocupación Napoleónica y la Guerra de la Independencia. (2011).
  • José Iturrate Sáenz de la Fuente. El Santuario de la Virgen de la Encina. Arceniega (Álava). (1980).
  • Micaela Josefa Portilla Vitoria. Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria. Tomo V. (1967-1982).
  • Diario de las actas y discusiones de las Córtes extraordinarias del año 1821. Tomo V.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • Archivo Histórico de las Juntas Generales de Álava.
  • http://www.gecoas.com/religion/Trabajos/patronas/araba.htm.

Fotografías: