El euskera en un juicio de 1771

Si ha habido unas fechas concurridas y animadas durante largos siglos en nuestro municipio, esas han sido las jornadas de septiembre en las que se celebraba la feria de La Encina. Se trataba de una de las ferias de ganado más destacadas de todo el occidente vasco. Acudían, durante las dos semanas que duraba, gentes de muy diversos lugares del entorno, que se alojaban en Artziniega durante toda la feria o unos días. Hoy en día se nos hace difícil siquiera imaginar todo al movimiento y trasiego que conllevaba la feria de septiembre. Por esta importancia que tuvo, son numerosísimos −y aún poco estudiados− los testimonios escritos que este evento ha dejado en la documentación histórica, algunos de ellos relacionados con la parte más “animada” de la feria: peleas, robos, excesos alcohólicos, sexo…

Y precisamente es un suceso de este tipo, de los más animados, el que nos va a servir en esta ocasión para fijarnos en un suceso relacionado con la lengua: El primer testimonio que hemos podido hallar del uso de un intérprete de euskera en Artziniega.

Un suceso de la feria de 1770: el testimonio del ventero de Ureta

Según figura en los documentos guardados en el archivo municipal, la tarde del 17 de enero de 1771 −hace 248 años, por tanto− llegaron tres mujeres pidiendo hospedaje a la venta de Ureta. El ventero, Lorenzo de Urizar, las recibió y escuchó a una de ellas relatar a las otras que andaba a la busca de un hombre que la había dejado encinta durante la feria de septiembre. Las mujeres eran vizcaínas y hablaban euskera entre ellas, como la mayoría de habitantes del Señorío por aquel entonces. Pero Lorenzo también era vascoparlante, entendió todo, y dio cuenta de ello a las autoridades locales. Así dice el documento:

“Lorenzo de Urizar, bentero y morador en la venta de Ureta de esta dha villa ha noticiado a su merzed que en la tarde del día diez y siete del corriente mes llegaron a su casa tres mugeres vizcainas y bascongadas a pedir posada y se le dio, y que asi por lo que demuestra la una que dice llamarse maria antonia como por lo que las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo, llego a percivir que la tal Maria Antonia estava embarazada, y esta misma a manifestarselo, y que benia con animo de refugiarse y de hallar al sugeto autor de su preñado que havia sucedido en la feria proxima pasada de la Encina y con engaños de que se lamenta la dicha muger…”

Así pues, la mujer llamada María Antonia andaba a la busca del responsable de su embarazo acompañada de dos amigas. Y lo encontraría, porque el asunto pasó a la justicia y fue resuelto en la villa de Artziniega.

 

venta de uretax
Venta de Ureta a principio del siglo XX

El juicio

Al día siguiente, 18 de enero, bajo la presidencia del alcalde la de Villa Pablo Antonio de Aldama, Lorenzo y las tres mujeres comparecieron para dar cuenta del asunto. El alcalde preguntó quién de ellas era la llamada María Antonia y convino a esperar a las otras dos. Inmediatamente percibió Aldama que la mujer no se manejaba en castellano:

“ Haviendo parecido las dichas mugeres (…) y preguntandolas cual de ellas se llamaba Maria Antonia, y respondiendo la dicha llamarse así y de Barrenechea, que al parecer demuestra estar grávida, mando salir y esperar a las otras dos y con su resguardo la tomo y rezibió juramento, y biendo que no se explicaba bien en el castellano nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”.

Como observamos, a la vista de que María Antonia no sabía castellano o que, al menos, no de manera suficiente para expresarse (era algo habitual entre las clases populares de Bizkaia), el alcalde nombró al propio Lorenzo de Urizar como intérprete, ya que era nativo en euskera y bilingüe (esto era práctica habitual en los juicios cuando había personas implicadas monolingües en uno u otro idioma). La citada María Antonia (Barrenechea) era arratiana de Dima, contaba a la sazón con 30 años y era viuda de Joseph de Goioaga.  En su testimonio narra muy bien cómo había acudido a la feria de la Encina a trabajar de cocinera al servicio una mujer de Bilbao de la que no recuerda el nombre pero a la que llamaban por mote “pelo postizo”; prosigue detallando cómo allí conoce a un hombre de Portugalete llamado Manuel Carredano que, manifestándole que era viudo y que andaba con buenos propósitos en busca de mujer, se las ingenió para llevarla al huerto el día 20 de septiembre.  He aquí su testimonio:

“el mes de septiembre del año pasado bino a la feria que se zelebra en el Campo de Nuestra Señora de la Encina zerca de esta villa y en su jurisdicción de cozinera de cierta muger, cuio apellido ignora pero que es vezina de Bilbao muger de un marinero y la llaman por mote pelo postizo (…) que entre los muchos que llegaron fue uno que dixo llamarse Juan Manuel Carredano vezino de Portugalete (…) y que el tal Juan manuel la alego hallarse también viudo y que tenia tratos y conveniencia porque necesitaba una muger y la declarante era aproposito (…) bajo lo cual la propuso que se casaría y la solicito aconocimiento sensual en los dias en que se mantubo y la asistio con importunidades y halagos de cariño y la saco una noche por el campo, ynstando en su torpeza y bajo la palabra de matrimonio que se dieron, tubo diferentes actos de que resulto y se halla embarazada, y se persuade el veinte de septiembre poco mas o menos”

Más tarde, a la vista de que quedó preñada, María Antonia fue hasta Portugalete en busca de Carredano. Allí, comprobó que la historia de la viudez y de las buenas intenciones era más falsa que un euro con la cara de Lenin y que Carredano estaba casadísimo. Además, el hombre tuvo la cara dura de ofrecer dinero a María Antonia por su silencio, e incluso de volver a yacer con ella en Bilbao. Pero la mujer no estaba dispuesta a que Carredano se desentendiera y saliera de rositas, y acudió a la justicia.

Pero dejemos de lado por el momento el affaire amoroso-sexual que provocó el pleito y volvamos al aspecto lingüístico del tema. Al final veremos en qué quedó todo.

Aspecto lingüístico del juicio y su relevancia

Como hemos explicado en otras ocasiones, la historia sociolingüística de Artziniega y de toda la comarca de Ayala tiene aún mucho por investigar; es compleja y últimamente estamos recabando pistas y testimonios que van arrojando luz sobre ello (véanse los últimos hallazgos de Aketza Merino). El asunto que hoy nos ocupa es relevante y nos hace especial ilusión ya que no habíamos tenido noticia del uso de intérpretes de euskera en Artziniega hasta la fecha.

Analicemos con detalle qué nos muestra este juicio de 1771 en cuanto al panorama sociolingüístico: ¿Por qué fue necesario un traductor? ¿Eran las autoridades castellanas monolingües? ¿Quién era exactamente el intérprete?

En primer lugar, hemos de recordar que durante este siglo XVIII tuvo lugar un retroceso muy importante de la lengua vasca en la comarca de Ayala, al igual que en otras muchas zonas de Álava y en el contiguo valle de Gordejuela. Creemos que fue entonces cuando se perdió la transmisión familiar del euskera en el occidente ayalés. Artziniega era particular en este sentido, ya que se constata una presencia del castellano más sólida y anterior que en otras zonas de la comarca y una convivencia entre ambas lenguas que databa de siglos antes (esta convivencia se dio en toda la comarca, incluso en el este). Aun así, la villa hubo de notar el retroceso, ya que habría muchas personas y familias vascoparlantes. Por tanto, cien años después de lo sucedido con Manuel de Mezcorta en la Juntas generales, no creemos que hubiera euskaldunes monolingües en el occidente ayalés, pero si creemos que había personas que hablaban euskera. También en Artziniega. Ejemplo de ello es Lorenzo Urizar (o Ulizar), el ventero de Ureta. Se nos dice sobre él que era vecino de la Villa y euskaldún (“las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo”). Pero, ¿era nativo de Artziniega? Parece que no; consultando los archivos sacramentales, hemos visto que Lorenzo Urizar Echebarria era también arratiano, y que casó con la gordojana Martina Zabalburu Mendibil en Zalla en 1764, para pasar después a vivir en Artziniega, donde nacieron sus hijas y donde fallecería diez años después del juicio, en 1781, con solo 39 años. No estamos, por tanto, ante un euskaldún autóctono, sino venido de fuera a trabajar. Dicho sea de paso, es curioso cómo sus apellidos se “ayalesizan” (u orientalizan) en los registros y aparece como “Lorenzo Ulizar Chavarria”.

¿Qué pasó entonces ese 18 de enero de 1771 para que fuera necesario alguien que tradujera lo que decía María Antonia? Veamos de nuevo con atención lo que dice el documento:

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nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”

Resulta difícil descifrar exactamente qué quiere decir aquí el escribano: parece que aunque el alcalde se expresó en castellano, también se dirigió en euskera directamente a María Antonia (por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano). Consultado este extremo con el historiador Aketza Merino, y aprovechando el conocimiento que tiene sobre este tipo de pleitos, creemos que sí, que el alcalde Pablo Antonio Aldama se expresó tanto en castellano como en euskera, y que el intérprete fue necesario porque el escribano era monolingüe castellano. Es difícil hacer una foto exacta de la situación, pero creemos que fue así.

Por tanto, este testimonio nos da pistas sobre la presencia del euskera en la villa de Artziniega a finales del siglo XVIII. Sin sacar mayores conclusiones por el momento, tenemos cuatro situaciones en este documento: 1) monolingües euskaldunes de paso por la villa (María Antonia Barrenetxea), 2) una persona vizcáina bilingüe vecina de Artziniega (Lorenzo Urizar), 3) un nativo de Artziniega que sabe euskera (el alcalde Pablo Antonio Aldama, nacido en 1739),  y 4) un monolingüe castellano, el escribano, cuya identidad no hemos podido aclarar por el momento.

Se trata de un testimonio relevante, por un lado por tratarse del primero que constata el uso de intérprete en un juicio en Artziniega, y por otro, porque data de la época en que se produjo el retroceso final del euskera en esta zona del oeste de Euskal Herria, en la que vemos que el castellano sería la lengua muy predominante pero aun con presencia de la lengua vasca entre ciertas personas. Aun no disponemos de datos suficientes para medirla,  pero estamos seguros que cuanto más se indague entre papeles saldrán a luz datos que nos ayuden a ser más precisos.

Addendum: Juicio y pena del “crimen”

Pese a que no es objeto de este artículo dar detalles sobre el affaire entre María Antonia de Barrenechea y Manuel Carredano, no podemos acabar sin contar al menos como acabó el culebrón: Finalmente se probó que Carredano era hombre casado y que dejo encinta a María Antonia con engaños a consecuencia de los tratos de cama que tuvieron en la feria de Artziniega (el documento dice “actos sensuales”). Se dio por tanto orden de detención y le impusieron una dura pena por adulterio: Prisión o en su defecto pena de servicio en los Reales Ejércitos.

¿Recibió así María Antonia la justicia que buscaba? Pues no exactamente, ya que bajo la acusación de debilidad y otras faltas (“fragilidad”, “lascivia, “amancevamiento”) le impusieron pena de reclusión en una de las “casas del reino”. Amargo desenlace para una mujer engañada.

Euskara 1771eko epaiketa batean

Gure udalerrian eta inguru osoan ekitaldi inportanterik egon bada mende luzez, hura Arteko Landako feria izan da. Esan daiteke Euskal Herriko mendebaldean egiten ziren ganadu-azokarik garrantzitsuenetariko bat zela. Bi astez, hainbat eta hainbat lekutatik etortzen zen jendea, eta gurean ostatu hartzen zuen azokak iraun bitartean edo egun batzuetarako. Ugariak dira horren harira Artziniegako dokumentazio historikoan utzitako lekukotasunak: agiri administratiboak, liskarrak, lapurretak… Gaur egun gaitz egiten zaigu imajinatzea ere zer nolako bizia eta jarduera zekarren Artziniegara iraileko azokak.

Gaurkoan Arteko Landako feria erraldoi hura abiapuntu izango dugu hizkuntzarekin lotutako gertakari bat aztertzeko: Artziniegan epaiketa batean euskarazko testigantza bat gaztelaniara itzultzeko interprete bat erabili izanaren lehenengo testigantza.

1770ko feria gertatua: Uretako bentako ugazabaren testigantza

Artziniegako Udal Artxiboan gordeta dauden agirietan azaltzen denez, 1771eko urtarrilaren 17ako arratsaldean hiru emakume heldu ziren Uretako bentara ostatu eske. Lorenzo de Urizar zen bentako ugazaba, eta Lorenzok emakumeei entzun egin zien haietako bat haurdun geratu zela irailean, Arteko ferian, eta haurdun utzi zuen gizonaren bila zebilela. Emakumeak bizkaitarrak ziren eta euskaraz ari ziren euren artean. Baina Lorenzo ere euskalduna zen, dena ulertu zuen eta horren berri eman zien agintariei. Honela dio agiriak hitzez hitz:

“Lorenzo de Urizar, bentero y morador en la venta de Ureta de esta dha villa ha noticiado a su merzed que en la tarde del día diez y siete del corriente mes llegaron a su casa tres mugeres vizcainas y bascongadas a pedir posada y se le dio, y que asi por lo que demuestra la una que dice llamarse maria antonia como por lo que las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo, llego a percivir que la tal Maria Antonia estava embarazada, y esta misma a manifestarselo, y que benia con animo de refugiarse y de hallar al sugeto autor de su preñado que havia sucedido en la feria proxima pasada de la Encina y con engaños de que se lamenta la dicha muger…”

Maria Antoniak izeneko emakumeak, beraz, engainuz haurdun utzi zuenaren bila zebilen lagun bigaz lagunduta. Eta topatuko zuen, esan bezala, kontua auzibidera joan eta bertan ebatzi zen eta.

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Desagertutako Uretako benta XX. mende hasieran

Gertatutakoa, auzibidera

Hurrengo egunean bertan, Pablo Antonio de Aldama alkatea buru zela, Lorenzo eta hiru emakumeak auziaren berri ematera agertu ziren. Alkateak galdetu zuen zein zen Maria Antonia izenekoa eta beste biei ateratzeko eta itxaroteko esan zien. Berehala konturatu zen ez zela gaztelaniaz moldatzen:

“ Haviendo parecido las dichas mugeres (…) y preguntandolas cual de ellas se llamaba Maria Antonia, y respondiendo la dicha llamarse así y de Barrenechea, que al parecer demuestra estar grávida, mando salir y esperar a las otras dos y con su resguardo la tomo y rezibió juramento, y biendo que no se explicaba bien en el castellano nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”.

Ikusten dugunez, ikusita Maria Antoniak ez zekiela gaztelaniaz (edo behintzat, ondo ez zekiela) alkateak interprete izendatu zuen Lorenzo bera, euskalduna zelako. Maria Antonia Dimakoa zen, hogeita hamar urte zituen eta Joseph de Goioagaren alarguna zen. Bere testigantzan ederto kontatzen du nola sukaldari modura joana zen Arteko Landako feriara “pelo postizo” (sic) esaten zioten Bilboko emakume batentzat lanean, eta nola Portugaleteko Manuel de Carredano ezagutu zuen bertan. Carredanori Maria Antonia gustatu ei zitzaion eta, esanez bera ere alarguna zela eta emakume bat behar zuela, Maria Antoniaren testigantzaren arabera, ohera eroatea lortu zuen irailaren 20ren bueltan. Honatx bere lekukotasuna:

“el mes de septiembre del año pasado bino a la feria que se zelebra en el Campo de Nuestra Señora de la Encina zerca de esta villa y en su jurisdicción de cozinera de cierta muger, cuio apellido ignora pero que es vezina de Bilbao muger de un marinero y la llaman por mote pelo postizo (…) que entre los muchos que llegaron fue uno que dixo llamarse Juan Manuel Carredano vezino de Portugalete (…) y que el tal Juan manuel la alego hallarse también viudo y que tenia tratos y conveniencia porque necesitaba una muger y la declarante era aproposito (…) bajo lo cual la propuso que se casaría y la solicito aconocimiento sensual en los dias en que se mantubo y la asistio con importunidades y halagos de cariño y la saco una noche por el campo, ynstando en su torpeza y bajo la palabra de matrimonio que se dieron, tubo diferentes actos de que resulto y se halla embarazada, y se persuade el veinte de septiembre poco mas o menos”

Ondoren, ikusita umedun zegoela, Maria Antonia Carredanoren bila joan zen Portugaletera. Bertan ikusi zuen kontatutakoa gezurra zela eta Carredano gizon ezkondua zela. Gizonak dirua eskaini zion isiltzearren, eta Maria Antoniak halakorik onartzeko prest ez zegoenez, justizia eske joatea ebatzi zuen.

Baina utzi dezagun alde batera epaiketa eragin zuen afera sentimental-sexuala eta gatozen atzera hizkuntzaren harira. Geroago ikusiko dugu auzia zertan gertatu zen.

Epaiketaren alderdi linguistikoa eta bere garrantzia

Beste batzuetan azaldu dugunez, Artziniegako historia soziolinguistikoak asko du oraindik ikertzeko, konplexua da eta azkenaldian han-hemenka pistak batzen ari gara, argia eman nahian. Oraingoan hizpide dugun kasua berezia da, orain arte halakoren berririk ez dugulako izan.

Aztertu dezagun arretaz, beraz, zer erakusten digun 1771eko epaiketa honek panorama soziolinguistikoaren aldetik: Zergatik behar izan zuten interprete bat? Erdaldunak ziren agintariak? Nor zen interprete hori?

Hasteko eta bat, gogora ekarri behar dugu XVIII. mendean gertatu zela euskararen atzerakada nabarmen bat Aiaraldean –Arabako beste leku askotan lez– bai eta Gordexolako haranean. Artziniega berezia zen alde horretatik, bi hizkuntzak lehenagotik bizi izan zirelako elkarren ondoan, baina ezinbestean nabaritu behar zuen atzerakada: Manuel de Mezcortarekin Batzar Nagusietan gertatutako arazotik ehun urtera, ez dirudi Aiaraldeko mendebaldean euskaldun elebakarrak izango zirenik. Euskaldunak, ostera, bai, baita Artziniegan bertan ere. Lorenzo Urizar (edo Ulizar) Uretako benteroa da adibide. Hari buruz esaten zaigu hiriko bizilaguna eta euskaldunzaharra zela (“las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo”). Baina artziniegarra zen? Badirudi ezetz; erregistroetan begiratuta, ikusi dugu Lorenzo Urizar Etxebarria arratiarra zela; Gordexolako Martina Zabalburu Mendibilegaz ezkonduta zegoen eta Artziniegan hil zen epaiketa izan eta 10 urte geroago, 1781ean. Beraz, ez gaude bertoko euskaldun baten aurrean, kanpotik etorritakoa baitzen. Bide batez esanda, bitxia da zelan bere abizenak “aiarartzen” diren erregistroetan, sarri Lorenzo Ulizar Chavarria modura azaltzen baita.

Bertan zeudenek, orduan, ez zioten Maria Antoniari ulertzen eta horregatik behar zuten itzultzaile bat? Ikusi dezagun berriz arretaz agiriak dioena:

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“nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”

Zati honi erreparatuta, ematen du alkateak gaztelaniaz hitz egin zuela, baina baita euskaraz ere, zuzenean Maria Antoniari (“por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano”). Aketza Merino historialari kontsulta eginda, eta garai bateko epaiketekin duen eskarmentua baliatuta, uste dugu baietz, Pablo Antonio Aldama alkatea euskaraz eta gaztelaniaz aritu zela eta interpreteak eskribauarentzat jardun zuela, eskribaua erdalduna zelako. Zaila da egoeraren “argazki” zehatz bat irudikatzea baina hala izan zelakoan gaude.

Halandaze, lekukotasun honek berresten du euskararen presentzia Artziniegako hirian XVIII. mende amaieran. Bestelako ondorio sakonagorik ezin dugu atera momentuz, baina baditugu agirian 1) kanpotik joandako euskaldun elebakarrak (Maria Antonia eta bere bi lagunak) 2) berton bizi den elebidun bat (Lorenzo Urizar) eta 3) itxura batean euskaraz ere badakien artziniegar bat, Pablo Antonio Aldama alkatea (1739an jaioa). Azkenik, eskribau erdaldun bat azaltzen zaigu, baina ez dugu oraindik asmatu nor izan ote zen argitzen.

Lekukotasun garrantzitsua da, hortaz, euskarazko interprete baten erabili izanaren lehena delako Artziniegan, eta nahiko berandukoa delako, inguruotan euskararen atzerakada handiena jazo zen garaikoa hain zuzen ere. Seguru gaude agiriotan zenbat eta gehiago arakatu, gehiago azaleratuko direla.

Addendum: epaia eta “krimenaren” zigorra

Nahiz eta artikulu honen xedea ez den Maria Antonia Barrenetxea dimoztarraren eta Manuel Carredano jarrilleroaren arteko aferaz xehetasunak ematea, kulebroiak izan zuen amaieraren berri behintzat emango dugu: frogatu zen Juan Manuel Carredano gizon ezkondua zela eta Maria Antonia engainuz utzi zuela haurdun Artziniegako ferian izandako izarapeko tratuen ondorioz (“actos sensuales”, dio agiriak). Atxilotzeko agindua eman zuten eta adulterioa egiteagatik epai gogorra ezarri zioten: espetxera sartu ala ejerzitoetan zerbitzua ematera behartuta joatea. Maria Antoniak ordaina eta justizia jaso zuen orduan? Ez bada; ahultasuna eta bestelako faltak egotzita (fragilidad, lascivia, amancevamiento) giltzapetzeko agindua eman zuten, hau da, etxe batean atxilo egotekoa. Ezarri zuten Artziniegako Tomasa de Ulibarriren etxean egongo zela giltzapean aurrerantzean, eta jaiegunetan elizkizunetarako baino ez zela aterako.

 

Lur berri eta zaharrak euskararen mendebaldeko mugan

Campijo herrixka udalerriaren ipar-mendebaldean dago, Santa Koloma herritik hurbil, eta Burgoseko Aiegako kontzejuarekin muga egiten du, Artza eta San Pelayo herriekin hain zuzen. Santa Koloma ez bezala, Campijo beti izan da Artziniegako uriaren parte, seguruenik bertatik pasatzen zelako Balmasedarako bidea eta uriak leku horren kontrola bermatu nahi zuelako. Gaurkoan ez gara horretan sartuko, eta inguru eder horretako leku-izenei erreparatuko diegu, gaurdaino erdi ostenduta egon diren bi toponimo bereziri, zehazki.

Lehenengo eta behin, nabarmendu behar da herriaren izenak, ondoko herriarenak ez bezala, jatorri erromaniko argia duela: latinezko campellu berbatik dator (landa txikia), eta gaztelaniaren eboluzio ohikoa du. Campijo herri txikia da azalera aldetik, inbentario toponimikoa ez da oso zabala (toponimia historikoa ez dago behar bezala bildua ez aztertua) eta, espero zitekeenez, leku-izen gehienak gaztelaniazkoak dira.

Alde horretatik, Henrike Knörr irakasleak aipamen bat egin zion artikulu batean Campijori, Aiaraldeko herri erromantzedunen erakusgarri gisa, Erretes Tudelarekin batera. Baina Knörrek berak ondo zioen bezala, osteko ikerketek argitu beharko zuten inguruko historia linguistikoa; horretara jarri eta lehenengo begiradan antzematen dugu badirela Campijo eta inguruan euskal jatorria izan dezaketen izen batzuk (La Buzarra, Ubarriga, Azoga) eta toponimo mistoren bat (Sogarai). Esan bezala, haietako biri helduko diegu, itxuraz ez dirudien arren, elkarrekin zerikusia dutelako: La Buzarra eta Ubárriga.

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· La Buzarra izenari dagokionez, ikusi eta berehala susmagarria da artikulu tankerako “la” hori, “buzarra” berba ez delako ezer gaztelaniaz. Pentsatzekoa da, beraz, euskarazko izen baten berrinterpretazioa dela, euskara galdu den lekuetan sarri geratzen delako fenomeno hori (Trapagako Larraineta>La Reineta bihurtzen den bezala).

Hori frogatzeko nahikoa dugu 1910eko lur-sailen zerrenda bat ikustea, bertan Lauzarra agertzen delako. Eta apur bat lehenago, 1886an, Luzarra. Forma horren lehenengo testigantza 1569an aurkitu dugu,  Bizkaiko Foru Artxiboan dagoen agiri batean; lursail bat erosteko agiri bat da eta zera dio: “un pedaço de eredad de pan llebar donde dizen el páramo de luzarra que es jurisdiccion de la villa de arciniega“.

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Esangura argia da, “lur zaharra”, gaztelaniaz la rotura vieja izango zena. Eta toponimoaren itxuraldaketaren bikaera-bidea hau da: Luzarra > La Uzarra > La Buzarra

· Ubarriga toponimoa horrela jaso dugu ahoz zein idatziz (Artziniegako mapa toponimikoak Ubariga dakar baina akats bat da), eta itxurak ere salatzen du hor atzean euskarak behar duela egon. Baina zer demontre da? Badirudi “barri” osagaia egon daitekeela, eta beste pista bat azentuak ematen digu: Ubárriga ahoskatzen da, eta azentuazio proparoxitono (gaztelaniaz esdrújula) hori tipikoa da euskal toponimoetan eta azkenaurreko bokala desagertzea eragin dezake ahulago ahoskatzen delako. Horrenbestez, “ubarriaga” izango genuke.

Azkenik, hasierako “u” hori argitzeko bidea ondoan dugun Luzarra izenak ematen digu: horretan “zahar” badugu eta honetan “barri”, eta gainera hura “La uzarra” izan bazen sasoi batean, hau ere “La Ubárriga” izan zitekeen; eta hortaz, aurrerago Lubárriga eta, azkenik, Lubarriaga (lur+barri+aga). Ez daukagu jatorrizko formaren testigantza idatzirik, baina hipotesia linguistikoki argia da.

Elkarren ondoan eduki ditugu, beraz, denborak itxuraldatuta eta nork deskubritzeko zain, Luzarra eta Lubarriaga izeneko lekuak, alegia, gaztelaniazko la rotura vieja eta (donde) la rotura nueva. Batak bestea barik ez du zentzurik, eta, ondorioz, aldi berean sortutako toponimoak izan behar dira, beharbada XVI. mendean, lur berriak lantzeko beharrizanaren ondorioz.

Garrantzia ikuspegi linguistikoaren aldetik

Aurrekoetan esan dugun bezala, Artziniegako ingurua euskara eta erromantzearen arteko muga linguistikoan dago, eta udalerri barruan lerro horren alde batean edo bestean egondako herriak daude, hau da, euskaldunek eta erdaldunek populatutako lekuak elkarren ondoan, bai eta -seguruenik- euskaldunak eta erdaldunak/elebidunak batera Artziniegako hiribilduan, klase sozialaren arabera banatuta agian. Koldo Ulibarrik (2015) bere tesian azaldu zuen bezala, egoera konplexua da gure inguruan eta muga linguistikoa lausoa da, hainbat faktore tartean direla.

Egoera hori populazio-mugimendu zaharren ondorio izan liteke jatorriz (Joseba Abaitua irakasleak auzi horren gaineko planteamendu interesgarria egiten du bere lanetan Arabako Mendialdea eta Trebiñuri dagokionez, bai eta Isabel Echevarriak inguru horretako kontaktu baskoerromanikoaz), eta ondoren modu berezian garatuko zen bi hizkuntzen arteko elkarbizitza, hainbat mailatako eboluzio historikoa izan zuelarik.

Campijoko kasu honetan deigarria da euskarazko leku-izenak Gaztelako mugan bertan azaltzen direla, euskal geruza toponimiko zahar baten adierazle, historikoki euskararen mendebaldeko zabaltze maximoa markatzen duen lerroan bertan. Aztertzeke dugu euskal leku-izenik dagoen Aiegako kontzejuan (toponimo nagusiez gain), baina ematen du Campijo herriak Artziniegako hiriaren mendekoa izateak zerikusia izan lezakeela XVI. mendean populazio euskalduna izatearekin.

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TIERRAS NUEVAS Y VIEJAS EN LA MUGA OCCIDENTAL DEL EUSKERA

El pequeño pueblo de Campijo se ubica al noroeste del municipio, cerca de Santa Coloma, y limitando con el concejo burgalés de Áyega, en concreto con lo pueblos de Arza y San Pelayo. A diferencia de Santa Coloma, Campijo siempre ha sido parte de la Villa de Artziniega, seguramente porque por allí pasaba el Camino Real a Balmaseda y la villa quería asegurarse el control de la zona. Pero no entraremos hoy en estos asuntos y nos centraremos en la toponimía de este bucólico lugar, y en concreto en dos nombres de lugar muy interesantes desde el punto de vista lingüístico que han estado medio ocultos hasta hoy.

En primer lugar, hay que subrayar que el nombre del pueblo -a diferencia del del pueblo contiguo, Arza- es claramente latino: viene de la palabra campellu (campo pequeño), y muestra una evolución fonética típicamente romance. Campijo es un pueblo pequeño en extensión, y por tanto su inventario toponímico no es muy extenso (la toponimia histórica no está recogida de manera exhaustiva); como es de esperar, la mayoría de los nombres son castellanos.

En este sentido, el profesor Henrike Knörr hizo una mención a Campijo en un uso de sus artículos, poniéndolo como ejemplo de los pueblo ayaleses “romanzados”, junto con Retes de Tudela. Pero como bien decía Knörr, estudios posteriores deberían lanzar luz sobre la historia lingüística estas áreas. Pues bien, nos pusimos a ello y ya en un primer vistazo vimos que en campijo y el entorno existían topónimos que podían tener origen vasco (Azoga, la Buzarra, Ubarriga) o algún topónimo mixto (Sogarai). Por tanto, el panorama ya difería del de Retes.

Como hemos dicho, nos centraremos en dos de ellos, dos lugares ubicados uno junto al otro, que pese a que aparentemente no guardan relación lingüística, la tienen y mucha: La Buzarra y Ubárriga.

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· Respecto al topónimo La Buzarra, ese artículo “la” despierta sospechas desde el inicio porque la palabra “buzarra” no significa nada en castellano. Es lógico pensar, por tanto, que se trata de reinterpretación de un nombre en euskera, fenómeno muy habitual en lugares donde se ha perdido la lengua vasca (es conocido el ejemplo de Larraineta>La Reineta en Trapaga-La Arboleda).

Para comprobarlo en suficiente con observar una lista de heredades de 1910, donde aparece “Lauzarra”. Y solo unas décadas antes, encontramos la forma Luzarra, que es la original, ya que la obervamos en un documento de 1596 que se conserva en el Archivo Histórico de Bizkaia. Se trata de un documento de compra de una heredad que dice: “un pedaço de eredad de pan llebar donde dizen el páramo de luzarra que es jurisdiccion de la villa de arciniega”.

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El significado es claro, “lur zaharra”, lo que en castellano sería “la rotura vieja”- La evolución del topónimo en castellano hasta su desfiguración es la siguiente: Luzarra > La Uzarra > La Buzarra.

· El topónimo Ubarriga lo hemos recogido así tanto de manera oral como escrita (la forma “Ubariga” que aparece en el mapa toponímico de Artziniega es un error), y su aspecto delata que detrás de este nombre debe de estar el euskera. ¿Pero qué es exactamente? Parece que puede estar el adjetivo “barri” (nuevo), y otra pista nos la da la acentuación de la palabra: se pronuncia Ubárriga, y esta acentuación esdrújula típica en los topónimos vascos suele provocar la caída de la anteúltima vocal por una relajación en su pronunciación. Así pues, tendríamos “Ubarriaga”.

Finalmente, la pista para aclarar la primera parte del nombre nos la da el topónimo contiguo: Luzarra. Si en aquel teníamos el adjetivo “zahar” y en este tenemos “barri”, y si además aquel fue durante un tiempo “la uzarra”, este pudo ser también “la ubárriga”, y por tanto antes pudo ser “lubárriga” y, en origen, Lubarriaga. No tenemos testimonio escrito aun de esta forma original, pero la hipótesis es lingüísticamente muy clara y no creemos equivocarnos.

Hemos tenido por tanto uno junto al otro, desfigurados por el tiempo y a la espera de ser descubiertos, dos lugares denominados Luzarra y Lubarriaga, es decir, la rotura vieja y la rotura nueva. Son nombres complementarios, es decir, que no tienen sentido uno sin el otro, por lo que se debe tratar de topónimos surgidos al mismo tiempo, probablemente en el siglo XV o XVI. para denominar dos tierras de cultivo al ganar la más reciente (Lubarriaga) al monte.

Importancia desde el punto de vista lingüístico

Como hemos dicho en ocasiones anteriores, el entorno de Artziniega se ubica en el límite lingüístico entre el euskera y el castellano, y dentro del propio municipio hay pueblos a un lado y otro de esa línea, es decir, lugares poblados por euskaldunes y por personas de habla romance muy cerca unos de otros, y también seguramente conviviendo en la propia Villa de Artziniega, tal vez según una distinción social. El límite entre ambos espacios lingüísticos parece que tampoco debemos tomarlo como algo estable y estanco, sino como una frontera que fue probablemente permeable y que dio lugar a situaciones diversas. Como explica Koldo Ulibarri en su tesis doctoral (2105), la situación es compleja y diversos factores influyen en la situación lingüística de la zona.

Esta situación puede tener origen en poblamiento y movimientos humanos antiguos, con una evolución posterior de convivencia entre ambas lenguas cuyos detalles están por investigar. El profesor Joseba Abaitua realiza un planteamiento interesante en este sentido en sus estudios sobre la Montaña Alavesa y Treviño, así como la Isabel Echevarria en cuanto al contacto vasco-románico en esa zona.

En este caso concreto de Campijo es llamativo que los topónimos vascos aparecen en la frontera con Castilla, mostrándonos un estrato toponímico vasco antiguo en la misma línea que marca la máxima expansión de la lengua vasca en su parte occidental. Está por estudiar la presencia de nombres vascos en el concejo menés de Áyega (más allá de topónimos mayores como Arza o tal vez Orrantia), pero parece que la pertenencia de Campijo a la Villa de Artziniega puediera tener que ver con la existencia de población euskaldun en el siglo XVI.

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Lubarriaga eta Luzarra toponimoen kokapena gaur egun

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Bibliografia:

  •  Koldo Ulibarri Orueta (2015) Dotrinazko Sermoitegia: galduriko hizkerak eta dialektologia historikoa. Doktorego tesia. Zuzendaria: Blanca Urgell Lázaro.
  • Abaitua Odriozala, Joseba; Echevarria, Isabel (2013). Hacia una cronología del contacto vascorrománico a la luz de la toponimia treviñesa. Oihenart 28.
  • Henrike Knörr Borràs (2004), El euskera en tierras del romance: Rioja Alavesa, La Rioja, Burgos, Encartaciones. Huarte de San Juan. Filología y Didáctica de la Lengua, 10
  • Bizkaiko Foru Artxibo Historikoa.
  • Arabako Elizbarrutiaren Artxiboa

Enkarterriko ustezko azken euskaldun zaharraz

(En castellano al final)

Enkartazioen euskalduntasuna aspalditik izan da ikerketa eta -batez ere- eztabaida iturri. Oro har, gaiaz jardun duten guztiak bat datoz esatean eskualdean bi gune linguistiko historiko daudela: ekialdea, non ez zen euskararen arrasto historikorik izango, eta  mendebaldea, Aiaraldeko eta Uribeko Merindadeko mugan, non nahiko berandura arte iraun zuen euskarak bizirik, gutxi gorabehera XIX. mendera arte. Horren harira, bada hor zehar datu bat, Wikpedian ere jasota dagoena, esaten duena Enkarterriko azken euskaldun zaharrak Simona Unanue ei zuela izena, Gordexolako Idubaltza baserrian bizi izan zela, eta 1850 inguruan hil zela.

Ez dakigu zehazki datu hori nondik atera den –susmatzen dugu Txomin Etxebarriaren lanen batetik- baina deigarria da hain zehatz ematea izena eta bizilekua eta, ostera, bestelako informaziorik ez gehitzea. Seguruenik ahoz jasotako aipamena da eta ez du atzean bestelako ikerketa-lanik.

Kontua da duela egun gutxi, Artziniegako Lafraguatarren genealogian arakatzen gabiltzala, horregaz zerikusia izan zezakeen zerbait hasi ginela susmatzen eta, kasualitatez, lafraguatarrak Simona Unanue misteriotsuagaz lotu genituen. Familiaren genealogia ikusita, Unanue abizena ageri da ez oso aspaldi: Mateo, Teresa eta gainerako neba-arreben hirugarren abizena da, euren aita Cosme Lafragua Unanue zelako, eta amama Agapita Unanue Laburu (1888), biak ere Gordexolan jaioak. Eta urrats bat atzerago joanda besterik ez, hor topatzen dugu Simona izeneko birramama bat. Baina Simonaren abizena ez zen Unanue, Laburu baizik; hori bai, Ignacio Unanue Azpillaga izeneko gizon baten emaztea zen. Abizenak eta datak ez datoz guztiz bat, baina arrastoa oso agerikoa zen.

Gordexolako Unanuetarrak

Agapita Unanueren ama, Simona Laburu Urquijo Zuhatzan jaio zen 1864an, eta 1888an ezkondu zen Gordexolan, Sandamendiko San Juan elizan, Ignacio Unanue Azpillagagaz. Ignacio Gordexolan jaioa zen, 1865an, baina bi abizen horiek gipuzkoar itxura erabatekoa dute, eta hala dira; Mateo Lafraguak berak ere esan digu beren birraitaitaren Ignacioren partetik gipuzkoarrak zirela (“Azpeitia aldekoak”, bere esanetan). Ez da oso oker ibili Mateo, zeren Ignacioren aita –Francisco Unanue Urbieta- Zestoakoa zen, 1815ean jaioa; Gordexolara joan zen bizitzera eta bertan 1841ean María Ignacia Azpillaga Inchaurrondogaz ezkondu zen. Beste bi abizen gipuzkoar. Izan ere, María Ignacia Gordexolan jaioa zen arren, gurasoak Azkoiti eta Berastegikoak zituen. Jatorriak eta hizkuntzak zerikusirik izango zuten ezkontza horretan? Ez da baztertzekoa.

Aldiz, Simona Laburu Zuhatzakoa zen, eta arbaso guztiak Aiaraldeko inguru horietakoak zituen (Okondo, Aiara…). Bera da familia horretan XIX. mende osoan Simona izena duen bakarra, eta nahiz eta unanuetarra ez den eta 1850 baino askoz geroago hil zen , “azken euskaldun” horren erreferentziara gehien hurbiltzen gaituen pertsona da. Baina bada izenaz gain beste datu bat: Idubaltza baserrian bizi zela. Eta hori konprobatu dugu nahikoa datu zehatza dela.

Idubaltzako etxeak

Idubaltza baserria (Idubalza, Dubalza, Duybalza eta Odeibalza formak dokumentatzen dira, beharbada idoi baltzatik) Sandamendiko kuadrillan dago, Aiara eta Okondoko mugetan bertan eta Iratzagorriatik nahikoa hurbil. Lantenoko mugarria, esaterako, etxetik 50 metrora dago. XX. mendera arte Gordexolako puntu populatu garaiena zen, ia 600 metroko altueran. Gutxienez XIV. mendetik bizi izan da bertan jendea, Gordexolako apeo zaharretan ikusi daitekeenez. 1406ko apeoan esaten da etxe batzuk Gordexolakoak zirela eta beste batzuk Aiarakoak.

Gaur egun 1970 arte zutunik egondako etxe baten eta zenbait eraikinen hondarrak baino ez dira geratzen.

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Idubaltza baserria 2017an

Dakigunaren arabera, Francisco Unanue eta María Ignacia Azpillaga nekazariak ziren eta Idubaltzako etxean bizi izan ziren. Logikoa denez, biak kanpokoak izanda, ez ziren etxearen jabeak, errentariak ziren, eta hala ikusten dugu zelan 1869an epaiketa bat dagoen Gordexolako bake epaitegian Francisco Unanuek ez ziolako errenta ordaintzen Segunda Echezarreta jabeari. Dena dela, badirudi bere semeak erosi egingo zuela etxea, gaur egun Lafraguatarrena delako lursaila. Bertan jaio ziren beren 9 seme-alabak. Batzuk Sandamendin eta beste batzuk Iratzagorrian bataiatu zituzten.

Franciscoren semea Ignacio Unanue eta bere familia ere goialdeko auzo horretan bizi izan ziren, eta oso ulertzekoa da Zuhatzako Simona Laburugaz ezkondu izana, Aiarako herri hori, Okondo bezala, oso hurbil daukalako. Ignacio eta Simonaren seme-alabak ere Idubaltzan jaio ziren 1886 eta 1900 bitartean, eta denak bataiatu zituzten Sandamendiko San Juan Parrokian, lehenengo semea izan ezik, zeina amaren sorterrian bataiatuta dagoen.

Behin kokatuta Enkarterriko “azken euskaldun zaharraren” erreferentzia, heldu diezaiogun euskalduntasunaren auziari, izan ere, Mateo (1955) eta Ricardo Lafraguak (1946) esan digutenaren arabera, euren etxean beti esan izan da Agapita Unanue Laburu, haien amama, euskalduna zela. Ez daukate xehetasun gehiagorik horretaz, baina Ricardok gehiago ezagutu zuen eta dio “berbaren bat” eskapatzen zitzaiola. Posible da hori? Noraino izan zitekeen euskalduna XIX. mendearen amaieran inguru apartatu horretan jaiotako emakume bat? Gordexolara joandako gipuzkoar horiek gordeko zuten hizkuntza?

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Agapita Unanue Laburu

Gordexola eta inguruko egoera linguistikoa XIX. mendean

Eskura ditugun datu eta lekukotasunen arabera, badirudi XVIII. mendean zehar gauzatu zela Gordexolako haranaren erdalduntzea, eta mendearen amaieran auzo batzuetan baino ez zen gordeko.

Hala, 1794an, Arechederra izeneko abade batek Espainiako mapa egiten ari zen Tomás Lópezi Gordexolaren gaineko txosten bat bidali zion hau esanez: “Todos son de apellido vascongado, pero la lengua vascongada ay muy pocos que la entienden”.

Antonio de Truebak ere aipatzen du Gordexolaren euskalduntasuna:

« (…) y la misma [euskara] se conservaba a últimos del siglo pasado [XVIII] en las montañas de Galdames y Gordejuela»

Beraz, itxura guztien arabera, XIX. mende hasierarako gaztelaniaz mintzo ziren gordexolarrak, eta horren adibide da 1831an Iratzagorriako Antolín de Sarachaga ez dutela Plentzian onartzen boluntario karlisten instrukzioaren arduradun gisa euskaraz ez dakielako.

Edonola ere, egoera ez zen berdina izango Gordexolako bazter guztietan, eta pentsatzekoa da Okondo aldera dauden auzoetan euskarak luzaroago iraungo zuela, Izalde ibaiak zeharkatzen duen harana XIX. mendean zehar erdaldundu zelako. Hala, Federico Barrenengoak zera dio Jose Paulo Ullibarri euskal idazleak esandakoaz:

«En Oquendo, (….) según testimonio de Ullibarri, a fines del siglo XVIII había dos escuelas que enseñaban la lengua vasca, una en el valle de Unzá y otra en Okendojena. »

Okondon, beraz, arean gehiago iraun zuen euskarak bizirik, eta Ladislao de Velascok “Euskaros en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya” lanean dioenaren arabera, XIX. mende erdian-edo 300 euskaldun egongo ziren herrian (Barrenengoa 1988). Bonaparte Printzeak 1863ko mapan egoera hori gutxi gorabehera berretsi zuen, eta euskararen mendebaldeko muga Lezama, Luiaondo eta Okondogoienan ipini zuen.

Okondogoiena auzoan, hortaz, luzaroago eutsi zioten euskarari. Irene Hurtado Mendietak “El Gordejuela de antaño” liburuan bertako euskararen inguruan egiten duen azterlanean dakarren testigantza ere argigarria da horri dagokionez, izan ere, dio 1850 inguruan Okondogoienan jaiotako José Unzaga euskalduna zela, bai eta Laudioko Santa Luzia auzoko Petra Urkijogaz izan zituen lehenengo seme-alabak.  Paul Broca antropologoak, berriz, 1879an Okondo osoa jotzen du euskalduntzat. Gehiegizko baieztapena dirudi, baina Okondogoienatik kanpo izango ziren euskaldunak.

Simona Laburu eta Unanuetarrak euskararen harian 

Azaldu dugunez, ez da zuzena Enkarterriko azken euskaldun zaharra Simona Unanue izan zela eta 1850ean hil zela. Baina XIX. mendean zehar auzo garai horretan familia euskaldun bat bizi izana, ostera, nahiko posiblea da jasotako datuen argitan.

Alde batetik, kontuan izan behar dugu Francisco Unanue zestoarra gipuzkoar jatorriko beste pertsona bategaz ezkondu zela eta, leku apartatu batean bizi zirenez, familia artean hizkuntzari eutsiko ziotela seguruenik, ordurako Gordexolako harana erdaldundua zegoen arren. Seme-alabak inguru horretan euskaldun hazi izana oso litekeena da, familian bertan ere euskalduntasun horren kontzientzia gorde baita gaurdaino.

Simona Labururi dagokionean, ez daukagu datu zehatzik Zuhatzako XIX. mendeko egoera linguistikoaz. Simona 1864an jaio zen eta aurreko urtean Bonapartek euskararen eremu maximotik kanpo utzi zuen herria. Hala ere, gurasoak Okondoarrak zituen, eta bere aita Rafael Laburu Iñarritu, gainera, Okondogoienakoa zen, 1831. urtean jaioa eta hortaz, ezinbestean euskaldun. Baliteke Simonak etxean euskaraz ikasi eta, azken euskaldun horiek bezala galdu beharrean, Idubaltzako euskaldun “giputz” bategaz ezkontzeari esker gorde izana, eta are euren seme-alabei ere nolabait transmititu izana. 1888an jaiotako Agapita Unanue euskaraz jakitea (zenbateraino jakingo zuen ez dakigun arren) horren seinale da.

Horrebestez, ez zen izango gure Simona Enkarterriko azken euskaldun indigena, sortzez Aiararra zelako, eta unanuetarren euskalduntasunak ere ez gintuen Enkartazioetako jatorrizko euskarara eroango. Baina unanue-laburutarren historiak eta testigantzak balio izan digu egiaztatzeko Euskal Herriko mendebalde honetako euskararen haria Agapita Unanue Laburu andrearenganaino iritsi zela. Eta Agapita, Artziniegara astoz esnea saltzera etortzen zen neskatoa, 1963an hil zen, 83 urterekin.

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Mateo eta Ricardo Lafraguarekin Idubaltzan

 

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TRAS LAS PISTA DE LA ÚLTIMA EUSKALDUN INDÍGENA ENCARTADA

La euskaldunidad de las Encartaciones ha sido desde siempre objeto de estudio y, sobre todo, de debate.  En general, quienes han abordado el tema coinciden en afirmar que existen dos zonas o espacios lingüísticos definidos dentro de la comarca: una zona occidental en la que no se constata presencia histórica de la lengua vasca, y otra oriental que limita con la Merindad de Uribe y la comarca de Ayala en la que su uso está atestiguado y en la que los último hablantes fallecieron en el siglo XIX. Circula un dato en este sentido, recogido también en Wikipedia, que dice que la última persona vascoparlante nativa de las Encartaciones se llamaba Simona Unanue, que vivía en el caserío Idubaltza de Gordexola, y que falleció en 1850.

No sabemos exactamente de dónde sale este dato –sospechamos que de algún trabajo de Txomin Etxebarria-, pero llama la atención que se dé con tanta exactitud el nombre y el domicilio y que no haya sin embargo, ningún detalle más. Se trata probablemente de una referencia oral sin mayor investigación acerca de ello.

El asunto es que hace poco, mientras curioseábamos en la genealogía de los Lafragua de Artziniega, comenzamos a sospechar de algo que podía tener relación con ello y, por casualidad, unimos a esa misteriosa Simona Unanue con la familia Lafragua. Y es que el apellido Unanue aparece no hace mucho tiempos en su árbol genealógico: Se trata de tercer apellido de Ricardo, Mateo, Teresa y el resto de hermanas, porque su padre era Cosme Lafragua Unanue y su abuela Agapita Unanue Laburu (1888), ambos naturales de Gordexola. Y solo un pasito más atrás, ahí encontramos a una bisabuela de nombre Simona. Pero el apellido de Simona no era Unanue, sino Laburu; Eso sí, estaba casada con un hombre llamado Ignacio Unanue Azpillaga. El apellido y las fechas no coinciden exactamente pero la pista era muy evidente como para no percatarse de que algo había.

Los Unanue de Gordexola

La Madre de Agapita Unanue, Simona Laburu Urquijo, nació en Zuaza en 1864, y se casó en 1888 en la iglesia de San Juan de Sandamendi (Gordexola) con Ignacio Unanue Azpillaga. Ignacio, por su parte, era gordojano, nacido en 1865, pero sus apellidos delatan un origen guipuzcoano; el propio Mateo Lafragua nos ha dicho que ellos saben que son guipuzcoanos, por parte de su bisabuelo Ignacio (“de la zona de Azpeitia”, según sus palabras). Y no se equivoca mucho Mateo, porque el padre de Ignacio, Francisco Unanue Urbieta, era de Zestoa. Allí nació en 1815, y pasó a vivir a Gordexola, donde se casó con María Ignacia Azpillaga Inchaurrondo. Otros dos apellidos claramente guipuzcoanos. Y es que aunque María Ignacia era nacida en Gordexola, su padre era de Azkoitia y su madre de Berastegi. ¿Tuvo que ver el origen y el idioma en esa boda? No es descartable en absoluto.

Simona Laburu, por su parte, era de Zuaza, como ya hemos dicho, y sus antepasados hunden sus raíces en tierras ayalesas- Se trata de la única persona en esa familia en el siglo XIX que lleva el nombre de Simona, y pese a que no era Unanue ni murió en 1850, es la persona que más nos acerca a esa referencia de la “última euskaldún” de la Encartaciones. Pero además del nombre hay otro dato: que vivió en el caserío Idubaltza, Y esto, como veremos, en un dato bastante exacto.

Las casas de Idubalza

El caserío Idubaltza (topónimo documentado como idubalza, Dubalza, Duybalza y Odeibalza probablemente de idoi balza, “balsa o pozo negro”), se encuentra en la Cuadrilla de Sandamendi, limitando con Ayala y Okondo y cerca también de Iratzagorria. El mojón de Llanteno, por ejemplo, se encuentra a 50 metros de la casa. Fue hasta el siglo XX el punto poblado a mayor altura del municipio de Gordexola, a una altura de casi 600 m. Se trata de un lugar habitado al menos desde el siglo XIV, como se puede comprobar en los apeos antiguos. Así, en el apeo de 1406 se dice que había más de una casa, y que algunas eran ayalesas y otras gordojanas, y que el límite lo marcaba un fresno sito en el campo de dicho lugar de Idubalza.

Hoy en día solo quedan los restos de un caserío que permaneció en pie hasta 1970 aproximadamente.

Según lo que sabemos, allí vivían Francisco Unanue y María Ignacia Azpillaga, que eran labradores. Como es lógico, siendo ambos personas con origen foráneo, no eran dueños de la casa, y así vemos como en 1869 se instruye un juicio en el juzgado de paz de Gordejuela en el que la dueña, Segunda Echezarreta, conminaba a Francisco a pagar la renta.  Sin embargo, su hijo debió de comprar la casa y el terreno, ya que hoy en día estos son propiedad de los Lafragua. Allí nacieron sus 9 hijos e hijas, Algunas bautizadas en Sandamendi y otras en San Esteban de Irazagorria.

El hijo de Francisco y María Ignacia, Ignacio Unanue, vivió en esa casa también, y es muy comprensible que casara con la ayalesa Simona Laburu, ya que Zuaza, al igual que Okondo, están muy cerca de Idubaltza, tanto como Gordexola. Los hijos e hijas de Ignacio y Simona también nacieron allí entre 1886 y 1900, y todas fueron bautizadas en la Parroquia de San Juan de Sandamendi, salvo el primer hijo, Rafael, que fue bautizado en Zuaza.

Pues bien, una vez ubicada esa referencia a la “última euskaldunzaharra”, vamos con el quid de la cuestión, porque Mateo (1955) y Ricardo Lafragua (1946) afirman que en su casa siempre se ha dicho que la abuela, Agapita Unanue Laburu, sabía euskera. No saben mucho más detalle acerca de ello, pero Ricardo la conoció más y dice que “se le escapaba alguna palabra”. ¿Es esto posible? ¿Hasta qué punto podía ser vascoparlante nativa una mujer nacida en ese lugar a finales del siglo XIX? ¿Mantuvieron esas gentes llegadas de Gipuzkoa su lengua?

La situación lingüística en Gordexola durante el siglo XIX

Según los datos de que disponemos, parece que la castellanización del valle de Gordexola se produjo a lo largo del siglo XVIII, y que a finales de esa centuria solo quedarían euskaldunes en algunos barrios.

Así, en 1794, un cura de nombre Arechederra remitió un informe al geógrafo Tomás López, que estaba confeccionando el mapa de España, en el que le manifestaba lo siguiente: “Todos son de apellido vascongado, pero la lengua vascongada ay muy pocos que la entienden”.

Antonio Trueba también se refiere al asunto y dice:

« (…)  la misma [euskara] se conservaba a últimos del siglo pasado [XVIII] en las montañas de Galdames y Gordejuela»

Por tanto, según todos los indicios, para comienzos del siglo XIX. el castellano era la lengua única en la mayoría de casos entre los y las vecinas de Gordexola. Ejemplo de ello es por ejemplo el caso de Antolín de Saracha, soldado nacido en Iratzagorria, que en el año 1831 durante la primera carlistada es rechazado como instructor en Plentzia del cuerpo de voluntarios carlistas por no saber euskera.

De todos modos, la situación no sería igual en todos los lugares de Gordexola, y seguramente en los barrios que dan hacia Okondo y en la Cuadrilla de Zaldu perduraría más la lengua vasca, ya que el valle del río Izalde se castellanizó durante el siglo XIX. Así, Federico Barrenengoa apunta lo siguiente al referirse a lo dicho por es escrito Jose Paulo Ullibarri_

«En Oquendo, (….)según testimonio de Ullibarri, a fines del siglo XVIII había dos escuelas que enseñaban la lengua vasca, una en el valle de Unzá y otra en Okendojena. »

Por tanto, en Okondo el euskera aguantó unas décadas más, y según los datos que dio Ladislao de Velasco en su obra “Euskaros en álava, Guipuzcoa y Vizcaya”, a mediados del siglo XIX habría en este municipio en torno a 300 personas euskaldunes, un 30% de la población. El príncipe Bonaparte trazó más o menos también esa situación, poniendo el límite oeste del euskera en Lezama, Luiaondo y Okondogoiena.

En este último barrio fue precisamente donde la lengua vasca perduró hasta más tarde. El testimonio que recoge Irene Hurtado Mendieta en el capítulo del libro “El Gordejuela de Antaño” dedicado al euskera del municipio, es muy ilustrativo de esta situación, ya que nos muestra cómo José Unzaga, nacido en Okondogoiena en 1850 era euskaldun, así como los primeros hijos que tuvo con Petra Urkijo, natural de Santa Lucía de Llodio.  El antropólogo Paul Broca, por su parte, considera en 1879 todo el valle de Okondo como vascoparlante. Parece una afirmación exagerada, pero probablemente habría personas euskaldunes fuera de Okondogoiena por esas fechas.

Simona Laburu y los Unanue, ¿euskaldunes encartados?

Como hemos explicado, nos es exactamente cierto que la última euskaldun de las Encartaciones se llamara Simona Unanue ni que muriera en 1850. Pero sí que es bastante posible, a la luz de los datos recogidos, que una familia euskaldun habitará ese barrio de las alturas entre Gordexola y Ayala a lo largo del siglo XIX.

Por un lado, hemos de tener en cuenta que Francisco Unanue se casa con otra persona de origen guipuzcoano y que son personas humildes que habitan un caserío en el lugar más apartado de todo el valle, por lo que es factible que mantuvieran su lengua propia en el ámbito familiar, pese a que Gordexola estaba para entonces castellanizado en su totalidad. Es posible por tanto que sus hijos e hijas crecieran en euskera en ese entorno, y prueba de ello es qu elas generaciones posteriores de su familia han guardado conciencia de ello, de que esos antepasados eran euskaldunes.

En cuanto a Simona Laburu, no tenemos datos concretos sobre la situación lingüística de Zuaza en el siglo XIX, Y aunque en 1863 el mapa de Bonaparte deja totalmente fuera este pueblo del ámbito máximo de extensión del euskera dando como único pueblo ayalés donde aun se conservaba algo a Luiaondo, es probable que la situación fuera similar al valle de Okondo –no en vano se ubican en el mismo valle. Además, los padres de Simona eran de Okondo, y su padre en concreto, Rafael Laburu Iñarritu era nacido en Okondogoiena en 1831 y, por ende, euskaldun sin ninguna duda. Puede entonces que Simona aprendiera euskera en casa y que, en lugar de sumergirse en un ambiente ya totalmente castellano y olvidarlo como los últimos euskaldunes de esa generación, lo conservara gracias casarse con un “guipuzcoano” y vivir lejos del mundanal ruido, y que incluso lo transmitiera a la siguiente generación. Que Agapita Unanue, nacida en 1888 supiera euskera (aunque no podamos saber hasta que punto lo sabía), es señal de ello.

En definitiva, que nuestra Simona no sería la última euskaldun indígena de las Encartaciones, porque era ayalesa de origen, y los Unanue tampoco nos llevarían al euskera nativo de la comarca, porque eran guipuzcoanos,  pero su historia y su testimonio nos sirven para trazar una línea de continuidad de la lengua vasca en el oeste de Euskal Herria, muy cerca del límite histórico del euskera, que nos lleva hasta doña Agapita Unanue Laburu. Y Agapita, esa muchacha que venía en burro a vender leche a Artziniega, murió en 1963.

 

Toponimia menor de la Villa de Artziniega en el siglo XVI

A partir del siglo XVI se empiezan a establecer en toda Europa instituciones “modernas” para organizar el estado. Se deja atrás el orden feudal y llega la Edad Moderna con todo lo que ello conlleva. Una de las consecuencias es que la administración empieza a generar documentación escrita de manera muchísimo más abundante que en siglos anteriores; se podría decir que hay un boom de documentación escrita no literaria en procesos jurídico-notariales, judiciales, administrativos etc.

Es por ello que la documentación sobre nuestra Villa de Arciniega (como se documenta mayoritariamente en estas fechas) en el siglo XVI es por primera vez bastante prolija y nos da la oportunidad de conocer mucho sobre el modo de vida, la organización de los asuntos públicos y las vicisitudes de sus habitantes. En el plano lingüístico, nos ofrece abundantes testimonios toponímicos y onomásticos, es decir, nombres de lugar y de personas. En este artículo nos centraremos en los primeros, en las denominaciones del terreno dentro del término de la Villa.

 

Los nombres del terreno

La fuente toponímica principal en el siglo XVI son principalmente tres documentos judiciales por pleitos sobre herencias en los que se detallan extensas listas de propiedades. Estos documentos son además interesantísimos a la hora de conocer cómo se distribuía la tierra y qué usos tenía (en Artziniega principalmente se dedicaba al vino), así como para hacernos una idea de las posesiones, ropas, herramientas y bienes que tenía la gente de la época. También hemos encontrado nombres en apeos de lindes y actas municipales. En total hemos documentado 47 topónimos menores con diferentes variantes y grafías. A continuación mostramos la lista de estos nombres con una propuesta de grafía actualizada, las formas documentadas y su explicación:

 

  1. ARANA

 Doc. Arana (1589), “en el dcho paramo de arana sobre la fuente otro pedaço y pieça a surco de maria de rretes”, Arana (1591) “otra eredad de pan llevar en arana que linda con erederos de diego de vergança vzo. de la dha villa”

Su significado es transparente en euskera (el valle). Hoy en día se usa “Araña” para designar la zona a la margen derecha del río bajo San Román.

  1. ARANTZAZAR

Doc. Arançeça (1589), “una eredad en el paramo de arançeça que linda con pº de la    sierra”, Arançar (1591) “paramo de arançar a surco de fco de mezcorta”.

Probablemente se trate de dos variantes del mismo topónimo. Podría ser de “ardantzazar” (la viña vieja). Se ubica cerca de La Encina, en la muga con Mendieta.

  1. ARETXA

Doc. Arecha (1589, 1591), “otra eredad a do dicen arecha que alinda con lope de allende”, “otro pedaço en el paramo de arecha”.

Significa “roble” en euskera (hareitz), e incluso se ha usado como “árbol” en sentido genérico. Es un término amplio al norte de la villa, y allí se ubica el barrio hoy llamado “Aretxaga” (esta forma no se documenta).

  1. ARENATZA

Doc. Arenaça, (1589, 1591), “otra pieça junto a la puente de arenaça”, “otro parral que dho vernabe de varcena me a vendido en el prado de arenaça”.

Se trata de un topónimo usado hoy en día y que designaba originalmente la zona entre la colina y el río al NO de la villa. Su significado en euskera es “zona de arenas” o “arenal”.

  1. ARRASTRADUERO, el

Doc. Arrastraduero (1591), “yten una haça en el arrastraduero. Larrastraduero (1589), “otra eredad a do dicen larrastraduero que alinda con eredad de fco de tramorrio”.

Es un topónimo romance de origen no muy claro. En gallego-portugués existe la palabra arrastradouro con el significado de “camino o vereda estrecha”. Aparece este nombre también en la Sentencia Arbitraria sobre los límites de Artziniega en 1495 y parece ubicarse en las faldas del monte Peñalba.

  1. ARRIAGA

Doc. Arriega (1589),otra eredad e pan llevar al ponton de arriega.  Arriaga (1591) “otro pedaço en donde Arriaga”. Arryega (1572).

Nombre de significado transparente en euskera, “pedregal”. Se ubica cerca del límite con Mendieta, junto al arroyo que baja de La Encina.

  1. ARTUMIANA

Doc. Artumiana (1589), “otra eredad en la calleja de artumiana”, “otro pedaço de eredad a do dicen el querno de artumiana”.

Se trata de un topónimo usado hoy en día para denominar un barrio o caserío al SE de la villa. Su etimología es incierta.

  1. ARRAZURIA

Doc. Rraçuria (1589), “mas una viña en rraçuria que alinda con viña de lope de allende y joan ortiz de Mendieta”.

Aparece como Arraçuria en la sentencia arbitraria de 1495. El segundo elemento es “zuria” (blanco) sin ninguna duda, y el primero tal vez “harri” (piedra). Denominaba la zona donde se encuentra lo que hoy es la presa de San Antonio.

  1. BARRETAGUREN

Doc. Varreteguren (1589), “una eredad de pan llevar en el paramo de Varreteguren. Baracheguren (1591), “otro pedaço de heredad con su trigo en el paramo de Baracheguren.

Es un topónimo de uso corriente hoy en día y se ubica al final de la vega del río aguas abajo. Tal vez de ibarreta+guren.

  1. BARCENA, LA

Doc. La Varzena (1583), “Otra heredad en la varzena a surco de martin de allende”.

Topónimo romance muy usual en el área cantábrica, que significa “vega”. Es lo mismo que Ibarra en euskera. De uso habitual en la actualidad.

  1. BARCENILLAS, LAS

Doc. las barzenillas (1544), “parral de las barzenillas”.

Dimutivo de “bárcenas”. No se puede ubicar con exactitud, por el momento es el único testimonio de este topónimo.

  1. BARRATXI

Doc Barrachi (1568), “para servir a los canteros para baciar el agua de los cimientos de la puente de Barrachi“. Varrache (1591) “una heredad a do diçen varrache”.

De etimología incierta, tal vez de (i)bar (vega).

  1. BASABE

Doc. Basave (1591), “otra pieça en basave sobre la puente de carrera”.

De baso+be (bajo el monte). Se denominaba así la zona encima del puente de La Lastra.

  1. BITIOLA

Doc. Vitiola (1589), “otro parral junto a churruba y en vitiola”, “otro parral en el paramo de vitiola”. Bitiola (1544), “heredad de bitiola con dos mançanos”.

El segundo elemento parece “ola” (ferrería). Se denominaba así a un término bastante amplio cercano a la Puerta de la Villa al norte de la muralla.

  1. CAMPO DE ARRIBA

Doc. Campo de arriva (1591), “otro pedaço de mançanos junto al campo de arriva”.

Es uno de los dos espacios comunales que tenía la Villa. Estaba más o menos donde hoy se encuentra Garai Plaza. El otro espacio (campo de abajo) se ubicaba contiguo a la puerta del otro lado, que da al este.

  1. ENTRECARRERAS

Doc. Entrecarreras (1544), “presa de entrecarreras junto al camino de santa Eufemia”.

Topónimo romance, del latín ‘carraria’, probablemente con el significado de “camino para carros”. Por la descripción, este término debía de estar entre la Villa y el santuario.

  1. ETXABARRI

Doc. Echavarri (1544), “pieça de echavarri”.  Chavarri (1589), “otro pedaço de heredad do diçen chavarri”.

“La casa nueva” en euskera. Apreciamos la pérdida de la “e” inicial en 1589, algo muy usual en el esta zona. Se ubicaba cerca de la muga con Mendieta, a tenor de las descripciones que dan los documentos.

  1. ENCINA, LA

Doc. La Ençina (1591), “otro pedaço en el dcho paramo açia la ençina con dos mançanos”.

Hace referencia al de sobra conocido santuario de la Encina.

  1. ESKARTZA

Doc. Scarça (1591), “otra pieça en el paramo de scarça que pega con pedro de la sierra”. Escarça (1591), “otra pieça en la rebilla de escarça dende abaxo del sendero asta la calçada”.

De “eskar” (arce) y el sufijo abundancial –tza. 2

  1. ESCUENCIA, LA

Doc La Esquençia (1589), “mas otra eredad a do dicen la esquençia que alinda con juan de ynoriça”.

Nombre de origen romance, probablemente del latín ‘secuentia’. En astur-leonés y gallego-portugués se usa al parecer con el significado de “siguiente”. A tenor de los términos que se mencionan junto a este, debía de ubicarse en las faldas de Peñalba.

  1. IBARRA

Doc. La Ybarra (1589), “otro parral en la ybarra que linda con parrales de fco de toranço”. Ybarra (1591), “otro pedaço en el paramo de ybarra que pega con martin de allende 1591. La Ybarra (1544), “la viña de la ybarra que llega por lindero de la viña de pedro de san rroman”.

“La vega” en euskera, lo mismo que “Bárcena”. Topónimo abundantísimo en toda la geografía vasca. Hoy en día no se usa, pero es obvio que designaba a la vega del río.

  1. LAZAPOTZA

Doc. Laçapoça (1591, 1583), “otra pieça en el dcho paramo de laçapoça pegada al monte de balderrama”, “otro pedaço de eredad en laçapoça”. “otra eredad en laçapoça que era de pedro de muntiano”.

Tal vez de “lats” (arroyo). Topónimo de uso normal hoy en día, que designa una zona en la margen derecha del río.

  1. LASTRA, LA

Doc. Lalastra (1589), “otra eredad de pan llevar que tiene dos noçedas que esta en lalastra”.

“”Lastra” era una palabra habitual tanto en castellano como en euskera. Es de origen incierto y designa una losa de piedra lisa. Se ubica junto al río, donde hoy en día está el puente.

  1. MENDIKO

Doc. Mendico (1589), “otra eredad a do dicen la hera de mendico que alinda con eredad de lope de allende”.

Del euskera ‘mendi’, monte o cerro.

  1. MUGAPE

Doc. Mugape (1544), “un pedaço de eredad de mugape”.

Topónimo vasco de significado transparente: muga+pe, bajo el límite. Es de suponer que se refiere al límite entre la Villa y Llanteno, ya que este término se ubica justo debajo.

  1. OLMO, EL

Doc. El Olmo (1591), “otra pieça en el dho paramo a do diçen el olmo que pega con el caño viejo y con pº de menoyo”.

Del latín ‘ulmus’. Nombre romance de un árbol antaño bastante abundante.

  1. OXINAGA/Uxinaga

Doc. Uxeniga (1536), “la posesión de ciertos bienes del dcho conçejo y especial de la rrueda de uxeniga”.

Del euskera “oxin” (pozo del río, variante ayalesa de “osin”) y el sufijo locativo –aga. Se trata con casi total seguridad del nombre original euskérico de uno de los dos molinos (de arriba y abajo) que tenía la Villa. Francisco de Mendieta atestigua “uxin” como forma ayalesa.

  1. RUEDA DE ABAJO

Doc. Larrueda de abajo (1589), “otro parral do dicen larrueda de abajo que alinda con parrales de maria de rretes”.

Era uno de los dos molinos que tenía la Villa, sito donde hoy está la casa del “zaguán”. Se alimentaba de la presa junto al puente, lo que a finales del siglo XX fueron las piscinas fluviales.

  1. RUEDA DE ARRIBA

Doc. La rrueda de arriba (1589), “mas junto a la rrueda de arriba un pedaço de eredad con nogales”.

Este molino se situaba algo más arriba, en el terreno donde hoy en día hay una vaquería, y usaba la presa de San Antonio o de Arraçuria.

  1. SAN JORGE, SERNA DE

Doc. Serna de San Jorge (1591), “en la serna de san Jorge en la parte de calduga una pieça que yega a la hermita”.

Una “serna” es una porción de tierra sembrada. Es de origen celta y fue un sustantivo común. A tenor de los testimonios escritos, este término se ubicaba entre los dos ríos, el río “caudal” principal y el que baja de Soxo. Existió la ermita de San Jorge, de ahí el topónimo.

  1. SANTA EUFEMIA

Doc. Santa Eufemia (1544), “junto al camino de santa eufemia”.

Existió una ermita dedicada a Santa Eufemia, que aun se nombra en 1798. Podemos ubicarla entre la Villa y el Santuario

  1. SANTOLAJA

Doc. Santolaxa (1591), “tasose con su trigo sin la haça que se le pega al lado de anzia santolaxa”.

Es curioso como se ha conservado tanto la forma culta (Santa Eulalia) como la popular de este topónimo (Santolaja). La evolución fonética es típicamente romance. Existió una ermita dedicada a Santa Eulalia, ubicada entre lo que hoy en día son las carreteras que van a Bilbao y a Amurrio.

  1. SARATXAGUREN

Doc. Sarachaguren (1589), “otras heredades en sarachaguren que alindan con eredad de lope de montiano”. Sarrachaguren (1591), “otro pedaço de heredad en sarrachaguren”.

De ‘sarats’ (sauce) y ‘guren’ (límite). Este topónimo creemos que hace referencia a un lugar llamado Saratxa, que según documentos escritos fue un solar o casa (existió apellido muy extendido en Artziniega), cuya ubicación exacta no conocemos pero que debía estar entre la Villa y Mendieta.

  1. SOBRELARRUEDA

Doc. Sobrelarrueda (1589), “un pedaço de monte y dehesa do dicen sobrelarrueda que a por linderos a lope de montiano y juan ortiz de Mendieta”.

Topónimo romance muy descriptivo referente a un término sobre uno de los molinos que tenía el concejo.

  1. SOLUGERTE / SOLAHUERTA

Doc Solugerte (1583), ”parral en solugerte que pega a fco de bergança”, “otro parral en solugerte que pega a lope de montiano”. Soluguerte (1589), “paramo de solguerte que alinda con pedro del campo”. Solaguerta (1591), “en el dcho paramo mas debajo de solaguerta”, “otro pedaçuelo de viña en el dho paramo de solaguerta”.

La forma “solaguerta” documentada en 1591 nos podría indicar un claro origen romance (so la huerta), pero sin embargo es más abundante en la documentación la forma “sologuerte” y sus variantes, tal vez por interferencia del euskera o de ‘solo’ (campo de cultivo).

  1. SOLASHAZAS

Doc. Solasaças (1544), “viña de solasaças que pega al camino de Mendieta”. Solasaças (1591), “otro mançanal en solasaças junto al arroyo. Solasaças (1589), “otra eredad en solasaças que alinda con parral de fco de toranço”.

Topónimo de origen romance claro (so o bajo las hazas). Una haza (del lat. Fascia) es una porción de tierra labrantía. Se ubicaba hacia Mendieta, junto al arroyo.

  1. SOTO, EL

Doc. El Soto (1591),otra heredad sobre los parrales del soto a surco de heredades de pedro rruiz de la cámara”, “otro parral en el soto que fue de Leonor y lope de ubalde”. El Soto (1589), “otro parral en el paramo del soto que alinda con parrales de juan de la cámara”.

Topónimo romance (del latín ‘saltus’). Un soto es un pequeño bosque de árboles o arbustos. Lo mismo que “Zaldua” en euskera.

  1. TXURRUBAI

Doc. Churruba (?) (1591), “otro mançanal en la puente de churruba”. Churrubay (1589), “mas otro parral junto a churruba y en vitiola que alinda con erederos de diego de vergança”.

  1. UBALTORRE

Doc. Huebaltorre (1589), “otra eredad de pan llevar en el paramo de huebaltorre que alinda con heredad de Francisco de mezcorta”.

El segundo elemento es “torre”, el segundo es de origen incierto.

  1. UDAIGA

 Doc. Udayga (1572), “pega al poço de udayga”.

Tal vez de “ur” (agua). Se ubicaba en el monte de Valderrama, y al parecer hubo un poco hasta el pasado siglo.

  1. URALLO

Doc. Urallo (1591), “se tasó una pieça de heredad donde diçen urrallo”. Urallo (1589), “otra eredad de pan llevar a do dicen urallo que alinda con eredad de pedro de maroño”.

De origen incierto, aunque parece euskérico. Este término está en la ladera de Peñalba, encima de San Antonio/Barratxi.

  1. VADILLO, EL

Doc. El Badillo (1583), “otra eredad en el paramo del badillo linderos de pedro del campo”.

Topónimo romance de significado transparente (vado pequeño).

  1. VALDECOJUELO

Doc. Bal de Coxuelo (1591), “otro mançanal en bal de coxuelo que pega a fco de mezcorta”.

Otro topónimo romance no documentado hasta ahora. El primer elenmto es ‘valle’ y el segundo parece ser el diminutivo de “cojo”.

  1. VALDERRAMA

Doc. Balderrama (1583), “otra eredad en balderrama a surco de pedro de la sierra”. Balderrama (1572), “junto al monte de balderrama”. Balderrama (1591), “otra pieça en el dcho paramo de laçapoça pegada al monte de balderrama.

Topónimo de claro origen romance. Se refiere al monte que está al sureste de la Villa en la muga con Llanteno. Se documenta en siglos posteriores el nombre euskérico de esa zona como Ganzabala (alto ancho), por lo que estamos ante un lugar con una doble denominación.

  1. VALLE DE ARRIBA

Doc. Valle de Arriba (1544), “dos pedaços de heredad en el valle de arriba”.

Se ubica en la zona de San Antonio.

  1. ZABALA

Doc. Çavala (1544), “la viña de çavala lindera que pega a herederos de lope garçia de san Pelayo”, “la presa mayor de çavala que pasa el camino por ella”. Çaballa (1589), “mas otra pieça en la mota de çaballa que linda con eredades de pº de vergança”, “mas la mitad de la eredad e paramo de çaballa”. Çauala (1591), “otro pedaço de eredad en çauala acia escarça”.

Del euskera ‘zabal’ (ancho). Como vemos en la documentación alterna la forma palatalizada (con ll, que es la usada hoy en día) con forma original.

  1. ZALDUA

Doc. Çalduga (1544), “la viña de çalduga que ha por lindero el parral de los herederos de lope de ubalde”. Çaldua (1591), “un parral en el paramo de çaldua que fue de fco de allende”. Çalduga (1591), “yten en la serna de san Jorge en la parte de çalduga una pieça que yega a la hermita”.

Del euskera ‘zaldu’ (soto). Creemos que podría tratarse del mismo topónimo que El Soto (ya mencionado) pero en su forma vasca.

 

Una toponimia mixta vasco-romance

A primera vista apreciamos que convivían en la Villa de Arciniega nombres de claro origen vasco con otros romances. En números totales son algo más los topónimos euskéricos pero es innegable la existencia de un fondo toponímico romance común a las tierras de norte de Burgos, Cantabria e incluso Asturias que aparece desde antiguo. La presencia de nombres romances podría indicar la pérdida de la lengua vasca en fechas anteriores al siglo XVI, pero testimonios posteriores indican que no se trata de una situación habitual de pérdida del euskera y sustitución por el castellano. Este panorama mixto es una constante en Artziniega, una villa que se ubicó durante siglos en plena frontera lingüística entre euskera y castellano, y sea probablemente reflejo de una situación de bilingüismo aun poco estudiada.

Abundan por otro lado los nombres genéricos, como “campo del molino”, “el calçe” (se refiere al foso de la parte sur de la muralla), “la ronda”, “cuesta de tras la torre”, “calçada bieja”… En algunos casos es difícil distinguir un genérico de un verdadero topónimo, como puede ser el caso de la Rueda de Arriba y la Rueda de Abajo, que podrían ser también denominaciones genéricas dado que también se documenta como Uxeniga en 1536 una de esas ruedas (creemos que la de abajo). Sin embargo, encontramos el topónimo “Sobrelarrueda” en 1589, por lo que hemos incluido estos nombres en la lista. Se trata en todo caso de una línea poco clara.

 

Ubicando que es gerundio

Las descripciones del terreno que se hacen en los documentos son bastante ordenadas y nos permiten ubicar con cierta exactitud los lugares que se mencionan. Así, podemos lograr una fotografía del paisaje toponímico de los terrenos bajo jurisdicción de la Villa de Artziniega en el siglo XVI. Además, como hemos mencionado hay algunos –bastantes- nombres que han llegado hasta nuestros días, por lo que la labor en esos casos es aún más sencilla.

En el siguiente mapa podemos observar dónde se encuentran los lugares identificados por los topónimos de la lista:

mapa_top_XVI

Ganzabala

XVIII. mendeko bi agiritan orain arteko bilketetan jaso gabeko toponimo bat jaso dugu, Artziniega eta Lanteno arteko mendi baten euskarazko izena: Ganzabala.

ganzabala

1495. urtean topatzen dugu Aiara Herria eta Artziniegako Uriaren arteko mugen ondoriozko gorabeheren lehenengo lekukotasun idatzia, bi jurisdikzioak banatzen dituen lerroa ezarri zuen Sentencia Arbitraria agirian. Ebazpen horrek, itxuraz, aspalditik zetorren auzi bati konponbidea eman zion, eta ondorengo mendeetan bi jurisdikzioen arteko muga bere horretan mantendu zen.

Muga hori, dena dela, aldiro egindako apeoen bitartez berrikusiko zen, bi jurisdikzioetako ordezkariak bertan zirela. Apeo horien aktak Aiarako Udalaren artxiboan gordetzen dira eta oso interesgarriak gertatzen dira lurraren deskribapenaren eta toponimiaren aldetik. Baina deskribapen mamitsu horiek hurrengoetarako utzi eta oraingoan agiri horietako bitan aurkitutako lekukotasun toponimiko bat ekarriko dugu azalera, bertoko historia linguistikoaren aldetik zinez interesgarria dena eta orain arte jaso barik egon dena.

1731ko apeoa

Irailaren 24an Santutegi ondoko putzuan (edo oxinean, inguruotan esaten zen bezala) batu ziren mugarrien berrikuspena egiteko Aiarako alkate Juan Joseph de Aldama eta Artziniegako alkate Nicolás de Gorbea Menoyo. 1495eko ibilbide berbera eginez, lehenengo Mendietarekiko mugarriak egiaztatu zituzten, ondoren Uretatik aurrera Lantenoko ibarrako muga zeharkatzeko. Hain zuzen ere zati horretan topatu dugu aipatutako lekukotasuna:

“Se allo otro (mojón) a lo ultimos de las carcabas que le yzieron de parte de la Villa en el paraje que llaman ganzabala y bajando bia retta junto y arriba del sendero que sale del barrio de pettiz azia la villa y a la vista de la tejera de Garabilla”.

Ikusten denez, “Ganzabala” irakurtzen da testuan. Toponimo argia da eta oso deskriptiboa (gain zabala); guk dakigula, orain arte egindako bilketa toponimikoetan jaso gabea da. Emandako azalpenekin, gutxi gorabehera geografikoki kokatu dezakegu lekua: Lopetarache baino harago, Lantenoko Petiz auzora doan bidexkatik hurbil, Garabillako teila-lantegia ere bertan dela… Baina urte batzuk geroago egindako beste mugarri-ikuskapen batek argituko du kontua.

1764ko apeoa, kokapena argitzen

Urte horretako urriaren 8an batu ziren Santutegiko oxinaren ondoan Artziniega eta Aiararen arteko apeo orokorra egiteko. Manuel de Retes Mendieta zen orduan Aiarako alkatea, eta Juan Antonio Bibanco Artziniegakoa. Beste hainbat agintari eta herritar ere bertan ziren eta lehen azaldutako ibilbide berberari ekin zioten. Oraingoan, 1731ean “Ganzabala” azaldu zen inguruari dagokion pasartean, honela dio:

“(…) Desde este y haciendo buelta por los riberos de Ubaltorre a la cruz de Loperatache. Desde este subiendo por la heredades labrantías al pico de Villoran; desde este al ribero ynmediato a la senda que atrabiesa y se dirige a Petiz; desde este al cumbre de Ganzaballa que comunmente llaman Balderrama; Desde este bolbiendo y vajando por el dho cumbre…”

Aldaera fonetikoa gorabehera (oso ohikoa da l>ll eboluzioa), kokapen geografikoa oso zehatza da kasu honetan eta, gainera, esaten da zein den Ganzabalari ematen zitzaion ohiko izena: Balderrama. Hau froga erabatekoa da lekuaren kokapena argitzeko, Valderrama toponimoa gaur egun arte gorde delako Artziniega, Soxoguti eta Lanteno artean, Zaballa-Ganzorrotz mendiaren azpian, dagoen mendi-basoa izendatzeko.

Lekukotasunaren balio linguistikoa

Pentsatzekoa da bi toponimo hauek elkarren ondoan bizi izan zirela luzaro, Valderrama izena gutxienez XVI. mendetik erabili zelako, idatzizko dokumentazioan azaltzen denez. Beraz, euskarazko izena eta gaztelaniazko izena zuen leku batez ari gara, guztiz ezberdinak.

Honek bi datu garrantzitsu ematen ditu historia linguistikoaren aldetik: agerian jartzen du berriz ere bi hizkuntzak elkarren ondoan -eta are nahasian- bizi izan zirela Artziniega inguruan, eta bestetik euskararen galera denboran hobeto kokatzeko pistak ematen dizkigu, Ganzabala izena ez delako jasotzen XVIII. mendearen ondoren; adibidez, 1803ko apeoan dagoeneko Balderrama baino ez da aipatzen. Halako graduazio bat antzematen da:

1731 Ganzabala > 1764 Ganzaballa/Balderrama (bigarrena nagusi) > 1803 Balderrama

Hau ikusita, Lanteno eta Artziniega inguruan XVIII. mende erdialdean ezarri liteke euskararen galera, beste lekukotasun batzuek ere aditzera ematen dutenez.

Bonus track: Villoran / Billorra

Agiri hauei esker beste toponimo bat deskubritu dugu, 1764 eta 1803ko apeoetan azaltzen dena, Villoran eta Billorra formekin, hurrenez hurren. Kasu honetan kokatzea oso erraza da, Lapetaratxe eta Petizera zihoan bidearen artean dagoen mendia delako ezbairik gabe. Larremontxina izena eman izan zaio azken urteotan tontor horri, baina ez dugu idatzian jaso forma hori 1928. urtea baino lehenago.

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Artziniegako uria eta atzean Ganzabala mendia

(ES)

En el año 1495 encontramos el primer testimonio escrito sobre los conflictos territoriales entre la Tierra de Ayala y la Villa de Artziniega, con el documento denominado Sentencia Arbitraria, que establecía la línea divisoria entre ambas jurisdicciones. Esta sentencia solucionó un contencioso que  al parecer veía de antiguo, y definió un límite que se mantendría durante los siglos siguientes.

Ese límite sería revisado periodicamente mediante los denominados apeos, en los que se revisaban los mojones en presencia de autoridades de ambos lugares y vecinos. Las actas de estos apeos se guardan en el archivo municipal de Ayala y resultan de gran interés en cuanto a la descripción del terreno y la toponimia. Pero dejaremos por el momento esas interesantes descripciones para otra ocasión y vamos a centrarnos en una curiosidad toponímica descubierta en dos apeos del siglo XVIII, una curiosidad no conocida hasta ahora y que resulta relevante desde el punto de vista de la historia lingüística.

El apeo de 1731
El 24 de septiembre de 1731 se reunieron junto al pozo del Santuario de la Encina, encabezados por el alcalde de Ayala, Juan Joseph de Aldama, y el de Artziniega, Nicolás de Gorbea Menoyo, para realizar la revisión de los mojones. Siguiendo la misma ruta que en 1495, comenzaron revisando el límite entre Mendieta y la villa, para después, pasando Ureta, recorrer la muga con el Valle de Llanteno. Precisamente en este tramo encontramos el testimonio mencionado:

“Se allo otro (mojón) a lo ultimos de las carcabas que le yzieron de parte de la Villa en el paraje que llaman ganzabala y bajando bia retta junto y arriba del sendero que sale del barrio de pettiz azia la villa y a la vista de la tejera de Garabilla”.

Como se aprecia, en el texto se menciona el paraje de “Ganzabala”. Se trata de un topónimo transparente y descriptivo en euskera (alto ancho), y que no había sido recogido en los estudios ´hechos hasta el momento, que nosotros sepamos. Con las explicaciones dadas podemos más o menos ubicar el lugar: más allá de “Lopetarache”, cerca del camino que va de la villa al barrio de Petiz (Llanteno), a la vista de la tejera de Garabilla… Queda bastante claro. Pero es un apeo realizado unos años después el que nos aclara el asunto de manera definitiva.

El apeo de 1764, aclarando la ubicación
Ese año fue el 8 de octubre cuando se reunieron junto al pozo del santuario para empezar con el apeo entre Artziniega y Ayala. A la sazón era alcalde de Ayala Manuel de Retes Mendieta, y Juan Antonio Bibanco el de Artziniega. Otras autoridades y vecinos estaban también presentes, y comenzaron el mismo recorrido antes descrito. En esta ocasión, en la parte donde en 1731 apareció el nombre Ganzabala, nos dice lo siguiente el acta del apeo:

“(…) Desde este y haciendo buelta por los riberos de Ubaltorre a la cruz de Loperatache. Desde este subiendo por la heredades labrantías al pico de Villoran; desde este al ribero ynmediato a la senda que atrabiesa y se dirige a Petiz; desde este al cumbre de Ganzaballa que comunmente llaman Balderrama; Desde este bolbiendo y vajando por el dho cumbre…”

En este caso la ubicación geográfica es extremadamente concreta y además se nos dice cuál es el nombre que habitualmente se da a este término: Balderrama. Esta es una prueba definitiva para aclarar la ubicación del lugar, ya que el topónimo Valderrama es el que se usa hoy en día para denominar la elevación boscosa que está entre Artziniega, Soxoguti y Llanteno, bajo el monte Zaballa-Ganzorrotz. Vemos que “zabala” ha pasado a ser “zaballa” (l>ll), una palatalización habitual en el occidente de Euskal Herria.

Valor lingüístico del hallazgo
Es de suponer, y así parece, que estos dos topónimos, uno vasco y el otro romance, convivieron durante siglos, ya que el nombre Valderrama se documenta en Artziniega desde el siglo XVI. Por tanto, estamos ante un lugar que tenía dos nombres, uno vasco y otro castellano, totalmente diferentes.
Esto nos da dos datos relevantes desde el punto de vista de la historia lingüística de la zona: Pone de manifiesto una vez más que ambas lenguas convivieron en este entorno de Artziniega una junto a la otra, y nos da además pistas para ubicar mejor la fecha de la pérdida definitiva de la lengua vasca; y es que en fechas posteriores al siglo XVIII ya no se documenta el topónimo vasco: en el apeo de 1803 únicamente se menciona “Balderrama”. Se aprecia por tanto una graduación:

1731 Ganzabala > 1764 Ganzaballa/Balderrama (predomina el segundo) > 1803 Balderrama

Visto esto, se puede determinar a mediados del siglo XVIII la pérdida del euskera en el entorno de Artziniega, como así lo muestran también otros testimonios ya conocidos.

Villoran / Billorra: bonus track
Gracias a estos documentos, hemos descubierto también otro topónimo no registrado hasta ahora, que aparece en los apeos de 1764 y 1803 bajo la forma Villoran y Billorra, respectivamente. En este caso la ubicación del lugar es sencilla, puesto que se trata sin duda del montecillo que hay entre Lapetaratxe y el alto de Ganzabala/Valderrama. Se ha denominado a este lugar en las últimas décadas como Larremontxina, nombre del que no tenemos referencias escritas anteriores al siglo XX.

El vendaval de febrero de 1941

Todos y todas guardamos bien reciente en la memoria el fortísimo temporal de viento que provocó en febrero de 2010 el ciclón extratopical Xynthia en el norte de la península ibérica y el suroeste de Francia, y que nos tocó vivir en primera persona en su versión más extrema. En el alto de Orduña se registraron rachas de hasta 228 km/h, y aquí en Artziniega, pese a que no hay registros, se cree que se pudieron acercar a esa cifra, a la vista de la destrucción que provocó.

Esta brutal ventolera de 2010 -que puso de moda lo de “ciclogénesis explosiva”- y alguna posterior que hemos tenido (aunque no tan violenta), trajeron el recuerdo de un temporal que algunas personas habían vivido más de 70 años antes, la madrugada entre los días 15 y 16 de febrero de 1941. Aquel invierno Europa vivía una situación meteorológica marcada por continuos temporales atlánticos y entradas de aire polar, situación que provoca de manera habitual que vaguadas polares frías, al descender en latitud y chocar con la corriente de chorro atlántico que circula de oeste a este, produzcan borrascas profundas que traen como consecuencia las típicas suradas a la cornisa cantábrica y su posterior rolada a NW. En ocasiones, esas ciclogénesis generan borrascas de una intensidad excepcional que penetran en tierra y que son las que suelen ser peligrosas por la intensidad de los vientos.

Pues bien, aquellos días de febrero de 1941, tras un comienzo de mes frío y nivoso, tuvo lugar una situación de este tipo de especial virulencia, con una borrasca generada en el Atlántico sobre las Azores que se fue desplazando hacia la península y profundizándose hasta llegar a menos 960 mb. E incluso se cree que se acercaría a los 950 mb. La borrasca cruzo tierra por Galicia y salió al mar por costa asturiana para dirigirse a Bretaña e ir perdiendo fuerza, enviando en su desplazamiento vientos fortísimos al este de la cornisa cantábrica. Estos vientos, además, se vieron intensificados por el efecto orográfico, que hace que en la vertiente cantábrica y la costa se registren las rachas más fuertes. Así, aquella madrugada se tiene constancia de vientos de hasta 196,8 Km/h en San Sebastián, la mayor racha registrada nunca fuera de zonas de montaña, mientras que en Vitoria llegaron “solo” a 103 km/h.

Esta excepcional situación de vientos tuvo graves consecuencias civiles, como por ejemplo el tremendo incendio que asoló la ciudad de Santander, donde el relieve cántabro provocó una intensificación del temporal a nivel local. Sólo en la capital de Cantabria ardieron 400 casas, la catedral, el gran coliseo… el 95% de los comercios resultaron destruidos y 30.000 personas perdieron sus hogares. Tanto Álava como Bizkaia y sus capitales acudieron en ayuda con víveres, bomberos y en Bilbao por ejemplo acogieron a muchas personas de las que quedaron sin hogar.

Los efectos del temporal en el País Vasco

Los daños que provocó el vendaval fueron enormes también en Bizkaia, Álava y Gipuzkoa, con caídas postes, árboles, pequeños incendios etc, como bien se puede apreciar en las noticias recogidas en los diarios de los días posteriores.

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Así, en Zumaia el viento provocó un accidente en la línea del Urola lanzando el tren al río y causando 22 muertos y 54 heridos. En Vitoria, por su parte hablan de 330 árboles derribados y en Bilbao se referían a lo sucedido como “el mayor huracán de su historia”. Y ya acercándonos a Artziniega, se tiene constancia de una mujer fallecida en Amurrio y de varios heridos, y en Balmaseda hubo un incendio que destruyó por completo la casa de la calle cuesta 44 y parte de la 42. En Orduña, por su parte, se derrumbaron 6 casas, y la mayor parte de aleros y tejados, y el desplome de tabiques fue considerable. Un balance de daños tremendo, como se puede apreciar.

El vendaval en Artziniega

¿Qué pasó entonces aquí esa noche del sábado 15 al domingo 16 de febrero? Pues que los habitantes de entonces, muchos de los cuales siguen vivos, pasaron un miedo considerable entre las doce y media y las tres de la madrugada, cuando según los testimonios que hemos recogido  los tejados de las casas volaron literalmente. Una vecina recuerda cómo el tejado del propio santuario estaba en Los Heros, y otra nos ha relatado cómo parte del tejado cayó dentro de la propia cocina de la casa.

Pero tal vez el testimonio más detallado que queda por escrito es la carta que remitió al de unos días del vendaval el párroco de Soxoguti Luís Fernández de Alegría, y que a continuación transcribimos:

Arceniaga (Alava) 27-2-41

R.P. Dionisio Domínguez

Muy estimado en Cto. : Por la prensa y por su aviso de ayer me entero con gran dolor de que también ahí, en ese Seminario (otro infortunio más que añadir a la gran catástrofe de Santander), lo mismo que aquí, sobre todo en Arceniaga, ha dado su duro zarpazo el huracán desencadenado el día 15 del actual. (……)

También aquí en esta Villa de Arceniaga tenemos que  lamentar, si no perdidas personales, gracias a Dios; sí grandes destrozos materiales  en arbolado y edificios: tanto particulares como públicos, pero sobre todo en el suntuoso y magnífico Santuario de Nuestra Señora, La Virgen de la Encina, (muy venerada en gran parte de Álava y en algunas de Vizcaya y Burgos) cuyo tejado, todo él de pizarrita, lo hizo trizas con el consiguiente peligro de que ahora con la lluvia se estropee el valioso  retablo gótico, siglo XV-XVII que el templo posee; en la iglesia parroquial, Colegio de Niñas, Juniorado de HH. Maristas, etc. Etc.

Por no ser menos, también a mí me ha tocado lo mío y tengo ahora, más que prisa, ver de cubrir como se pueda, el tejado de mi Parroquia de Sojoguti, que ha quedado bastante maltrecha y con la bóveda en parte caída.(…)

Luis Fernández de Alegría

Como vemos, el párroco afirma que los daños fueron generalizados y destaca que el tejado del Santuario quedó totalmente destrozado, y corrobora así el testimonio oral de que parte de la cubierta apareció en Los Heros, a cientos de metros de distancia. Las fotos de los días posteriores hablan por sí solas:

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Tras el desastre, hubo que sustituir por completo el tejado del Santuario, que de nuevo sufrió daños al de poco tiempo, el 31 de enero de 1943, cuando una nueva ciclogénesis, ésta más normalita, azotó Artziniega.

Bibliografía:

  •  Robert Muir-Wood (2011).El temporal de viento del 15 de febrero de 1941 en la Península Ibérica. Londres, Reino Unido. RMS Risk Management Solutions.
  • José Miguel Viñas (2002). El histórico temporal de febrero de 1941. Madrid, Revista RAM.
  • La gaceta del Norte, 18-02-1941
  • Pensamiento Alavés, 17-02-1941

-Fotos: Archivo del Territorio Histórico de Álava.

-Testimonios de dos vecinas.

Euskarazko hitzak agiri historikoetan: aldapa

Gauza jakina da Euskal Herriko dokumentazio historikoa erdaraz idatzi izan dela ia osorik, salbuespenak salbuespen; gaitza da, beraz, euskaraz idatzitako testu administratiborik topatzea, eta zer esanik euskara aspaldi galdu zen lekuetan. Hala ere, euskarak, nolabait esateko, zipriztindu egin ditu testu asko, eta ez da horren zaila euskarazko berbak -eta are esaldiak- hor zehar sakabanatuta aurkitzea.

Artziniegako dokumentazio historikoari dagokionez, azkenaldian hitz zehatz batekin egun dugu topo, bi testu ezberdinetan: “aldapa” hitza.

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Aldapa hitza 1775eko hipoteken liburuan

Hala, Santutegiaren kanpoaldean jartzen ziren aldi baterako etxolak deskribatzen duen 1711. urteko testu batean, ondorengoa azaltzen da: “Mas da por descargo 17 reales que costó componer uno de los sitios, que están hechos de aldapa para las tiendas, fuera del cercado y sagrado de dicho santuario”.

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Arteko Landako etxolak. 1887. urtea.

XVIII. mende horretan bertan, urte batzuk geroago, Mendietako 1775eko hipoteken liburuan ere berba hori agertzen da. Honela dio zehazki agiri administratibo horretan: “La casa en que vibian serca en dho lugar de Mendieta asi como por cierzo al camino real su ondonera y aldapa y por lo demas 8 aires otras suias propias (…)”.

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Mendietako etxeak  60. hamarkadan

Gaur egun aldapa hitza “malda” edo “aldats” esateko darabilgu, eta hori izan da euskaraz dokumentatu den erabilera nagusia, hau da, gaztelaniazko “cuesta”. Baina testu bi hauek ikusita agerikoa da esanahi hori ez dela guztiz ondo egokitzen, kontuan izanda, gainera, erdialdeko euskalkietan jasotzen dela batez ere erabilera hori.  Baina aldapa hitzak dituen edo izan dituen beste esanahiei erreparatzen badiegu, zalantza argituko dugu; izan ere, “inguruak” edo “aldea/bazterra” adiera ere izan du, Orotariko Euskal Hiztegian ikusi dezakegun bezala:

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Ezbairik gabe esanahi hau askoz hobeto dagokio Artziniegako bi testuetan esaten denari, etxolen kasuan santutegiaren kanpoaldean zeudelako hain zuzen ere, eta are hobeto Mendietako etxearen kasuan Retana hiztegiak dakarren azalpenari erreparatuz gero: “designa en algunas zonas de Vizcaya la heredad contigua a la casa”. Kasu horretan esan dezakegu bete-betean datorrela bat deskribapenarekin.

Bibliografia:

  • Palacios Mendoza, Victorino (1981). Arabako nekazal-arkitekturaren inbentarioa V. Arabako kantaurialdea. Vitoria-Gasteiz: Arabako Foru Aldundia, Arkitektura Zuzendaritza.
  • Iturrate Saénz de la Fuente, José (1980). El Santuario de la Virgen de la Encina. Artziniega, Santuario de la Encina.
  • Euskaltzaindia (2005). Orotariko Euskal Hiztegia (16. ed.).  http://www.euskaltzaindia.eus helbidean kontsultatua.
  • Libro Hipotecas Cuadrilla Ayala. (1775). [Eskuizkribua] Arabako Probintziako Artxiboa, Vitoria-Gasteiz.

“Lanteguis”

Entre los siglos XV y XIX la actividad de las ferrerías fue muy importante en toda la vertiente cantábrica del País Vasco, y nuestra comarca no quedó fuera de la extensión de esta industria. Que sepamos, existían en Artziniega una ferrería en Barretaguren y según parece otra cerca de allí, en el barranco de Sandolla, que extiende recogido bajo el alto de Pando, y donde por otra parte el propio nombre indica la existencia de una ferrería (ola). También aparece en 1487 un ejido en Santa Coloma denominado “las ferrerías”. Y aguas abajo, en Gordexola, es bien conocido que se asentaban grandes e importante ferrerías.

En las ferrerías se usaba la madera como combustible para alimentar y mantener encendidas las fraguas, que se extraía, como es lógico de los montes del entorno, donde abudaba el borto (gurbitza) y el brezo (ginarra o isukia), que eran la fuente principal. No en vano. grandes extensiones de monte que hoy vemos ocupadas por plantaciones de pino radiata y eucalipto, eran hasta principios del siglo XX bortales y brezales de gran tamaño y densidad, como es el caso de los montes de Pando y Billarra o de la vertiente ayalesa del monte Idubaltza.

Es precisamente a raíz de esos trabajos de extracción de madera para las ferrerías que encontramos una curiosidad relacionada con la lengua en el libro de cuentas de la ferrería de Laragatxa, en Iratzagorria: la palabra“lantegui”.

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En este documento de 1817 vemos que esta palabra se refiere a un lote de madera sacado de las tierras que alguien llamado Mª Llaguno  tenía en Llanteno, y no, como podríamos pensar hoy en día, a un lugar de trabajo. Esta cepción de la palabra vasca “lantegi” está bien recogida en el Orotariko Euskal Hiztegia (diccionario general vasco) y tiene un uso además geográficamente muy extenso en todo Euskal Herria:

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Como se puede apreciar, se ha usado “lantegi” con el significado de “lote de leña” o “corta de árboles”, que es precisamente el que tiene en el documento de la ferrería de Largatxa- Se ha usado en euskera pero también en zonas castellanizadas como Tierra Estella, donde el habla local ha conservado este término. Ahora sabemos también que en nuestra comarca se usaba, en una época en que el euskera debía estar ya desaparecido o a punto de hacerlo, y tenemos con ello una muestra más de la presencia y uso de la lengua vasca en Artziniega y su entorno.