Las epidemias de cólera en Artziniega S. XIX.

Debido al virus Covid-19, conocido vulgarmente como “Coronavirus”, que está acechando a nivel mundial y sobremanera nuestra provincia, los diferentes Gobiernos están tomando una serie de medidas para controlar la epidemia. La última ha sido el Gobierno de España decretando el Estado de Alarma.

Hasta día de hoy, aunque no ha habido ningún caso en nuestro pueblo, tenemos que estar confinados en casa, salvo en algunos supuestos. Vamos, que estamos sin poder salir a la calle, y sólo pudiéndolo hacer para compras básicas, ir a trabajar, etc.

No ha sido esta, sin embargo, la primera ni será la última epidemia que sufra Álava. En el siglo XIX hubo tres epidemias de cólera bastante potentes, que esta vez sí hicieron mella en Artziniega. Fueron en los años 1834, 1855 y 1885. Hubo otra además que en 1893 afectó a Bizkaia, de que también padecimos efectos.

En la tesis doctoral de Manuel Ferreiro Ardión El cólera en las transformaciones del siglo XIX en Álava. La epidemia de 1834, dice lo siguiente:Frente a las 1.166 víctimas -aunque sean un mínimo que barajo para la epidemia de 1834 en Álava, la mortalidad atribuida a la de 1855 vendría a duplicar esa cifra, dejando claro en términos de mortalidad bruta que ésta fue más devastadora”. Esta infección, según el autor era la llamada cólera morbo asiático. Y al igual que el virus Covid-19, parece que venía de Asia.

En aquella época se tomaron algunas decisiones erróneas, debido a las diferentes teorías que había y al desconocimiento de cómo combatir la epidemia. Pero en estas líneas de lo que vamos a hablar, sobre todo, es de lo recogido en los libros de actas del Ayuntamiento en esos años.

Epidemia del año 1834

En el archivo municipal no hemos encontrado nada. La villa estaba sumida en plena guerra carlista y las actas no hablan del tema. Según la tesis doctoral antes expuesta, debieron de morir 7 personas de cólera. El cálculo lo sacaron mediante la diferencia entre la mortalidad absoluta del periodo agosto-noviembre de 1834 y la media de la mortalidad del mismo intervalo en el decenio 1830-1839 sin 1834. Se trata de un dato que hay que coger con pinzas, por tanto.

Epidemia del año 1855

En la sesión ordinaria del 26 de noviembre de 1854 el Ayuntamiento debido “a la epidemia del cólera que aflige a otras provincias” acordó:

se circule a los pueblos del Distrito para que se cumpla la indicación hecha por la Provincia, y que respecto de esta Villa que previo acuerdo del Cabildo Eclesiastico se disponga ir en rogación al Santuario de nuestra Señora de la Encina lo mas pronto posible avisándose al efecto previamente por los Alguaciles ordenando asistan cuantas mas personas puedan a tan laudable fin”.

Por lo visto no surtió efecto, porque al año siguiente llegó la epidemia.

En este año de 1855, sí que hay cifras. Están recogidos por un tal Gerónimo Roure en su memoria sobre la epidemia de cólera de dicho año. En total en Artziniega murieron por esta causa 22 personas. Y esta vez sí tenemos constancia de que afecto a nuestra Villa y su jurisdicción.

Según José Iturrate debieron ser más; entre los meses de agosto y setiembre, que es cuando más infecciones hubo, fallecieron 48 personas, y 67 en todo el año. El seis de setiembre, por ejemplo, murieron en un solo día seis personas.

La primera fallecida por el cólera fue Juana de Ureta, de 33 años. Se decía de ella, como la mayoría de los fallecidos, que “no habiendo podido recibir el Viático por estar atacada del cólera morbo asiático, de que falleció”.

El 30 de agosto de 1855 en sesión extraordinaria, el mismo día que murió Juana, deciden enterrar los muertos por cólera fuera del cementerio y con unas medidas especiales. Así dice:

Según los partes de los facultativos de cirugía y medicina se ha declarado la epidemia reinante conocida con el nombre de colera por lo que se estaba en el caso de tomar medidas oportunas, y en su virtud se acuerda que se ponga una tejabana provisional en el campo santo para depositar los cadaveres, que en el mismo se haga una zanja contigua a la pared de abajo a los enterradores para poder con mas facilidad dar tierra a los cadaveres, y que á referidos enterradores se les abonen ocho o diez reales mas por cada cadaver, que tambien se prepare cal viva, y que a cada cadaver se le eche seis u ocho celemines de cal antes de la tierra”.

El cementerio en esa época estaba entre Campoabajo y el camino de La Lastra (dónde la casa de Angelines).

Para octubre había cesado la epidemia y llegaron los pagos. “170 reales que desde el 5 de setiembre se gastaron en alimentos y demás en el Hospital provisional de coléricos, con el alquiler y reposición del local”.

El hospital que tenía la villa, contiguo a la casa de Zubiaur, fue demolido por los liberales en 1839, en plena Guerra Carlista, para fortificar la villa. Desde entonces no tenía la villa hospital. Por ello alquilaron un local que desempeñara esa función.

Un ejemplo de varios que podemos encontrar en los archivos: “los curas beneficiarios dijeron que en el año 1839 se fortificó esta población por disposición del Excmo. Señor General en Jefe del Ejército de Operaciones del Norte, con cuyo motivo las tropas encargadas de la operación, demolieron el Hospital de esta Villa, sito en el Campo titulado de Abajo”.

Sin embargo, en ese mismo año de 1855 se empezó a reedificar en el mismo lugar que estaba el anterior. “6 reales de vellón pagados a dos peones en descubrir los cimientos del antiguo Hospital, para formar el plano del nuevo”.

Hospital
Hospital de Artziniega (1855-1914).

Epidemia del año 1885

De las tres epidemias la más virulenta fue la del año 1855 antes mencionada. Según los datos de Pedro M. Ramos la enfermedad afectó al 8,5% de la población y acabó con la vida de 3.000 personas en Álava. Según Iturrate, quién fue párroco del pueblo, un 10% en Artziniega.

Del año 1885 no tenemos datos exactos pero sí noticias. También conocemos las medidas que tomó el ayuntamiento en virtud de una comunicación del Gobernador Civil.

Sesión ordinaria del 2 de agosto de 1885:

“En vista de la comunicación del Excmo. Sr Gobernador Civil de la provincia de fecha 20 de julio ultimo, por la cual se ordena limpien las cuadras, y se blanqueen las casas tanto por la parte exterior como interior y la junta de sanidad acordó en el dia de ayer que se blanqueen las habitaciones y que a los pobres se le facilite la cal por el Ayuntamiento según lo dispuesto en la comunicación del Gobernador. Se acuerda por unanimidad el que se traigan veinte fanegas de cal para distribuir entre los pobres y que se pague su importe del capitulo once del presupuesto de gastos de improvistos del presupuesto municipal.

Tambien se acuerda por unanimidad nombrar a D. Manuel Mardones teniente alcalde para que acompañe a el profesor veterinario D. Juan Lobo al reconocimiento de los establecimientos y tiendas de todos los comestibles que existan en las mismas”.

Aunque no tenemos datos fidedignos de los muertos por el cólera de este año, y parece que fue la epidemia que menos afecto a la población, se tomó una decisión trascendente.

En sesión extraordinaria del 31 de agosto, siendo alcalde Manuel Garavilla y Urrutia, se dio cuenta de y lectura del acuerdo que había tomado la junta municipal de sanidad:

“Referente á que consideran que la feria de Nuestra Señora de la Encina que se celebra en esta villa desde el 14 de setiembre hasta el 22 ambos inclusive, hay diversos pareceres, tres de los individuos que no creen prudente y otros que debe celebrarse y que lo ponía en conocimiento del Ayuntamiento para resolver sobre este particular lo que mejor convenga en atención a las circunstancias que atravesamos por la epidemia de Colera. Despues de una amplia discusión en la que tomaron parte todos los presentes y teniendo en cuenta que el asunto es de gravedad y que se perjudican interés, tanto de la comunidad como particulares, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad el que se convoque á una junta general de todo el vecindario con objeto de oir el parecer de todos los vecinos, para en vista de lo que opinen y disponga la mayoría, resolver por la corporación lo que mejor proceda sobre la supresión ó continuación de la feria como en años anteriores, y que dicha junta tenga lugar mañana martes primero de septiembre y hora de las seis de la tarde”

Era tal la importancia que tenía la Feria de la Encina para el ayuntamiento como para los vecinos, que hicieron un referéndum. En el primer y único punto de la junta general del día siguiente se decidió:

“Habiendose reunido en numero de cuarenta y ocho vecinos y despues de ohir el parecer de todos, resultó que cuarenta y tres de los presentes dijeron que se celebrase la feria segun costumbre, tres se reservaron el dar su voto y dos manifestaron que no se celebre la feria y en vista de que casi todo el vecindario opina y pide que se celebre, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad el que se celebre la feria segun viene celebrándose de tiempo inmemorial desde el dia catorce hasta el veinte dos ambos inclusive del mes actual”.

Posteriormente, el 6 de setiembre concretamente, y a propuesta de algunos vecinos, acordaron abrir una suscripción municipal para que la gente con sus limosnas ayudase en atender las necesidades de la epidemia.

También, en ese pleno, se dio lectura de una comunicación del gobernador civil de Álava para “establecer en la debida uniformidad las inspecciones sanitarias, trasladar Alava de acuerdo con la Diputación de Vizcaya, que ha delegado en el diputado por dicha provincia D. José Luis Villabaso, sus atribuciones sobre varios Ayuntamientos y entre ellos el de esta Villa

A partir de esa fecha iba a ser la Diputación vizcaína quién hiciera las inspecciones sanitarias en Artziniega.

Escáner_20171011 (25)
Feria de la Encina.

Sigamos con la feria: el pueblo decidió por lo tanto no suspenderla, pero ¿llegó a celebrarse? Daos cuenta que en aquella época, suspender la feria, era peor que si se suspendieran las fiestas de Artziniega y mercado de antaño actuales. Eran días de fiesta, sí, pero sobre todo de negocio. Tanto el ayuntamiento como la gente del pueblo ganaba mucho dinero de ella.

El acta del 20 de setiembre nos lo aclara:

“El Ayuntamiento despues de una detenida discusion en la que tomaron parte todos los presentes y teniendo en cuenta que la feria que debia celebrarse segun costumbre inmemorial y que ha sido suspendida por el Excmo Sr. Gobernador Civil de la provincia con acuerdo de la Junta Provincial de Sanidad, en comunicación de fecha once del actual, en atencion á las circunstancias por que atraviesa la provincia con la epidemia reinante del Colera, y teniendo en cuenta los perjuicios que se originan á el municipio y los vecinos con la supresion de la feria, este Ayuntamiento esta de acuerdo en pedir autorizacion á el excmo Sr. Gobernador Civil de la provincia, para trasladarla a otra epoca tan pronto como cese la epidemia del colera, y si no se podria conseguir dicha autorizacion para celebrar la feria, entonces resolvera este Ayuntamiento la reclasmacion hecha por el rematante D. Pedro Lobo según proceda en justicia”

Como leéis, no se celebró. Esto ocasionó grandes pérdidas económicas en los vecinos del pueblo. Uno fue Pedro Lobo, quién había ganado “el remate para cobrar el recargo de los vinos y licores en el ferial donde es grande el consumo”. De ahí su reclamación.

Para que nadie fuera de pícaro, el ayuntamiento decidió lo siguiente:

“el que se pongan plantones en todas las entradas de la villa con obgeto de que no entre nadie en el ferial, ni en toda esta jurisdiccion se haga transacion de ganado por estar suprimida la feria y el que contravenga á esta disposicion se castigue con lo que el Sr. Alcalde crea prudente”.

Epidemia del año 1893

Aunque las tres primeras epidemias fueron las más sonadas en la provincia, años más tarde, el 5 de octubre de 1893 se dio un caso seguido de defunción. Esto decía el diario La Correspondencia de España después de dar la noticia de la muerte de un hombre infectado:

“En Arciniega reside el subdelegado de medicina y se habían tomado medidas previsoras por su proximidad a Bilbao, estableciendo el municipio un hospital de coléricos y un barrancón para aislar a los que estuviesen en contacto con los mismos”.

El día 14 de octubre el mismo diario informó:

“El gobernador civil de Vitoria ha regresado del pueblo de Arceniega, donde se han presentado nuevas invasiones de cólera morbo asiático.

Supónese que el contagio procede de la llegada á dicho pueblo de un minero de Somorrostro á mediados de setiembre último, pues dos de los invadidos son hermanos del minero de referencia, y este se halla hospedado en casa de los enfermos. La madre de ellos también enfermó y curó sin llamar al médico.

Hasta la fecha han ocurrido en Arceniega seis invasiones y tres defunciones.

Por el Ayuntamiento de Arceniega no se escasean recursos pecuniarios; pero las circunstancias de existir el foco de la enfermedad en un barrio aislado de casas pobres, donde se celebra el mercado de venta y compra de ganado, ha podido tal vez ser causa del progreso de la epidemia.

El Gobernador después de visitar á los coléricos y de enterarse por sí propio de lo que ocurría en la localidad, ha dictado enérgicas disposiciones, ordenando el aislamiento de las personas que asistan a los atacados y el cumplimiento más exacto de las medidas sanitarias”.

Al parecer un minero de Somorrostro se quedó a dormir donde sus hermanos en una casa de un barrio de la villa, y como a la Feria venía mucha gente, contagió a unos cuantos. Las medidas sanitarias dadas por el Gobernador se detallan en la sesión ordinaria del ayuntamiento del primero de octubre de este mismo año. El alcalde y concejales tenían claro, que la epidemia venía esta vez de Bizkaia:

“…de la enfermedad reinante en la provincia de Vizcaya y establecer en esta villa la inspección facultativa sanitaria. Después de haberse hecho cargo de cuanto se ordena y dispone en las circulares de referencia se cuerda por unanimidad lo siguiente:

1º Que se ponga un bando para que se blanqueen en el termino de cinco días todas las casas por dentro y por fuera.

2º Que se traigan cincuenta fanegas de cal y que se distribuyan entre el vecindario para el blanqueo.

3º Que se ordene a las fondas, posadas y casas particulares que den inmediatamente parte á la autoridad de todas las personas que llegan á sus casas.

4º Que se cuenta con el Hospital de esta villa para el caso que se presentase algún caso de colera y destinar una casa en el barrio de Barretaguren que se halla vacante.

5º Que todos los vecinos y viageros que vengan á esta villa de puntos infestados, estarán obligados a presentarse a la ynspección facultativa que se establece en la sala de este Ayuntamiento por termino de seis dias y el que contravenga será castigado con la multa que establece la circular del Sr. Gobernador y se dará parte a la citada autoridad para su imposición como se ordena”.

Casualidades de la vida, el prestigio oftalmólogo Baldomero Castresana Goicoechea, que posteriormente llegó a ser el jefe del Instituto Oftálmico Nacional, estaba por aquí. En aquella época ya trabajaba en Madrid, así que vendría de visita a su pueblo natal o de paso hacia Bilbao.

Su pueblo natal era Llanteno, allí nació el 7 de agosto de 1867. Su madre era Felipa Goicoechea y su padre Matías Castresana. Le bautizaron en la iglesia de Santiago Apóstol con el nombre de Francisco Baldomero Cayetano.

castresana_y_goicoechea_baldomero_20120628_1318743719
Baldomero Castresana y Goicoechea.

Los más mayores ya conocieron a su hijo, que también fue oculista. Para que os situéis los más jóvenes, la casa tipo indiana de la familia Castresana es las que está en la esquina que hacen las calles Avenida Garay y cuesta de La Encina.

El señor Castresana, viendo la situación, ayudó tanto a la villa como a la gente de los pueblos de alrededor en sanarles, pero no sólo a los infectados por cólera. Por ello, y en compensación al servicio prestado desinteresadamente, el Ayuntamiento en sesión ordinaria del 5 de noviembre de 1893 acordó lo siguiente:

“En virtud de los casos sospechosos diagnosticados de colera nostras, por el Sr, Subdelegado de Medicina presentados en esta localidad y de haberse establecido una inspección Sanitaria, cuyos servicios reclamaban una asistencia facultativa doble; V. E. tiene conocimiento por oficio remitido por esta Alcaldia con fecha del 13 de octubre ultimo, que D. Baldomero Castresana y Goicoechea Doctor en Medicina y Cirugia y Medico de la Beneficencia Municipal de Madrid, que se encontraba accidentalmente en esta localidad, ofreció sus servicios á este Ayuntamiento sin obligacion alguna y gratuitamente habiendole prestado en efecto, por espacio de tres semanas, no solo en esta villa, sino en los pueblos inmediatos existiendo en el de Retes de Tudela enfermedades de varias clases. En todas partes, ha desempeñado su misión con el mayor celo y eficacia, en vista de lo cual, este Ayuntamiento en masa, como todos sus vecinos solicitan de V. E. informe el siguiente (oficio) favorablemente, é interés del del Excmo Sr. Ministro de la Gobernación una recompensa como premio á sus oportunos y excelentes servicios prestados á este vecindario en general, acordando se pase copia de este acuerdo en oficio, al Sr. Gobernador Civil de la Provincia”.

Para la sesión ordinaria del ayuntamiento del 19 de diciembre la epidemia ya estaba superada. El alcalde explicó las medidas tomadas y que se seguirían tomando y se hizo la relación de gastos que provocó la epidemia, gastos que en parte se sufragaron con la suscripción voluntaria que se puso en marcha. Y también dónde había estado lo que denominaron el foco de la epidemia de cólera nostras; concretamente, en Gordeliz y San Antonio.

“Se hizo presente por el Sr Alcalde que con motivo de la epidemia que se presentó en esta localidad y su barrio de Gordeliz y San Antonio, se tomaron medidas de rigor con objeto de combatir la epidemia del colera y evitar su propagación lo que pudo conseguirse, y que en los primeros momentos de la presentación de la epidemia, varios particulares residentes en esta villa, y algunos vecinos propusieron que debia iniciarse una suscrición voluntaria para con su producto poder coayudar a los gastos que se originaron y poner en practica cuantas medidas estaban aconsejadas por la ciencia, quemando las ropas de cuantos fueron atacados, poner personal para el servicio que sea necesario y aislar a cuantas personas tendrían que intervenir, puesta en egecución esta idea, se nombró de Comisión para hacer la suscrición á los vecinos D. Miguel Castro, D. Cayetano Garay hijo y D. Moises Hoyos, habiendo producido la cantidad de setecientas cincuenta y ocho pesetas. Pagados los gastos por todos los conceptos que se han originado, tanto de quema de ropas hechas, comestibles y peones empleados ascienden á la suma de ochocientas veinte pesetas y seseinta y dos centimos, resulta que hay que satisfacer de los fondos del Ayuntamiento para su completo pago, la cantidad de seseinta y tres pesetas y doce centimos, cuyos documentos y recibos de los gastos estan todos á disposición de los donantes, asi como la lista de suscrción”.

Como habéis leído, en Artziniega superamos en el siglo XIX cuatro epidemias de cólera que nos azotaron con especial virulencia. De momento -y crucemos los dedos- que sepamos no ha habido ninguna persona que haya contraído el coronavirus; aun así, si ocurriera, saldremos también de esta. Esperamos que con esta lectura sobre la historia de nuestro pueblo las horas confinados en casa se os hagan más amenas. ¡Salud!

Bibliografía:

  • El cólera en las transformaciones del siglo XIX en Álava. La epidemia de 1834. Manuel Ferreiro Ardións. Año 2012.
  • Memoria histórico-estadistica de la epidemia de Cólera Morbo Asiático, observada en la Provincia de Álava. D.G. Tours. Año 1856.
  • El antiguo hospital de la villa de Arceniega. José Iturrate Saénz de la Fuente. Año 1984.
  • Archivo municipal de Artziniega.
  • La Correspondencia de España diario universal de noticias. 5 y 14 de octubre del año 1893.
  • Registros Sacramentales de la Diócesis de Vitoria.

Fotografías:

La Jurisdicción de Soxoguti.

Soxoguti, según Euskaltzaindia, “es un nombre compuesto de Soxo, junta administrativa de Aiara situado en el mismo valle aguas arriba, y guti “pequeño”, con el significado de ”Soxo menor”.

Badator-078-0020-6.png
Hierro de marcar ganado que se haya en la Fragua de la familia Respaldiza.

Hoy en día y administrativamente, es un barrio del municipio de Artziniega, que cuenta con 33 vecinos/as repartidos en cinco núcleos -en una época de la historia llegó a tener hasta 81- . El propio Soxoguti que da nombre al concejo, San Román, La Cámara, Barruelo y Berrones.

Esto no siempre ha sido así. Según historiadores e investigadores de mucho prestigio y que admiramos −incluso para sus propios vecinos/as− Soxoguti pertenecía a la Tierra de Ayala hasta que se incorporó junto a Santa Coloma, Retes de Tudela y Mendieta en el año 1841 al Ayuntamiento de Artziniega. Este mantra se ha repetido en las últimas décadas una y otra vez. Pero como vamos a demostrar en este artículo basado en documentos desde el siglo XV, ambos estaban equivocados. Al menos en parte.

La primera vez que hemos visto escrito el nombre de este pueblo, que hoy en día es barrio administrativamente es barrio en vez de junta administrativa (junta que en nuestra opinión tienen derecho a crearla por razones históricas) es en la Sentencia Arbitraria del año 1495 entre la Villa de Artziniega y la Tierra de Ayala. Y allí empezamos a sospechar que no era del todo cierto lo que se contaba. Dice así:

Sentencia

“Otro si Soxoguti e en sus términos y heredades que según como hasta aqui que por ambas partes es usado e acostumbrado jurisdiccion e cotos e venales e quanto a los caminos e ambas las partes anden hasta aqui han usado y acostumbrado e si yzieren daño fuera del camino lo paguen”

Como leéis, dice que los términos y heredades de Soxoguti eran usadas por ambas partes, también en lo relativo a su jurisdicción.

En un pleito sobre el reparto de gastos de caminos reales y puentes entre todos los vecinos de todas las aldeas de la jurisdicción de la villa del año 1537 vemos que, efectivamente, hay vecinos de Soxoguti que eran de la jurisdicción de Artziniega.

“Pedimento echo por los dichos procuradores de la dicha villa e por los procuradores de los vezinos de Campijo, Villasuso de Retes e Sujuguti que son de la jurisdicion de dicha Villa (…) e Julio Martinez de Sanroman morador en Sujuguty bezinos de la dicha villa”.

Todos los apeos posteriores al año 1495 están basados y citan esa Sentencia Arbitraria del año 1495. El apeo del 18 octubre de 1764, por poner un ejemplo, lo aclara perfectamente:

“de los lugares de que se compone la M.N. y M.L. Tierra de Ayala y especialmente los Concejos de Mendieta, Santa Coloma, Retes y Sojoguti de la Comprensión de referida tierra, y de la otra la noble Villa de Arciniega su justicia Reximiento y vecinos y Lugares de Campijo, Villasus, Sojoguti y barrio de Gordelliz de su jurisdicción”

Por lo tanto, aunque Soxoguti territorialmente pertenecía a la tierra de Ayala, algunos lugares y vecinos eran de la jurisdicción de la Villa de Artziniega.

En las siguientes líneas y cronológicamente, vamos a deshacer este nudo, aportando documentos históricos de diversos archivos, tanto civiles como eclesiásticos.

Lista de pagadores del año 1573:

Juan Saenz de Norzagaray Lope de Norzagaray
Juan de Norzagaray Gonçalo de San Roman
Bartolome de Norzagaray Juan de la Camara
Pedro de la Camara Diego de Hurruela
Juan de Berrones Tomas de la Camara
Pedro Hortiz de la Camara Diego de Vulpijeras
Diego de la Camara Juan de San Roman
Domingo de Hurruela

Son todos pagadores de Soxoguti a la provincia de Álava. Algunos aparecían en la Tierra de Ayala y otros en la Villa de Artziniega. Hay lista más antigua, pero en la de Artziniega −así como en la de Ayala si− no venía si eran de Soxoguti o Gordeliz, etc.

Censo de Población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI.

Para hacer este censo o plantas de población de las provincias у partidos de la Corona de Castilla, el autor utilizó los libros de las rentas у derechos reales, desde el primero hasta el último tercio del siglo décimo sexto.

En el aparece: VECINDARIO DE LA MERINDAD DE ALLENDE EBRO Y DE LA PROVINCIA DE ALAVA EN EL AÑO DE 1557.

Arciniega: Arciniega, Campijo, Villasus, Gordeliz y Sojoguti. 126 vecinos.

Y efectivamente, en los libros de actas de la Villa desde el siglo XVI, siempre aparecen vecinos de Soxoguti. A veces en el encabezado aparece Soxoguti, otras San román y otras ambos.

IMG_20170309_094341757.png

 

Libro de actas de la Junta de Ordunte del año Año 1623.

La Junta de Ordunte la componía la villa de Artziniega y los concejos de Retes de Tudela, Santa Coloma, Mendieta (ambos de la tierra de Ayala) y Soxoguti; para el aprovechamiento y buen gobierno de los montes.  Estaba conformada por un alcalde de Junta y un montanero de cada concejo. En el acta de la propia Junta de 1623 esto se dice:

“Los Alcaldes de junta y monttaneros que se acostumbran nombrar para el reximen y gobierno de estta juntta y conservazion, de sus monttes y que por partte de la dicha villa estan nombrados por Alcalde de juntta a Silbestre de Quintana y por monttanero a Domingo Zorrilla vezino de dicha villa y lugar de Barruelo”.

Domingo era del lugar de Barruelo, barrio de Soxoguti y vecino de la villa de Artziniega.

Testamento de María Angela de la Camara del año 1744:

“Yo Maria angela de la Camara moradora en esta villa de Arçiniega y moradora de este Varrio de Barruelo de su Jurisdiccion hija lexitima de Don Andres de la Camara y Doña Angela de la Torre difuntos vecinos que fueron de de este lugar de Soxogute…”.

Este testamento aparece en un pleito donde atestiguan varios vecinos:

“Excelentisimo muy S.M publico y único de el numero y Aiuntamiento de dicha Villa de Arçiniega en este Barrio de Barruelo de su jurisdiccion a ocho días del mes de Maio, y año de mil setecientos quarenta y quatro: Siendo testigos francisco Antonio de Ribacoba, vecino de dicha Villa, y morador en el Varrio de San Roman de su Jurisdicion en este dicho lugar de Soxogute”.

María Angela era descendiente de Lope Sáenz de La Cámara y Ana Orive Salazar, los que hicieron la actual iglesia y torre de Soxoguti.

Pliego estadístico de las hogueras y personas legas y eclesiásticas, así como de las parroquias, piezas, rentas eclesiásticas y demás de la Hermandad de Artziniega y Ayala del año 1774.

Artziniega
Hermandad de Ayala.
ayala
Hermandad de Artziniega.

Come veis en la imagen, otra vez aparece Soxoguti tanto en Artziniega como en Ayala. Y es el año dónde más vecinos/as ha tenido el pueblo, 81. En esa época tener 81 vecinos no es moco de pavo.

Año 1798. Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Alava.

Los pueblos de la jurisdicción de Arciniega con los quales forman también la hermandad de su nombre son: Campijo, Villasuso, Gordelliz, Soxoguti, San Roman, y Venta de Ureta, con diferentes caserías en los montes.

La Villa tiene dentro de sus muros 70 vecinos, Campijo 16, Villasuso 4, Gordelliz 8, Soxoguti 10, juntamente con San Roman, ascendiendo el total de á 120 vecinos, todos los quales son constituyentes, é individuos de la misma Villa, y tienen voz, y voto, é intervencion en el gobierno económico de ella. (…)

Subdivisión de las provincias en las complejas jurisdicciones del Antiguo Régimen conocido por el nombre de Nomenclátor del año 1799.

La hermandad de Arceniega se componía de la villa de su nombre y de cinco lugares Barruelo, Campijo, Gordéliz, Sojoguti y Villasús.

NOTICIAS HISTÓRICAS DE LAS TRES PROVINCIAS VASCONGADAS ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA. Parte III. Juan Antonio Llorente. Año 1807.

La hermandad de Arciniega consta de de la villa de su nombre y lugares de Barruelo, Campijo, Gordeliz, Sojoguti y Villasus, barrios suyos.

Dirección general de cartas en forma de diccionario: para escribir a todas las ciudades … de toda España para mayor facilidad del comercio, y correspondencia pública de sus naturales y estrangeros [sic]. Año 1835.

Vitoria: Soxo, Soxoguti y soxoguti de Arzeniega.

Para no hacerlo muy pestoso, estos eran unos pocos ejemplos de cómo parte de Soxoguti y sus vecinos/as desde que existe documentación escrita hace seis siglos, pertenecían a Artziniega. Este último ejemplo, de antes de la incorporación de los pueblos que hoy componen el Ayuntamiento de Artziniega, lo hemos puesto porque nos parece curioso que cuando había que mandar cartas a los carteros les especificaban a qué Soxoguti tenían que enviarlas.

Si habéis leído con atención os habréis dado cuenta que ya aparecen los y las vecinas de dos barrios que pertenecían a la jurisdicción de Artziniega. El famoso mapa topográfico hecho en acuarela del año 1747 nos aclara a qué jurisdicción pertenecía cada barrio. Este mapa que se encuentra en la Real Audiencia y Chancilleria de Valladolid, se hizo a raíz de un pleito entre la villa de Artziniega y la Tierra de Ayala, sobre posesión y aprovechamiento de términos.

1747

Como veis en este recorte, Soxoguti (nº55), el barrio que daba nombre al concejo era de la jurisdicción de la Tierra de Ayala junto a la Torre de la Cámara (nº58); los demás barrios San Román, Barruelo y el Campo (estaba entre Soxoguti y la iglesia) (nº56, 57 y 59) eran de la jurisdicción de la villa de Artziniega.

Por lo tanto, la mayoría de barrios del concejo de Soxoguti pertenecían a Artziniega, aunque el territorio fuera Tierra de Ayala. A su vez,  la mayoría de vecinos pertenecían a Ayala, concentrados mayormente en ese barrio de Soxoguti que da nombre al concejo.

Berrones, no es que no existiera, suponemos que no aparece porque en aquella época no se le consideraba barrio. En la documentación histórica viene recogido como la casa de o el solar de Berrones.

INCORPORACIÓN AL AYUNTAMIENTO DE ARTZINIEGA

En el año 1822 la parte de Soxoguti que pertenecía a la Tierra de Ayala dentro de la cuadrilla de Llanteno, -una de las que componían Ayala y a la que los pueblos de la Junta de Ordunte pertenecían-, pide la segregación de Ayala e incorporación al Ayuntamiento de Artziniega.

1 de febrero de 1822 en la Diputación de Álava.

Don Francisco Xabier de Angulo regidor y vecino del lugar de Sojoguti, comprenso en el distrito del Ayuntamiento de Llanteno en nombre y representación de sus convecinos y en virtud de acuerdo celebrado por el concejo de dicho lugar en ocho del pasado mes a N.E. con la debida atención expone:

Que desde el restablecimiento del sistema constitucional llegaron a entender y se persuadieron sus representados que tanto su lugar o barrio como los de Retes, Santa Coloma y Mendieta serían incorporados y agregados al ayuntamiento de la Villa de Arceniega a quien circundan, y con el que se hallan ligados por aproximamiento y comunidad de pastos y montes, tanto que para ello forman una misma Junta que regenta y preside el alcalde de dicha Villa: mas habiendo transcurrido tanto tiempo sin que hasta ahora se haia dado una disposición qual se esperaba por la citada reunión los vecinos del lugar de Sojoguti no pueden menos de pedir y activar el que se le verifique quanto antes su incorporación a la Villa de Arceniega, no solo por lo que va indicado común a los demás lugares de la Junta si no por otras muchas consideraciones entre las quales son.

Como veis, los pueblos que conformaban la Junta de Ordunte junto a la villa de Artziniega, pidieron voluntariamente la incorporación al Ayuntamiento de Artziniega, en la época de la Constitución Política de la Monarquía Española de 1812, más conocida como Constitución de Cádiz,​ y popularmente como “la Pepa”.

La Diputación les contesta lo siguiente:

Que el 26 de Agosto de 1820 remitió al gobierno el nuevo arreglo de los Ayuntamientos de esta Provincia, y que en el de Arciniega incluía los pueblos de Mendieta, Retes de Tudela, Santa Coloma y Sojoguti; por haber creido ser ventajosa la agregación de estos pueblos al dicho Arciniega. Mas como aun no ha recaido la resolución necesaria de las Cortes, en que no duda sea aprobada aquella agregación, se propone instar en la próxima legislatura por medio del Gobierno, a fin de que se verifique con la posible brevedad. Vitoria, 5 de febrero de 1822.

Después de ese año llegaron tiempos muy convulsos, entre otros acontecimientos, se da la primera Guerra Carlista (1833-40) y la cosa ahí se quedó.

El 29 de octubre de 1841, en Vitoria, el General Espartero, regente del reino, firma un decreto que ordena que los Ayuntamientos de las provincias vascas se organicen con arreglo a las leyes y disposiciones generales de la Monarquía española.

Este decreto es el origen, mayormente, de los 4 Ayuntamientos actuales en los que están repartidos los 36 pueblos que formaban antiguamente la Tierra de Ayala, aunque al principio se crearon mas ayuntamientos que actualmente, pero la Diputación no les dejó.

Los pueblos de Mendieta, Retes de Tudela Y Santa Coloma, se agregaron a la villa de Artziniega que tenía categoría de Ayuntamiento desde 1838.

La parte de Soxoguti que pertenecía a Artziniega no se tuvo que agregar porque ya lo era, y la que pertenecía a la Tierra de Ayala, quedó integrada en el recién creado Ayuntamiento de Menagaray; pero la Diputación les dice que “nanai de la china” y se crea el Ayuntamiento actual de Ayala en Respaldiza. En ese contexto los vecinos de Soxoguti mandan una carta de protesta al diputado general que se discute en sesión del 12 de febrero de 1842. (Los motivos de la segregación son prácticamente idénticos a los del año 1822, por ello sólo transcribimos estos de 1842.)

Los que suscriben regidor y vecinos del lugar de Sojoguti de la tierra de Ayala, en el dia comprensos en el Ayuntamiento de Menagaray a N.E. atentamente hacen presente:

Que en el momento que se cometio a V.E. por orden superior el govierno económico que tan dignamente desempeña, tuvieron intención de acudir a ella como lo hicieron los pueblos de Mendieta, Santa Coloma y Retes de junto a Tudela en una reverente esposicion a fin de que se le segregase del Ayuntamiento de Ayala, y se les incorporase al de Arciniega; de lo que desistieron a causa de un oficio del Alcalde de esta villa en el que los participaba a una comunicación de N.E. mediante la cual parecía que ya habian sido incorporados a ella, por cuya razón tomamos parte en las elecciones de esta.  (…)

Que se les separe del Ayuntamiento de Menagaray y se les agregue al de la Villa de Arciniega a donde siempre han debido corresponder por los motivos siguientes:

Primera. Del casco de Arciniega tan solamente distan como medio cuarto de legua, y de Menagaray distan sobre cinco cuartos de legua cuyo camino en invierno es demasiado incomodo por los cerros y despoblados que median.

Segunda. Una parte de la población de Sojoguti es jurisdiccion privativa de la Villa de Arciniega, y se hallan mezclados en tal disposicion sus moradores que son feligreses de una misma Parroquia, y se nombran alcaldes pedáneos de ambas jurisdicciones, que acumulativamente conocen en los asuntos concernientes a sus atribuciones, siguiendose de esto algunas veces cierta rivalidad nada útil a los vecinos.

Tercera. Este pueblo y los de Mendieta Santa Coloma Retes de junto a Tudela y Arciniega forman una junta a causa de tener mancomunidad de pastos y montes, a cuyo efecto tienen sus estatutos segun los cuales el Alcalde de Arciniega como Presidente de ella ejerce jurisdiccion exclusiva respecto de montes y pastos, lo que no deja de ser bien anomalo, perteneciendo a distinta jurisdiccion, pero es tal la posición de estos pueblos y Arciniega que no puede pasar sin esta mancomunidad.

Cuarta. Los esponentes ven una diferencia muy notable entre ellos, y los que corresponden a Arciniega a causa de que a estos en ningun tiempo se les impone mas cargas, que las meramente provinciales, y a ellos se les abruma frecuentemente con derramas, en tal manera, que en todo tiempo han importado mas estas a los de Sojoguti de Ayala, que todas las cargas que se les imponen a nuestros convecinos, que dependen de Arciniega, de lo que debe ser causa a el corto vecindario de Sojoguti, o el diverso govierno de uno y otro Ayuntamiento en cuya atencion confiando en los paternales sentimientos VE. Cuyo unico norte es mirar exclusivamente por la suerte de los pueblos que el Govierno Superior ha puesto bajo su amparo y proteccion.

Carta diputacion 1842
Firmantes de la carta a la Diputación de Álava.

Como dice las segunda y cuarta razón, Soxoguti hasta la fecha tenía dos alcaldes pedáneos; el que representaba a los de la jurisdicción de Artziniega y el que hacía lo mismo con los de Ayala, aunque eran feligreses de la misma parroquia.

Por lo tanto, el Ayuntamiento de Artziniega como lo conocemos hoy se creó en 1838. Los pueblos que componían la Junta de Ordunte se incorporaron en el año 1842 y una parte de Soxoguti, un poco más tarde.

Hasta la fecha se había dicho que en 1841 y que Soxoguti siempre había pertenecido a la Tierra de Ayala. En este artículo, hemos tratado de demostrar con varios ejemplos, (hay más, pero se hacía muy largo) que no era del todo cierto lo que leíamos una y otra vez. Lo que nos parece curioso, es que no se haya guardado en la memoria colectiva de nuestras personas mayores, porque incluso una vez incorporado Soxoguti plenamente al Ayuntamiento actual de Artziniega, hasta el año 1899 que se eligió alcalde pedáneo de barrio único, se elegían dos: uno de Soxoguti y el otro de San Román (barrio de Soxoguti que siempre ha pertenecido a Artziniega). Aquí la lista que hemos podido confeccionar recogida del libro de actas del archivo municipal.

Año Soxoguti San Román
1863 Francisco Rivacoba Arechavala.
1865 Eugenio Arecha.
1867 Francisco Rivacoba.
1869 José de Rivacoba.
1876 José Rivacoba.
1877 Manuel Rivacoba.
1883 Fracisco Rivacoba. Francisco Rivacoba.
1885 José de Rivacoba y Urruela. Franciscvo Rivacoba y Arechavala.
1887 Pantaleón Rivacoba y Rio. Gregorio Alava y Campo.
1890 Pedro Rivacoba Ulibarri. Francisco Rivacoba y Arechavala.
1891 Pedro Rivacoba Ulibarri.
1894 Emeterio Rivacoba Rivacvoba. Antonio Mendivil Gutiérrez.
1895 José Yarritu y Arechavala. Martin Rivacoba y Rio.
1897 José Yarritu y Arechavala- Martin Rivacoba y Rio.
1899 Manuel Rivacoba y Rivacoba Alcalde pedáneo común.

Esperemos que con estos datos aportados en este humilde blog, a partir de ahora, no se repitan los mantras antes citados.

Bibliografía:

  • Archivo del Territorio Histórico de Alava.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • Archivo Municipal de Aiara.
  • Archivo Histórico Provincial de Alava.
  • Archivo de la Real chancillería de Valladolid.
  • Archivo Histórico Nacional.
  • Euskaltzaindia.
  • Censo de Población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI. Tomás González. 1829.
  • Pliego estadístico de las hogueras y personas legas y eclesiásticas, así como de las parroquias, piezas, rentas eclesiásticas y demás de la Hermandad de Artziniega y Ayala de 1774.
  • Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Alava. Joaquin José de Landazuri. año 1798.
  • Geografía histórica de la Diócesis de Santander. José luis Zubieta Irun. 2009
  • NOTICIAS HISTÓRICAS DE LAS TRES PROVINCIAS VASCONGADAS ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA. Parte III. Juan Antonio Llorente. 1807.
  • Dirección general de cartas en forma de diccionario: para escribir a todas las ciudades de toda España para mayor facilidad del comercio, y correspondencia pública de sus naturales y estrangeros [sic]. Bernardo Espinalt y García; Pedro Sanz, (Madrid) 1835.
  • Compendio Foral de la Provincia de Alava. Ramón Ortíz de Zárate. 1870

El euskera en un juicio de 1771

Si ha habido unas fechas concurridas y animadas durante largos siglos en nuestro municipio, esas han sido las jornadas de septiembre en las que se celebraba la feria de La Encina. Se trataba de una de las ferias de ganado más destacadas de todo el occidente vasco. Acudían, durante las dos semanas que duraba, gentes de muy diversos lugares del entorno, que se alojaban en Artziniega durante toda la feria o unos días. Hoy en día se nos hace difícil siquiera imaginar todo al movimiento y trasiego que conllevaba la feria de septiembre. Por esta importancia que tuvo, son numerosísimos −y aún poco estudiados− los testimonios escritos que este evento ha dejado en la documentación histórica, algunos de ellos relacionados con la parte más “animada” de la feria: peleas, robos, excesos alcohólicos, sexo…

Y precisamente es un suceso de este tipo, de los más animados, el que nos va a servir en esta ocasión para fijarnos en un suceso relacionado con la lengua: El primer testimonio que hemos podido hallar del uso de un intérprete de euskera en Artziniega.

Un suceso de la feria de 1770: el testimonio del ventero de Ureta

Según figura en los documentos guardados en el archivo municipal, la tarde del 17 de enero de 1771 −hace 248 años, por tanto− llegaron tres mujeres pidiendo hospedaje a la venta de Ureta. El ventero, Lorenzo de Urizar, las recibió y escuchó a una de ellas relatar a las otras que andaba a la busca de un hombre que la había dejado encinta durante la feria de septiembre. Las mujeres eran vizcaínas y hablaban euskera entre ellas, como la mayoría de habitantes del Señorío por aquel entonces. Pero Lorenzo también era vascoparlante, entendió todo, y dio cuenta de ello a las autoridades locales. Así dice el documento:

“Lorenzo de Urizar, bentero y morador en la venta de Ureta de esta dha villa ha noticiado a su merzed que en la tarde del día diez y siete del corriente mes llegaron a su casa tres mugeres vizcainas y bascongadas a pedir posada y se le dio, y que asi por lo que demuestra la una que dice llamarse maria antonia como por lo que las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo, llego a percivir que la tal Maria Antonia estava embarazada, y esta misma a manifestarselo, y que benia con animo de refugiarse y de hallar al sugeto autor de su preñado que havia sucedido en la feria proxima pasada de la Encina y con engaños de que se lamenta la dicha muger…”

Así pues, la mujer llamada María Antonia andaba a la busca del responsable de su embarazo acompañada de dos amigas. Y lo encontraría, porque el asunto pasó a la justicia y fue resuelto en la villa de Artziniega.

 

venta de uretax
Venta de Ureta a principio del siglo XX

El juicio

Al día siguiente, 18 de enero, bajo la presidencia del alcalde la de Villa Pablo Antonio de Aldama, Lorenzo y las tres mujeres comparecieron para dar cuenta del asunto. El alcalde preguntó quién de ellas era la llamada María Antonia y convino a esperar a las otras dos. Inmediatamente percibió Aldama que la mujer no se manejaba en castellano:

“ Haviendo parecido las dichas mugeres (…) y preguntandolas cual de ellas se llamaba Maria Antonia, y respondiendo la dicha llamarse así y de Barrenechea, que al parecer demuestra estar grávida, mando salir y esperar a las otras dos y con su resguardo la tomo y rezibió juramento, y biendo que no se explicaba bien en el castellano nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”.

Como observamos, a la vista de que María Antonia no sabía castellano o que, al menos, no de manera suficiente para expresarse (era algo habitual entre las clases populares de Bizkaia), el alcalde nombró al propio Lorenzo de Urizar como intérprete, ya que era nativo en euskera y bilingüe (esto era práctica habitual en los juicios cuando había personas implicadas monolingües en uno u otro idioma). La citada María Antonia (Barrenechea) era arratiana de Dima, contaba a la sazón con 30 años y era viuda de Joseph de Goioaga.  En su testimonio narra muy bien cómo había acudido a la feria de la Encina a trabajar de cocinera al servicio una mujer de Bilbao de la que no recuerda el nombre pero a la que llamaban por mote “pelo postizo”; prosigue detallando cómo allí conoce a un hombre de Portugalete llamado Manuel Carredano que, manifestándole que era viudo y que andaba con buenos propósitos en busca de mujer, se las ingenió para llevarla al huerto el día 20 de septiembre.  He aquí su testimonio:

“el mes de septiembre del año pasado bino a la feria que se zelebra en el Campo de Nuestra Señora de la Encina zerca de esta villa y en su jurisdicción de cozinera de cierta muger, cuio apellido ignora pero que es vezina de Bilbao muger de un marinero y la llaman por mote pelo postizo (…) que entre los muchos que llegaron fue uno que dixo llamarse Juan Manuel Carredano vezino de Portugalete (…) y que el tal Juan manuel la alego hallarse también viudo y que tenia tratos y conveniencia porque necesitaba una muger y la declarante era aproposito (…) bajo lo cual la propuso que se casaría y la solicito aconocimiento sensual en los dias en que se mantubo y la asistio con importunidades y halagos de cariño y la saco una noche por el campo, ynstando en su torpeza y bajo la palabra de matrimonio que se dieron, tubo diferentes actos de que resulto y se halla embarazada, y se persuade el veinte de septiembre poco mas o menos”

Más tarde, a la vista de que quedó preñada, María Antonia fue hasta Portugalete en busca de Carredano. Allí, comprobó que la historia de la viudez y de las buenas intenciones era más falsa que un euro con la cara de Lenin y que Carredano estaba casadísimo. Además, el hombre tuvo la cara dura de ofrecer dinero a María Antonia por su silencio, e incluso de volver a yacer con ella en Bilbao. Pero la mujer no estaba dispuesta a que Carredano se desentendiera y saliera de rositas, y acudió a la justicia.

Pero dejemos de lado por el momento el affaire amoroso-sexual que provocó el pleito y volvamos al aspecto lingüístico del tema. Al final veremos en qué quedó todo.

Aspecto lingüístico del juicio y su relevancia

Como hemos explicado en otras ocasiones, la historia sociolingüística de Artziniega y de toda la comarca de Ayala tiene aún mucho por investigar; es compleja y últimamente estamos recabando pistas y testimonios que van arrojando luz sobre ello (véanse los últimos hallazgos de Aketza Merino). El asunto que hoy nos ocupa es relevante y nos hace especial ilusión ya que no habíamos tenido noticia del uso de intérpretes de euskera en Artziniega hasta la fecha.

Analicemos con detalle qué nos muestra este juicio de 1771 en cuanto al panorama sociolingüístico: ¿Por qué fue necesario un traductor? ¿Eran las autoridades castellanas monolingües? ¿Quién era exactamente el intérprete?

En primer lugar, hemos de recordar que durante este siglo XVIII tuvo lugar un retroceso muy importante de la lengua vasca en la comarca de Ayala, al igual que en otras muchas zonas de Álava y en el contiguo valle de Gordejuela. Creemos que fue entonces cuando se perdió la transmisión familiar del euskera en el occidente ayalés. Artziniega era particular en este sentido, ya que se constata una presencia del castellano más sólida y anterior que en otras zonas de la comarca y una convivencia entre ambas lenguas que databa de siglos antes (esta convivencia se dio en toda la comarca, incluso en el este). Aun así, la villa hubo de notar el retroceso, ya que habría muchas personas y familias vascoparlantes. Por tanto, cien años después de lo sucedido con Manuel de Mezcorta en la Juntas generales, no creemos que hubiera euskaldunes monolingües en el occidente ayalés, pero si creemos que había personas que hablaban euskera. También en Artziniega. Ejemplo de ello es Lorenzo Urizar (o Ulizar), el ventero de Ureta. Se nos dice sobre él que era vecino de la Villa y euskaldún (“las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo”). Pero, ¿era nativo de Artziniega? Parece que no; consultando los archivos sacramentales, hemos visto que Lorenzo Urizar Echebarria era también arratiano, y que casó con la gordojana Martina Zabalburu Mendibil en Zalla en 1764, para pasar después a vivir en Artziniega, donde nacieron sus hijas y donde fallecería diez años después del juicio, en 1781, con solo 39 años. No estamos, por tanto, ante un euskaldún autóctono, sino venido de fuera a trabajar. Dicho sea de paso, es curioso cómo sus apellidos se “ayalesizan” (u orientalizan) en los registros y aparece como “Lorenzo Ulizar Chavarria”.

¿Qué pasó entonces ese 18 de enero de 1771 para que fuera necesario alguien que tradujera lo que decía María Antonia? Veamos de nuevo con atención lo que dice el documento:

ensucastellano

nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”

Resulta difícil descifrar exactamente qué quiere decir aquí el escribano: parece que aunque el alcalde se expresó en castellano, también se dirigió en euskera directamente a María Antonia (por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano). Consultado este extremo con el historiador Aketza Merino, y aprovechando el conocimiento que tiene sobre este tipo de pleitos, creemos que sí, que el alcalde Pablo Antonio Aldama se expresó tanto en castellano como en euskera, y que el intérprete fue necesario porque el escribano era monolingüe castellano. Es difícil hacer una foto exacta de la situación, pero creemos que fue así.

Por tanto, este testimonio nos da pistas sobre la presencia del euskera en la villa de Artziniega a finales del siglo XVIII. Sin sacar mayores conclusiones por el momento, tenemos cuatro situaciones en este documento: 1) monolingües euskaldunes de paso por la villa (María Antonia Barrenetxea), 2) una persona vizcáina bilingüe vecina de Artziniega (Lorenzo Urizar), 3) un nativo de Artziniega que sabe euskera (el alcalde Pablo Antonio Aldama, nacido en 1739),  y 4) un monolingüe castellano, el escribano, cuya identidad no hemos podido aclarar por el momento.

Se trata de un testimonio relevante, por un lado por tratarse del primero que constata el uso de intérprete en un juicio en Artziniega, y por otro, porque data de la época en que se produjo el retroceso final del euskera en esta zona del oeste de Euskal Herria, en la que vemos que el castellano sería la lengua muy predominante pero aun con presencia de la lengua vasca entre ciertas personas. Aun no disponemos de datos suficientes para medirla,  pero estamos seguros que cuanto más se indague entre papeles saldrán a luz datos que nos ayuden a ser más precisos.

Addendum: Juicio y pena del “crimen”

Pese a que no es objeto de este artículo dar detalles sobre el affaire entre María Antonia de Barrenechea y Manuel Carredano, no podemos acabar sin contar al menos como acabó el culebrón: Finalmente se probó que Carredano era hombre casado y que dejo encinta a María Antonia con engaños a consecuencia de los tratos de cama que tuvieron en la feria de Artziniega (el documento dice “actos sensuales”). Se dio por tanto orden de detención y le impusieron una dura pena por adulterio: Prisión o en su defecto pena de servicio en los Reales Ejércitos.

¿Recibió así María Antonia la justicia que buscaba? Pues no exactamente, ya que bajo la acusación de debilidad y otras faltas (“fragilidad”, “lascivia, “amancevamiento”) le impusieron pena de reclusión en una de las “casas del reino”. Amargo desenlace para una mujer engañada.

La Virgen de la Encina, ¿Patrona de Álava?: datos, certezas y mitos

En el contexto de la mal llamada ya que no se trataba de un conflicto de carácter independentista, sino que es mucho más complejo Guerra de la Independencia (1808-1813), se dio un hecho histórico muy importante para nuestra villa.

La cuestión es que en el año 1808 los franceses llegan a Artziniega. Al respecto, esto dice el Libro de la Capellanía del Rosario del Archivo Parroquial: “Habiendo pasado las tropas francesas por el barrio de los Heros (cercano al Santuario de la Encina) el día de los difuntos y acampándose en sus alrededores, esta misma noche y año de 1808 echaron mano para calentarse de las puertas principales y desentablaron mucha parte de los caseríos,…”

Junto a este hay unos cuantos testimonios documentales en diferentes archivos históricos, acerca de saqueos de objetos de plata a particulares e iglesias, de operaciones militares, quema de hojas de archivos de la villa, raciones de comida y txakoli que tenían que darles nuestros vecinos y vecinas, etc. Parece ser que hacía mucho frio en esas fechas, porque sobre todo aparecen muchas puertas de edificios extraídas. Incluso el mayordomo de la iglesia de Mendieta, Ygnacio Mezcorta Saracha “fue muerto violentamente por los franceses”. En otras localidades alavesas, la situación no era diferente.

Las tropas francesas entraron a finales de 1807 y principios de 1808 en Álava, y Vitoria-Gasteiz se convirtió en la capital del poder “intruso” (Gobierno intruso, lo denominaban), con la presencia de José I en la ciudad. Fijó su residencia, por un tiempo, en el palacio del Marqués de Montehermoso. José I era, José Bonaparte, hermano mayor de Napoleón Bonaparte, a su vez Rey de la España “ocupada” entre el 6 de junio de 1808 y el 11 de diciembre de 1813.

En consecuencia, las Juntas Generales empezaron a celebrarse en diferentes lugares y no, como venía siendo costumbre, en el convento de San Francisco, puesto que estaba ocupado por los franceses.

Entre otras, se celebraron el 27 de mayo de 1812 las de Tertanga, las del 16 de setiembre en la ciudad de Orduña y en la que se da el hecho histórico que queremos contar: las de Artziniega del 25 al 29 de noviembre. Si las de Orduña y Tertanga duraron un día, las de Artziniega se prolongaron durante cinco días y se celebraron en la casa Hospicio del Santuario de la Encina.

PB232287.jpg
Entrada principal de la Casa Hospicio.

Así empieza el acta de la primera Junta: “En el salón de la Casa Hospicio del devoto santuario de Nuestra Señora de la Encina, jurisdicción de la Villa y Hermandad de Arciniega, una de las que se compone esta M.N. y M.L. Provincia de Alava, la mañana del veinticinco de noviembre de mil ochocientos doce, estando juntos y congregados en la forma acostumbrada, en su Junta General ordinaria, en virtud de convocatoria expedida por el Excmo. Señor Don Gabriel Mendizabal, general en xefe del 7º exército, los señores Diputados Y Procuradores generales de las Hermandades que componen el cuerpo Universal de ella, para tratar, conferir y determinar, con asistencia de dicho Excmo. Señor, lo conveniente a ambas Majestades, bien, utilidad y mayor conservación de dicha Provincia, especial y nombradamente los señores Don Emeterio de Ordozgoiti, Don Manuel Luzuriaga, Don Mateo Iruegas y Don José de Aldama”.

PB242288_01.jpg
Pinturas del siglo XVI en el techo del salón donde posiblemente se reunían. La Casa Hospicio hasta hace cuatro días, pertenecía al pueblo de Artziniega, hoy está en estado lamentable. La foto la pude sacar gracias a Polentxi, párroco del pueblo, que mientras me iluminaba con su móvil para poder sacar la foto, yo con el mío iluminaba el suelo, para no caerme a la planta de abajo.

El primer tema tratado fue el nombramiento del Teniente Diputado General, que estaba pendiente.

“…y por aclamación de todos los señores Constituyentes fue nombrado por tal el señor Don Miguel Ricardo de Alava y Esquivel, Mariscal de Campo de los Exércitos Nacionales, en atención al amor que siempre ha manifestado a su Patria,…”

Como era Mariscal de Campo en el ejército, el a la postre conocido como General Álava, no pudo ejercer dicho cargo y se nombró Diputado General al vecino de Salmantón Mateo de Iruegas y Aldama en quien “se hallan todas las cualidades que exige el Fuero Provincial para obtener este empleo, y al mismo tiempo el zelo y patriotismo que en las actuales circunstancias que se haya la Provincia, se necesitan para su restablecimiento y prosperidad”.

Al día siguiente, a las nueve de la mañana, se “publicitó, juramentó y obedeció la Constitución Política de la Monarquía”, promulgada por las Cortes Generales españolas extraordinariamente reunidas en Cádiz el 19 de Marzo de 1812. Más conocida por la Constitución de Cádiz y popularmente como “La Pepa”.

“En el mismo Salón Provincial a veinte siete de Noviembre de mil ochocientos doce , haviendose congregado los propios Señores constituientes que en las actas anteriores (…) salieron en compañía de S.E. al Devoto Santuario Parroquial de Nuestra Señora de la Encina, y enseguida se publicó y juró en ella la sabia Constitución de la Monarquía Española en los términos y circunstancias acordadas y con la más plausible aclamación, regocijo y vivas que generalmente resonaron en dho Santuario por la conservación de la Religión Católica, libertad de nuestro amado Señor y Rey Don Fernando VII, y de esta su afligida Provincia por las armas del tirano Napoleón, enmedio de que todavía se halla entre ellas, a cuyo acto tan solemne y glorioso asistieron también las Compañías de Granaderos y Cazadores del 2º Batallón de esta M.N. y M.L. Provincia, que lo coronaron con reiteradas salvas, que las dirigieron al Todopoderoso a tiempo que se estaba cantando el Te Deum, y concluido el acto se volvieron a juntar y habiendo precedido la lectura y aprobación de los decretos del día de ayer, se acordó lo siguiente”.

IMG_20180114_130739624.jpg
Interior del Santuario de la Encina a principios del s.XX.

Por lo tanto, hicieron un receso para jurar la Constitución dentro del Santuario. Al reanudarse la Junta, nada más aprobar los decretos del día anterior, esto se acordó:

“Teniendo en consideración, que la suntuosa función de que acaba de hacerse merito se ha celebrado en el Santuario, y que el Predicador en su oratoria, ha aplicado los atributos de Patrona de esta Provincia a la Divina Señora del mismo Santuario, se acordó que desde ahora en adelante se la tenga y reconozca por compatrona del Glorioso San Prudencio”.

El nombramiento de la Virgen de la Encina como Patrona de Álava pudo ser fruto del calentón, pero lo cierto es que al día siguiente se aprobó dicha acta.

Virgen de la encina XI
Foto de la original Virgen de la Encina, dicen que de finales del s.XII, una vez restaurada. Conocida popularmente como “La Abuela”.

Meses más tarde, el 21 de junio de 1813, se dio la famosa batalla de Vitoria y las tropas francesas se vieron forzadas a huir de la provincia. Es cuando se restablece la situación y las Juntas Generales vuelven a celebrarse en el lugar de costumbre. Por cierto, los beligerantes fueron el Imperio francés contra el Reino de la Gran Bretaña e Irlanda, el Reino de Portugal y el Reino de España. Por eso decíamos en las primeras líneas que es mucho más complejo de lo que nos cuentan.

Las Juntas de Tertanga, Orduña y Artziniega se dieron en unas circunstancias excepcionales debido a lo contado anteriormente. En la de Artziniega, que es la que tratamos, algunos procuradores llegaron tarde y otros incluso no pudieron asistir.

En las primeras Juntas Generales celebradas nuevamente en la capital, el 12 de julio de 1813, se trató lo siguiente:

“…los señores Procuradores Generales de esta ciudad expusieron que la Provincia aclare si su intención es que las cosas y asuntos de ella se restituyan y al ser y estado que tenían en la última Junta General celebrada en esta Ciudad antes de la invasión del enemigo. Y enterados, los señores Constituyentes, acordaron que los tres Consultores, teniendo presentes las Actas celebradas en Tertanga, Orduña y Arceniega y demás que consideren del caso, propongan en su razón lo que les parezca sea más conforme al bien estar de la Provincia,…”

Una vez deliberado sobre la validez de las actas de las Juntas citadas, se leyó el informe de los señores comisionados el día 16 de julio.

“….ha examinado dhas Actas con acuerdo e intervención de los consultores, y el resultado que le ha ofrecido su examen es: que en estas Juntas solo hubo poder de algunas hermandades, Actas autorizadas por un Fiel de fechos de parte de algunos pueblos particulares, y delegaciones verbales de otros, faltando por consiguiente la legitimidad de Poderes conforme al Formulario para componer la representación general de la Provincia (…)

A pesar de estos reparos y defectos, como eran tan críticas las circunstancias de los tiempos en que se congregaron estas Juntas, como los pueblos se hallaban oprimidos y dominados por la fuerza, sin libertad para congregarse y otorgar sus Poderes en forma, y como por otra parte el contenido de estas Actas no para ni puede parar perjuicio a los fueros de la Provincia (…) opina la Comisión que se puede acordar el que corran dichas Actas baxo el concepto que aquí se manifiesta, de que no se entienda innovarse nada por la Provincia su constitución Foral (…) Y enterada la Provincia, acordó sirva de decreto”.

Así pues, a pesar de las circunstancias excepcionales en que se celebraron, entre otras, las Juntas Generales de Artziniega, en la Casa Hospicio de La Encina. Como no iban en perjuicio de los Fueros de Álava, se dieron por válidas. Entre ellas, acordaos, la de que la Virgen de la Encina desde ese día “en adelante se la tenga y reconozca por compatrona del Glorioso San Prudencio”.

Y a partir de ahí, ¿qué? Pues, que sepamos, nadie se ocupó, o no hemos encontrado documento alguno, de que se intentasen o cumplimentasen los requisitos canónicos pertinentes para que la Santa Sede la reconociese como tal.

Que igual tampoco estaba muy por la labor la villa en aquellos tiempos, porque ni diez años después de proclamar a la Virgen de la Encina patrona de Álava junto a San Prudencio, Artziniega pidió la incorporación a Bizkaia. Asunto que hasta se trató en las Cortes extraordinarias de Madrid del 21 de noviembre de 1821.

“… otra en que el ayuntamiento, vecinos y clero de la Villa de Arceniega, en la provincia de Alava, en que pedían se agregase á la de Bilbao…”

En 1826 se volvió a pedir la incorporación al Señorío de Vizcaya.

Discurre algo más de un siglo, y llegamos al 6 de mayo de 1923. Ese día, en una solemne ceremonia, abarrotada de gente (dicen que de todos los rincones de la Provincia), que tuvo lugar en la Plaza de Vitoria, fue coronada la Virgen de Estíbaliz por el Obispo de la Diócesis D. Leopoldo Eijo Garay como reina y madre de todos los alaveses.

21132617.jpg

Pero la cosa no quedó ahí; una cosa es ser madre de todos y todas las alavesas, y otra que la Santa Sede la reconociese como Patrona de Álava.

Los y las artziniegarras no se dieron por vencidos y pidieron audiencia al mismísimo Obispo. Como viene recogido en estos dos importes:

“15 de Febrero 1940. Importe del telefonema enviado al Excmo. Y Rvdmo. señor Obispo pidiendo audiencia a una Comisión que le visitaría para exponer los derechos de la Virgen de la Encina al patronazgo sobre toda Álava”

“20 de Febrero 1940. Importe del alquiler de un automóvil que llevó a Vitoria a la Comisión que se entrevistó con el Excmo. y Revdmo. Señor Obispo para recordarle los derechos de la Virgen de la Encina al patronazgo sobre toda Álava, según acuerdo que puede verse en el acta de la sesión del día 14 del corriente, en el libro de actas”.

Parece, de lo que se desprende de esos dos importes, que o sabían o intuían que iban a nombrar a la Virgen de Estíbaliz como patrona de la provincia. De ahí, esa defensa de los derechos de la Virgen de la Encina ante el Obispo.

Y así fue, meses más tarde, concretamente el 14 de setiembre de 1941, el papa Pio XII nombró a la Virgen de Estíbaliz Patrona de Álava.

Nosotros en este artículo aparte de que no somos cristianos no nos vamos a poner a juzgar o a valorar quién tenía más méritos o el derecho a ser la Patrona de Álava; pero el resultado y los hechos son los que son: La Virgen de la Encina no fue nombrada o ratificada como Patrona de la Provincia por la Santa Sede.

Sin embargo, aquí no se acaba la historia; en compensación a que la Virgen de la Encina se quedó sin el patronazgo de la provincia, el 15 de abril del año 1944, en sesión ordinaria, la Diputación de Álava acordó lo siguiente:

“Que deseando sea promovida, cada día más y más la devoción a la Stma. Virgen, nuestra Reina y Madre en esta nuestra provincia de Alava, y máxime tratándose de Ella bajo la advocación de Santa María de la Encina, que se venera en la Villa de Arceniega, y a cuya sombra protectora tantas veces se postraron los Señores Diputados y Procuradores Generales de las Hermandades de Alava, pero principalmente en aquellos difíciles días de 1812, en que corría peligro la libertad de la Patria y la conservación de los privilegios provinciales, y consiguiendo tanto amparo y protección, que la provincia de Alava, agradecida, y por boca de sus representantes llegó a llamarla copatrona, junto con San Prudencio, como así consta por dos veces en el libro de Actas de esta Excma. Diputación.

Por lo cual y deseando que al Santuario de la Encina le sea restituida su antigua grandeza histórica y religiosa, y cumpliendo al mismo tiempo una promesa hecha por mi antecesor en esta presidencia al ser proclamada la Santísima Virgen de Estíbaliz Patrona de la Provincia, creo pagar la deuda de amor, agradecimiento y de justicia por parte de toda la provincia para con la Santísima Virgen de la Encina, al apoyar con fervor la petición del señor Arcipreste y ayuntamiento de Arceniega, pidiendo a V.E.R. eleve las preces necesarias a la Santa Sede para conseguir cuanto antes sea proclamada la Santísima Virgen de la Encina Patrona de Arceniega y su Arciprestazgo”.

Como veis, la Virgen de la Encina fue patrona de Álava sin ni siquiera ser patrona de su Arciprestazgo, ni tan siquiera de su villa. Y es que hasta que la coronaron canónicamente patrona de Artziniega y su arciprestazgo el 8 de Setiembre de 1954, la titularidad correspondía desde tiempo inmemorial a Nuestra Señora de la Asunción, y en honor a ella se celebraban las fiestas patronales el 15 de Agosto. Pero de la coronación, hablaremos en otro artículo.

ATHA-DAF-MIN-10113.jpg
8 de Setiembre de 1954, día de la coronación canónica de la Virgen de la Encina.

Esto es todo lo que hasta ahora hemos podido documentar; todo lo demás son fabulas o producto de los deseos personales de cada cual.

Bibliografía:

  • César González Mínguez. Las Juntas Generales de Álava. Institución Foral del Gobierno de Álava s. XV – XIX. (2000).
  • M.Camino Urdiain Martínez. Sedes históricas de las Juntas Generales de Álava en Vitoria y Tierras Esparsas. (2015).
  • Eduardo Inclán Gil. Álava y sus Instituciones durante la ocupación Napoleónica y la Guerra de la Independencia. (2011).
  • José Iturrate Sáenz de la Fuente. El Santuario de la Virgen de la Encina. Arceniega (Álava). (1980).
  • Micaela Josefa Portilla Vitoria. Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria. Tomo V. (1967-1982).
  • Diario de las actas y discusiones de las Córtes extraordinarias del año 1821. Tomo V.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • Archivo Histórico de las Juntas Generales de Álava.
  • http://www.gecoas.com/religion/Trabajos/patronas/araba.htm.

Fotografías:

Felipe Angulo Vela

El 11 de abril del año 1919 en Arza, un  pequeño pueblo de Ayega que linda con el nuestro, nació Felipe Angulo Vela, hijo de Elías Angulo Mardones (Santiago de Tudela) y Marcelina Vela Angulo (Ayega). Felipe, como todos los niños y niñas de Ayega, iba a la escuela a Orrantia. Cuando se hizo un poco más mayor empezó a ayudar en las labores del caserío.

Haciendo las labores propias del caserío vivía tranquilamente, hasta el golpe militar del 18 de Julio del 36.

Debido a sus convicciones políticas ingresó en el Partido Comunista. Así aparece en una lista que no nos deja publicar la imagen el Archivo de Salamanca:

MILITANTES DEL PARTIDO COMUNISTA EN ARMAS EN VILLASANA DE MENA

Relación de los camaradas

-Felipe Angulo Vela 18 años……Arza.

Por lo tanto, estaba en la plaza de Villasana de Mena. Aunque no sabemos en qué batallón, creemos que en el Libertad. Era uno de los que se encontraban en el convento de Santa Ana y porque su tío Wenceslao Cirión Tercilla, también de Arza, le tocaba ingresar en él, aunque como había estado en la Guerra del Rif (Segunda Guerra de Marruecos) y no quería más guerras, se escondió.

IMG-20160317-WA0001
Felipe, es el de la derecha, junto a otro miliciano comunista.

Guerra civil

El batallón Libertad no tuvo muchos pero si algún ataque de importancia, como el que se produjo el 28 de Junio de 1937 al día siguiente de caer Artziniega en manos de los fascistas.

En el pico tablas (Así viene recogido en las crónicas el monte Peñalba) los nacionales les atacaron y murió el capitán Joaquín San Martín, el sargento Pedro Calderón, el teniente José Enciso y al menos 18 milicianos desaparecieron o fueron apresados por los nacionales.

Como ya os hemos contado alguna vez, la caída de Bilbao el 19 de Junio supuso desmoralización y desaliento en todo el frente Norte, así la guerra entró en una dinámica de liquidación a causa de la superioridad artillera y aérea de los fascistas. Un sálvese quien pueda.

Así, muchos milicianos huyeron a Catalunya para seguir luchando; también Felipe. No sabemos cómo llegaría, pero sabemos que allí siguió luchando y creó una familia. Desde Barcelona, escribía cartas a su padres. Cartas que la familia no encuentra.

La última operación militar de la guerra fue la campaña de Catalunya, que acabó en un nuevo desastre para la República. El 26 de enero de 1939 las tropas de Franco entraron en Barcelona prácticamente sin lucha. El 6 de febrero las principales autoridades republicanas, encabezadas por el Presidente Azaña, cruzaron la frontera seguidos de un inmenso éxodo de civiles y militares republicanos que marcharon al exilio.

Nuestro protagonista también la cruzó, junto a más de medio millón de personas, se calcula.

De lo que le ocurrió en Francia, no sabemos nada. Algunos  ingresaron en campos de concentración como el artziniegarra Félix Lacuesta Isasi-Isasmendi en Gurs, otros marcharon a México en barco como el abuelo de Mateo, Ignacio Fraguas Unanue, otros ingresaron en la Legión Extranjera, otros se incorporaron en las Compañías de Trabajo, sirviendo, entre otros lugares, en la famosa Línea Maginot, otros lucharon con la resistencia francesa,…

Aquí os dejamos un esquema donde se ve los diferentes rumbos que tomaron los miles de refugiados republicanos.

EsquemaderefugiadosPhilippeGuillen

II Guerra Mundial

En mayo de 1940, Hitler atacó a los países del Oeste: Bélgica, Holanda y Francia. A pesar de la valerosa resistencia, los ejércitos de estos países junto con la fuerza expedicionaria británica son derrotados.

Francia eligió a un nuevo líder, el mariscal Petain, que solicitó un armisticio con los alemanes e instaló su gobierno en la ciudad de Vichy. Este gobierno era una dictadura como la de Alemania, Italia y España.

Felipe, que no sabemos si ingresó en las Compañías de Trabajo o luchó con la resistencia francesa, fue capturado por los nazis y llevado a el STALAG o prisión de XI-B situada en Fallingbostel, actual estado federal de la Baja Sajonia. A esa prisión, algunos supervivientes cuentan, que tuvieron que llegar andando desde Francia, unos 500 kilómetros, escoltados por los nazis.

En esa época los republicanos eran considerados prisioneros de guerra, según los tratados internacionales firmados por Alemania. Por lo que se desprende de los testimonios, en su mayoría, no pasaron hambre y los trabajos no eran especialmente duros, aunque sufrían vejaciones.

Felipe Angulo Vela.JPG
Felipe junto a otros compañeros republicanos en el Stalag. La familia nos asegira que es él, nosotros no lo tenemos tan claro.

Todo cambió cuando Serrano Suñer, entonces Ministro de la Gobernación, siguiendo las instrucciones de su cuñado el generalísimo Franco, el que al ser interpelado por los nazis sobre el destino que debía darse a estos prisioneros, parece que respondió: “Hagan lo que quieran con ellos. Esos no son españoles”.

Entonces los prisioneros republicanos fueron considerados como “ROTSPANIERS”. Rojos españoles, apátridas y enemigos públicos, y empezó el infierno. Su distintivo era una S en un triangulo azul.

24908045.jpg

A Felipe junto a otros veinte republicanos le trasladaron al campo de concentración de Mauthausen, un pequeño pueblo austriaco, que en aquella época formaba parte del III Reich.

Ingresó en Mauthausen el 22 de Mayo de 1941 catalogado como rotspanier y con el número 3551.

AMM_Y_50_01_06_000105

Este Campo de concentración, fue clasificado en su momento como el único campo de “Categoría III”. Esto conllevaba las condiciones de detención más severas entre los campos de concentración nazis. En ese tiempo, la mortalidad fue una de las más altas entre los campos de concentración del III Reich. Ni el tan famoso -por las atrocidades que cometieron allí- de Auschwitz tenía esa catalogación.

A la hora de elegir el lugar fue decisiva su ubicación en las inmediaciones de una cantera de granito, como también ocurrió con el campo anejo de Gusen. Los presos fueron empleados en los primeros momentos en la construcción del campo y trabajaron para una empresa propiedad de la SS “Deutsche Erd- und Steinwerke GmbH.” en la producción de materiales para las obras monumentales y de prestigio de la Alemania nazi.

4d
Republicanos trabajando en la cantera de granito.

Miles de presos fueron asesinados a golpes, abatidos a tiros, asesinados mediante inyecciones o llevados a perecer por congelación. Al menos 10.200 presos del campo de concentración fueron asesinados mediante gas letal en la cámara de gas del campo central, en el campo de Gusen, en el centro de ejecución del castillo de Hartheim o bien en un vehículo adaptado para ello que realizaba el trayecto entre Mauthausen y Gusen.

La mayoría de los presos murió como consecuencia de su explotación como mano de obra, llevada a cabo sin ningún escrúpulo y acompañada de malos tratos, así como unas raciones alimentarias insuficientes, una vestimenta deficiente y la carencia de atención médica. En total perdieron la vida al menos 90.000 presos en Mauthausen, Gusen y sus subcampos.

55.jpg
Cuerpos sin vida apilados en las barracas de Gusen.

Como no queremos contar las atrocidades que vivieron Felipe, sus compañeros republicanos y otros prisioneros; aquí os dejamos un testimonio de uno de los supervivientes. En la bibliografía, al final del artículo podéis encontrar fotos, testimonios, etc. por si tenéis cuerpo.

Gracias a Francisco Boix, un prisionero catalán que trabajó la mayor parte de su periodo de internamiento en el laboratorio fotográfico que la Administración del campo, hay fotografías. Francisco consiguió sacar los negativos y dárselos a una paisana que vivía allí cerca. Contaba la paisana que los guardó sacando una piedra de un muro de su casa.

Si Mathaushen era el infierno, el subcampo de Gusen I, era todavía peor. Las condiciones eran mucho más extremas, y era donde les gaseaban como hemos contado líneas más arriba. Y allí es donde trasladaron a Felipe el 20 de Octubre de 1942, le asignaron el número de prisionero 14204.

Pocas semanas duró en Gusen, puesto que a las 4 de la mañana del 20 de Noviembre de 1942, murió de una colitis purulenta, según costa en el parte oficial, a la edad de 23 años.

AMM_1_1_6_0001_Totenbuch_2_311.jpg

Tuvimos la oportunidad de hablar con la responsable del Mauthausen Memorial, Katharina Kniefacz, y nos contó que a menudo se inventaban el motivo de la muerte, para disfrazar el asesinato de causa natural. Ella cree que pudo haber fallecido congelado. Esos días en Gusen hubo una ola de frío con temperaturas de -20º. Muchos así fallecieron y por coincidencia de fechas y hora, cree que Felipe así perdió su vida.

En una morgue del campo de concentración, hicieron una sala para recordar a cada uno de los muertos de Mauthausen y sus subcampos, cómo Gusen, que la llaman “the room of names”. En este enlace podéis ver dónde está escrito el de nuestro protagonista.

https://www.gedenkstaetten.at/raum-der-namen/cms/index.php?id=3&p=51365&L=1&findInRoom&showVideo

En memoria de Felipe Angulo Vela. Que la tierra te sea leve camarada.

¡Salud y República!

Bibliografía:

Fotografías:

  • Benito Bermejo. El fotógrafo del horror: La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen. (2005).
  • Carlos Hernández de Miguel. Los últimos españoles de Mauthausen (2015).
  • http://deportados.es/
  • Familia.

 

Tente Nublo y otros ritos

Una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia próxima de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Este contraste asociado a los efectos físicos implicados desemboca en una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, truenos, rayos y ocasionalmente granizos entre otros fenómenos meteorológicos.

Aunque científicamente se define como tormenta a aquella nube capaz de producir un trueno audible, se denominan tormentas en general a los fenómenos atmosféricos violentos que, en la superficie de la tierra están asociados a lluvia, hielo, granizo, electricidad, nieve o vientos fuertes que pueden transportar partículas en suspensión como la tormenta de arena o incluso pequeños objetos o seres vivos.

Las tormentas eran muy temidas por la población, sobre todo por la gente labradora.

Una de esas tormentas, que produjo efectos en el campo y pudo tener un desenlace fatídico, ocurrió el 9 de Junio de 1915:

 “El día 9 descargó una fuerte tormenta sobre esta villa; la lluvia fue torrencial, cayendo también bastante granizo que produjo sus efectos en los campos, llevando la alarma al ánimo de la sufrida clase agricultora.

En el término de Santa Olalla, entre Llanteno y Arceniega, cayó una chispa eléctrica muy cerca del vehículo que conducía la correspondencia; la caballería quedó algún tiempo tendida en tierra, lográndose después reanimarla, sin que afortunadamente ocurrieran otros daños. En el pequeño carruaje iban el conductor y un sacerdote, resultando ambos ilesos sin otro percance que el susto consiguiente”.

Tenemos recogidos otros sucesos como cuando hace dos años entró un rayo por la torre de Mendieta, saliendo por la chimenea, que pudo acabar en tragedia. También rayos que han partido arboles por la mitad, rayos que han dado muerte a ganado; incluso una persona fallecida a causa de un rayo, que hemos preferido omitir.

Para ahuyentar las tormentas o protegerse de ellas en Artziniega y los pueblos que componen el municipio, al igual que en el resto del planeta, tenían varios rituales o costumbres que han perdurado en el tiempo.  Esto lo hacían para repeler los rayos y para que la piedra (granizo) no les estropease la cosecha que tanto sudor les costaba sembrar o un rayo no les matase el ganado, pues era el sustento de todo el año. También para proteger el caserío de un posible incendio.

 

LAUREL

Una de ellas es la que nos cuenta la gente mayor de los caseríos: ponían en la entrada o en la ventana un ramo de laurel seco bendecido el Domingo de Ramos. A su vez, cuando había tormenta cogían un ramo que tenían bendecido y lo quemaban en el fuego bajo, chapa o en cualquier fuego.

Como con otras costumbres, la iglesia digamos se apoderó de ellas o las amoldó a sus creencias.

Así, ya en la antigua roma contaba Plinio que Tiberio, antiguo emperador romano, se coronaba de laurel cuando había tormenta: “Y porque de todos los árboles que se plantan y se ponen con la mano del hombre sólo este no es golpeado por el rayo que cae en las casas. (…) Se dice que el príncipe Tiberio, cuando tronaba el cielo, se solía coronar de él (laurel) contra el miedo de los rayos”.

Hay más casos como este, tanto en la antigua roma, como en la mitología griega y otras.

La siguiente foto está sacada en el horno de leña de la casa de Isabel Villanueva Orrantia (75 años) “Chabeli” en Campijo. Ella todavía es el día que sigue quemando laurel bendecido y también romero, cuando hay tormenta.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHACHA

Otra costumbre que tenían era poner un hacha con el filo hacía arriba fuera del caserío para protegerse de los temidos rayos, hay quienes en la huerta y otros en el leñero.  El filo del hacha hacía de pararrayos para proteger el caserío y el ganado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Esta costumbre está extendida por  todo el mundo, así ya en la época neolítica existían unas piedras llamadas “Piedra de rayo” (en euskera “tximistarri”) que las relacionan con hachas neolíticas. En cada lugar del mundo tienen diferentes denominaciones, pero todas relacionadas con el rayo o trueno.

DALLO

Aprovechando que el dallo es de metal, por lo tanto atrae a los rayos, hay quien lo ponía metiendo el mango en el orificio de la hacina (alguna gente le llama meta, los menos), así la cuchilla del dallo quedaba hacía arriba.

Estas tradiciones, es curioso sólo las hemos recogido en testimonios de gente de los caseríos, y sólo una sigue haciéndolo, los demás es de oír a su padre o madre. Estamos hablando de testimonios de gente de setenta años para arriba.

VELAS

De estos dos casos anteriores no hemos recogido testimonio alguno de que se hicieran en el casco histórico (hablamos, entre otras, con dos personas de más de 90 años), que no quiere decir que no se hiciera. La gente que vivía en el casco nos cuenta que se bendecían unas velas el día de Candelas, 2 de Febrero, que luego encendían cuando había tormenta para espantarla.

IMG-20180810-WA0015-02

En un artículo recogido en Euskal-Folklore y titulado Costrumbres, del año 1921, dice que en Berriz (Bizkaia) se hacía lo mismo que aquí: “Cuando se teme, a causa de la tormenta, que va a caer mucho granizo o piedra, se pone en la ventana la vela bendecida el día de la Candelaria”.

CRUZ

Los padres del inquilino de la torre de Mendieta ponían en la puerta de la torre una cruz de hierro en época de tormentas para protegerla. Es una pena no haberla encontrado. Un testimonio recogido en Artumiana nos contaba que su padre ponía un ramo de laurel en forma de cruz en la huerta del caserío. Hay quienes en la cruz del cabecero de la cama, ponían laurel bendecido en época de tormentas para protegerse de ellas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La cruz, hasta que no aparezca, no sabemos cómo será, pero en algunos lugares se usa o usaba como protectora de tormentas la Cruz de Caravaca. Hemos leído que estas cruces también son conocidas como “Cruces de Tormenta” y que vienen utilizándose desde el siglo XV.

SANTA BARBARA

Hay un dicho entre la gente de mayor edad que dice: “Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena”.

La leyenda dice que Bárbara, “era la única hija de un sátrapa llamado Dióscuro. Había quedado huérfana de madre a los siete años y, muy joven, se había convertido al cristianismo. Al regreso de un viaje de inspección por la provincia romana efectuado por su padre, éste propuso a la joven un matrimonio de conveniencia, que ella rechazó. Dióscuro descubrió la conversión de Bárbara al cristianismo y la denunció al pretor romano, el cual se vio obligado a condenarla a la pena capital. El sátrapa, que ya había mandado construir una torre para mantener a Bárbara alejada del mundo y forzarla a la apostasía, la sometió a toda clase de castigos y vejaciones y, finalmente, solicitó permiso para ejecutar personalmente la sentencia de muerte. Después, la degolló con su propia espada. Al momento de cometer el parricidio, Dióscuro fue fulminado por un rayo. A este hecho, según parece, se le ha venido atribuyendo el origen de la frase “acordarse de Santa Bárbara cuando truena “ y de que la Iglesia la nominara Santa Protectora de las personas y de sus bienes frente a las tormentas”.

A esta santa se invocaba para librarse de las tormentas. En Artziniega así decían para ahuyentarla:

Santa Bárbara bendita que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita en el signo de la cruz. Padre nuestro, Amén Jesús!

Nos contaba una persona que su padre estaba preocupado porque llevaba mucho tiempo sin llover y se le iba a fastidiar la cosecha de ese año. En esto que un día entraron nubes negras y parecía que ese día sí que iba a llover. A esto su madre empieza “Santa Bárbara bendita, Santa bárbara bendita”.  Y le dice el marido a su mujer: “¡Pero qué haces! Si lo que tiene que hacer es llover”.

El pobre hombre este igual no sabía este refrán recogido en Campijo: Si quieres coger buen boronal, los truenos de San Marcos no los dejes pasar!

TENTE NUBLO

En nuestra villa había diferentes maneras de tañer las campanas: dependiendo de si era para reunir el concejo, si el fallecido era hombre o mujer, si era de clase pudiente, el repiquete de la misa solemne, el ángelus del mediodía, para avisar de un incendio, etc. Algunas de ellas han conocido personas de no tan avanzada edad y sabían diferenciarlas perfectamente.

Una de ellas se conocía como Tente Nublo o A tente Nublo, y de esta, es precisamente de la última tradición para espantar las tormentas  que vamos a tratar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Sobre todo en época estival hay pagos a personas por tocar las campanas de la iglesia para ahuyentar las tormentas en las actas municipales desde el siglo XVII  (En ese mismo siglo, hay pagos por tocar a muerto, en Santa Águeda,…). Hace 400 años.

He aquí un ejemplo del año 1622: “las da por descargo dos rreales q gasto en dos noches q avia tormenta con las personas q tanan las campanas“. Tanan es tañan, del verbo tañer: tocar un instrumento musical de percusión o de cuerda, en especial una campana.

El toque a Tente Nublo se hacía en todo el Arciprestazgo de Tudela, el que la parroquia de la Asunción era su cabeza, pero poco más sabemos. De los testimonios recogidos nadie lo había escuchado nunca, ni siquiera que tocasen las campanas en días de tormenta.

En Añes, pueblo ayalés muy cercano al nuestro, sabemos qué se hacía por un testimonio recogido en la revista Euskal-Folklore antes citada. Lo transcribimos tal cual a continuación:

En este pueblo, no hace todavía muchos años, desde la fiesta de la Cruz de mayo a la de septiembre, corría de casa en casa una crucecita, y el que la tenía en su poder ,el día de tormenta tocaba a Tente nube. Este toque de las campanas se acomodaba al compás de los siguientes versos que cantaban los niños:

Tente nube, tente tú,

que Dios puede más que tú,

si eres agua, ven acá,

si eres piedra, vete allá,

siete leguas de Miranda,

y otras tantas más allá.

 

En otros pueblos de Álava, como por ejemplo en los de la Llanada, se tocaba después del toque de mediodía, desde la cruz de Mayo hasta la cruz de Setiembre.

La forma particular de ese toque, era un ritmo acompasado por un  conjuro que decían así en Salvatierra-Agurain: “Tente nube, tente en ti, no caigas sobre mí. Si eres agua ven acá, si eres piedra vete allá. Guarda el pan, guarda el vino, guarda el campo que está florido”.

En este vídeo de Villoruebo (Burgos) se puede escuchar ese repique de campanas.

 

Gracias a un testimonio recogido en el libro La Sociedad Reprimida, a Sajo,  mote por el que se le conocía a un antiguo campanero del pueblo, sabemos algún detalle más. Por lo que cuenta, y por los pagos a personas a lo largo de los siglos, parece ser que aquí se tocaba cuando había tormenta, da igual si era de noche. No sabemos si como en la Llanada Alavesa se tocaba a mediodía o había conjuros.

Este tal Sajo era Eutiquio Tomás Llano Nales Aguirre Ureta, bautizado en la parroquia de la Asunción el  25 de Mayo de 1891, también conocido por Tomás el campanero. Nos cuentan que era un personaje de aúpa. Tocaba aparte de las campanas, el bombo en la Banda Municipal. Vivía en Goienkale, en la casa número 22, hoy 17, y era muy conocido por los flatos que se tiraba. Solía hacer apuestas de que se tiraba hasta 14 pedos seguidos. Toda la gente mayor nos contaba anécdotas de sus “truenos”.

El tal Sajo este, debía ser un artista tocando las campanas, y como era el campanero se encargaba de tocarlas cuando había que espantar la tormenta.

Como hemos dicho, de los testimonios que hemos recogido, nadie ha escuchado el “TenteNublo”. Sajo explica el por qué en el citado libro.

“Una noche de Tormenta empezó a zumbar sobre el pueblo a las dos de la madrugada, y como era mi obligación, en vez de seguir echándole el casquete a la parienta, me levanté, me vestí, me puse un capirucho para no mojarme, fui a la iglesia y subí los tropecientos escalones que tiene el campanario. Cuando por fin llegué hasta allí arriba, puede empezar a tocar aquella especie de arrebato, con el cual se creía entonces, que las nubes, los truenos y los relámpagos se asustarían y se irían a descargar su furia, su lluvia torrencial y sus granizos a otro pueblo. Pero como en aquella ocasión, todas las campanas de todos los pueblos estaban sonando bajo los golpes de aquellos campanazos locos, que les sacudían, todos los campaneros de la comarca, ninguno de ellos consiguió ningún efecto beneficioso, para sus respectivos pueblos; porque la tormenta al verse rechazada en todas partes, se cabreó de tal forma, que decidió descargar su cólera sobre las torres de todas las iglesias del arciprestazgo. Y el caso fue, que al empezar a tocar nuestros hombres, la tronada en vez de alejarse se arremolinó sobre ellas, y empezaron a caer sobre los campanarios de todos los pueblos y demás territorios de los ayuntamientos, toda el agua y todos los truenos, rayos y relámpagos del mundo”.

Pasó tanto miedo  y le entró tal pánico a Tomás, que marchó a casa corriendo y empapado hasta los huesos. Cuando llegó a casa (escasos 30 metros del campanario) paró la tormenta y dejó de tirar agua como un tubo.

Contaba Tomás que comprobaron que cuando dejaron de tocar se paró la tormenta en todos los pueblos del arciprestazgo; así que un día se juntaron todos los campaneros en el bar de Juan y mientras estaban dándole al porrón decidieron que “todos los campaneros del mundo nos hemos puesto de acuerdo, para celebrar la primera huelga de campaneros del mundo, sin pedirles permiso ni a Dios ni al cura, y esta huelga se prolongará hasta que se elimine para siempre el toque de “Tentenublo”, por ser inútil total.”

Así contaba qué pasó después: “Tan pronto los curas comprendieron que íbamos en serio, porque dejamos de tocar el ángelus al mediodía, a misa por la mañana y al rosario por la tarde, y veían que los feligreses no llenaban las iglesias porque decían que no se enteraban de las horas, y por lo tanto las limosnas descendían precipitadamente, el párroco fue a llamarme a casa y me dijo que vale, que lo de Tente Nublo, de momento quedaba apartado, pero que volviera a tocar las campanas, porque si no se iban a descarriar las ovejas de su rebaño, y si se iban al infierno, la culpa la tendrían los campaneros, y entre ellos yo.”

Cuenta que no pasó nada “porque entonces gobernaba la república, que si no todavía estábamos todos en la cárcel!”.

Al de un tiempo cuando volvió a tocar las campanas dice que “me llamó el cura a la sacristía para tratar cosas de mi oficio. Pero cuando le volví a repetir que ni por todo el oro del mundo volvía a subir al campanario a tocar a Tente Nublo, y que lo mismo pensaban todos los campaneros del arciprestazgo, el tío puso el grito en el cielo y me amenazó con quitarme el sueldo. Pero como para mí eso es sagrado, porque es el único dinero que gano en invierno, le dije que si tenía cojones para hacerlo, yo también los tendría para sacudirle una sarta hostias que no le iba a conocer ni San Pedro. El al oírlo, me miró todo sonriente pensando que aquello era broma “.

El cura le contestó que eso le pasaba porque no tenía fe. Le replicó Tomás: “¡Joder con la fe! Si de tener fe se trata ¿por qué en vez de mandarme a mi subir al campanario para hacer el tonto, sabiendo que no tengo la fe necesaria para espantar la tormenta, no sube usted que la tiene? O mejor aún, ¿por qué no nos haces una demostración el próximo día que vuelva la tornada y sin subir a la torre, la espanta desde la iglesia a la vista de todo el mundo?. ¿No cree que eso sería un milagro que le haría rico con las limosnas que le darían y le pondría a usted en los altares?”

El cura le contestó que no era mala idea, “pero de momento lo vamos a dejar así. Y si no quieres subir a tocar, no subas; pero no le digas a nadie, lo que acabamos de hablar aquí”.

He aquí el motivo por el cual se dejó de tocar a Tente Nublo y el por qué, de que la gente mayor no haya oído nunca. Se dejó de tocar entre el año 1931 y 1936, posiblemente entre 1931-33 cuando gobernaba Manuel Azaña (de izquierdas), porque después vino el llamado “bienio negro” y dudamos que los que gobernaron entonces hubieran aceptado eso. O en todo caso en 1936 cuando volvió a ganar la izquierda, en este caso el Frente Popular.

Hoy en día nos cabreamos cuando a causa de una tormenta nos quedamos sin cobertura de móvil o sin señal de televisión, pero antiguamente, u hoy los baserritarras”, se podían quedar  sin la cosecha de ese año o la vaca que les daba leche, que era el sustento de toda la familia. Unas tradiciones más que se han perdido, creemos que para siempre.

 

BONUS TRACK

Aparte de los dichos o refranes mencionados, tenemos recogidos otros tres, que tienen que ver con la meteorología y son propios de este municipio que queremos añadir a este artículo.

Cuando por el Escalón o la Colisa (Kolitza) se ponía negro decían en Santa Coloma: “Ponte los cueros por encima”

Ese dicho vendría porque cuando llovía usaban pellejos de carnero, que eran más grandes que la de las ovejas, para cubrir la yunta de los bueyes.

“Cuando las grullas van a la Peña, coge el carro y vete a por leña.”– “Cuando van para el mar coge las redes y vete a pescar”.

“Cuando las grullas van para Castilla coge el hacha y haz astillas”.– “Cuando las grullas van para la mar, coge el arado y vete a arar”.

Una de las tres rutas migratorias por Europa que hacen las grullas desde el norte hacia el sur para pasar el invierno es la que desde Escandinavia les lleva al sur de la península ibérica y norte de África. Precisamente esta ruta es la que pasa por aquí y de ahí vienen estos refranes. Que viene a decir que cuando las grullas van hacia la peña (Sur), viene el frío. O el caso contrario.

 

P.D: Este es un artículo sobre documentos o testimonios recogidos en el pueblo. No trata de ser un exhaustivo trabajo de cómo hacían nuestros antepasados para ahuyentar las tormentas en Euskal Herria. Lo que constata es que aquí también había esa tradición. Si hubiéramos recogido testimonios hace 30 años, seguramente tendríamos más detalles, pero es lo que hay.

Bibliografía:

Fotografías:

  • Artziniega Museoa.

1924, el año en que Artziniega pudo llegar hasta la Peña.

Al sur de Artziniega, la Sierra Sálvada y la “peña” marcan el límite físico de los valles cantábricos con la meseta. Entre esta muralla natural y la comarca de Ayala, en la cabecera de las cuencas de los ríos Artziniega (O como queráis llamarlo) e Ibaizabal, y en medio de un paisaje y una naturaleza grandiosos, hay una serie de pueblos que pertenecen actualmente al Valle de Mena (Burgos). Esta cercanía ha hecho que el vínculo de estas tierras limítrofes con nuestra villa ha sido muy fuerte durante siglos por encima de límites administrativos, e incluso ha existido por parte de sus habitantes un deseo de pertenencia al territorio vecino que no ha llegado nunca a cristalizar pero que nos ha dejado testimonios históricos.

Como decimos, estos pueblos burgaleses cercanos a Artziniega pertenecen hoy en día al extensísimo municipio del Valle de Mena, el único de la provincia que se ubica en la vertiente cantábrica. Pero no siempre ha sido así. Hagamos un pequeño recorrido por la historia de la organización territorial de estas tierras atlánticas castellanas.

Valle de Mena y su territorio: un poco de historia

El ayuntamiento del  Valle de Mena forma parte de  la comarca de las Merindades, partido judicial de Villarcayo y provincia de Burgos dentro de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Es un municipio que hace frontera con el nuestro desde  Arza  hasta Cirión.

Se conformó tal como lo conocemos hoy a partir del año 1845, cuando la ley municipal de ese mismo año, que no permitía Ayuntamientos de menos de 30 vecinos: “Art. 70. Se conservarán todos los ayuntamientos que hoy existen en poblaciones de mas de 30 vecinos, arreglando su organización á las disposiciones de esta ley. Los de menor vecindario se agregarán á otros, o formarán, reuniéndose entre si, nuevos ayuntamientos”.

Con lo cual, se suprimió el Ayuntamiento del valle de Mena que estaba en Mercadillo, y el del valle de Tudela y Relloso que estaba en Santiago de Tudela. Creando un único ayuntamiento con sede en Villasana de Mena. Relloso pasó a Losa.

Anteriormente, el  valle de Tudela (también valle de Tudela y Relloso), valle de Angulo, valle de Ayega, valle de Mena y la propia villa de Villasana tenían jurisdicciones propias, o conjuntas. Incluso en un breve espacio de tiempo sólo el valle de Mena (sin Tudela) tuvo 4 ayuntamientos: Concejero, Mercadillo, la propia Villasana y Viérgol.

Todos estos territorios a lo largo de la historia documentada han pertenecido desde el Reino de Pamplona, pasando por el Señorío de Vizcaya, Castilla la Vieja, Santander, hasta que se hizo la división de provincias de 1833 en España y quedaron integrados en la provincia de Burgos, desde entonces.

Nuestra intención no es hacer un análisis jurisdiccional de este valle o valles a lo largo de la historia, porque aparte de que ya hay una tesis doctoral de María del Carmen Sonsoles Arribas Magro, que tiene más de mil páginas y numerosos libros al respecto de otros autores, restaría importancia a lo que os queremos contar.

2022701_oai_bibliotecadigital_rah_es_12773
Carta del Noble y Real Valle de Mena (1740).

El Valle de Mena, tal como hemos comentado, quedó integrado definitivamente en el año 1833 en la provincia de Burgos y, por lo que se ve, no quedaron satisfechos con esa división. Ellos querían integrarse aduciendo razones históricas, de cercanía, transportes, comercio, costumbres, militares…en Bizkaia; y así lo intentaron en más de una ocasión en ese siglo. He aquí un ejemplo, una solicitud enviada al Ministro de la Gobernación el 1 de Abril de 1883:

“Excmo. Señor: Los que suscriben Alcalde, concejales y vecinos del Ayuntamiento del M.N y M.L Valle de Mena, en la provincia de Burgos, acuden respetuosos a V.E. con la pretensión de que citado Ayuntamiento y territorio a que se extiende su jurisdicción, sea segregado de la provincia de Burgos, a que en la actualidad corresponde, y unido a la de Vizcaya, fundados en los motivos que pasan a exponer…”.

1924, petición de integración

Llegamos al año 1924 y echaron el resto para que así fuera. Un expediente encabezado por el alcalde en los años de la dictadura de Primo de Rivera, Eduardo García López, a virtud del acuerdo del  Ayuntamiento del Valle de Mena, recoge: el propio acuerdo del Ayuntamiento, un instancia a la Diputación de Bizkaia para que emitiera un informe favorable, una petición al Directorio Militar sobre su anexión a Bizkaia y un informe del letrado Sr. Basterra – letrado de la Diputación vizcaína-.  A su vez, contaban con los apoyos de los Ayuntamientos de Balmaseda, Barakaldo, Sestao, Gueñes y San Salvador de Valle.

Dentro de esos documentos -el de la petición por parte del alcalde al Presidente del Directorio Militar fechado el 29 de Mayo de 1924- hay un párrafo que nos llamó la atención:

Es tan oportuna la reforma de Ayuntamientos y la agregación y segregación de Municipios que, aun dentro de este mismo término Municipal, hay pueblos que han puesto de manifiesto sus deseos de segregarse del mismo, para pertenecer a otros, (…) tal como es el Municipio de Arceniega de la provincia de Alava, al que desean pasar los pueblos de Angulo, Valluerca, Lorcio y Cirión de este Ayuntamiento, por su proximidad a  aquél y vías de comunicación; pero esta Corporación Municipal obedeciendo a impulsos de antiguo manifestados por todos sus habitantes, aun creyendo que el municipio debe conservarse íntegro, tal cual como está formado, no puede sustraerse de manifestar sus deseos de pertenecer a Vizcaya”.

Como vemos, los pueblos ubicados al sur de Artziniega -“Vallearriba” como dicen los de Cirión- en ese espacio físico que delimita la sierra (salvo los del Valle de Tudela) querían segregarse de Mena e integrarse en Artziniega. Se trata de un terreno bastante extenso. En el caso de que esos cuatro pueblos se hubieran integrado en nuestro municipio, ¿de qué extensión estaríamos hablando?

Límites de los pueblos que pidieron la integración

En un manuscrito del siglo XVIII de Prudencio María de Verástegui (1747-1826), titulado Noticia histórico corográfica del M.N. y M.L. Valle de Mena, sabemos de qué territorio estaríamos hablando, si  llega a darse el caso de la integración de estos cuatro pueblos, en el Ayuntamiento de Artziniega.

Hallase el lugar de Ciella al oriente de Mena, desprendido y distante de él tres cuartos de legua, pertenecientes a la jurisdicción del Valle de Tudela, con quien por poniente limita en la Cruz de Pando, entre Paredes, y junto a San Juan de las Canales por norte y oriente, con la jurisdicción también de Tudela, y por mediodía con el Valle de Angulo.

 Este Valle tiene de largo cinco cuartos de legua, desde lo alto de la Peña de Angulo por sudoeste, hasta la Cruz de Urabala por nordeste, y de ancho casi una legua, desde la Cruz de Animas en la rasa de Carbonillo por noroeste, hasta la peña de Aro por sudoeste, y media legua en la más común; limita al poniente con Losa mayor en las cimas de las Peñas de Carbonillo, y de Angulo; al mediodía con parte de Losa mayor y de Ayala, en las peñas de Duengo y Aro; al oriente con Ayala, en las cuestas de Llano y Cruz de Urabala, y al norte con Ayala, también en la Llana de la Orquilla, y con el lugar de Ciella perteneciente también a Mena, como se ha dho.

 El lugar de Cirión se halla situado un cuarto de legua distante del Valle de Angulo y a su norte y al oriente de Ciella confinando por oriente y mediodía con Ayala, por norte con la villa de Arceniega y por poniente con jurisdicción de Tudela y del lugar de Ciella.

De Lorcio y Valluerca no habla, pero como sabéis, están en medio de los límites que describe.

definitiva.png
A grandes rasgos, el territorio que abarca esos 4 pueblos, en rojo y Artziniega, en azul.

 

Gracias al libro El Valle de Mena y sus pueblos, tomo 2. (1925) de Ángel Nuño García, sabemos cómo eran esos cuatro pueblos que pidieron la segregación para incorporarse a nuestro municipio en esas fechas. Transcribimos la descripción según se recoge en esta obra:

DESCRIPCIÓN

Valle de Angulo

Angulo se compone de siete barrios, que son: Abadía, Haedo, Cozuela, Encima-Angulo Las Fuentes, Martijana y Oseguera, y, entre todos, tenían, al finalizar el siglo pasado 500 almas; en 1910, 271, y según el último censo de población hecho en 1920, tenían 213.

En su terreno de labrantío se cosecha trigo, maíz, patatas y legumbres, y, en sus huertas y fincas se producen frutales de varias clases, especialmente, manzanas. Tiene el monte de “Entreambaspeñas”, de 560 hectáreas de superficie, y está exento de venta por Real Orden de junio de 1864, y posee bastante ganadería, teniendo para el seguro mutuo de la misma sociedad llamada “Minada” o “Enminada”.

Cada uno de los barrios citados tiene una o más fuentes de buenas aguas para el consumo, y sus caminos son vecinales y están en mal estado. Ultimamente, en 1923, se abrió la carretera de Trespaderne a Arceniega, que baja por la Peña de “Angulo” y sigue por Angulo para entrar en Alava por la Venta del Refugio. Con esta carretera se ha facilitado en gran manera la comunicación a los vecinos de Angulo para tomar el tren de Sodupe.

Están concertados con el médico de Santiago de Tudela, a cuyo distrito pertenecen; pero, como hace algún tiempo que no hay más que un practicante en cirujía menor, que es el que los visita, algunos son asistidos por el médico de Arceniega, en cuya villa residen el farmacéutico y el veterinario que los sirven en sus respectivas profesiones. También recurren a Arceniega para proveerse de los artículos de consumo necesarios para la vida.

Hay una escuela mixta del estado en las Fuentes para los niños de ambos sexos de los siete barrios.

Tiene Angulo tres parroquias: una, titulada de la Asunción, en Oseguera, para este barrio, Abadía y Martijana; otra, llamada de San Juan, en Las Fuentes, para éste y para Cozuela, y la tercera denominada de San Martín, para los de Encima-Angulo y Haedo.

Hay, además, las ermitas de San Sebastián y Santa Bárbara, y existe la Cofradía para acompañar hasta el cementerio a los vecinos que fallezcan.

Un Alcalde de barrio con la junta administrativa, elegidos por los vecinos, conforme al Estatuto, gobierna el Valle de Angulo.

En Angulo hubo tres torres: una en las Rivas, otra en Cozuela y otra en Las Fuentes, y las tres conformaban un ángulo.

IMG_20180505_104805404.jpg
Valle de Angulo.

Cirión

Este pueblo, que también se ha llamado Dabala, tenía poco antes del presente siglo 60 habitantes; en 1910 tenía 30, y, actualmente, tiene 18.

Está dividido en tres barrios: Cirión, Roza y Bárcenas, y tiene dos fuentes de buenas aguas.

Su terreno es frío y produce trigo, maíz, legumbres y hortalizas, no abundando los árboles frutales.

El monte llamado “Callejas” y “Dabala”, mide 39 hectáreas.

Tiene ganadería y, para seguro, la “Minada”.

Se valen del médico de Santiago, a cuyo distrito pertenece, y para farmacia y veterinario van a Arceniega, adonde concurren a comprar los artículos de consumo, tejidos y mercería. Los niños van a la escuela de Lorcio.

Para su gobierno tiene Alcalde de barrio y Junta administrativa.

La iglesia, cuyo titular es San Martín, es aneja a la de Lorcio y tiene Cofradía para acompañar al cementerio a los convecinos difuntos.

Este pueblo está enclavado en el centro de la Tierra de Ayala y aparece incorporado al Valle de Mena desde tiempo después del reinado de Enrique II.

A fines del siglo pasado se usaba todavía la laya en lugar de la máquina para labrar el campo en Cirión.

Los caminos vecinales de este pueblo son malos a causa del desnivel del terreno, excepción hecha del camino real o carretera de Mercadillo a Arceniega que pasa cerca del pueblo.

OI000069-01.jpeg
Cirión o Dábala.

Lorcio

En 1910, tenía 29 habitantes, y los mismos actualmente, según el censo de población de 31 de Diciembre de 1920, aprobado en 1923.

Su terreno es frío y produce trigo, maíz, patatas, legumbres y hortalizas. En su campo y huertas hay árboles frutales.

En la R. O. de 2 de Junio de 1864, figura este pueblo con los montes llamados “Callejos” y “Dabala”, de 39 hectáreas.

Una buena fuente y dos arroyos, en invierno, les abastecen de agua.

Tiene ganado vacuno, yeguas, y rebaños de cabras y ovejas; y, para asegurar sus bueyes, tiene la sociedad mutua llamada “Minada”.

Este pueblo es asistido por el médico de Santiago de Tudela, y para los servicios de farmacia y veterinario recurre a Arceniega, en cuyo punto se proveen los vecinos de los artículos de consumo necesarios para la vida.

Hay en Lorcio escuela mixta de beneficencia particular, fundada por D. Pedro de Iruegas y Goossens.

Un alcalde de barrio con la Junta administrativa gobierna el pueblo.

La iglesia está dedicada a S. Esteban y tiene una buena casa rectoral. La ermita que hay está bajo la advocación de S. Sebastián.

Situado este pueblo en el Valle de Angulo, a un extremo, y siendo sus caminos vecinales y descuidados, ha ganado mucho en facilidades para la comunicación con Arceniega y Sodupe, mediante el automóvil que circula por la carretera construida en 1923, que viene de Trespaderne y pasa por Angulo, para entrar en Alava por cerca de Arceniega.

OI000070-01.jpeg
Lorcio.

Valluerca

A fines del siglo pasado tenía 80 habitantes; en 1910 eran 39, y, actualmente, son 24 según el censo de población hecho el 31 de Diciembre de 1920.

Hay en el pueblo algunos árboles frutales, y su terreno produce trigo, maíz, legumbres y hortalizas.

En la R. O. de 2 de Junio de 1864 aparece Valluerca con un monte llamado “Ojuberri” y “Quintana”, que mide 57 hectáreas.

Posee ganadería y tiene la sociedad llamada “Minada” para el seguro mutuo de los bueyes de labranza.

Hay una buena fuente que surte al pueblo de buenas aguas.

La carretera más próxima es la de Mercadillo-Arceniega.

El médico de este pueblo es el de Santiago de Tudela, a cuyo distrito pertenece; pero, actualmente, le visita el de Villanueva, auxiliado de un practicante que reside en Santiago.

Para el servicio de farmacia y veterinario recurren a Arceniega, lo mismo que para proveerse de los artículos necesarios para la vida y vestido.

Los niños van a la escuela mixta de Santiago, y un Alcalde de barrio con su Junta administrativa gobierna el pueblo.

La iglesia está bajo la advocación de la Natividad de la Virgen; es aneja de la de Ciella y tiene Cofradía para acompañar a los difuntos al cementerio.

En este lugar hubo, antiguamente, una torre, hoy desaparecida.

Aparte de esa torre de la que habla, había otra en Valle, que junto a Quintana eran barrios de Valluerca, que no sabemos por qué motivo omitió el autor. La iglesia por su parte, nos dijo un vecino de edad y natural de allí, que está bajo la advocación de San Miguel, no de la Natividad.

OI000068-01.jpeg
Iglesia de San Miguel.

Al final, como el tiempo ha confirmado, no se dio ni una cosa ni la otra. En uno de los argumentos del propio Alcalde, encontramos el motivo por el cual no pudieron ni unos ni otros conseguir lo que pretendían:

“No se oculta a esta Corporación las dificultades que se han de presentar para el logro de nuestras aspiraciones, ni tampoco ignora que ya en el párrafo de segundo del art.18 del Estatuto se dice, que no se podrá incorporar a una provincia que tiene régimen foral en el orden económico administrativo, un Municipio de derecho común, y por eso acatando la Ley al hacer esta petición, no quiere este Ayuntamiento que se salte por ella, pero si, por tratarse de un caso concreto y especial, pretende que se estudie y que si después se encuentra de justicia puedan atenderse sus deseos, por medio de una disposición que así lo determine”.

Y efectivamente, eso decía el artículo 18 del Estatuto Municipal del 8 de Abril de 1924, por el cual no se pudo llevar a cabo dicha pretensión:

-Podrán fundirse lo Municipios limítrofes que pertenezcan a distintas provincias o regiones cuando, además de las condiciones indicadas en el artículo anterior, se obtenga la conformidad de las Diputaciones interesadas, por mayoría de las dos terceras partes de sus miembros.

En este caso, el nuevo Municipio pertenecerá a la provincia o región que libremente hayan determinado los fusionados.

Nunca se podrá incorporar por esto medio a una provincia que tenga régimen foral en el orden económico administrativo, un Municipio de derecho común.

Lo “curioso” es que, este estatuto promulgado por la dictadura de Primo de Rivera para regenerar la vida municipal, parece ser que no se cumplió, sí en este caso, como el tiempo ha corroborado. Total, que las cosas se quedaron como estaban. No tenemos constancia de más intentos de integración por parte de estos pueblo que hoy en día, muy mermados ya en población, siguen teniendo gran cercanía  a la Villa de Artziniega como referencia pese a encontrarse en otra comunidad autónoma.

 

Bibliografía:

  • Ángel Nuño García. El Valle de Mena y sus pueblos, tomo 2. (1925)
  • José Bustamante Bricio. LA TIERRA Y LOS VALLES DE MENA (Biografía de un municipio) (1971).
  • José Bustamante Bricio. LA TIERRA Y LOS VALLES DE MENA (Cosas de antaño y hogaño) (1992).
  • Prudencio María de Verástegui. Noticia histórico corográfica del M.N. y M.L. Valle de Mena (Manuscrito siglo XVIII).
  • María del Carmen Sonsoles Arribas Magro. Las Merindades de Burgos: Un análisis jurisdiccional y socioeconómico desde la Antigüedad hasta la Edad Media (2012).
  • Anónimo. NOTICIA DEL NOBLE Y REAL VALLE DE MENA. PROVINCIA DE CANTABRIA (Siglo XIX).

Fotografías:

  • Real Academia de la Historia. Carta del Noble y Real Valle de Mena (1740) 

Refugios antiaéreos de la Guerra Civil

Como todas sabéis, en la Guerra Civil, los nacionales junto a la Legión Cóndor de la Alemania nazi y la Aviación Legionaria de la Italia fascista, bombardearon en repetidas ocasiones territorio vasco, causando verdaderas masacres como las archiconocidas de Durango y Gernika. Pero estos no fueron los primeros bombardeos contra población civil. El que dicen que fue el primer bombardeo contra población civil en suelo vasco fue el de Otxandio. Aunque es poco conocido, se produjo sólo 4 días después del alzamiento militar, el 22 de Julio de 1936, en plenas fiestas patronales de la localidad vizcaína. En este caso fueron los nacionales con dos Breguet Br.19 con insignias republicanas procedentes del aeródromo de Recajo, situado a unos diez kilómetros al este de Logroño, dejando 57 muertos y numerosos heridos, de ellos la mayoría  niños.

No fue este el primer bombardeo en el estado, ya que anteriormente habían bombardeado Madrid, Málaga,…

Vistos los antecedentes, el Gobierno vasco encargó a un especialista la organización del servicio de protección contra bombardeos. Como leemos en este documento  fechado en París el 10 de Junio de 1938, donde el consejero de sanidad del Gobierno de Euzkadi , Eliodoro de la Torre y Larrinaga, certificó que:

 “Don J. Ramón Ramírez de Olano y Bañares, Doctor en Ciencias Químicas, fue encargado por este Departamento de Sanidad, de la organización del servicio de protección contra bombardeos aéreos de la población civil de Bizkaia, habilitación de refugios contra gases, organización de Defensa pasiva, y de la fabricación de máscaras contra gases asfixiantes para la misma, cometido que desempeño a toda satisfacción durante los años 1.936-1.937”.

Aunque hable de Bizkaia, en un listado de obras de construcción y mejora de trincheras, refugios contra aviación, carreteras y puentes a realizar en el territorio gobernado por el Gobierno de Euzkadi del Departamento de Defensa, del año 1936. Aparecen aparte de localidades vizcaínas, también de Aiaraldea.

Dentro de la construcción de refugios aéreos la única localidad alavesa que cita es Artziniega, como veremos a continuación:

Listado refugios

Este documento no tiene fecha exacta, pero viendo que no aparecen localidades como por ejemplo Gernika creemos que sería de mediados o finales de dicho año.

En un artículo anterior os hablamos de que nuestro municipio sufrió bombardeos, tanto en montes como en la propia Villa. Un testimonio que tenemos que incorporar nos habla de exactamente tres.

OI000049-01.jpeg
Marca de una bomba tapada como cemento, en la casa indiana del difunto Baldomero Castresana Goikoetxea, oftalmólogo de gran prestigio.

Y allí os contabamos que en la Guerra Civil las Canónigas Regulares Lateranenses de San Agustín –Las Monjas Agustinas– prepararon un refugio en caso de bombardeo en el Monasterio de Ntra. Sra. de los Remedios, es decir, en el convento de las agustinas.

No sabemos si tenían un refugio para la población, si daban refugio a los gudaris, o ambas dos. Gudaris por cierto, de los que hablan muy bien las monjas agustinas, algo recíproco, como demuestran estos dos testimonios:

-“… No hay que olvidar que la guerra produce inevitablemente rozamientos y molestias, pero rindo tributo a la justicia haciendo constar que elementos de prestancia en la localidad, cuales son la Comunidad de Religiosas Agustinas que existe en ella (…) han hecho llegar a mí la justa sensación de que el proceder de la oficialidad, clases y milicianos del 4º Batallón de U.G.T., ha sido irreprochable y todas las personas y entidades dichas, hablando de esta unidad con marcadísimo acento de sumo elogio. (…) El Comandante Jefe del Sector, Arceniega, 24 de Marzo de 1937.”

-“… Arceniega, a media tarde, sospechando que el enemigo no tardaría en alcanzar Gordejuela quise bajar a este pueblo a despedirme de unas amables monjas que tenían su residencia en el mismo (…) Ya anochecía; así es que cambiamos breves frases, y nos despedimos. (…) El enemigo que rodeaba ya aquellos parajes, a no muchos metros de distancia, creyó oír ruidos anormales, y disparó en nuestra dirección algunas ráfagas de ametralladoras, un poco al azar. Nada nos ocurrió (…)”. Agapito Urarte Susaeta, Comandante del batallón Amayur.

Gracias a un informe del Inspector General de Obras del Departamento de Defensa expedido el 30 de Diciembre de 1936 -esta vez encontrado en el Archivo Municipal sabemos dónde estaba ese refugio antiaéreo de Artziniega; en este caso eran dos, digamos oficiales.

IMG_20180313_111446813

Así decía el informe:

Cumplimentando la orden recibida de la Dirección General de Administración del Departamento de Defensa de Euzkadi, en su día, el suscrito giró una visita de inspección a ese término Municipal para ver el estado de las obras de construcción del refugio contra los bombardeos en la finca donde se halla la Comandancia Militar.

Al igual que le indicó el señor el Sr. Comandante de esa Plaza, tengo el gusto de manifestar V.S. que convendría dar el mayor impulso posible a las obras de construcción de de este refugio, pero procurando colocar en la parte exterior de las puertas de acceso a la finca, unos letreros con la inscripción: “Refugio para caso de bombardeo”.

También se le indica al citado Comandante, permita el libre acceso al interior del citado refugio a la población civil de ese pueblo.

En la casa del vecino de esa Mateo Barquín, existe una bodega muy amplia, que resulta un buen refugio para estos casos, pero conviene dotarle de luz en su interior, reforzar con dos filas de sacos terreros o areneros en la parte superior del terreno bajo el cual se halla el refugio y además y en la puerta de acceso al mismo, por la entrada de la huerta se levantará una fila de sacos de arena, en asta entera para reguardar la entrada.

Convendría que por esa Alcaldía se dictara un bando, indicando al vecindario para que indique y ponga en su conocimiento de todas las bodegas que pudiera haber en esa, a fin de habilitarlas para refugios. Es de suponer que existan algunas, ya que en ése término municipal se ha prodigado de antiguo la cosecha de chacolí.

LOCALIZACIÓN DE LOS REFUGIOS

 

Casa Palacio Norzagaray

Como leemos en el informe, uno de los refugios se encontraba en la casa de Mateo Barquín. Esa casa es conocida como la de Barquín entre la gente mayor del pueblo, porque allí vivía Mateo Barquín Saez. Hoy en día es la número 37 de Barrenkale, antiguamente la número 4.

Siempre se ha oído que allí, en la parte de atrás de la casa, había un refugio. La leyenda urbana dice que llegaba hasta el museo. La hemos inspeccionado unas cuantas veces y eso es una fábula, lo que allí se encuentra es una bodega subterránea, como también dice el informe, que usaron como refugio antiaéreo. Esta bodega no sobrepasa los límites de la propiedad de la casa.

Nos contaba Imanol Aretxabala Isuskiza (77años) que esa bodega la debieron tapar en parte, “antes debía llegar hasta donde Paredes“. En su caso no sobrepasaría los limites de la finca.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Acceso desde el exterior.
OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Acceso desde el interior de la casa.
OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Vista desde la entrada exterior.
OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Vista desde la entrada interior.

De las bodegas que hay en la localidad que hemos visitado, esta es la única que tiene armazón de hormigón. Tal vez es casualidad, pero posiblemente sería para darle robustez al refugio. Decimos posiblemente, porque en el informe no se habla de hacer un armazón. Por otra parte, igual ya estaba hecho cuando lo visitó el inspector.

Palacio Garay

Nos contaba Isabel López Álava (89 años) que “cuando pasaba el “alcahuete” tocaban las campanas y se refugiaban”. Ella vivía en Atxomin y no recuerda ningún refugio. Cuando habla de refugiarse era dónde podían. Se acuerda que su hermana “cuando tocaron una vez las campanas estaba con los bueyes y se refugió en el depósito”. Una de las bombas nos dijo que “cayó en las cocheras de Garay, allí se encontraban los republicanos”.

Aparte del Palacio de Garay, los republicanos se hospedaron en más sitios, como por ejemplo en Los Frailes. Un extensa comunicación entre el comandante del sector “Arceniega-Respaldiza” y el Gobierno de Euzkadi, fechada en Artziniega el 24 de Marzo de 1937, nos desvela dónde estaba la Comandancia Militar, por lo tanto uno de los refugios. No estaba equivocada Isabel.

“Faltan, es cierto, algunos muebles de la propiedad de Dn. Antonio Garay, propietario del edificio de esta Comandancia de sector”.

 

OI000034-02.jpeg
Palacio Garay y cocheras en la parte derecha.

 

En los documentos revisados, siempre hablan de la finca de la Comandancia, no expresa exactamente dónde estaba el refugio. Preguntando a la gente de mayor edad no sabían que allí hubiera habido un refugio. A uno de los promotores de la urbanización El Palacio, donde estaba el Palacio de Garay, nos dijo que le quería sonar, pero no pudo decirnos dónde estaba. Cree que en el Palacio no, porque allí había un garaje para coches, una enorme pecera, un zaguán… cree que de estar sería en las cocheras (las cocheras están dentro de la finca). Justo donde nos dijo Isabel que cayó una bomba, y suponemos que estaría la Comandancia Militar, porque Antonio Garay  hasta semanas antes de que cayera Artziniega y huir a Francia, estaba en su palacio viviendo. Lo sabemos por documentos que hemos revisado y no vamos a transcribir, por no desviarnos del tema.

 

 

 

Las cocheras como vemos siguen en pie, así que lo dejamos para una futura investigación.

Convento de las Agustinas

Como hemos comentado anteriormente, las monjas Agustinas  prepararon un refugio en caso de bombardeo en el convento. Estuvimos hablando con una de las hermanas y nos dijo que el refugio era el propio convento, no había nada subterráneo.

Todo lo que nos comentó la hermana con la que hablamos, se lo había contado la más mayor de ellas. Historias como esta: “Los rojos les traían de comer alguna vez, porque en aquella época pasaron mucha hambre. Las Carmelitas se trasladaron aquí y eran las que atendían a los heridos en el hospital que había en el colegio, dónde el museo. Por eso se trasladaron aquí”

OI000063-01.jpeg
Claustro del convento.

 

Campanario de la Parroquia

Una mujer de 89 años y vecina del pueblo (no quiere que aparezca su nombre en el artículo) , nos contó que ella de pequeña se acuerda de que cuando pasaban los aviones, “nos refugiábamos en la bodega de Barquín, en el refugio allí todos acurrucados, y alguna vez recuerdo que en el campanario de la parroquia, allí estábamos muy apretujados. Se entraba por la puertica esa pequeña del pórtico”. Le preguntamos si había algún zulo subterráneo y nos dijo que no, que allí mismo como podían todos apretujados. Y no sabía si en el pueblo había más, “vivíamos en esta parte del casco y era dónde íbamos”.

OI000061-01.jpeg
“Puertica” del campanario.

En este espacio al igual que el convento, lo usarían de refugio,  porque no pensaban que los fascistas serían capaces de tirar bombas a un edificio religioso.

Zulos particulares

Aparte de estos refugios digamos públicos, tenemos testimonios de zulos en casas particulares o naturales, como el que hay en una caserío en Garabilla (Barrio de Llanteno a escaso kilómetro de Artziniega), uno en el zaguán, un deposito de hormigón que había dónde la urbanización Axpe, la cueva de Retes de Tudela,…. dónde se refugiaba la gente cuando tocaban las campanas de la parroquía; que era la manera que usaron en Artziniega para avisar que venían los aviones.

OI000062-01.jpeg
Campanario de la parroquia.

Es muy probable que hubiera más lugares usados para este fin, así que animaos y preguntad a vuestras personas mayores a ver dónde se refugiaban ellas e iremos incorporándolo a la lista.

Sin título.png
Localización de lo refugios, digamos comunes o públicos. Puntos naranjas.

Por último, no queremos pasar por alto lo que dice el  Inspector General de Obras  del Departamento de Defensa del Gobierno de Euzkadi, cuando habla de que se “ponga en su conocimiento de todas las bodegas que pudiera haber en esa, a fin de habilitarlas para refugios. Es de suponer que existan algunas, ya que en ése término municipal se ha prodigado de antiguo la cosecha de chacolí.”

No sabemos si otras bodegas, aparte de la mencionada, se usaron de refugio en la Guerra Civil; pero atestigua, una vez más, la importancia que tuvo el chacolí en nuestro municipio. Bodegas subterráneas que dice Juanjo Hidalgo en “El cultivo de la vid en la zona del Chacolí Alavés : Mas de mil años de historia documentada para el estudio y protección de un patrimonio vitivinícola olvidado” (2011) son «hasta el presente las únicas existentes en todo el chacolí vasco».

Con un Salud y República damos por finalizado este artículo.

22218606_10214875198262309_4105884096959299940_o.jpg
Documento de Eugenio Yarritu Urquijo escrito y firmado con su puño y letra, en plena guerra.

 

Bibliografía:

  • Archivo Histórico del Gobierno Vasco. Fondo del Departamento de Defensa.
  • Archivo histórico del Gobierno Vasco. Fondo especial Beyris.
  • Archivo Histórico Nacional. Fiscalía del Tribunal Supremo.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • URARTE, Agapito (Caracas, año 1956) . Los últimos días del Batallón Amayur.
  • http://www.otxandio.eus/es-ES/Otxandio/Paginas/ElbombardeodeAndikona.aspx.
  • Herria.

El Juego de Bolos en Artziniega

EL JUEGO DE BOLOS: CARACTERÍSTICAS E IMPLANTACIÓN EN NUESTRO ENTORNO

Contaba Juan José Zorrilla López en su excelente trabajo  Bola jokoa = El juego de bolos (2005) que:

“Sobre el origen del juego de bolos no hay certeza absoluta. Se manejan una serie de hipótesis que intentan explicar el origen de éste poniéndolo en relación con una serie de actividades ancestrales de diferente índole.

En los inicios de este juego estaría la necesidad innata del ser humano de experimentar, de jugar, de lanzar objetos, de relacionarse con los demás y de desarrollar, en definitiva, su vertiente lúdica.

Por otro lado, hay otros estudiosos del tema, que ven en el origen del juego de bolos una serie de actividades más básicas relacionadas con la lucha, caza y supervivencia. Aquí encontraríamos los lanzamientos de maderos, piedras en la caza de animales para la obtención de alimentos; el adiestramiento en el lanzamiento de objetos con una intención bélica, bien fuera de defensa o de ataque. Sin embargo, otros especialistas ven en el juego de bolos un origen mágico y religioso, cuyos ecos han llegado hasta nuestros días por medio de diversas leyendas, prohibiciones eclesiásticas y creencias populares como veremos más adelante.

Dejemos a un lado las teorías del origen del juego de bolos, y centrémonos en los primeros vestigios encontrados de juegos de bolos o juegos similares. Hay indicios (o restos) de juegos de bolos en culturas muy diferentes y diseminadas por la mayoría de los continentes.

Se han encontrado restos en la antigua Polinesia-Malasia. Hay algunos estudiosos que localizan el origen del juego en Egipto 5000 años a.C. debido al hallazgo de unas figuras en la necrópolis de Nagada. Otros autores localizan el origen en las antiguas culturas helénicas de Grecia o Roma. Éstos afirman que en el 3000 a.C. se cita el juego de bolos en los escritos del médico Oribaso de Pérgamo. Entre nuestros eruditos en este tema, tenemos a Telesforo de Aranzadi, que defendía un origen céltico o precéltico del juego de bolos. Algunos autores sitúan el origen del juego en Alemania, en el siglo III como práctica habitual en antiguos ritos teutones. Por último añadir que un autor cita la posible relación el juego de bolos con la cultura persa por medio de una serie de danzas con mazas o bolos de gran peso.

En la medida que avanza la historia, en el siglo XIV, van apareciendo los primeros documentos en los que se cita el juego de bolos; unas veces en tratados de autores moralistas, con la clara intención de discernir entre los juegos dignos de los pecaminosos; y otras veces, la mayoría, en documentos de los siglos XVI y XVII -ordenanzas municipales- que penalizaban el juego de bolos en determinadas condiciones, léase, jugar en las vías públicas, jugar a partir de determinada hora, o en días festivos señalados. La profusión de estas prohibiciones durante estos siglos nos hace entrever la popularidad que alcanzó el juego de bolos”.

En Artziniega no sabemos desde cuando se juega, pero la primera cita sobre el juego de bolos que hemos constatado es de un bando de alcaldía del año 1775 dónde se prohibía jugar antes de misa: “Que ninguno tenga tabla de juego ni juegue naipes, dados ni otros (juegos) prohividos y que  los volos, varra y demas licitos no se jueguen antes de la misa“.

Llegamos al siglo XIX y en el País Vasco tiene tal popularidad el juego de bolos que Estanislao Jaime Labayru y Goicoechea en La historia general del Señorío de Bizcaya dice que, “del juego de bolos nada decimos por ser muy conocido y general”.  En esta época es cuando mayor documentación municipal existe. Normalmente es documentación sobre arrendamientos de boleras con su taberna municipal, construcción de las mismas o permisos de Ayuntamientos para talar un número de árboles para construir los carrejos.

Popularidad del juego de bolos y apuestas

Es precisamente entonces cuando tenemos noticia de la construcción de la primera bolera cubierta en Artziniega, en concreto en la sesión ordinaria del 22 de Abril de 1855: “Convencida la municipalidad de las ventajas que ha de reportar al vecindario el poner un juego de bolos cubierto a fin de evitar el que en los días festivos vayan los vecinos a beber fuera de la jurisdicción, como también el tal establecimiento servira de recreo para el vecindario y aun de utilidad a la generalidad del vecindario en ciertas ocasiones como en el Agosto  se acuerda se haga una tejabana abierta en el punto más aproposito del campo de abajo, a cuyo fin se da comisión a el Alcalde y Regidor primero y Secretario a fin de que lo ejecuten en la forma que mejor les parezca hechando mano de los arboles del común que tengan por conveniente”.

Era tan popular el juego de bolos que no había pueblo sin una bolera. Cuenta Eugenio Arbaitzagoitia Garaio en un artículo publicado en la revista Aunia nº 6 del año 2004 que “Solamente en el área comprendida entre el municipio de Arrankudiaga, Tierra de Ayala, Orozko, Orduña, Artziniega, Llodio, etc., podrían contabilizarse hasta una centenar de bolatokis entre los existentes en pie y aquellos de los cuales se tiene memoria ocular por personas vivas”. Pues efectivamente en Artziniega hemos documentado un total de 15 más 1, algunas de las cuales no aparecen en ningún trabajo hecho hasta la fecha.

Estos juegos de bolos, también en el caso de Artziniega, en su inmensa mayoría estaban ubicados cerca de iglesias, ventas, chacolís o tabernas. En ellos los vecinos del lugar dirimían el precio de las consumiciones, generalmente en domingos o festivos, mientras los aldeanos, muy diestros en el juego, cruzaban fuertes apuestas, sobre todo en los días de mercado, llegando algunos incluso a jugarse hasta el dinero conseguido en la venta o las reses recién adquiridas.

Este caso de apuestas y los desaires y disputas que creaban fue el motivo de la supresión del juego de bolos de la Encina. En un testimonio recogido por José Iturrate a Enrique Torre en el libro El Santuario de la Virgen de la Encina (1998) decía que “el juego de bolos tenía extraordinaria importancia en las ferias, y a menudo se jugaban el producto de la venta del ganado”.

Nos contaba Filomena Campo Urquijo (84 años) que en Campjio “se jugaban el cuartillo y el pellejo de vino, en Santa Coloma una vez hasta la pareja de bueyes se debieron jugar unos”.

Nombres y modalidades

Como habréis observado, hemos usado diferentes maneras para denominarlo y hay más que irán apareciendo como boleras, pasabolo, juegabolos, juego de bolos, carrejo, cureña, bolatoki, bolajokoa… al fin y al cabo es la manera popular y documentada que hemos encontrado para denominar al juego de bolos y vamos a respetarla sin entrar en más consideración. Aun así, la forma de llamarlo nos da una pista de la modalidad o campo de juego de que se trataba.

Nos comentó Félix Mugurutza, filólogo vasco experto en toponimia, entre otras cosas, que la manera correcta de llamar a la zona de juego en el occidente vasco era Bolaleku. Nosotros en Artziniega no lo hemos ni escuchado ni leído, pero en Aiaraldea existen topónimos con esa denominación.

Del  juego de bolos en zonas limítrofes con Artziniega hemos contabilizado tres modalidades de juego distintas, en el País Vasco más de una decena.

En el estudio de investigación realizado por Joaquín Jiménez, titulado “El juego de bolos en Alava”, editado por el departamento de Cultura de la Diputación Foral de Alava en 1970 habla del “juego de nueve ayalés” que no es otro que el bola-toki que se practica en todo el País Vasco y dentro de Álava, especialmente en el Valle de Ayala.

En ETNOGRAFIA DE LAS ENCARTACIONES DE BIZKAIA JUEGOS DE BOLOS TRADICIONALES. Valle de Somorrostro y Anteiglesia de Barakaldo de Carlos Glaria García publicado en el anuario EUSKO FOLKLORE de 1988, tomo 35 nos habla del “pasabolo” que compartía con los demás municipios de las Encartaciones, algunas zonas de Cantabria, el norte de la provincia de Burgos, ciertos pueblos alaveses, y con ramificaciones en algunos grandes núcleos de Bizkaia a los que ha sido llevado por personas procedentes de las zonas primeramente citadas.

Por otro lado, en el trabajo El Valle de Mena  y sus pueblos. Tipografía Artística. Santoña, (1925) de Angel Nuño García, habla del llamado hoy  bolo tres tablones: “Hasta los años de 1880 al 90, este juego se componía de tres cureñas con tres bolos de madera cada una”.

De esas tres modalidades que se practicaban por la zona, gracias a los testimonios recogidos, descartamos esta última. Por lo menos en estas últimas décadas no se ha jugado en Artziniega. En uno de ellos, nos contaba Fernando Retes (71 años) que él tocaba con el difunto “Toñin” el músico por todos los pueblos de la zona y que en todos había un carrejo: “En Santa Coloma, Retes,…se jugaba al pasabolos, era  un tablón largo dónde se ponían tres bolos y a lanzarlos cuanto más lejos. Ya en la zona de Losa eran tres tablones. Y el del frontón de Artziniega era como ahora, se ponían 9 bolos y uno más pequeño y el carrejo con remonte”.

Bola y bolos

En las dos modalidades que creemos que se han jugado en Artziniega, la bola utilizada se llama de “agarradera” o “eskuzulo” y se construían de distintas maderas: nogal, (a ser posible de la cepa o raíz), de haya, de acerón, etc.

Las dos son de forma esférica, maciza y con un diámetro que puede oscilar en las siguientes medidas: las del pasabolo o pasabolo tablón que se llama hoy en día entre 22 cm y 25cm y un peso de 4,5 a 7kgr y  las del juego de 9 ayalés o bolatoki suelen oscilar entre 28 y 32cm y un peso de 13 a 17kgr. Existía alguna de más peso, como recordaba Ignacio Aretxederra de Gordexola en un testimonio recogido en el libro El Gordejuela de Antaño (2000): “normalmente las bolas pesaban entre 13 y 17 kg pero que en el carrejo del frontón de Artziniega había una de 20 kilogramos.  El amuriarra José Berganza recuerda en la revista Aunia, antes citada, que llegó a hacer una bola hasta de 25kgr. (Según unos u otros, se discrepa tanto en medidas como en pesos).

P3011183.JPG

Si se llamaban de “agarradera” o “eskuzulo” era porque disponían ambas de una concavidad para poder agarrarlas, llamado agarradero. La del pasabolo consistía en un agujero circular de unos 3 cm de diámetro, destinado a meter el dedo pulgar, y a una distancia de unos 4 cm llevaba una concavidad profunda en forma de media luna, de 10 a 13 cms de largo y de 5 a 6 en su parte más ancha, destinada a introducir los restantes dedos de la mano. Esta hendidura se unía interiormente con el agujero antes descrito, al objeto de facilitar el agarre de la bola. La del juego de bolos ayalés o bolatoki prácticamente igual.

En cuanto a los bolos, chirlos, chirlas… en el pasabolo  son tres bolos de madera de forma totalmente cilíndrica, con ambos extremos algo desgastados, de unos 3 cm. de diámetro en toda su longitud y 1,5 cm. en las bases. Su peso oscila alrededor de los 200 gramos.

En el bolatoki no nos atrevemos a decir las medidas porque hemos leído de todo,  lo que está clarísimo es que eran 9 bolos y uno más pequeño que se denomina bolinchín, cuatro, txikerra, chiquito…

P3011180.JPG

Como nadie nos ha sabido explicar exactamente las reglas de juego, os vamos a poner la explicación que da Carlos Glaria García sobre estas dos últimas modalidades y características del campo de juego, sin entrar en muchos tecnicismos ni consideraciones sobre si antes se jugaba de una manera u otra. Ya hay trabajos extraordinarios hechos al respecto. Y es que, como siempre decimos, queremos hacer artículos amenos y para todo el mundo. El que quiera saber más tiene en la bibliografía algunos de los libros y trabajos consultados.

Modalidad de juego y características de la zona de juego

BOLATOKI (él lo denomina Remonte o juego de bolos de la comarca de Ayala)

Las boleras, carrejos o boladeras suelen tener una longitud de entre veinte y veintiocho metros y una anchura que suele oscilar entre los tres metros y medio a los cuatro metros y veinte centímetros. El suelo de la bolera suele ser de tierra arcillosa y no es plano. A ambos lados el suelo hace un remonte o un pequeño desnivel, lo mismo que desde la losa de los bolos hasta el tronco del final. Con el paso del tiempo el desnivel de ambos lados se ha ido pronunciando y, en lugar de la arcilla originaria, se utiliza madera.

Es más, hoy en día el suelo de algunas boleras es totalmente de madera, exceptuando la losa.

La bolera tiene cuatro partes:

– La zona de lanzamiento: Suele tener como máximo cinco metros y se trata de una zona llana, en la que el jugador coge carrerilla y lanza la bola rodando.

– La zona del recorrido de la bola, que se puede desarrollar tanto por una pendiente como por la otra.

– La zona de la losa: en esta parte la bola percute con los bolos y los derriba.

– La última zona de pendiente, que discurre desde la losa hasta el tope. La bola después de chocar contra el tronco vuelve y derriba algunos bolos que quedan de pie.

 En esta modalidad se utilizan, para su derribo, nueve bolos grandes y un bolo pequeño. Como suele ser habitual, el bolo pequeño –bolinchín, cuatro, txikerra, chiquito– manda en la jugada, ya que es el que más puntúa, con cuatro puntos.

Las bolas son de las de agarradera y han de tener un diámetro entre veintiocho y treinta y dos centímetros. En lo que respecta al peso se suelen utilizar bolas de entre ocho y catorce kilos, a pesar de que a veces se juega con bolas aún mayores. En este juego el jugador ha de ser muy hábil y diestro para derribar el mayor número posible de bolos. Para ello ha de lanzar la bola con efecto y tras hacer la bola el recorrido por la zona de pendiente, además del bolo pequeño, ha de derribar los grandes.

Los bolos que derribe la bola en su retroceso también se valoran. Vamos a citar algunos de los términos relacionados a esta modalidad, como, por ejemplo: armar o plantar, que es poner los bolos en la losa; birlar, cuando un bolo derriba a otro; calva, cuando la bola pega fuera de la zona acotada; campa o finca, cuando la bola discurre junto al grupo de bolos pero no los derriba; mudar, cuando se coloca el bolo pequeño en otro lugar de la losa; mojados, cuando se derriban todos los bolos, dentro de una modalidad donde en una jugada se pueden conseguir como máximo dieciocho puntos; secos, también derribando todos los puntos pero en una jugada puntuada con trece puntos, y los txipos, los nueve agujeritos de la losa para colocar los bolos.

bolatoki

PASABOLO (Pasabolo de tablón lo denomina él)

En esta modalidad la bola se lanza con gran ímpetu sobre un tablón o cureña para que los tres bolos que se encuentran de pie lleguen lo más lejos posible por el aire. Es muy espectacular ver como vuelan los bolos, a veces hasta alcanzar distancias de cuarenta y cincuenta metros.

La bolera tiene dos zonas diferenciadas:

– Una de ellas es un corredor de seis metros, en la que el jugador realiza una intensa y corta carrera para lanzar la bola y, luego, está el tablón o cureña (de ocho metros). Los tres bolos están situados en él. El tablón es ligeramente cóncavo pues ya de esa manera es más fácil guiar la bola. Antes de lanzar la bola, se suele humedecer tanto está como los bolos y el tablón. El tablón tiene tres pequeños orificios para colocar los bolos de pie y eso se consigue con la ayuda de la arcilla.

– La segunda zona corresponde a la cancha marcada por medio de líneas.

La cancha tiene una anchura de veinte metros y una longitud de cincuenta metros. En la cancha hay siete líneas, cada una a cinco metros de la otra y las citadas líneas son las que conceden la puntuación a los bolos. La línea que está más cercana al tablón vale diez puntos y la más alejada, la séptima línea, setenta puntos. Por lo tanto, en las jugadas mejores se consiguen doscientos diez puntos. Cada jugador ha de lanzar ocho bolas y se suman las puntuaciones de todas ellas. Los bolos son los más ligeros de todas las modalidades, ya que se trata de cilindros de aproximadamente doscientos gramos.

Las bolas suelen ser de madera de manzano o de “acerón”, tienen ranura para los dedos y pesan entre cinco y siete kg. Es evidente que en esta modalidad es necesaria la fuerza para lanzar los bolos lo más lejos posible pero, además, el jugador ha de poseer una gran técnica ya que se ha de pegar a los bolos de lleno porque de no hacerlo así se desvían con gran facilidad hacia los laterales y recorren una distancia mucho más corta.

Pasabolo

JUEGOS DE BOLOS Y PASABOLOS DOCUMENTADOS

Después de intentar explicar a grandes rasgos la historia del juego de bolos y de las dos modalidades que hemos podido constatar-que se jugaban en el municipio de Artziniega y desde cuándo, ahora tocar ubicar y a qué modalidad se jugaba en cada uno de ellos.

ARTZINIEGA

Campoabajo

La primera cita que aparece la ubicación (decimos ubicación porque que se jugaba a bolos en el siglo XVIII ya hemos demostrado) de un juego de bolos en Artziniega es en la sesión ordinaria del 22 de Abril de 1855. Hablan de hacer un juego de bolos cubierto en el Campo de Abajo, para que el vecindario no se vaya a beber a otros pueblos, aparte que le vendría bien al pueblo dicha tejabana para el mes de agosto:

“Convencida la municipalidad de las ventajas que ha de reportar al vecindario el poner un juego de bolos cubierto a fin de evitar el que en los días festivos vayan los vecinos a beber fuera de la jurisdicción, como también el tal establecimiento servira de recreo para el vecindario y aun de utilidad a la generalidad del vecindario en ciertas ocasiones como en el Agosto, se acuerda se haga una tejabana abierta en el punto más aproposito del campo de abajo, a cuyo fin se da comisión a el Alcalde y Regidor primero y Secretario a fin de que lo ejecuten en la forma que mejor les parezca hechando mano de los arboles del común que tengan por conveniente”.

El 10 de Agosto de este mismo año se acuerda que se preparen los materiales para ejecutar la obra. “Se acuerda que se preparen los materiales convenientes o necesarios para proceder a ejecutar el juego de bolos en el campo titulado de abajo”.

En sesión ordinaria del  5 de Abril de 1868 ya nos habla con más exactitud dónde estaba ese juego de bolos y nos da una idea de cómo sería ese juego de bolos: “También manifestó al señor Alcalde que la tejavana o juego de bolos contiguo al hospital estaba amenazando ruina no solo por los postes principales si no tambien por la pared y cabrios estando rotos algunos de ellos y otros para romperse por ser de tablas de chopo y teniendo en cuenta lo costos de la reposición se acuerda el deshacerlo y recoger la teja y destinándola igualmente que la piedra al campo santo que se intenta hacer.

Con estos datos, creemos que la ubicación de dicho juego de bolos estaba en lo que hoy llamamos Geltoki Plaza (Campoabajo), porque allí pegado a la casa de Zubiaur estaba el antiguo hospital. Conociendo la forma del terreno anteriormente y sabiendo que el campo de abajo fue una enorme era comunal, sólo nos queda este sitio libre y llano para que pudiera ubicarse una bolera. El otro era el camino del camposanto antiguo. Como no tenemos planos y no vivíamos en esa época no se puede asegurar el lugar exacto ni a qué modalidad se jugaba, aunque deducimos que fuera en este punto exacto:

campoabajo.png
Cruz roja el antiguo hospital, cruz amarilla el cementerio y puntitos verdes el juego de bolos.

Duró sólo 13 años este juego de bolos cubierto, puesto que el  7 de junio de ese mismo año se acordó usar sus materiales para otros menesteres debido a su estado y se propone hacer otro pegado al juego de pelota: “Tambien hizo presente que el juego de bolos de junto al hospital estaba amenazando ruina a consecuencia del material de chopo que se empleo para cabrios, y la mediana construcción de sus paredes por lo que a su juicio a fin de que no se pierda la teja conviene el levantar el tejado y materiales y colocar en otra parte, y en su virtud se acuerda que se levante y se forme otro juego de bolos contiguo al juego de pelota que se ha arreglado que es donde puede hacerse con mas economía”.

Era una época donde el ayuntamiento de Artziniega estaba pasándoselas canutas económicamente hablando debido a las guerras carlistas. ¿Dónde se ubicaría ese juego de bolos pegado al de pelota? Pues de momento ni idea.

Campoarriba

El 24 de Setiembre de 1892 Eugenio Garay Rivacoba y el Ayuntamiento de Artziniega firman un convenio por el que el Ayuntamiento cede a aquél el terreno municipal titulado “Campo de Arriba” sito en su término municipal y Garay se compromete a costear la construcción en el mismo de varios edificios municipales. Entre ellos un juego de bolos.

campoarriba
Rayas naranjas dónde estaba ubicado

El juego de bolos estaba situado donde está el actual, debajo del casino y pegado al frontón, como podéis observar en el plano. Pero como decía Eugenio Arbaitzagoitia, nosotros también hemos podido constatar en la foto y así nos lo asegura la gente mayor de 80 años, que tenía menos remonte que los actuales o en este caso que el actual de Artziniega.

Debido al deterioro, a pesar de estar cubierto, se renueva toda la madera y se hace una reparación exhaustiva en el año 1958. El encargado de la reparación fue Luis Otxoa Laburu, o al menos lleva su firma, aunque el albarán sea de Carpintería y Serrería mecánica Miguel Otxoa, su padre. Aquí el presupuesto y condiciones para la reparación del juego de bolos:

Se pondrá todo el suelo desde la raya de tire hasta la piedra, arreglando el resto del suelo y el sonador de las bolas.

En lo nuevo, se meterán todas las maderas nuevas y donde vayan las juntas de las tablas serán dobles con el fin que los clavos se refinen todo lo posible de las juntasde la tabla teniendo esta 0,20 de ancho.

La tabla del suelo será de roble al igual que las traviesas y de 0,45 a 0,50mm de grueso. La tabla irá clavada con puntas y embutida la cabeza un centímetro.

De momento se hará una reparación poniendo la tirada en la parte derecha y de esta forma dar tiempo a que la nueva madera esté en buenas condiciones de seguridad.

Todos estos trabajos y material ascienden a 4880 ptas.

A esta bolera se jugaba al juegabolo ayalés, de remonte ayalés,  bolatoki o como queráis denominarlo, y estuvo en pie hasta que hicieron la cubierta del frontón en el año 1974.

IMG_20180114_150419546.jpg
Bolatoki año 1968.

En el libro Memoria del BOLO DE REMONTE (2012) de Enrique Arrazuria nos cuenta esta anécdota: “en este carrejo hubo un desafío entre Marcelo Iturribarria y Pepin Otxoa de Artziniega, iban tirando cada vez más atrás hacia la carretera como el actual, Pepin tiró tan fuerte y mala fortuna que rompió el tabique del fondo y el alguacil de Artziniega, Lázaro Villanueva les hizo pagar un nuevo tabique”.

Frontón

Esta bolera aunque estaba situada en el mismo lugar que la anterior, la consideramos una más en la historia del bolo en Artziniega, ya que se construyó sobre un solar diáfano, no se reconstruyo la anterior. Como es de reciente creación no hemos mirado en el archivo municipal la fecha exacta de su construcción. Nos dicen desde Errondo bolatoki elkartea que la construyó Velasco en el año 2002 y fue por ese motivo por el que crearon la asociación. Hubo años que jugaron bastante, y  el 5 de Junio del año 2010, organizado por dicha asociación, se disputó en esta bolera el campeonato de Euskadi de Bolatoki. El txapeldun ese día fue Angel Luengas del Bola Toki Ayala, segundo clasificado Oskar Olabarrieta de Okondo y tercero Eustakio Nuñez del Bola Toki Ayala.

IMG_20180305_105333.jpg

Hoy es el día que llevamos tiempo que no hemos visto jugar más a bolos aunque sigue en pie. El del mural que aparece en la pared del fondo es Antonio Canibe Castresana, un gran aficionado a los bolos de Sojo, recientemente fallecido. Se jugaba en la modalidad de bolatoki.

P2120569.JPG

Ureta 

Nos contó Isidoro Llantada Cabello (86 años) que vinieron a vivir de Sopuerta a Ureta (Llanteno), a la casa dónde el ministro (la casa que está a la izquierda del puente de Ureta pasando el río) y que su padre José montó un pasabolo donde hoy está la granja (la granja de Avilogan). No se acuerda del año.

Un vecino de Llanteno que pasaba por allí el día que fuimos a visitar el lugar donde estaba situado nos contó que él de crío se acuerda de ese juegabolos, y que se dejaría de jugar en los años 50. Nos comentó que eso se llama Campasota (el lugar donde estaba ubicado), y justo enfrente estaba la Venta de Ureta.

07071.png
Raya azul, el pasabolo; verde, el juegabolos; amarilla, la casa dónde vivía y roja la Venta.

Decía Isidoro que “la que montó mi padre, era un pasabolo con un tablón y tres bolos. Pegado a la carretera estaba, teníamos problemas por eso. Se jugaba al que más lejos tiraba los tres bolos. Allí en Sopuerta había mucha afición al pasabolo. Luego había un carrejo de remonte justo dónde la granja, allí se ponían 9 bolos y el pequeño se iba cambiando. Me acuerdo, que allí en casa, hizo un pasabolo pequeño para que jugáramos los críos”.

La venta de Ureta y Campasota es Artziniega, por lo tanto las dos bolera estaban en el municipio. La casa donde vivían pertenece a Llanteno, por lo tanto ese pasabolo pequeño no lo incluimos.

La Fonda

Tanto Mateo como Gotxi, ambos miembros de la asociación Artea, nos informaron de que en la Fonda, hubo un carrejo. Mateo Lafragua Alvarez (63 años), por su parte nos comentó una anécdota ocurrida a un vecino de Mendieta, ya fallecido, que le había contado su padre. Este hombre de Mendieta en una partida de bolos que allí se jugaban “bebió tanto vino que cuando subía para casa, se quedó con los gitanos en la Encina, allí siguió dándole al frasco y se quedó a dormir con ellos”. Suponemos que sería en un día de Feria, que era cuando venían los gitanos.

Teniendo esta información, preguntamos a la familia Paredes-Astarloa que era y sigue siendo la propietaria de dicha Fonda, hoy cerrada como tal. Y efectivamente, nos comentaron que “estaba en el centro de la panadería (hoy cerrada) así como en perpendicular, más allá había un gallinero grande y a la derecha un enorme nogal. El juegabolos era cubierto, estilo al de Quejana. No era pasabolo, era juegabolos como el del casino. Pasabolos, de tirarlos cuanto más lejos era en Mendieta y así, esos mojaban las bolas y el carrejo y los mandaban pero que muy lejos. Se dejaría de jugar en este juegabolos, hacia los años 50. De la fonda bajaban el vino.”

OI000044.jpg

Casa Luciano

Nos contó “Luisita” Luisa Retes Ortiz (82 años), una de nuestras mejores informantes, si no la mejor, con una memoria privilegiada, que “en el bar Casa Luciano había un carrejo abajo a la parte izquierda, dónde hoy hay una terraza con unas mesas”.

En el libro antes citado de Enrique Arrazuria así viene recogido: “Hubo un carrejo en el bar de Luciano, cubierto éste, se encontraba en la cuesta de su mismo nombre “cuesta Luciano”, desapareció sobre 1920”.

Un documento oficial del año 1995 que ha llegado a nuestras manos, confirman estos testimonios orales: “…y en la casa que fue edificada hace más de 100 años en el terreno que ocupaba el horno de cocer pan, leñero y juego de bolos denominada el Sastre. Conocida también por la cuesta de Luciano nº1 de Arceniega”.

P3021198.JPG

Unos cuantos octogenario,s nos comentaron que este carrejo era con remonte y se jugaba a juegabolos. En el libro de Enrique, habla de que desapareció sobre 1920. Nosotros con los testimonios que hemos recogido creemos que sobre 1950, incluso más tarde se dejaría de jugar. El dueño del bar o restaurante era Luciano Zalabarria, de ahí el nombre.

La Encina

En el libro de José Iturrate antes mencionado se recoge un testimonio de Enrique Torre. Enrique vivía en una casa que compró su padre en el barrio de La Encina. Cuenta que “el juega bolos tenía una extraordinaria importancia en las ferias. Con frecuencia se jugaban el producto de las ventas de ganado, y no faltaban los desaires y disputas en algunas ocasiones. Por este motivo –afirma- se suprimió el juego de bolos”

Fuimos a hablar con Mariví Cañibe Polancos (64 años) que sabíamos que vivió en esa  casa y nos dijo que “Allí, lo que está pegado a dónde vivíamos, eso alargado, era una cuadra pero mi padre (su padre era José Ramón Canive) cuando éramos crías siempre nos decía, Id al juegabolos!”. Dicha cuadra, que en origen era una bolera, nos dijo que era cerrada antiguamente. La casa dónde vivía es la primera a la derecha de la campa de La Encina.

IMG_20180104_095650767.jpg

La sesión extraordinaria del 9 de Abril de 1877 nos confirma estos testimonios orales, cuando piden a Domingo de Bengoa y su mujer  Rufa Guinea que acrediten “el echo de pagar como propietarios de una finca compuesta de heredad, casa tejabana, juego de bolos y ornera, sitaen el termino de la encina”.

Por las características que tiene y la forma de denominarlo, juegabolo, seguramente sería de remonte o bolatoki.

CAMPIJO

Filomena Campo Urquijo (84 años) y su hermano  Francisco (77 años) eran de Campijo, vivían en una casa que se quemó cerca de la iglesia. Nos cuentan que el carrejo estaba delante del pórtico de la iglesia, enfrente de su casa. Era una cureña que se ponían tres bolos y el que más lejos los lanzara ganaba y que allí jugaba mi bisabuelo Wenceslao (el bisabuelo de uno de los que suscribe). “Se jugaban el cuartillo y el pellejo de vino, en Santa Coloma una vez hasta la pareja de bueyes se debieron jugar unos”.

P2130572.JPG

GORDELIZ

Cuando ya estaba el artículo casi terminado, nos dimos cuenta que aparte de Villasús, un pueblo de la jurisdicción de Artziniega ya desaparecido, faltaba sólo Gordeliz. Así que ni cortos ni perezosos, y estando seguros que allí tuvo que haber una, por ser un pueblo de paso y tener una venta (la Venta de El Refugio). Fuimos a casa de un vecinode Gordeliz de más de 70 años (no ha querido que apareciera su nombre, por lo tanto vamos a respetar su identidad) a preguntarle a ver si conocía o había oído hablar de una bolera. Nada más preguntarle no dudó ni un segundo y dijo señalando con el dedo: “Allí estaba! en ese camino, la casa esa cuando aquello no existía. Pero yo no la he conocido, de oírle a mi padre. Seguro que Mingo si le preguntáis sabe algo, porque seguro que él habrá jugado”. No sabía si era pasabolo o juegabolos. Se acordaba de la de Santa Coloma “En el carrejo de Santa Coloma se jugaban partidas pero de campeonato!”.

P3021201.JPG

Mingo el pobre está en cama y no queríamos molestarle.

(A Campijo y Gordeliz no les metemos dentro de las de Artziniega por ser pueblos, aunque siempre han sido de la jurisdicción de la Villa)

SANTA COLOMA

Todos los vecinos de Santa Coloma de cierta edad nos han sabido ubicar las boleras del pueblo que, eran dos:

Santa Coloma

Filomena y Francisco nos contaron que había una  “dónde Alicia en el rellano aquel enfrente de su casa”.

El hijo de Filomena, por su parte, se acordaba de verle jugar a mi abuelo Vicente (uno de los que suscribe). “Hacia los años sesenta dejaría de funcionar y echaron tierra”. Se acuerda que “era un madero de unos  10 metros que ponían tres bolos. Se tiraba de un poco más atrás de dónde empezaba el madero como en un altillo. En el fondo había un pozo para parar las bolas”. Decía que “las bolas, las tenían hasta una semana en agua antes de tirar”. No sabe exactamente para que. “Cuando no jugaban en el pajar las guardaban”.

P2130581.JPG

Fuimos a visitar a Alicia Canive, y nos dijo exactamente el punto dónde estaba. No tenía ninguna duda, es que era justo delante de su casa como nos decían los testimonios anteriores.

Ibiernes

 “Chaveli”, Isabel Villanueva Orrantia (75 años), que siempre que vamos a su casa nos recibe de diez, como sabéis vive en Campijoarriba (Campijo) no en Santa Coloma, pero su casa está a tiro de piedra de esta  antigua bolera. Cuando fuimos a hablar con ella nos dijo que “el juegabolos estaba a la parte izquierda de las escuelas, señalando desde su casa, (habla de las escuelas de Santa Coloma dónde estudio ella, que aunque no se den ya clases el edificio sigue en pie). Yo no vi jugar pero recuerdo que era un tablón.”  También se acordaba de la anterior citada. “Allí enfrente de la casa de Alicia en el rellano aquel”.

P2130579.JPG

Filomena  y su hermano Francisco también recordaban esa bolera, “estaba dónde las escuelas” nos dijeron.

Que estuviera allí en un lugar no cercano a la iglesia, se nos hacía raro. Así que nos pusimos a recordar y repasamos unas citas en los libros de actas del archivo municipal, donde viene que en Santa Coloma existía un parador o posada llamado “La Esperanza”. Allí se ponía el colegio electoral en el siglo XIX y hay varias citas de cobros de sisa del vino. Creemos que ese parador o posada, como viene recogido en las actas, es la casa que está justo enfrente de las escuelas. Entonces ya nos cuadra más, ese pasabolos sería al que jugaban los que hacían un alto en el camino y pernoctaban allí.

SOXOGUTI

La bolera de Soxoguti nos contaba Maxi Yarritu Gotxi (78 años) que él no la ha conocido, pero que tiene oído a su padre que estaba pegado al cementerio a la parte de abajo, donde han puesto los buzones. Por lo tanto, sabemos por este testimonio que este pueblo contaba con bolera y cerca de la iglesia, pero no sabemos a qué modalidad se jugaba.

07109.png
Punto rojo la iglesia, azul el cementerio y raya verde el carrejo.

RETES DE TUDELA

No hay vecino en Retes que no supo decirnos dónde estaba ubicada la bolera, todos de cierta edad se acordaban perfectamente y nos comentaban que era pasabolo, un tablón con tres bolos y lanzarla cuanto más lejos.

P2130605.JPG

En unos de los testimonios recogidos (este tampoco ha querido que apareciera su nombre), nos decía que “era un carrejo con una madera y se ponían tres bolos. Alguna vez que tiraban llegaban hasta el pueblo dónde el baile. Mojaban los bolos, se supone que para que iría con más fuerza. Hasta el año 70 o así se jugaría”.

Lo de que llegaban los bolos hasta la plaza lo recuerdan todos.

Esto de mojar los bolos, nos comentó más gente como Ramón Aretxabala (72 años). Se acordaba que “solía haber un pequeño pozo para mojar los bolos, se supone para que deslizara mejor la bola y no se agrietase”.

MENDIETA

El siguiente testimonio es de un vecino de Mendieta de más de 70 años, que ha vivido allí siempre, con el que solemos hablar mucho y es muy majo, pero por lo que sea no quiere que aparezca su nombre. Nos decía que “la he conocido, pero no ha visto jugar. Era un carrejo y se debían poner tres bolos. La dirección era para la casa de Tito, para allí debían ir los bolos”. Nos llevó exactamente donde estaba ubicada, en el término que llamaba El Campo.

P2160651.JPG

SIERRA SÁLVADA-GOROBEL

Kobata

La sierra aun no siendo del municipio es un terreno comunal dónde la Junta de Ordunte tiene derecho de pasto desde hace siglos. Por este motivo y porque nuestros antiguos pastores jugarían en el poco tiempo libre que les quedaría, la hemos incorporado.

Nos contó Maxi que “en Kobata allí cerca de la “txaulas”, había una y algún resto queda, a la parte de abajo de la Corralada, detrás de la chabola nueva”.

Así lo afirma también Enrique Arrazuria en su libro: “También hubo otro en Kobata, en la zona de las txaulas, a unos 60 metros de la “Corralada” donde jugaban los pastores cuando sus quehaceres diarios se lo permitían, se dejó de jugar sobre 1940”.

Corrala.png
En el recuadro rojo debía estar.

Como vemos, en todos los pueblos las boleras vistas no de oídas, eran de pasabolo, pero no queda ni un vestigio de ellas. Así que fuimos a Artieta, un pueblo que linda con nuestro municipio dónde restauraron el pasabolo, para que os hagáis una idea de cómo eran. Un pasabolo que conserva todo lo antes mencionado, el pequeño pozo para mojar las bolas, la cureña, las tres cajas para los bolos…

Los motivos de los que se dejó de jugar no vamos a intentar explicar porque nos daría para largo. Lo cierto es que sólo conservamos una, la del frontón, en este caso un juegabolos de remonte o bolatoki, dónde hace años que no se ve jugar.

Como habéis podido apreciar, tenía tal importancia en la sociedad el juego de bolos que nos ha dejado hasta dichos populares. Os dejamos estos dos, con los que queremos concluir este humilde artículo:

Éste de Artziniega decía: “A los de Sojo a mús se les podía ganar, pero a los bolos no”.

Y éste recogido en Aramaio por Joaquín Jiménez, que viene a responder a la pregunta ¿Qué tal? Tirando o como siempre”: “Zer moduz? Aurrera bolia , atxeango amporra jo arte eta gero asi ostera”. (La bola para delante hasta que toque el tronco de atrás y luego empezar de nuevo).

#De todos los testimonios recogidos tenemos el nombre, apellidos y edad, pero por h o por b algunos no les apetecía que salieran sus nombres.

Bibliografía:

  • Juan José Zorrilla López. Bola jokoa = El juego de bolos (2005).
  • Estanislao Jaime Labayru y Goicoechea. La historia general del Señorío de Bizcaya.
  • Revista Aunia nº 6 del año 2004.
  • José Iturrate. El Santuario de la Virgen de la Encina (1998) .
  • Carlos Glaria García. ETNOGRAFIA DE LAS ENCARTACIONES DE BIZKAIA JUEGOS DE BOLOS TRADICIONALES. Valle de Somorrostro y Anteiglesia de Barakaldo. Anuario EUSKO FOLKLORE de 1988, tomo 35.
  • El Gordejuela de Antaño (2000).
  • Angel Nuño García. El Valle de Mena  y sus pueblos. Tipografía Artística. Santoña, (1925).
  • Joaquín Jiménez. “El juego de bolos en Alava”.Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Alava (1970).
  • Enrique Arrazuria. Memoria del BOLO DE REMONTE (2012).
  • Archivo municipal de Artziniega.
  • Herria.

Fotografías:

  • Archivo municipal de Artziniega.
  • Artziniega Museoa.
  • Enrique Arrazuria. Memoria del BOLO DE REMONTE (2012).
  • Floren Bombín.
  • #ArtziLeaks.

La cueva de la iglesia de Retes de Tudela

En la edición nº3 de Estudios de Arqueología Alavesa de 1968 aparece un artículo firmado por Armando Llanos, José Antonio Ruiz de Escudero y Félix Murga de título LA CUEVA DE LA IGLESIA Y SU YACIMIENTO ARQUEOLOGICO (Retes de Tudela-Álava) que empieza así:

“Como fruto de las incesantes búsquedas, por todo el valle de Ayala, de lugares con indicios de yacimientos arqueológicos, fue descubierto por J. A. Rz. de Escudero y F.Murga, este de la Cueva de la Iglesia, en el año de 1966. Avisados del hecho, nos pusimos en contacto con estos infatigables prospectores y magníficos colaboradores, que no dudaron en poner en nuestras manos -para su posterior estudio- todo el material hallado en el descombre de tierras, y que por deseo de sus descubridores ha sido depositado en el Museo Provincial de Arqueología”.

La cueva de la que hablan se encuentra en el pueblo de Retes de Tudela, a 30 metros por debajo de la iglesia parroquial de Santa María de la Magdalena,  en dirección este. A la parte izquierda del Mazo (así  llaman a ese alto rocoso) y a unos 350 metros de altitud.

Foto 1

En honor a la verdad, esta cueva no fue descubierta ni por Félix ni por José Antonio. No hay vecino ni vecina mayor en Retes que no la conozca o haya estado, incluso ningún mayor en todo el municipio de Artziniega. A José Antonio no conocemos, pero a Félix sí.

Félix Murga Beraza  (07 de Julio de 1929-12 de Octubre de 2001) era hijo de Manuel Murga Landa, labrador y de Antonina Beraza Urkijo, naturales de Zuhatza. Nació el 7 de Julio de 1929 a las dos y media de la tarde en el caserío La Torre, del barrio Zerrabe en Zuhatza (Aiara). Fueron sus abuelos paternos: Antonio Murga Otaola y Maximina Landa Urkijo, naturales de Zuhatza. Fueron sus abuelos maternos: Nicolás Beraza Olartekoetxea y Justa Urkijo Zubiaur, naturales de Zuhatza. Fue bautizado el 14 de Julio, en la Iglesia Parroquial de Santa Marina de Zuhatza por el Cura Ecónomo Cayetano Latatu.

Al acabar el seminario dio su primera misa en su pueblo natal y seguido el  9 de Agosto de 1954 D. José Maria Bueno Monreal, Obispo de Vitoria, le nombró Coadjutor de la Iglesia Parroquial de Artziniega y le encargó del servicio espiritual de la feligresía de la Iglesia Parroquial de Retes de Tudela. Seguramente, en esa estancia en Retes supo de la existencia de dicha cueva. Aparte de cura, era un gran aficionado a la arqueología y etnografía, entre otras cosas. Hizo a lo largo de su vida innumerables trabajos sobre etnografía e infinidad de hallazgos arqueológicos. Este de la cueva de la iglesia de Retes fue el segundo después del de Añes, ese mismo año. No vamos a contar todo lo que hizo en Artziniega ni hablar de su vida, porque daría  para un artículo; así que vamos a ceñirnos al tema que del que estamos tratando.

felix murga
Félix Murga Beraza

Sobre dicha cueva hemos oído de todo: que escondían armas durante la guerra, que alguno se escondió allí, que encontraron restos humanos,… y no dudamos que no sea cierto todo esto que cuenta la gente mayor del pueblo, pero lo que vamos a enseñaros es lo que encontraron en ese yacimiento estas dos personas. Como nuestro conocimiento en arqueología es escaso por no decir nulo, vamos a transcribir en su literalidad lo que en ese yacimiento encontraron y cómo era esa cueva.

 La cueva

De pequeñas dimensiones y desarrollo sencillo (figura 2) está enclavada sobre calizas Turonenses. La entrada en la actualidad es muy reducida habiéndose recubierto por los derrubios que procedentes de la parte alta de la ladera se deslizan sobre ella (foto 2). Presenta una única galería de entrada de 10 mts. de longitud en dirección SW. a cuyo final se bifurca en otra de desarrollo perpendicular a la anterior, y que en dirección SW. se encuentra colmatada, no ocurriendo lo mismo en sentido contrario, donde se hace impracticable aunque no se cierra. No presenta apenas recubrimiento litogénico estando sus paredes exentas de estalactitas y estalagmitas. Apenas se puede andar de pie por estas galerías, debido a la escasa altura de 1,20 mts. por término medio. En cuanto a su suelo se encuentra recubierto por sedimento arcilloso.

Foto 3

 

El yacimiento

Al pretender ensanchar, en la boca de entrada, el acceso hacia el interior y durante el descombro de tierras y piedras, comenzaron a aparecer algunos fragmentos de cerámica. Ampliada la cantera hasta una anchura aproximada de 1,50 mts. (figura 2. Zona rayada) se recogieron nuevos materiales, siempre consistentes en cerámicas muy fragmentadas. Una vez excavada esta parte N. de su vestíbulo y al proseguir hacia el interior, se descubrió a 15 cms. de profundidad (figura 3) una serie de piedras con disposición al parecer constructiva como de cierre de la entrada (foto 3). Los materiales (figura 3) comienzan a aparecer (estrato II) a una profundidad de 0,30 mts. debajo de una capa (estrato I) de 0,20 mts. de tierra vegetal. A los 0,70 mts. (estrato III) van desapareciendo estos materiales, continuando una capa arcillosa con piedras, completamente estéril.

 

 

 

Análisis de materiales

Estos se reducen casi exclusivamente a cerámicas, en la mayoría de los casos muy fragmentadas. De todo el lote se han podido reconstruir algunas formas (figuras 4, 5, 6). Entre todos los fragmentos solamente se encuentran dos tipos decorados. Sus pastas son de coloraciones ocres y ocres rojizas excepto algunos fragmentos que la tienen negruzca. En ellas abundan los desgrasantes finos, principalmente cuarcitas. Aparte de estos materiales cerámicos, se encontraron dos fragmentos de hueso y 1 lasca de sílex sin retoques. Los principales tipos cerámicos son:

1) Figura 4, n.° 1. Vasija con pasta de color ocre rojizo. Diámetro de la boca 230mm., altura 214 mm. Decorada con un cordón de impresiones digitales en la parte superior. Cubriendo toda la superficie desde este cordón hasta su fondo se halla recubierta con ungulaciones, dispuestas en series verticales paralelas. Existen algunos fragmentos de otro recipiente similar a este tanto en forma como en decoraciones.

2) Figura 4, n.º 2. Fragmento del borde de una vasija de 220 mm. de diámetro en su boca.

3) Figura 5, n.º 3. Fragmento perteneciente a un recipiente con un diámetro de 210 mm. Su exterior lo forma una superficie áspera, formada por rugosidades en la pasta.

4) Figura 5, n.º 4. Fragmento de vasija, con un diámetro de 210 mm. Presenta una incisión paralela al borde.

5) Figura 5, n.º 5. Fragmento de un cuenco hemiesférico con labio abierto. Diámetro 200 mm.

6) Figura 6, n.º 6. Fragmentos de una vasija de cuello estrangulado. Sus diámetros son: en la boca de 260 mm. y en su desarrollo máximo de 360 mm.

7) Figura 6, n.º 7. Fragmentos de una vasija globular de cuello cerrado. Dimensión en la boca 180 mm. de diámetro.

8) Figura 6, n.º 8. Pequeño fragmento de cerámica, basta, negra, con decoración de

puntos incisos formando una serie lineal horizontal.

9) Figura 6, n.º 9. Fondo plano de una vasija con reborde abierto.

Figura 4
Figura 4.-Desarrollos de los perfiles, pertenecientes a algunos fragmentos cerámicos hallados en este yacimiento.
Figura 5
Figura 5.-Reconstrucciones de bordes cerámicos.
Figura 6
Figura 6.-Materiales cerámicos.

Resumen

Dos son los problemas principales que se nos plantean en este yacimiento. El primero es el de tratar de comprender el papel que juega la cavidad en relación con el yacimiento, y el segundo el de su cronología.

Sobre la primera cuestión cabían dos posibilidades. Una que este depósito arqueológico se hubiese formado por corrimiento de materiales existentes en la parte superior de la ladera, cosa que creemos improbable ya que si así hubiera sido estarían localizados los materiales solamente en el punto correspondiente a la vertical de la visera rocosa de la entrada formándose una estratigrafía en cono. Sin embargo y por los datos de los autores del hallazgo, los materiales se extienden en disposición horizontal creciente decreciente como corresponde a un nivel formado por sedimentación normal de habitación.

Esta habitabilidad de la cueva, pensamos que no se realizó en su interior ya que no reúne condiciones -al menos de una forma prolongada- dada la escasa altura de techos que presentaría al nivel del estrato II, que no es más que de 1,50 mts. Por ello nos inclinamos a pensar que la vida se desarrolló únicamente en la entrada a la que es posible que se le suplementase un techado de ramaje. De todas las maneras no creemos que se habitase de una manera prolongada sino más bien de una forma esporádica, por gentes dedicadas a un pastoreo de trashumancia local, al igual que hoy se continúa con el pastoreo de verano en las sierras de los alrededores -Salvada y Angulo- descendiendo en invierno a las tierras, de clima menos crudo, del valle. En cuanto a sus materiales, encontramos paralelos, con cerámicas aparecidas en yacimientos de esta provincia.

Son principalmente el número 1 de la figura 4 y el número 6 de la figura 6. De la primera vemos un ejemplar similar encontrada en el interior de la cavidad de Solacueva de Jócano, con el mismo perfil de tipo estrangulado, aunque ésta presenta una decoración a base de dientes de lobo. También en Solacueva vemos un ejemplar parecido al de la lámina 6, n.º 6, aunque se trate de un ejemplar más reducido, tiene un perfil análogo con la misma decoración de ungulacíones dispuestas en bandas perpendiculares paralelas. De este mismo tipo de cerámica encontramos otro ejemplar recogido en la excavación de la cueva de los Husos I con las mismas características de forma y decoración.

Culturalmente parecen corresponder estas cerámicas de las cuevas de Los Husos y de Solacueva a un Bronce final aunque cronológicamente parecen convivir en un momento de la Edad del Hierro, y aun en época romana. Este será un aspecto a estudiar cuando se excave el resto del yacimiento de esta cueva de la Iglesia, ya que restos romanos existieron en sus cercanías, concretamente en los llamados pasos de Gordéliz.

Por lo tanto, lo que en este yacimiento encontraron fueron cerámicas de finales de la Edad de Bronce que posiblemente convivieran en un momento con la Edad del Hierro, hecho que afirman está por estudiar cuando se excave el resto del yacimiento. Cosa que no se ha hecho, que sepamos, desde entonces; y ya han transcurrido más de 50 años. Lo demás sería especular.

Foto 5

El que tenga curiosidad ya sabe dónde está, pero como veis en estas fotos de este mismo año de 2018, no se puede acceder al interior debido al corrimiento de tierras.

IMG-20180201-WA0006
Boca de la cueva. Año 2018.
Foto 4.jpg
Boca de la cueva. Año 1970 aproximadamente.

Bibliografía:

  • Estudios de Arqueología alavesa nº3. (1968).
  • Estudios de Arqueología alavesa nº22. (2005).
  • Aztarna nº23. (2006).
  • Herria.

Fotografías:

  • Estudios de Arqueología alavesa nº3. (1968).
  • En Aiala. Andoni Murga Santxoierto.
  • Jose Luis Gotxi Fernández. (2018).