Las epidemias de cólera en Artziniega S. XIX.

Debido al virus Covid-19, conocido vulgarmente como “Coronavirus”, que está acechando a nivel mundial y sobremanera nuestra provincia, los diferentes Gobiernos están tomando una serie de medidas para controlar la epidemia. La última ha sido el Gobierno de España decretando el Estado de Alarma.

Hasta día de hoy, aunque no ha habido ningún caso en nuestro pueblo, tenemos que estar confinados en casa, salvo en algunos supuestos. Vamos, que estamos sin poder salir a la calle, y sólo pudiéndolo hacer para compras básicas, ir a trabajar, etc.

No ha sido esta, sin embargo, la primera ni será la última epidemia que sufra Álava. En el siglo XIX hubo tres epidemias de cólera bastante potentes, que esta vez sí hicieron mella en Artziniega. Fueron en los años 1834, 1855 y 1885. Hubo otra además que en 1893 afectó a Bizkaia, de que también padecimos efectos.

En la tesis doctoral de Manuel Ferreiro Ardión El cólera en las transformaciones del siglo XIX en Álava. La epidemia de 1834, dice lo siguiente:Frente a las 1.166 víctimas -aunque sean un mínimo que barajo para la epidemia de 1834 en Álava, la mortalidad atribuida a la de 1855 vendría a duplicar esa cifra, dejando claro en términos de mortalidad bruta que ésta fue más devastadora”. Esta infección, según el autor era la llamada cólera morbo asiático. Y al igual que el virus Covid-19, parece que venía de Asia.

En aquella época se tomaron algunas decisiones erróneas, debido a las diferentes teorías que había y al desconocimiento de cómo combatir la epidemia. Pero en estas líneas de lo que vamos a hablar, sobre todo, es de lo recogido en los libros de actas del Ayuntamiento en esos años.

Epidemia del año 1834

En el archivo municipal no hemos encontrado nada. La villa estaba sumida en plena guerra carlista y las actas no hablan del tema. Según la tesis doctoral antes expuesta, debieron de morir 7 personas de cólera. El cálculo lo sacaron mediante la diferencia entre la mortalidad absoluta del periodo agosto-noviembre de 1834 y la media de la mortalidad del mismo intervalo en el decenio 1830-1839 sin 1834. Se trata de un dato que hay que coger con pinzas, por tanto.

Epidemia del año 1855

En la sesión ordinaria del 26 de noviembre de 1854 el Ayuntamiento debido “a la epidemia del cólera que aflige a otras provincias” acordó:

se circule a los pueblos del Distrito para que se cumpla la indicación hecha por la Provincia, y que respecto de esta Villa que previo acuerdo del Cabildo Eclesiastico se disponga ir en rogación al Santuario de nuestra Señora de la Encina lo mas pronto posible avisándose al efecto previamente por los Alguaciles ordenando asistan cuantas mas personas puedan a tan laudable fin”.

Por lo visto no surtió efecto, porque al año siguiente llegó la epidemia.

En este año de 1855, sí que hay cifras. Están recogidos por un tal Gerónimo Roure en su memoria sobre la epidemia de cólera de dicho año. En total en Artziniega murieron por esta causa 22 personas. Y esta vez sí tenemos constancia de que afecto a nuestra Villa y su jurisdicción.

Según José Iturrate debieron ser más; entre los meses de agosto y setiembre, que es cuando más infecciones hubo, fallecieron 48 personas, y 67 en todo el año. El seis de setiembre, por ejemplo, murieron en un solo día seis personas.

La primera fallecida por el cólera fue Juana de Ureta, de 33 años. Se decía de ella, como la mayoría de los fallecidos, que “no habiendo podido recibir el Viático por estar atacada del cólera morbo asiático, de que falleció”.

El 30 de agosto de 1855 en sesión extraordinaria, el mismo día que murió Juana, deciden enterrar los muertos por cólera fuera del cementerio y con unas medidas especiales. Así dice:

Según los partes de los facultativos de cirugía y medicina se ha declarado la epidemia reinante conocida con el nombre de colera por lo que se estaba en el caso de tomar medidas oportunas, y en su virtud se acuerda que se ponga una tejabana provisional en el campo santo para depositar los cadaveres, que en el mismo se haga una zanja contigua a la pared de abajo a los enterradores para poder con mas facilidad dar tierra a los cadaveres, y que á referidos enterradores se les abonen ocho o diez reales mas por cada cadaver, que tambien se prepare cal viva, y que a cada cadaver se le eche seis u ocho celemines de cal antes de la tierra”.

El cementerio en esa época estaba entre Campoabajo y el camino de La Lastra (dónde la casa de Angelines).

Para octubre había cesado la epidemia y llegaron los pagos. “170 reales que desde el 5 de setiembre se gastaron en alimentos y demás en el Hospital provisional de coléricos, con el alquiler y reposición del local”.

El hospital que tenía la villa, contiguo a la casa de Zubiaur, fue demolido por los liberales en 1839, en plena Guerra Carlista, para fortificar la villa. Desde entonces no tenía la villa hospital. Por ello alquilaron un local que desempeñara esa función.

Un ejemplo de varios que podemos encontrar en los archivos: “los curas beneficiarios dijeron que en el año 1839 se fortificó esta población por disposición del Excmo. Señor General en Jefe del Ejército de Operaciones del Norte, con cuyo motivo las tropas encargadas de la operación, demolieron el Hospital de esta Villa, sito en el Campo titulado de Abajo”.

Sin embargo, en ese mismo año de 1855 se empezó a reedificar en el mismo lugar que estaba el anterior. “6 reales de vellón pagados a dos peones en descubrir los cimientos del antiguo Hospital, para formar el plano del nuevo”.

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Hospital de Artziniega (1855-1914).

Epidemia del año 1885

De las tres epidemias la más virulenta fue la del año 1855 antes mencionada. Según los datos de Pedro M. Ramos la enfermedad afectó al 8,5% de la población y acabó con la vida de 3.000 personas en Álava. Según Iturrate, quién fue párroco del pueblo, un 10% en Artziniega.

Del año 1885 no tenemos datos exactos pero sí noticias. También conocemos las medidas que tomó el ayuntamiento en virtud de una comunicación del Gobernador Civil.

Sesión ordinaria del 2 de agosto de 1885:

“En vista de la comunicación del Excmo. Sr Gobernador Civil de la provincia de fecha 20 de julio ultimo, por la cual se ordena limpien las cuadras, y se blanqueen las casas tanto por la parte exterior como interior y la junta de sanidad acordó en el dia de ayer que se blanqueen las habitaciones y que a los pobres se le facilite la cal por el Ayuntamiento según lo dispuesto en la comunicación del Gobernador. Se acuerda por unanimidad el que se traigan veinte fanegas de cal para distribuir entre los pobres y que se pague su importe del capitulo once del presupuesto de gastos de improvistos del presupuesto municipal.

Tambien se acuerda por unanimidad nombrar a D. Manuel Mardones teniente alcalde para que acompañe a el profesor veterinario D. Juan Lobo al reconocimiento de los establecimientos y tiendas de todos los comestibles que existan en las mismas”.

Aunque no tenemos datos fidedignos de los muertos por el cólera de este año, y parece que fue la epidemia que menos afecto a la población, se tomó una decisión trascendente.

En sesión extraordinaria del 31 de agosto, siendo alcalde Manuel Garavilla y Urrutia, se dio cuenta de y lectura del acuerdo que había tomado la junta municipal de sanidad:

“Referente á que consideran que la feria de Nuestra Señora de la Encina que se celebra en esta villa desde el 14 de setiembre hasta el 22 ambos inclusive, hay diversos pareceres, tres de los individuos que no creen prudente y otros que debe celebrarse y que lo ponía en conocimiento del Ayuntamiento para resolver sobre este particular lo que mejor convenga en atención a las circunstancias que atravesamos por la epidemia de Colera. Despues de una amplia discusión en la que tomaron parte todos los presentes y teniendo en cuenta que el asunto es de gravedad y que se perjudican interés, tanto de la comunidad como particulares, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad el que se convoque á una junta general de todo el vecindario con objeto de oir el parecer de todos los vecinos, para en vista de lo que opinen y disponga la mayoría, resolver por la corporación lo que mejor proceda sobre la supresión ó continuación de la feria como en años anteriores, y que dicha junta tenga lugar mañana martes primero de septiembre y hora de las seis de la tarde”

Era tal la importancia que tenía la Feria de la Encina para el ayuntamiento como para los vecinos, que hicieron un referéndum. En el primer y único punto de la junta general del día siguiente se decidió:

“Habiendose reunido en numero de cuarenta y ocho vecinos y despues de ohir el parecer de todos, resultó que cuarenta y tres de los presentes dijeron que se celebrase la feria segun costumbre, tres se reservaron el dar su voto y dos manifestaron que no se celebre la feria y en vista de que casi todo el vecindario opina y pide que se celebre, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad el que se celebre la feria segun viene celebrándose de tiempo inmemorial desde el dia catorce hasta el veinte dos ambos inclusive del mes actual”.

Posteriormente, el 6 de setiembre concretamente, y a propuesta de algunos vecinos, acordaron abrir una suscripción municipal para que la gente con sus limosnas ayudase en atender las necesidades de la epidemia.

También, en ese pleno, se dio lectura de una comunicación del gobernador civil de Álava para “establecer en la debida uniformidad las inspecciones sanitarias, trasladar Alava de acuerdo con la Diputación de Vizcaya, que ha delegado en el diputado por dicha provincia D. José Luis Villabaso, sus atribuciones sobre varios Ayuntamientos y entre ellos el de esta Villa

A partir de esa fecha iba a ser la Diputación vizcaína quién hiciera las inspecciones sanitarias en Artziniega.

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Feria de la Encina.

Sigamos con la feria: el pueblo decidió por lo tanto no suspenderla, pero ¿llegó a celebrarse? Daos cuenta que en aquella época, suspender la feria, era peor que si se suspendieran las fiestas de Artziniega y mercado de antaño actuales. Eran días de fiesta, sí, pero sobre todo de negocio. Tanto el ayuntamiento como la gente del pueblo ganaba mucho dinero de ella.

El acta del 20 de setiembre nos lo aclara:

“El Ayuntamiento despues de una detenida discusion en la que tomaron parte todos los presentes y teniendo en cuenta que la feria que debia celebrarse segun costumbre inmemorial y que ha sido suspendida por el Excmo Sr. Gobernador Civil de la provincia con acuerdo de la Junta Provincial de Sanidad, en comunicación de fecha once del actual, en atencion á las circunstancias por que atraviesa la provincia con la epidemia reinante del Colera, y teniendo en cuenta los perjuicios que se originan á el municipio y los vecinos con la supresion de la feria, este Ayuntamiento esta de acuerdo en pedir autorizacion á el excmo Sr. Gobernador Civil de la provincia, para trasladarla a otra epoca tan pronto como cese la epidemia del colera, y si no se podria conseguir dicha autorizacion para celebrar la feria, entonces resolvera este Ayuntamiento la reclasmacion hecha por el rematante D. Pedro Lobo según proceda en justicia”

Como leéis, no se celebró. Esto ocasionó grandes pérdidas económicas en los vecinos del pueblo. Uno fue Pedro Lobo, quién había ganado “el remate para cobrar el recargo de los vinos y licores en el ferial donde es grande el consumo”. De ahí su reclamación.

Para que nadie fuera de pícaro, el ayuntamiento decidió lo siguiente:

“el que se pongan plantones en todas las entradas de la villa con obgeto de que no entre nadie en el ferial, ni en toda esta jurisdiccion se haga transacion de ganado por estar suprimida la feria y el que contravenga á esta disposicion se castigue con lo que el Sr. Alcalde crea prudente”.

Epidemia del año 1893

Aunque las tres primeras epidemias fueron las más sonadas en la provincia, años más tarde, el 5 de octubre de 1893 se dio un caso seguido de defunción. Esto decía el diario La Correspondencia de España después de dar la noticia de la muerte de un hombre infectado:

“En Arciniega reside el subdelegado de medicina y se habían tomado medidas previsoras por su proximidad a Bilbao, estableciendo el municipio un hospital de coléricos y un barrancón para aislar a los que estuviesen en contacto con los mismos”.

El día 14 de octubre el mismo diario informó:

“El gobernador civil de Vitoria ha regresado del pueblo de Arceniega, donde se han presentado nuevas invasiones de cólera morbo asiático.

Supónese que el contagio procede de la llegada á dicho pueblo de un minero de Somorrostro á mediados de setiembre último, pues dos de los invadidos son hermanos del minero de referencia, y este se halla hospedado en casa de los enfermos. La madre de ellos también enfermó y curó sin llamar al médico.

Hasta la fecha han ocurrido en Arceniega seis invasiones y tres defunciones.

Por el Ayuntamiento de Arceniega no se escasean recursos pecuniarios; pero las circunstancias de existir el foco de la enfermedad en un barrio aislado de casas pobres, donde se celebra el mercado de venta y compra de ganado, ha podido tal vez ser causa del progreso de la epidemia.

El Gobernador después de visitar á los coléricos y de enterarse por sí propio de lo que ocurría en la localidad, ha dictado enérgicas disposiciones, ordenando el aislamiento de las personas que asistan a los atacados y el cumplimiento más exacto de las medidas sanitarias”.

Al parecer un minero de Somorrostro se quedó a dormir donde sus hermanos en una casa de un barrio de la villa, y como a la Feria venía mucha gente, contagió a unos cuantos. Las medidas sanitarias dadas por el Gobernador se detallan en la sesión ordinaria del ayuntamiento del primero de octubre de este mismo año. El alcalde y concejales tenían claro, que la epidemia venía esta vez de Bizkaia:

“…de la enfermedad reinante en la provincia de Vizcaya y establecer en esta villa la inspección facultativa sanitaria. Después de haberse hecho cargo de cuanto se ordena y dispone en las circulares de referencia se cuerda por unanimidad lo siguiente:

1º Que se ponga un bando para que se blanqueen en el termino de cinco días todas las casas por dentro y por fuera.

2º Que se traigan cincuenta fanegas de cal y que se distribuyan entre el vecindario para el blanqueo.

3º Que se ordene a las fondas, posadas y casas particulares que den inmediatamente parte á la autoridad de todas las personas que llegan á sus casas.

4º Que se cuenta con el Hospital de esta villa para el caso que se presentase algún caso de colera y destinar una casa en el barrio de Barretaguren que se halla vacante.

5º Que todos los vecinos y viageros que vengan á esta villa de puntos infestados, estarán obligados a presentarse a la ynspección facultativa que se establece en la sala de este Ayuntamiento por termino de seis dias y el que contravenga será castigado con la multa que establece la circular del Sr. Gobernador y se dará parte a la citada autoridad para su imposición como se ordena”.

Casualidades de la vida, el prestigio oftalmólogo Baldomero Castresana Goicoechea, que posteriormente llegó a ser el jefe del Instituto Oftálmico Nacional, estaba por aquí. En aquella época ya trabajaba en Madrid, así que vendría de visita a su pueblo natal o de paso hacia Bilbao.

Su pueblo natal era Llanteno, allí nació el 7 de agosto de 1867. Su madre era Felipa Goicoechea y su padre Matías Castresana. Le bautizaron en la iglesia de Santiago Apóstol con el nombre de Francisco Baldomero Cayetano.

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Baldomero Castresana y Goicoechea.

Los más mayores ya conocieron a su hijo, que también fue oculista. Para que os situéis los más jóvenes, la casa tipo indiana de la familia Castresana es las que está en la esquina que hacen las calles Avenida Garay y cuesta de La Encina.

El señor Castresana, viendo la situación, ayudó tanto a la villa como a la gente de los pueblos de alrededor en sanarles, pero no sólo a los infectados por cólera. Por ello, y en compensación al servicio prestado desinteresadamente, el Ayuntamiento en sesión ordinaria del 5 de noviembre de 1893 acordó lo siguiente:

“En virtud de los casos sospechosos diagnosticados de colera nostras, por el Sr, Subdelegado de Medicina presentados en esta localidad y de haberse establecido una inspección Sanitaria, cuyos servicios reclamaban una asistencia facultativa doble; V. E. tiene conocimiento por oficio remitido por esta Alcaldia con fecha del 13 de octubre ultimo, que D. Baldomero Castresana y Goicoechea Doctor en Medicina y Cirugia y Medico de la Beneficencia Municipal de Madrid, que se encontraba accidentalmente en esta localidad, ofreció sus servicios á este Ayuntamiento sin obligacion alguna y gratuitamente habiendole prestado en efecto, por espacio de tres semanas, no solo en esta villa, sino en los pueblos inmediatos existiendo en el de Retes de Tudela enfermedades de varias clases. En todas partes, ha desempeñado su misión con el mayor celo y eficacia, en vista de lo cual, este Ayuntamiento en masa, como todos sus vecinos solicitan de V. E. informe el siguiente (oficio) favorablemente, é interés del del Excmo Sr. Ministro de la Gobernación una recompensa como premio á sus oportunos y excelentes servicios prestados á este vecindario en general, acordando se pase copia de este acuerdo en oficio, al Sr. Gobernador Civil de la Provincia”.

Para la sesión ordinaria del ayuntamiento del 19 de diciembre la epidemia ya estaba superada. El alcalde explicó las medidas tomadas y que se seguirían tomando y se hizo la relación de gastos que provocó la epidemia, gastos que en parte se sufragaron con la suscripción voluntaria que se puso en marcha. Y también dónde había estado lo que denominaron el foco de la epidemia de cólera nostras; concretamente, en Gordeliz y San Antonio.

“Se hizo presente por el Sr Alcalde que con motivo de la epidemia que se presentó en esta localidad y su barrio de Gordeliz y San Antonio, se tomaron medidas de rigor con objeto de combatir la epidemia del colera y evitar su propagación lo que pudo conseguirse, y que en los primeros momentos de la presentación de la epidemia, varios particulares residentes en esta villa, y algunos vecinos propusieron que debia iniciarse una suscrición voluntaria para con su producto poder coayudar a los gastos que se originaron y poner en practica cuantas medidas estaban aconsejadas por la ciencia, quemando las ropas de cuantos fueron atacados, poner personal para el servicio que sea necesario y aislar a cuantas personas tendrían que intervenir, puesta en egecución esta idea, se nombró de Comisión para hacer la suscrición á los vecinos D. Miguel Castro, D. Cayetano Garay hijo y D. Moises Hoyos, habiendo producido la cantidad de setecientas cincuenta y ocho pesetas. Pagados los gastos por todos los conceptos que se han originado, tanto de quema de ropas hechas, comestibles y peones empleados ascienden á la suma de ochocientas veinte pesetas y seseinta y dos centimos, resulta que hay que satisfacer de los fondos del Ayuntamiento para su completo pago, la cantidad de seseinta y tres pesetas y doce centimos, cuyos documentos y recibos de los gastos estan todos á disposición de los donantes, asi como la lista de suscrción”.

Como habéis leído, en Artziniega superamos en el siglo XIX cuatro epidemias de cólera que nos azotaron con especial virulencia. De momento -y crucemos los dedos- que sepamos no ha habido ninguna persona que haya contraído el coronavirus; aun así, si ocurriera, saldremos también de esta. Esperamos que con esta lectura sobre la historia de nuestro pueblo las horas confinados en casa se os hagan más amenas. ¡Salud!

Bibliografía:

  • El cólera en las transformaciones del siglo XIX en Álava. La epidemia de 1834. Manuel Ferreiro Ardións. Año 2012.
  • Memoria histórico-estadistica de la epidemia de Cólera Morbo Asiático, observada en la Provincia de Álava. D.G. Tours. Año 1856.
  • El antiguo hospital de la villa de Arceniega. José Iturrate Saénz de la Fuente. Año 1984.
  • Archivo municipal de Artziniega.
  • La Correspondencia de España diario universal de noticias. 5 y 14 de octubre del año 1893.
  • Registros Sacramentales de la Diócesis de Vitoria.

Fotografías:

La Jurisdicción de Soxoguti.

Soxoguti, según Euskaltzaindia, “es un nombre compuesto de Soxo, junta administrativa de Aiara situado en el mismo valle aguas arriba, y guti “pequeño”, con el significado de ”Soxo menor”.

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Hierro de marcar ganado que se haya en la Fragua de la familia Respaldiza.

Hoy en día y administrativamente, es un barrio del municipio de Artziniega, que cuenta con 33 vecinos/as repartidos en cinco núcleos -en una época de la historia llegó a tener hasta 81- . El propio Soxoguti que da nombre al concejo, San Román, La Cámara, Barruelo y Berrones.

Esto no siempre ha sido así. Según historiadores e investigadores de mucho prestigio y que admiramos −incluso para sus propios vecinos/as− Soxoguti pertenecía a la Tierra de Ayala hasta que se incorporó junto a Santa Coloma, Retes de Tudela y Mendieta en el año 1841 al Ayuntamiento de Artziniega. Este mantra se ha repetido en las últimas décadas una y otra vez. Pero como vamos a demostrar en este artículo basado en documentos desde el siglo XV, ambos estaban equivocados. Al menos en parte.

La primera vez que hemos visto escrito el nombre de este pueblo, que hoy en día es barrio administrativamente es barrio en vez de junta administrativa (junta que en nuestra opinión tienen derecho a crearla por razones históricas) es en la Sentencia Arbitraria del año 1495 entre la Villa de Artziniega y la Tierra de Ayala. Y allí empezamos a sospechar que no era del todo cierto lo que se contaba. Dice así:

Sentencia

“Otro si Soxoguti e en sus términos y heredades que según como hasta aqui que por ambas partes es usado e acostumbrado jurisdiccion e cotos e venales e quanto a los caminos e ambas las partes anden hasta aqui han usado y acostumbrado e si yzieren daño fuera del camino lo paguen”

Como leéis, dice que los términos y heredades de Soxoguti eran usadas por ambas partes, también en lo relativo a su jurisdicción.

En un pleito sobre el reparto de gastos de caminos reales y puentes entre todos los vecinos de todas las aldeas de la jurisdicción de la villa del año 1537 vemos que, efectivamente, hay vecinos de Soxoguti que eran de la jurisdicción de Artziniega.

“Pedimento echo por los dichos procuradores de la dicha villa e por los procuradores de los vezinos de Campijo, Villasuso de Retes e Sujuguti que son de la jurisdicion de dicha Villa (…) e Julio Martinez de Sanroman morador en Sujuguty bezinos de la dicha villa”.

Todos los apeos posteriores al año 1495 están basados y citan esa Sentencia Arbitraria del año 1495. El apeo del 18 octubre de 1764, por poner un ejemplo, lo aclara perfectamente:

“de los lugares de que se compone la M.N. y M.L. Tierra de Ayala y especialmente los Concejos de Mendieta, Santa Coloma, Retes y Sojoguti de la Comprensión de referida tierra, y de la otra la noble Villa de Arciniega su justicia Reximiento y vecinos y Lugares de Campijo, Villasus, Sojoguti y barrio de Gordelliz de su jurisdicción”

Por lo tanto, aunque Soxoguti territorialmente pertenecía a la tierra de Ayala, algunos lugares y vecinos eran de la jurisdicción de la Villa de Artziniega.

En las siguientes líneas y cronológicamente, vamos a deshacer este nudo, aportando documentos históricos de diversos archivos, tanto civiles como eclesiásticos.

Lista de pagadores del año 1573:

Juan Saenz de Norzagaray Lope de Norzagaray
Juan de Norzagaray Gonçalo de San Roman
Bartolome de Norzagaray Juan de la Camara
Pedro de la Camara Diego de Hurruela
Juan de Berrones Tomas de la Camara
Pedro Hortiz de la Camara Diego de Vulpijeras
Diego de la Camara Juan de San Roman
Domingo de Hurruela

Son todos pagadores de Soxoguti a la provincia de Álava. Algunos aparecían en la Tierra de Ayala y otros en la Villa de Artziniega. Hay lista más antigua, pero en la de Artziniega −así como en la de Ayala si− no venía si eran de Soxoguti o Gordeliz, etc.

Censo de Población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI.

Para hacer este censo o plantas de población de las provincias у partidos de la Corona de Castilla, el autor utilizó los libros de las rentas у derechos reales, desde el primero hasta el último tercio del siglo décimo sexto.

En el aparece: VECINDARIO DE LA MERINDAD DE ALLENDE EBRO Y DE LA PROVINCIA DE ALAVA EN EL AÑO DE 1557.

Arciniega: Arciniega, Campijo, Villasus, Gordeliz y Sojoguti. 126 vecinos.

Y efectivamente, en los libros de actas de la Villa desde el siglo XVI, siempre aparecen vecinos de Soxoguti. A veces en el encabezado aparece Soxoguti, otras San román y otras ambos.

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Libro de actas de la Junta de Ordunte del año Año 1623.

La Junta de Ordunte la componía la villa de Artziniega y los concejos de Retes de Tudela, Santa Coloma, Mendieta (ambos de la tierra de Ayala) y Soxoguti; para el aprovechamiento y buen gobierno de los montes.  Estaba conformada por un alcalde de Junta y un montanero de cada concejo. En el acta de la propia Junta de 1623 esto se dice:

“Los Alcaldes de junta y monttaneros que se acostumbran nombrar para el reximen y gobierno de estta juntta y conservazion, de sus monttes y que por partte de la dicha villa estan nombrados por Alcalde de juntta a Silbestre de Quintana y por monttanero a Domingo Zorrilla vezino de dicha villa y lugar de Barruelo”.

Domingo era del lugar de Barruelo, barrio de Soxoguti y vecino de la villa de Artziniega.

Testamento de María Angela de la Camara del año 1744:

“Yo Maria angela de la Camara moradora en esta villa de Arçiniega y moradora de este Varrio de Barruelo de su Jurisdiccion hija lexitima de Don Andres de la Camara y Doña Angela de la Torre difuntos vecinos que fueron de de este lugar de Soxogute…”.

Este testamento aparece en un pleito donde atestiguan varios vecinos:

“Excelentisimo muy S.M publico y único de el numero y Aiuntamiento de dicha Villa de Arçiniega en este Barrio de Barruelo de su jurisdiccion a ocho días del mes de Maio, y año de mil setecientos quarenta y quatro: Siendo testigos francisco Antonio de Ribacoba, vecino de dicha Villa, y morador en el Varrio de San Roman de su Jurisdicion en este dicho lugar de Soxogute”.

María Angela era descendiente de Lope Sáenz de La Cámara y Ana Orive Salazar, los que hicieron la actual iglesia y torre de Soxoguti.

Pliego estadístico de las hogueras y personas legas y eclesiásticas, así como de las parroquias, piezas, rentas eclesiásticas y demás de la Hermandad de Artziniega y Ayala del año 1774.

Artziniega
Hermandad de Ayala.
ayala
Hermandad de Artziniega.

Come veis en la imagen, otra vez aparece Soxoguti tanto en Artziniega como en Ayala. Y es el año dónde más vecinos/as ha tenido el pueblo, 81. En esa época tener 81 vecinos no es moco de pavo.

Año 1798. Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Alava.

Los pueblos de la jurisdicción de Arciniega con los quales forman también la hermandad de su nombre son: Campijo, Villasuso, Gordelliz, Soxoguti, San Roman, y Venta de Ureta, con diferentes caserías en los montes.

La Villa tiene dentro de sus muros 70 vecinos, Campijo 16, Villasuso 4, Gordelliz 8, Soxoguti 10, juntamente con San Roman, ascendiendo el total de á 120 vecinos, todos los quales son constituyentes, é individuos de la misma Villa, y tienen voz, y voto, é intervencion en el gobierno económico de ella. (…)

Subdivisión de las provincias en las complejas jurisdicciones del Antiguo Régimen conocido por el nombre de Nomenclátor del año 1799.

La hermandad de Arceniega se componía de la villa de su nombre y de cinco lugares Barruelo, Campijo, Gordéliz, Sojoguti y Villasús.

NOTICIAS HISTÓRICAS DE LAS TRES PROVINCIAS VASCONGADAS ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA. Parte III. Juan Antonio Llorente. Año 1807.

La hermandad de Arciniega consta de de la villa de su nombre y lugares de Barruelo, Campijo, Gordeliz, Sojoguti y Villasus, barrios suyos.

Dirección general de cartas en forma de diccionario: para escribir a todas las ciudades … de toda España para mayor facilidad del comercio, y correspondencia pública de sus naturales y estrangeros [sic]. Año 1835.

Vitoria: Soxo, Soxoguti y soxoguti de Arzeniega.

Para no hacerlo muy pestoso, estos eran unos pocos ejemplos de cómo parte de Soxoguti y sus vecinos/as desde que existe documentación escrita hace seis siglos, pertenecían a Artziniega. Este último ejemplo, de antes de la incorporación de los pueblos que hoy componen el Ayuntamiento de Artziniega, lo hemos puesto porque nos parece curioso que cuando había que mandar cartas a los carteros les especificaban a qué Soxoguti tenían que enviarlas.

Si habéis leído con atención os habréis dado cuenta que ya aparecen los y las vecinas de dos barrios que pertenecían a la jurisdicción de Artziniega. El famoso mapa topográfico hecho en acuarela del año 1747 nos aclara a qué jurisdicción pertenecía cada barrio. Este mapa que se encuentra en la Real Audiencia y Chancilleria de Valladolid, se hizo a raíz de un pleito entre la villa de Artziniega y la Tierra de Ayala, sobre posesión y aprovechamiento de términos.

1747

Como veis en este recorte, Soxoguti (nº55), el barrio que daba nombre al concejo era de la jurisdicción de la Tierra de Ayala junto a la Torre de la Cámara (nº58); los demás barrios San Román, Barruelo y el Campo (estaba entre Soxoguti y la iglesia) (nº56, 57 y 59) eran de la jurisdicción de la villa de Artziniega.

Por lo tanto, la mayoría de barrios del concejo de Soxoguti pertenecían a Artziniega, aunque el territorio fuera Tierra de Ayala. A su vez,  la mayoría de vecinos pertenecían a Ayala, concentrados mayormente en ese barrio de Soxoguti que da nombre al concejo.

Berrones, no es que no existiera, suponemos que no aparece porque en aquella época no se le consideraba barrio. En la documentación histórica viene recogido como la casa de o el solar de Berrones.

INCORPORACIÓN AL AYUNTAMIENTO DE ARTZINIEGA

En el año 1822 la parte de Soxoguti que pertenecía a la Tierra de Ayala dentro de la cuadrilla de Llanteno, -una de las que componían Ayala y a la que los pueblos de la Junta de Ordunte pertenecían-, pide la segregación de Ayala e incorporación al Ayuntamiento de Artziniega.

1 de febrero de 1822 en la Diputación de Álava.

Don Francisco Xabier de Angulo regidor y vecino del lugar de Sojoguti, comprenso en el distrito del Ayuntamiento de Llanteno en nombre y representación de sus convecinos y en virtud de acuerdo celebrado por el concejo de dicho lugar en ocho del pasado mes a N.E. con la debida atención expone:

Que desde el restablecimiento del sistema constitucional llegaron a entender y se persuadieron sus representados que tanto su lugar o barrio como los de Retes, Santa Coloma y Mendieta serían incorporados y agregados al ayuntamiento de la Villa de Arceniega a quien circundan, y con el que se hallan ligados por aproximamiento y comunidad de pastos y montes, tanto que para ello forman una misma Junta que regenta y preside el alcalde de dicha Villa: mas habiendo transcurrido tanto tiempo sin que hasta ahora se haia dado una disposición qual se esperaba por la citada reunión los vecinos del lugar de Sojoguti no pueden menos de pedir y activar el que se le verifique quanto antes su incorporación a la Villa de Arceniega, no solo por lo que va indicado común a los demás lugares de la Junta si no por otras muchas consideraciones entre las quales son.

Como veis, los pueblos que conformaban la Junta de Ordunte junto a la villa de Artziniega, pidieron voluntariamente la incorporación al Ayuntamiento de Artziniega, en la época de la Constitución Política de la Monarquía Española de 1812, más conocida como Constitución de Cádiz,​ y popularmente como “la Pepa”.

La Diputación les contesta lo siguiente:

Que el 26 de Agosto de 1820 remitió al gobierno el nuevo arreglo de los Ayuntamientos de esta Provincia, y que en el de Arciniega incluía los pueblos de Mendieta, Retes de Tudela, Santa Coloma y Sojoguti; por haber creido ser ventajosa la agregación de estos pueblos al dicho Arciniega. Mas como aun no ha recaido la resolución necesaria de las Cortes, en que no duda sea aprobada aquella agregación, se propone instar en la próxima legislatura por medio del Gobierno, a fin de que se verifique con la posible brevedad. Vitoria, 5 de febrero de 1822.

Después de ese año llegaron tiempos muy convulsos, entre otros acontecimientos, se da la primera Guerra Carlista (1833-40) y la cosa ahí se quedó.

El 29 de octubre de 1841, en Vitoria, el General Espartero, regente del reino, firma un decreto que ordena que los Ayuntamientos de las provincias vascas se organicen con arreglo a las leyes y disposiciones generales de la Monarquía española.

Este decreto es el origen, mayormente, de los 4 Ayuntamientos actuales en los que están repartidos los 36 pueblos que formaban antiguamente la Tierra de Ayala, aunque al principio se crearon mas ayuntamientos que actualmente, pero la Diputación no les dejó.

Los pueblos de Mendieta, Retes de Tudela Y Santa Coloma, se agregaron a la villa de Artziniega que tenía categoría de Ayuntamiento desde 1838.

La parte de Soxoguti que pertenecía a Artziniega no se tuvo que agregar porque ya lo era, y la que pertenecía a la Tierra de Ayala, quedó integrada en el recién creado Ayuntamiento de Menagaray; pero la Diputación les dice que “nanai de la china” y se crea el Ayuntamiento actual de Ayala en Respaldiza. En ese contexto los vecinos de Soxoguti mandan una carta de protesta al diputado general que se discute en sesión del 12 de febrero de 1842. (Los motivos de la segregación son prácticamente idénticos a los del año 1822, por ello sólo transcribimos estos de 1842.)

Los que suscriben regidor y vecinos del lugar de Sojoguti de la tierra de Ayala, en el dia comprensos en el Ayuntamiento de Menagaray a N.E. atentamente hacen presente:

Que en el momento que se cometio a V.E. por orden superior el govierno económico que tan dignamente desempeña, tuvieron intención de acudir a ella como lo hicieron los pueblos de Mendieta, Santa Coloma y Retes de junto a Tudela en una reverente esposicion a fin de que se le segregase del Ayuntamiento de Ayala, y se les incorporase al de Arciniega; de lo que desistieron a causa de un oficio del Alcalde de esta villa en el que los participaba a una comunicación de N.E. mediante la cual parecía que ya habian sido incorporados a ella, por cuya razón tomamos parte en las elecciones de esta.  (…)

Que se les separe del Ayuntamiento de Menagaray y se les agregue al de la Villa de Arciniega a donde siempre han debido corresponder por los motivos siguientes:

Primera. Del casco de Arciniega tan solamente distan como medio cuarto de legua, y de Menagaray distan sobre cinco cuartos de legua cuyo camino en invierno es demasiado incomodo por los cerros y despoblados que median.

Segunda. Una parte de la población de Sojoguti es jurisdiccion privativa de la Villa de Arciniega, y se hallan mezclados en tal disposicion sus moradores que son feligreses de una misma Parroquia, y se nombran alcaldes pedáneos de ambas jurisdicciones, que acumulativamente conocen en los asuntos concernientes a sus atribuciones, siguiendose de esto algunas veces cierta rivalidad nada útil a los vecinos.

Tercera. Este pueblo y los de Mendieta Santa Coloma Retes de junto a Tudela y Arciniega forman una junta a causa de tener mancomunidad de pastos y montes, a cuyo efecto tienen sus estatutos segun los cuales el Alcalde de Arciniega como Presidente de ella ejerce jurisdiccion exclusiva respecto de montes y pastos, lo que no deja de ser bien anomalo, perteneciendo a distinta jurisdiccion, pero es tal la posición de estos pueblos y Arciniega que no puede pasar sin esta mancomunidad.

Cuarta. Los esponentes ven una diferencia muy notable entre ellos, y los que corresponden a Arciniega a causa de que a estos en ningun tiempo se les impone mas cargas, que las meramente provinciales, y a ellos se les abruma frecuentemente con derramas, en tal manera, que en todo tiempo han importado mas estas a los de Sojoguti de Ayala, que todas las cargas que se les imponen a nuestros convecinos, que dependen de Arciniega, de lo que debe ser causa a el corto vecindario de Sojoguti, o el diverso govierno de uno y otro Ayuntamiento en cuya atencion confiando en los paternales sentimientos VE. Cuyo unico norte es mirar exclusivamente por la suerte de los pueblos que el Govierno Superior ha puesto bajo su amparo y proteccion.

Carta diputacion 1842
Firmantes de la carta a la Diputación de Álava.

Como dice las segunda y cuarta razón, Soxoguti hasta la fecha tenía dos alcaldes pedáneos; el que representaba a los de la jurisdicción de Artziniega y el que hacía lo mismo con los de Ayala, aunque eran feligreses de la misma parroquia.

Por lo tanto, el Ayuntamiento de Artziniega como lo conocemos hoy se creó en 1838. Los pueblos que componían la Junta de Ordunte se incorporaron en el año 1842 y una parte de Soxoguti, un poco más tarde.

Hasta la fecha se había dicho que en 1841 y que Soxoguti siempre había pertenecido a la Tierra de Ayala. En este artículo, hemos tratado de demostrar con varios ejemplos, (hay más, pero se hacía muy largo) que no era del todo cierto lo que leíamos una y otra vez. Lo que nos parece curioso, es que no se haya guardado en la memoria colectiva de nuestras personas mayores, porque incluso una vez incorporado Soxoguti plenamente al Ayuntamiento actual de Artziniega, hasta el año 1899 que se eligió alcalde pedáneo de barrio único, se elegían dos: uno de Soxoguti y el otro de San Román (barrio de Soxoguti que siempre ha pertenecido a Artziniega). Aquí la lista que hemos podido confeccionar recogida del libro de actas del archivo municipal.

Año Soxoguti San Román
1863 Francisco Rivacoba Arechavala.
1865 Eugenio Arecha.
1867 Francisco Rivacoba.
1869 José de Rivacoba.
1876 José Rivacoba.
1877 Manuel Rivacoba.
1883 Fracisco Rivacoba. Francisco Rivacoba.
1885 José de Rivacoba y Urruela. Franciscvo Rivacoba y Arechavala.
1887 Pantaleón Rivacoba y Rio. Gregorio Alava y Campo.
1890 Pedro Rivacoba Ulibarri. Francisco Rivacoba y Arechavala.
1891 Pedro Rivacoba Ulibarri.
1894 Emeterio Rivacoba Rivacvoba. Antonio Mendivil Gutiérrez.
1895 José Yarritu y Arechavala. Martin Rivacoba y Rio.
1897 José Yarritu y Arechavala- Martin Rivacoba y Rio.
1899 Manuel Rivacoba y Rivacoba Alcalde pedáneo común.

Esperemos que con estos datos aportados en este humilde blog, a partir de ahora, no se repitan los mantras antes citados.

Bibliografía:

  • Archivo del Territorio Histórico de Alava.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • Archivo Municipal de Aiara.
  • Archivo Histórico Provincial de Alava.
  • Archivo de la Real chancillería de Valladolid.
  • Archivo Histórico Nacional.
  • Euskaltzaindia.
  • Censo de Población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI. Tomás González. 1829.
  • Pliego estadístico de las hogueras y personas legas y eclesiásticas, así como de las parroquias, piezas, rentas eclesiásticas y demás de la Hermandad de Artziniega y Ayala de 1774.
  • Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Alava. Joaquin José de Landazuri. año 1798.
  • Geografía histórica de la Diócesis de Santander. José luis Zubieta Irun. 2009
  • NOTICIAS HISTÓRICAS DE LAS TRES PROVINCIAS VASCONGADAS ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA. Parte III. Juan Antonio Llorente. 1807.
  • Dirección general de cartas en forma de diccionario: para escribir a todas las ciudades de toda España para mayor facilidad del comercio, y correspondencia pública de sus naturales y estrangeros [sic]. Bernardo Espinalt y García; Pedro Sanz, (Madrid) 1835.
  • Compendio Foral de la Provincia de Alava. Ramón Ortíz de Zárate. 1870

La Virgen de la Encina, ¿Patrona de Álava?: datos, certezas y mitos

En el contexto de la mal llamada ya que no se trataba de un conflicto de carácter independentista, sino que es mucho más complejo Guerra de la Independencia (1808-1813), se dio un hecho histórico muy importante para nuestra villa.

La cuestión es que en el año 1808 los franceses llegan a Artziniega. Al respecto, esto dice el Libro de la Capellanía del Rosario del Archivo Parroquial: “Habiendo pasado las tropas francesas por el barrio de los Heros (cercano al Santuario de la Encina) el día de los difuntos y acampándose en sus alrededores, esta misma noche y año de 1808 echaron mano para calentarse de las puertas principales y desentablaron mucha parte de los caseríos,…”

Junto a este hay unos cuantos testimonios documentales en diferentes archivos históricos, acerca de saqueos de objetos de plata a particulares e iglesias, de operaciones militares, quema de hojas de archivos de la villa, raciones de comida y txakoli que tenían que darles nuestros vecinos y vecinas, etc. Parece ser que hacía mucho frio en esas fechas, porque sobre todo aparecen muchas puertas de edificios extraídas. Incluso el mayordomo de la iglesia de Mendieta, Ygnacio Mezcorta Saracha “fue muerto violentamente por los franceses”. En otras localidades alavesas, la situación no era diferente.

Las tropas francesas entraron a finales de 1807 y principios de 1808 en Álava, y Vitoria-Gasteiz se convirtió en la capital del poder “intruso” (Gobierno intruso, lo denominaban), con la presencia de José I en la ciudad. Fijó su residencia, por un tiempo, en el palacio del Marqués de Montehermoso. José I era, José Bonaparte, hermano mayor de Napoleón Bonaparte, a su vez Rey de la España “ocupada” entre el 6 de junio de 1808 y el 11 de diciembre de 1813.

En consecuencia, las Juntas Generales empezaron a celebrarse en diferentes lugares y no, como venía siendo costumbre, en el convento de San Francisco, puesto que estaba ocupado por los franceses.

Entre otras, se celebraron el 27 de mayo de 1812 las de Tertanga, las del 16 de setiembre en la ciudad de Orduña y en la que se da el hecho histórico que queremos contar: las de Artziniega del 25 al 29 de noviembre. Si las de Orduña y Tertanga duraron un día, las de Artziniega se prolongaron durante cinco días y se celebraron en la casa Hospicio del Santuario de la Encina.

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Entrada principal de la Casa Hospicio.

Así empieza el acta de la primera Junta: “En el salón de la Casa Hospicio del devoto santuario de Nuestra Señora de la Encina, jurisdicción de la Villa y Hermandad de Arciniega, una de las que se compone esta M.N. y M.L. Provincia de Alava, la mañana del veinticinco de noviembre de mil ochocientos doce, estando juntos y congregados en la forma acostumbrada, en su Junta General ordinaria, en virtud de convocatoria expedida por el Excmo. Señor Don Gabriel Mendizabal, general en xefe del 7º exército, los señores Diputados Y Procuradores generales de las Hermandades que componen el cuerpo Universal de ella, para tratar, conferir y determinar, con asistencia de dicho Excmo. Señor, lo conveniente a ambas Majestades, bien, utilidad y mayor conservación de dicha Provincia, especial y nombradamente los señores Don Emeterio de Ordozgoiti, Don Manuel Luzuriaga, Don Mateo Iruegas y Don José de Aldama”.

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Pinturas del siglo XVI en el techo del salón donde posiblemente se reunían. La Casa Hospicio hasta hace cuatro días, pertenecía al pueblo de Artziniega, hoy está en estado lamentable. La foto la pude sacar gracias a Polentxi, párroco del pueblo, que mientras me iluminaba con su móvil para poder sacar la foto, yo con el mío iluminaba el suelo, para no caerme a la planta de abajo.

El primer tema tratado fue el nombramiento del Teniente Diputado General, que estaba pendiente.

“…y por aclamación de todos los señores Constituyentes fue nombrado por tal el señor Don Miguel Ricardo de Alava y Esquivel, Mariscal de Campo de los Exércitos Nacionales, en atención al amor que siempre ha manifestado a su Patria,…”

Como era Mariscal de Campo en el ejército, el a la postre conocido como General Álava, no pudo ejercer dicho cargo y se nombró Diputado General al vecino de Salmantón Mateo de Iruegas y Aldama en quien “se hallan todas las cualidades que exige el Fuero Provincial para obtener este empleo, y al mismo tiempo el zelo y patriotismo que en las actuales circunstancias que se haya la Provincia, se necesitan para su restablecimiento y prosperidad”.

Al día siguiente, a las nueve de la mañana, se “publicitó, juramentó y obedeció la Constitución Política de la Monarquía”, promulgada por las Cortes Generales españolas extraordinariamente reunidas en Cádiz el 19 de Marzo de 1812. Más conocida por la Constitución de Cádiz y popularmente como “La Pepa”.

“En el mismo Salón Provincial a veinte siete de Noviembre de mil ochocientos doce , haviendose congregado los propios Señores constituientes que en las actas anteriores (…) salieron en compañía de S.E. al Devoto Santuario Parroquial de Nuestra Señora de la Encina, y enseguida se publicó y juró en ella la sabia Constitución de la Monarquía Española en los términos y circunstancias acordadas y con la más plausible aclamación, regocijo y vivas que generalmente resonaron en dho Santuario por la conservación de la Religión Católica, libertad de nuestro amado Señor y Rey Don Fernando VII, y de esta su afligida Provincia por las armas del tirano Napoleón, enmedio de que todavía se halla entre ellas, a cuyo acto tan solemne y glorioso asistieron también las Compañías de Granaderos y Cazadores del 2º Batallón de esta M.N. y M.L. Provincia, que lo coronaron con reiteradas salvas, que las dirigieron al Todopoderoso a tiempo que se estaba cantando el Te Deum, y concluido el acto se volvieron a juntar y habiendo precedido la lectura y aprobación de los decretos del día de ayer, se acordó lo siguiente”.

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Interior del Santuario de la Encina a principios del s.XX.

Por lo tanto, hicieron un receso para jurar la Constitución dentro del Santuario. Al reanudarse la Junta, nada más aprobar los decretos del día anterior, esto se acordó:

“Teniendo en consideración, que la suntuosa función de que acaba de hacerse merito se ha celebrado en el Santuario, y que el Predicador en su oratoria, ha aplicado los atributos de Patrona de esta Provincia a la Divina Señora del mismo Santuario, se acordó que desde ahora en adelante se la tenga y reconozca por compatrona del Glorioso San Prudencio”.

El nombramiento de la Virgen de la Encina como Patrona de Álava pudo ser fruto del calentón, pero lo cierto es que al día siguiente se aprobó dicha acta.

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Foto de la original Virgen de la Encina, dicen que de finales del s.XII, una vez restaurada. Conocida popularmente como “La Abuela”.

Meses más tarde, el 21 de junio de 1813, se dio la famosa batalla de Vitoria y las tropas francesas se vieron forzadas a huir de la provincia. Es cuando se restablece la situación y las Juntas Generales vuelven a celebrarse en el lugar de costumbre. Por cierto, los beligerantes fueron el Imperio francés contra el Reino de la Gran Bretaña e Irlanda, el Reino de Portugal y el Reino de España. Por eso decíamos en las primeras líneas que es mucho más complejo de lo que nos cuentan.

Las Juntas de Tertanga, Orduña y Artziniega se dieron en unas circunstancias excepcionales debido a lo contado anteriormente. En la de Artziniega, que es la que tratamos, algunos procuradores llegaron tarde y otros incluso no pudieron asistir.

En las primeras Juntas Generales celebradas nuevamente en la capital, el 12 de julio de 1813, se trató lo siguiente:

“…los señores Procuradores Generales de esta ciudad expusieron que la Provincia aclare si su intención es que las cosas y asuntos de ella se restituyan y al ser y estado que tenían en la última Junta General celebrada en esta Ciudad antes de la invasión del enemigo. Y enterados, los señores Constituyentes, acordaron que los tres Consultores, teniendo presentes las Actas celebradas en Tertanga, Orduña y Arceniega y demás que consideren del caso, propongan en su razón lo que les parezca sea más conforme al bien estar de la Provincia,…”

Una vez deliberado sobre la validez de las actas de las Juntas citadas, se leyó el informe de los señores comisionados el día 16 de julio.

“….ha examinado dhas Actas con acuerdo e intervención de los consultores, y el resultado que le ha ofrecido su examen es: que en estas Juntas solo hubo poder de algunas hermandades, Actas autorizadas por un Fiel de fechos de parte de algunos pueblos particulares, y delegaciones verbales de otros, faltando por consiguiente la legitimidad de Poderes conforme al Formulario para componer la representación general de la Provincia (…)

A pesar de estos reparos y defectos, como eran tan críticas las circunstancias de los tiempos en que se congregaron estas Juntas, como los pueblos se hallaban oprimidos y dominados por la fuerza, sin libertad para congregarse y otorgar sus Poderes en forma, y como por otra parte el contenido de estas Actas no para ni puede parar perjuicio a los fueros de la Provincia (…) opina la Comisión que se puede acordar el que corran dichas Actas baxo el concepto que aquí se manifiesta, de que no se entienda innovarse nada por la Provincia su constitución Foral (…) Y enterada la Provincia, acordó sirva de decreto”.

Así pues, a pesar de las circunstancias excepcionales en que se celebraron, entre otras, las Juntas Generales de Artziniega, en la Casa Hospicio de La Encina. Como no iban en perjuicio de los Fueros de Álava, se dieron por válidas. Entre ellas, acordaos, la de que la Virgen de la Encina desde ese día “en adelante se la tenga y reconozca por compatrona del Glorioso San Prudencio”.

Y a partir de ahí, ¿qué? Pues, que sepamos, nadie se ocupó, o no hemos encontrado documento alguno, de que se intentasen o cumplimentasen los requisitos canónicos pertinentes para que la Santa Sede la reconociese como tal.

Que igual tampoco estaba muy por la labor la villa en aquellos tiempos, porque ni diez años después de proclamar a la Virgen de la Encina patrona de Álava junto a San Prudencio, Artziniega pidió la incorporación a Bizkaia. Asunto que hasta se trató en las Cortes extraordinarias de Madrid del 21 de noviembre de 1821.

“… otra en que el ayuntamiento, vecinos y clero de la Villa de Arceniega, en la provincia de Alava, en que pedían se agregase á la de Bilbao…”

En 1826 se volvió a pedir la incorporación al Señorío de Vizcaya.

Discurre algo más de un siglo, y llegamos al 6 de mayo de 1923. Ese día, en una solemne ceremonia, abarrotada de gente (dicen que de todos los rincones de la Provincia), que tuvo lugar en la Plaza de Vitoria, fue coronada la Virgen de Estíbaliz por el Obispo de la Diócesis D. Leopoldo Eijo Garay como reina y madre de todos los alaveses.

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Pero la cosa no quedó ahí; una cosa es ser madre de todos y todas las alavesas, y otra que la Santa Sede la reconociese como Patrona de Álava.

Los y las artziniegarras no se dieron por vencidos y pidieron audiencia al mismísimo Obispo. Como viene recogido en estos dos importes:

“15 de Febrero 1940. Importe del telefonema enviado al Excmo. Y Rvdmo. señor Obispo pidiendo audiencia a una Comisión que le visitaría para exponer los derechos de la Virgen de la Encina al patronazgo sobre toda Álava”

“20 de Febrero 1940. Importe del alquiler de un automóvil que llevó a Vitoria a la Comisión que se entrevistó con el Excmo. y Revdmo. Señor Obispo para recordarle los derechos de la Virgen de la Encina al patronazgo sobre toda Álava, según acuerdo que puede verse en el acta de la sesión del día 14 del corriente, en el libro de actas”.

Parece, de lo que se desprende de esos dos importes, que o sabían o intuían que iban a nombrar a la Virgen de Estíbaliz como patrona de la provincia. De ahí, esa defensa de los derechos de la Virgen de la Encina ante el Obispo.

Y así fue, meses más tarde, concretamente el 14 de setiembre de 1941, el papa Pio XII nombró a la Virgen de Estíbaliz Patrona de Álava.

Nosotros en este artículo aparte de que no somos cristianos no nos vamos a poner a juzgar o a valorar quién tenía más méritos o el derecho a ser la Patrona de Álava; pero el resultado y los hechos son los que son: La Virgen de la Encina no fue nombrada o ratificada como Patrona de la Provincia por la Santa Sede.

Sin embargo, aquí no se acaba la historia; en compensación a que la Virgen de la Encina se quedó sin el patronazgo de la provincia, el 15 de abril del año 1944, en sesión ordinaria, la Diputación de Álava acordó lo siguiente:

“Que deseando sea promovida, cada día más y más la devoción a la Stma. Virgen, nuestra Reina y Madre en esta nuestra provincia de Alava, y máxime tratándose de Ella bajo la advocación de Santa María de la Encina, que se venera en la Villa de Arceniega, y a cuya sombra protectora tantas veces se postraron los Señores Diputados y Procuradores Generales de las Hermandades de Alava, pero principalmente en aquellos difíciles días de 1812, en que corría peligro la libertad de la Patria y la conservación de los privilegios provinciales, y consiguiendo tanto amparo y protección, que la provincia de Alava, agradecida, y por boca de sus representantes llegó a llamarla copatrona, junto con San Prudencio, como así consta por dos veces en el libro de Actas de esta Excma. Diputación.

Por lo cual y deseando que al Santuario de la Encina le sea restituida su antigua grandeza histórica y religiosa, y cumpliendo al mismo tiempo una promesa hecha por mi antecesor en esta presidencia al ser proclamada la Santísima Virgen de Estíbaliz Patrona de la Provincia, creo pagar la deuda de amor, agradecimiento y de justicia por parte de toda la provincia para con la Santísima Virgen de la Encina, al apoyar con fervor la petición del señor Arcipreste y ayuntamiento de Arceniega, pidiendo a V.E.R. eleve las preces necesarias a la Santa Sede para conseguir cuanto antes sea proclamada la Santísima Virgen de la Encina Patrona de Arceniega y su Arciprestazgo”.

Como veis, la Virgen de la Encina fue patrona de Álava sin ni siquiera ser patrona de su Arciprestazgo, ni tan siquiera de su villa. Y es que hasta que la coronaron canónicamente patrona de Artziniega y su arciprestazgo el 8 de Setiembre de 1954, la titularidad correspondía desde tiempo inmemorial a Nuestra Señora de la Asunción, y en honor a ella se celebraban las fiestas patronales el 15 de Agosto. Pero de la coronación, hablaremos en otro artículo.

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8 de Setiembre de 1954, día de la coronación canónica de la Virgen de la Encina.

Esto es todo lo que hasta ahora hemos podido documentar; todo lo demás son fabulas o producto de los deseos personales de cada cual.

Bibliografía:

  • César González Mínguez. Las Juntas Generales de Álava. Institución Foral del Gobierno de Álava s. XV – XIX. (2000).
  • M.Camino Urdiain Martínez. Sedes históricas de las Juntas Generales de Álava en Vitoria y Tierras Esparsas. (2015).
  • Eduardo Inclán Gil. Álava y sus Instituciones durante la ocupación Napoleónica y la Guerra de la Independencia. (2011).
  • José Iturrate Sáenz de la Fuente. El Santuario de la Virgen de la Encina. Arceniega (Álava). (1980).
  • Micaela Josefa Portilla Vitoria. Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria. Tomo V. (1967-1982).
  • Diario de las actas y discusiones de las Córtes extraordinarias del año 1821. Tomo V.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • Archivo Histórico de las Juntas Generales de Álava.
  • http://www.gecoas.com/religion/Trabajos/patronas/araba.htm.

Fotografías:

Tente Nublo y otros ritos

Una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia próxima de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Este contraste asociado a los efectos físicos implicados desemboca en una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, truenos, rayos y ocasionalmente granizos entre otros fenómenos meteorológicos.

Aunque científicamente se define como tormenta a aquella nube capaz de producir un trueno audible, se denominan tormentas en general a los fenómenos atmosféricos violentos que, en la superficie de la tierra están asociados a lluvia, hielo, granizo, electricidad, nieve o vientos fuertes que pueden transportar partículas en suspensión como la tormenta de arena o incluso pequeños objetos o seres vivos.

Las tormentas eran muy temidas por la población, sobre todo por la gente labradora.

Una de esas tormentas, que produjo efectos en el campo y pudo tener un desenlace fatídico, ocurrió el 9 de Junio de 1915:

 “El día 9 descargó una fuerte tormenta sobre esta villa; la lluvia fue torrencial, cayendo también bastante granizo que produjo sus efectos en los campos, llevando la alarma al ánimo de la sufrida clase agricultora.

En el término de Santa Olalla, entre Llanteno y Arceniega, cayó una chispa eléctrica muy cerca del vehículo que conducía la correspondencia; la caballería quedó algún tiempo tendida en tierra, lográndose después reanimarla, sin que afortunadamente ocurrieran otros daños. En el pequeño carruaje iban el conductor y un sacerdote, resultando ambos ilesos sin otro percance que el susto consiguiente”.

Tenemos recogidos otros sucesos como cuando hace dos años entró un rayo por la torre de Mendieta, saliendo por la chimenea, que pudo acabar en tragedia. También rayos que han partido arboles por la mitad, rayos que han dado muerte a ganado; incluso una persona fallecida a causa de un rayo, que hemos preferido omitir.

Para ahuyentar las tormentas o protegerse de ellas en Artziniega y los pueblos que componen el municipio, al igual que en el resto del planeta, tenían varios rituales o costumbres que han perdurado en el tiempo.  Esto lo hacían para repeler los rayos y para que la piedra (granizo) no les estropease la cosecha que tanto sudor les costaba sembrar o un rayo no les matase el ganado, pues era el sustento de todo el año. También para proteger el caserío de un posible incendio.

 

LAUREL

Una de ellas es la que nos cuenta la gente mayor de los caseríos: ponían en la entrada o en la ventana un ramo de laurel seco bendecido el Domingo de Ramos. A su vez, cuando había tormenta cogían un ramo que tenían bendecido y lo quemaban en el fuego bajo, chapa o en cualquier fuego.

Como con otras costumbres, la iglesia digamos se apoderó de ellas o las amoldó a sus creencias.

Así, ya en la antigua roma contaba Plinio que Tiberio, antiguo emperador romano, se coronaba de laurel cuando había tormenta: “Y porque de todos los árboles que se plantan y se ponen con la mano del hombre sólo este no es golpeado por el rayo que cae en las casas. (…) Se dice que el príncipe Tiberio, cuando tronaba el cielo, se solía coronar de él (laurel) contra el miedo de los rayos”.

Hay más casos como este, tanto en la antigua roma, como en la mitología griega y otras.

La siguiente foto está sacada en el horno de leña de la casa de Isabel Villanueva Orrantia (75 años) “Chabeli” en Campijo. Ella todavía es el día que sigue quemando laurel bendecido y también romero, cuando hay tormenta.

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Otra costumbre que tenían era poner un hacha con el filo hacía arriba fuera del caserío para protegerse de los temidos rayos, hay quienes en la huerta y otros en el leñero.  El filo del hacha hacía de pararrayos para proteger el caserío y el ganado.

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Esta costumbre está extendida por  todo el mundo, así ya en la época neolítica existían unas piedras llamadas “Piedra de rayo” (en euskera “tximistarri”) que las relacionan con hachas neolíticas. En cada lugar del mundo tienen diferentes denominaciones, pero todas relacionadas con el rayo o trueno.

DALLO

Aprovechando que el dallo es de metal, por lo tanto atrae a los rayos, hay quien lo ponía metiendo el mango en el orificio de la hacina (alguna gente le llama meta, los menos), así la cuchilla del dallo quedaba hacía arriba.

Estas tradiciones, es curioso sólo las hemos recogido en testimonios de gente de los caseríos, y sólo una sigue haciéndolo, los demás es de oír a su padre o madre. Estamos hablando de testimonios de gente de setenta años para arriba.

VELAS

De estos dos casos anteriores no hemos recogido testimonio alguno de que se hicieran en el casco histórico (hablamos, entre otras, con dos personas de más de 90 años), que no quiere decir que no se hiciera. La gente que vivía en el casco nos cuenta que se bendecían unas velas el día de Candelas, 2 de Febrero, que luego encendían cuando había tormenta para espantarla.

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En un artículo recogido en Euskal-Folklore y titulado Costrumbres, del año 1921, dice que en Berriz (Bizkaia) se hacía lo mismo que aquí: “Cuando se teme, a causa de la tormenta, que va a caer mucho granizo o piedra, se pone en la ventana la vela bendecida el día de la Candelaria”.

CRUZ

Los padres del inquilino de la torre de Mendieta ponían en la puerta de la torre una cruz de hierro en época de tormentas para protegerla. Es una pena no haberla encontrado. Un testimonio recogido en Artumiana nos contaba que su padre ponía un ramo de laurel en forma de cruz en la huerta del caserío. Hay quienes en la cruz del cabecero de la cama, ponían laurel bendecido en época de tormentas para protegerse de ellas.

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La cruz, hasta que no aparezca, no sabemos cómo será, pero en algunos lugares se usa o usaba como protectora de tormentas la Cruz de Caravaca. Hemos leído que estas cruces también son conocidas como “Cruces de Tormenta” y que vienen utilizándose desde el siglo XV.

SANTA BARBARA

Hay un dicho entre la gente de mayor edad que dice: “Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena”.

La leyenda dice que Bárbara, “era la única hija de un sátrapa llamado Dióscuro. Había quedado huérfana de madre a los siete años y, muy joven, se había convertido al cristianismo. Al regreso de un viaje de inspección por la provincia romana efectuado por su padre, éste propuso a la joven un matrimonio de conveniencia, que ella rechazó. Dióscuro descubrió la conversión de Bárbara al cristianismo y la denunció al pretor romano, el cual se vio obligado a condenarla a la pena capital. El sátrapa, que ya había mandado construir una torre para mantener a Bárbara alejada del mundo y forzarla a la apostasía, la sometió a toda clase de castigos y vejaciones y, finalmente, solicitó permiso para ejecutar personalmente la sentencia de muerte. Después, la degolló con su propia espada. Al momento de cometer el parricidio, Dióscuro fue fulminado por un rayo. A este hecho, según parece, se le ha venido atribuyendo el origen de la frase “acordarse de Santa Bárbara cuando truena “ y de que la Iglesia la nominara Santa Protectora de las personas y de sus bienes frente a las tormentas”.

A esta santa se invocaba para librarse de las tormentas. En Artziniega así decían para ahuyentarla:

Santa Bárbara bendita que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita en el signo de la cruz. Padre nuestro, Amén Jesús!

Nos contaba una persona que su padre estaba preocupado porque llevaba mucho tiempo sin llover y se le iba a fastidiar la cosecha de ese año. En esto que un día entraron nubes negras y parecía que ese día sí que iba a llover. A esto su madre empieza “Santa Bárbara bendita, Santa bárbara bendita”.  Y le dice el marido a su mujer: “¡Pero qué haces! Si lo que tiene que hacer es llover”.

El pobre hombre este igual no sabía este refrán recogido en Campijo: Si quieres coger buen boronal, los truenos de San Marcos no los dejes pasar!

TENTE NUBLO

En nuestra villa había diferentes maneras de tañer las campanas: dependiendo de si era para reunir el concejo, si el fallecido era hombre o mujer, si era de clase pudiente, el repiquete de la misa solemne, el ángelus del mediodía, para avisar de un incendio, etc. Algunas de ellas han conocido personas de no tan avanzada edad y sabían diferenciarlas perfectamente.

Una de ellas se conocía como Tente Nublo o A tente Nublo, y de esta, es precisamente de la última tradición para espantar las tormentas  que vamos a tratar.

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Sobre todo en época estival hay pagos a personas por tocar las campanas de la iglesia para ahuyentar las tormentas en las actas municipales desde el siglo XVII  (En ese mismo siglo, hay pagos por tocar a muerto, en Santa Águeda,…). Hace 400 años.

He aquí un ejemplo del año 1622: “las da por descargo dos rreales q gasto en dos noches q avia tormenta con las personas q tanan las campanas“. Tanan es tañan, del verbo tañer: tocar un instrumento musical de percusión o de cuerda, en especial una campana.

El toque a Tente Nublo se hacía en todo el Arciprestazgo de Tudela, el que la parroquia de la Asunción era su cabeza, pero poco más sabemos. De los testimonios recogidos nadie lo había escuchado nunca, ni siquiera que tocasen las campanas en días de tormenta.

En Añes, pueblo ayalés muy cercano al nuestro, sabemos qué se hacía por un testimonio recogido en la revista Euskal-Folklore antes citada. Lo transcribimos tal cual a continuación:

En este pueblo, no hace todavía muchos años, desde la fiesta de la Cruz de mayo a la de septiembre, corría de casa en casa una crucecita, y el que la tenía en su poder ,el día de tormenta tocaba a Tente nube. Este toque de las campanas se acomodaba al compás de los siguientes versos que cantaban los niños:

Tente nube, tente tú,

que Dios puede más que tú,

si eres agua, ven acá,

si eres piedra, vete allá,

siete leguas de Miranda,

y otras tantas más allá.

 

En otros pueblos de Álava, como por ejemplo en los de la Llanada, se tocaba después del toque de mediodía, desde la cruz de Mayo hasta la cruz de Setiembre.

La forma particular de ese toque, era un ritmo acompasado por un  conjuro que decían así en Salvatierra-Agurain: “Tente nube, tente en ti, no caigas sobre mí. Si eres agua ven acá, si eres piedra vete allá. Guarda el pan, guarda el vino, guarda el campo que está florido”.

En este vídeo de Villoruebo (Burgos) se puede escuchar ese repique de campanas.

 

Gracias a un testimonio recogido en el libro La Sociedad Reprimida, a Sajo,  mote por el que se le conocía a un antiguo campanero del pueblo, sabemos algún detalle más. Por lo que cuenta, y por los pagos a personas a lo largo de los siglos, parece ser que aquí se tocaba cuando había tormenta, da igual si era de noche. No sabemos si como en la Llanada Alavesa se tocaba a mediodía o había conjuros.

Este tal Sajo era Eutiquio Tomás Llano Nales Aguirre Ureta, bautizado en la parroquia de la Asunción el  25 de Mayo de 1891, también conocido por Tomás el campanero. Nos cuentan que era un personaje de aúpa. Tocaba aparte de las campanas, el bombo en la Banda Municipal. Vivía en Goienkale, en la casa número 22, hoy 17, y era muy conocido por los flatos que se tiraba. Solía hacer apuestas de que se tiraba hasta 14 pedos seguidos. Toda la gente mayor nos contaba anécdotas de sus “truenos”.

El tal Sajo este, debía ser un artista tocando las campanas, y como era el campanero se encargaba de tocarlas cuando había que espantar la tormenta.

Como hemos dicho, de los testimonios que hemos recogido, nadie ha escuchado el “TenteNublo”. Sajo explica el por qué en el citado libro.

“Una noche de Tormenta empezó a zumbar sobre el pueblo a las dos de la madrugada, y como era mi obligación, en vez de seguir echándole el casquete a la parienta, me levanté, me vestí, me puse un capirucho para no mojarme, fui a la iglesia y subí los tropecientos escalones que tiene el campanario. Cuando por fin llegué hasta allí arriba, puede empezar a tocar aquella especie de arrebato, con el cual se creía entonces, que las nubes, los truenos y los relámpagos se asustarían y se irían a descargar su furia, su lluvia torrencial y sus granizos a otro pueblo. Pero como en aquella ocasión, todas las campanas de todos los pueblos estaban sonando bajo los golpes de aquellos campanazos locos, que les sacudían, todos los campaneros de la comarca, ninguno de ellos consiguió ningún efecto beneficioso, para sus respectivos pueblos; porque la tormenta al verse rechazada en todas partes, se cabreó de tal forma, que decidió descargar su cólera sobre las torres de todas las iglesias del arciprestazgo. Y el caso fue, que al empezar a tocar nuestros hombres, la tronada en vez de alejarse se arremolinó sobre ellas, y empezaron a caer sobre los campanarios de todos los pueblos y demás territorios de los ayuntamientos, toda el agua y todos los truenos, rayos y relámpagos del mundo”.

Pasó tanto miedo  y le entró tal pánico a Tomás, que marchó a casa corriendo y empapado hasta los huesos. Cuando llegó a casa (escasos 30 metros del campanario) paró la tormenta y dejó de tirar agua como un tubo.

Contaba Tomás que comprobaron que cuando dejaron de tocar se paró la tormenta en todos los pueblos del arciprestazgo; así que un día se juntaron todos los campaneros en el bar de Juan y mientras estaban dándole al porrón decidieron que “todos los campaneros del mundo nos hemos puesto de acuerdo, para celebrar la primera huelga de campaneros del mundo, sin pedirles permiso ni a Dios ni al cura, y esta huelga se prolongará hasta que se elimine para siempre el toque de “Tentenublo”, por ser inútil total.”

Así contaba qué pasó después: “Tan pronto los curas comprendieron que íbamos en serio, porque dejamos de tocar el ángelus al mediodía, a misa por la mañana y al rosario por la tarde, y veían que los feligreses no llenaban las iglesias porque decían que no se enteraban de las horas, y por lo tanto las limosnas descendían precipitadamente, el párroco fue a llamarme a casa y me dijo que vale, que lo de Tente Nublo, de momento quedaba apartado, pero que volviera a tocar las campanas, porque si no se iban a descarriar las ovejas de su rebaño, y si se iban al infierno, la culpa la tendrían los campaneros, y entre ellos yo.”

Cuenta que no pasó nada “porque entonces gobernaba la república, que si no todavía estábamos todos en la cárcel!”.

Al de un tiempo cuando volvió a tocar las campanas dice que “me llamó el cura a la sacristía para tratar cosas de mi oficio. Pero cuando le volví a repetir que ni por todo el oro del mundo volvía a subir al campanario a tocar a Tente Nublo, y que lo mismo pensaban todos los campaneros del arciprestazgo, el tío puso el grito en el cielo y me amenazó con quitarme el sueldo. Pero como para mí eso es sagrado, porque es el único dinero que gano en invierno, le dije que si tenía cojones para hacerlo, yo también los tendría para sacudirle una sarta hostias que no le iba a conocer ni San Pedro. El al oírlo, me miró todo sonriente pensando que aquello era broma “.

El cura le contestó que eso le pasaba porque no tenía fe. Le replicó Tomás: “¡Joder con la fe! Si de tener fe se trata ¿por qué en vez de mandarme a mi subir al campanario para hacer el tonto, sabiendo que no tengo la fe necesaria para espantar la tormenta, no sube usted que la tiene? O mejor aún, ¿por qué no nos haces una demostración el próximo día que vuelva la tornada y sin subir a la torre, la espanta desde la iglesia a la vista de todo el mundo?. ¿No cree que eso sería un milagro que le haría rico con las limosnas que le darían y le pondría a usted en los altares?”

El cura le contestó que no era mala idea, “pero de momento lo vamos a dejar así. Y si no quieres subir a tocar, no subas; pero no le digas a nadie, lo que acabamos de hablar aquí”.

He aquí el motivo por el cual se dejó de tocar a Tente Nublo y el por qué, de que la gente mayor no haya oído nunca. Se dejó de tocar entre el año 1931 y 1936, posiblemente entre 1931-33 cuando gobernaba Manuel Azaña (de izquierdas), porque después vino el llamado “bienio negro” y dudamos que los que gobernaron entonces hubieran aceptado eso. O en todo caso en 1936 cuando volvió a ganar la izquierda, en este caso el Frente Popular.

Hoy en día nos cabreamos cuando a causa de una tormenta nos quedamos sin cobertura de móvil o sin señal de televisión, pero antiguamente, u hoy los baserritarras”, se podían quedar  sin la cosecha de ese año o la vaca que les daba leche, que era el sustento de toda la familia. Unas tradiciones más que se han perdido, creemos que para siempre.

 

BONUS TRACK

Aparte de los dichos o refranes mencionados, tenemos recogidos otros tres, que tienen que ver con la meteorología y son propios de este municipio que queremos añadir a este artículo.

Cuando por el Escalón o la Colisa (Kolitza) se ponía negro decían en Santa Coloma: “Ponte los cueros por encima”

Ese dicho vendría porque cuando llovía usaban pellejos de carnero, que eran más grandes que la de las ovejas, para cubrir la yunta de los bueyes.

“Cuando las grullas van a la Peña, coge el carro y vete a por leña.”– “Cuando van para el mar coge las redes y vete a pescar”.

“Cuando las grullas van para Castilla coge el hacha y haz astillas”.– “Cuando las grullas van para la mar, coge el arado y vete a arar”.

Una de las tres rutas migratorias por Europa que hacen las grullas desde el norte hacia el sur para pasar el invierno es la que desde Escandinavia les lleva al sur de la península ibérica y norte de África. Precisamente esta ruta es la que pasa por aquí y de ahí vienen estos refranes. Que viene a decir que cuando las grullas van hacia la peña (Sur), viene el frío. O el caso contrario.

 

P.D: Este es un artículo sobre documentos o testimonios recogidos en el pueblo. No trata de ser un exhaustivo trabajo de cómo hacían nuestros antepasados para ahuyentar las tormentas en Euskal Herria. Lo que constata es que aquí también había esa tradición. Si hubiéramos recogido testimonios hace 30 años, seguramente tendríamos más detalles, pero es lo que hay.

Bibliografía:

Fotografías:

  • Artziniega Museoa.

Motivo por el cual se celebraba San Roque.

El 8 de setiembre de 1954, se coronó la Virgen de la Encina como patrona de Artziniega y su arciprestazgo. Hasta entonces, era Nuestra Señora de la Asunción. Por lo cual, las fiestas patronales se celebraban el  15 de Agosto. Incluso, habiendo cambiado de titularidad, la gente del pueblo todavía las consideraban como las del pueblo.

Nos contaban los más mayores, que con la llegada de los automóviles, la gente se iba a las fiestas de Amurrio, y de una manera natural fueron perdiendo fuelle. Es cuando ya tomaron más importancia las fiestas en honor a Nuestra Señora de la Encina, en torno al 8 de Setiembre, y éstas dejaron de celebrarse.

Repasando documentación del archivo municipal, nos llamaba poderosamente la atención, que aparte de la Asunción, también se celebraba San Roque el 16 de Agosto. Y que sepamos, ese santo en Artziniega, no es que tuviera gran devoción.

El por qué, lo encontramos en un acta de una reunión del Ayuntamiento en concejo abierto, con asistencia de numerosos vecinos del 19 de Agosto de 1826,  donde a propuesta de Luis de Urquijo, Síndico Procurador y regidor decano, se trató como tema único y extraordinario, esto que podéis leer a continuación:

“En la Sala Consistorial de la noble villa de Arceniega a diecinueve días del mes de Agosto y por su noche, constituidos en congregación los señores de justicia y regimiento de dha villa, especial y nominadamente el señor D. Manuel Entramborrios Alcalde y juez ordinario de ella (…) se hizo presente por el señor Sindico, que el objeto para la reunión era el de dar a entender un proyecto suyo, atendiendo a que se siguen disputas, discordias y quimeras el día de San Roque de cada año, como se ha verificado el presente y otro, entre los vecinos y moradores de esta villa y los del pueblo de Arza, Valle de Mena, por concurrir dichos vecinos, ya por  devoción ya por promesa, a dicho pueblo de Arza por ser día en que se hace romería en dicho pueblo; ya que en el santuario de nuestra de la Encina se halla la efigie de San Roque, era su parecer que se estableciese para lo sucesivo hacer y celebrar fiesta en el mismo día y sitio del santuario, con misa mayor a la hora asignada en la parroquia, tamboril y novillos; y, enterados de la proposición los vecinos que se hallaban presentes, y ellos por los ausentes, viudas y venideros, decretaron que se ponga en ejecución y lleve a debido efecto cuanto propuso el referido señor síndico, y que desde el presente año en adelante se guarde y ejecute lo arriba indicado el mismo día de san Roque, 16 de Agosto de cada año; y, para ello se saquen materiales, ya de montes de la villa, ya de los de la N. Junta de Ordunte, para hacer el cierre de la era del referido Santuario para correr novillos; y, que siendo posible este año, se cierre el sitio para la Natividad de Nuestra Señora, 8 del próximo septiembre, o día de San Mateo, y se corran dos o tres novillos en uno de los dos días; cuyo remate del cierre y barreras, para el sitio que se ocupe en la corrida, se verificará el 24 del presente mes y a las once horas de la mañana; con lo que se disolvió el Ayuntamiento firmando esta acta dhos señores de justicia, los que supieron y otros muchos (…) por los que no supieron.”

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Imagen de San Roque en uno de los retablos laterales del Santuario.

En esas fiestas patronales del siglo XIX, aparte de corridas de toros y tamboriles, también, tiraban cohetes, había fuegos artificiales, ponían cucaña, tocaba la charanga (banda de música) municipal,… y en la Plaza del Mercado (Goiko Plaza) se ponían “faroles a la veneciana” para el baile. Aunque el día de San Roque, los festejos y misa, estaban más orientados hacia el Santuario.

En la época que se tomó esta decisión, Retes de Tudela no pertenecía a Artziniega, como hoy en día. Aprovechamos la ocasión para enseñaos, el deplorable estado en que se encuentra la ermita de San Roque de Retes.

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Junto a esta de Retes, en el barrio de Palacio (Santa Coloma), existía una ermita dedicada a San Roque, hoy desaparecida; pero que estaba en pie en el año 1895. Se encontraba un poco más arriba de la última casa.

 

Bibliografía:

-Archivo municipal de Artziniega.

Refugios antiaéreos de la Guerra Civil

Como todas sabéis, en la Guerra Civil, los nacionales junto a la Legión Cóndor de la Alemania nazi y la Aviación Legionaria de la Italia fascista, bombardearon en repetidas ocasiones territorio vasco, causando verdaderas masacres como las archiconocidas de Durango y Gernika. Pero estos no fueron los primeros bombardeos contra población civil. El que dicen que fue el primer bombardeo contra población civil en suelo vasco fue el de Otxandio. Aunque es poco conocido, se produjo sólo 4 días después del alzamiento militar, el 22 de Julio de 1936, en plenas fiestas patronales de la localidad vizcaína. En este caso fueron los nacionales con dos Breguet Br.19 con insignias republicanas procedentes del aeródromo de Recajo, situado a unos diez kilómetros al este de Logroño, dejando 57 muertos y numerosos heridos, de ellos la mayoría  niños.

No fue este el primer bombardeo en el estado, ya que anteriormente habían bombardeado Madrid, Málaga,…

Vistos los antecedentes, el Gobierno vasco encargó a un especialista la organización del servicio de protección contra bombardeos. Como leemos en este documento  fechado en París el 10 de Junio de 1938, donde el consejero de sanidad del Gobierno de Euzkadi , Eliodoro de la Torre y Larrinaga, certificó que:

 “Don J. Ramón Ramírez de Olano y Bañares, Doctor en Ciencias Químicas, fue encargado por este Departamento de Sanidad, de la organización del servicio de protección contra bombardeos aéreos de la población civil de Bizkaia, habilitación de refugios contra gases, organización de Defensa pasiva, y de la fabricación de máscaras contra gases asfixiantes para la misma, cometido que desempeño a toda satisfacción durante los años 1.936-1.937”.

Aunque hable de Bizkaia, en un listado de obras de construcción y mejora de trincheras, refugios contra aviación, carreteras y puentes a realizar en el territorio gobernado por el Gobierno de Euzkadi del Departamento de Defensa, del año 1936. Aparecen aparte de localidades vizcaínas, también de Aiaraldea.

Dentro de la construcción de refugios aéreos la única localidad alavesa que cita es Artziniega, como veremos a continuación:

Listado refugios

Este documento no tiene fecha exacta, pero viendo que no aparecen localidades como por ejemplo Gernika creemos que sería de mediados o finales de dicho año.

En un artículo anterior os hablamos de que nuestro municipio sufrió bombardeos, tanto en montes como en la propia Villa. Un testimonio que tenemos que incorporar nos habla de exactamente tres.

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Marca de una bomba tapada como cemento, en la casa indiana del difunto Baldomero Castresana Goikoetxea, oftalmólogo de gran prestigio.

Y allí os contabamos que en la Guerra Civil las Canónigas Regulares Lateranenses de San Agustín –Las Monjas Agustinas– prepararon un refugio en caso de bombardeo en el Monasterio de Ntra. Sra. de los Remedios, es decir, en el convento de las agustinas.

No sabemos si tenían un refugio para la población, si daban refugio a los gudaris, o ambas dos. Gudaris por cierto, de los que hablan muy bien las monjas agustinas, algo recíproco, como demuestran estos dos testimonios:

-“… No hay que olvidar que la guerra produce inevitablemente rozamientos y molestias, pero rindo tributo a la justicia haciendo constar que elementos de prestancia en la localidad, cuales son la Comunidad de Religiosas Agustinas que existe en ella (…) han hecho llegar a mí la justa sensación de que el proceder de la oficialidad, clases y milicianos del 4º Batallón de U.G.T., ha sido irreprochable y todas las personas y entidades dichas, hablando de esta unidad con marcadísimo acento de sumo elogio. (…) El Comandante Jefe del Sector, Arceniega, 24 de Marzo de 1937.”

-“… Arceniega, a media tarde, sospechando que el enemigo no tardaría en alcanzar Gordejuela quise bajar a este pueblo a despedirme de unas amables monjas que tenían su residencia en el mismo (…) Ya anochecía; así es que cambiamos breves frases, y nos despedimos. (…) El enemigo que rodeaba ya aquellos parajes, a no muchos metros de distancia, creyó oír ruidos anormales, y disparó en nuestra dirección algunas ráfagas de ametralladoras, un poco al azar. Nada nos ocurrió (…)”. Agapito Urarte Susaeta, Comandante del batallón Amayur.

Gracias a un informe del Inspector General de Obras del Departamento de Defensa expedido el 30 de Diciembre de 1936 -esta vez encontrado en el Archivo Municipal sabemos dónde estaba ese refugio antiaéreo de Artziniega; en este caso eran dos, digamos oficiales.

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Así decía el informe:

Cumplimentando la orden recibida de la Dirección General de Administración del Departamento de Defensa de Euzkadi, en su día, el suscrito giró una visita de inspección a ese término Municipal para ver el estado de las obras de construcción del refugio contra los bombardeos en la finca donde se halla la Comandancia Militar.

Al igual que le indicó el señor el Sr. Comandante de esa Plaza, tengo el gusto de manifestar V.S. que convendría dar el mayor impulso posible a las obras de construcción de de este refugio, pero procurando colocar en la parte exterior de las puertas de acceso a la finca, unos letreros con la inscripción: “Refugio para caso de bombardeo”.

También se le indica al citado Comandante, permita el libre acceso al interior del citado refugio a la población civil de ese pueblo.

En la casa del vecino de esa Mateo Barquín, existe una bodega muy amplia, que resulta un buen refugio para estos casos, pero conviene dotarle de luz en su interior, reforzar con dos filas de sacos terreros o areneros en la parte superior del terreno bajo el cual se halla el refugio y además y en la puerta de acceso al mismo, por la entrada de la huerta se levantará una fila de sacos de arena, en asta entera para reguardar la entrada.

Convendría que por esa Alcaldía se dictara un bando, indicando al vecindario para que indique y ponga en su conocimiento de todas las bodegas que pudiera haber en esa, a fin de habilitarlas para refugios. Es de suponer que existan algunas, ya que en ése término municipal se ha prodigado de antiguo la cosecha de chacolí.

LOCALIZACIÓN DE LOS REFUGIOS

 

Casa Palacio Norzagaray

Como leemos en el informe, uno de los refugios se encontraba en la casa de Mateo Barquín. Esa casa es conocida como la de Barquín entre la gente mayor del pueblo, porque allí vivía Mateo Barquín Saez. Hoy en día es la número 37 de Barrenkale, antiguamente la número 4.

Siempre se ha oído que allí, en la parte de atrás de la casa, había un refugio. La leyenda urbana dice que llegaba hasta el museo. La hemos inspeccionado unas cuantas veces y eso es una fábula, lo que allí se encuentra es una bodega subterránea, como también dice el informe, que usaron como refugio antiaéreo. Esta bodega no sobrepasa los límites de la propiedad de la casa.

Nos contaba Imanol Aretxabala Isuskiza (77años) que esa bodega la debieron tapar en parte, “antes debía llegar hasta donde Paredes“. En su caso no sobrepasaría los limites de la finca.

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Acceso desde el exterior.
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Acceso desde el interior de la casa.
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Vista desde la entrada exterior.
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Vista desde la entrada interior.

De las bodegas que hay en la localidad que hemos visitado, esta es la única que tiene armazón de hormigón. Tal vez es casualidad, pero posiblemente sería para darle robustez al refugio. Decimos posiblemente, porque en el informe no se habla de hacer un armazón. Por otra parte, igual ya estaba hecho cuando lo visitó el inspector.

Palacio Garay

Nos contaba Isabel López Álava (89 años) que “cuando pasaba el “alcahuete” tocaban las campanas y se refugiaban”. Ella vivía en Atxomin y no recuerda ningún refugio. Cuando habla de refugiarse era dónde podían. Se acuerda que su hermana “cuando tocaron una vez las campanas estaba con los bueyes y se refugió en el depósito”. Una de las bombas nos dijo que “cayó en las cocheras de Garay, allí se encontraban los republicanos”.

Aparte del Palacio de Garay, los republicanos se hospedaron en más sitios, como por ejemplo en Los Frailes. Un extensa comunicación entre el comandante del sector “Arceniega-Respaldiza” y el Gobierno de Euzkadi, fechada en Artziniega el 24 de Marzo de 1937, nos desvela dónde estaba la Comandancia Militar, por lo tanto uno de los refugios. No estaba equivocada Isabel.

“Faltan, es cierto, algunos muebles de la propiedad de Dn. Antonio Garay, propietario del edificio de esta Comandancia de sector”.

 

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Palacio Garay y cocheras en la parte derecha.

 

En los documentos revisados, siempre hablan de la finca de la Comandancia, no expresa exactamente dónde estaba el refugio. Preguntando a la gente de mayor edad no sabían que allí hubiera habido un refugio. A uno de los promotores de la urbanización El Palacio, donde estaba el Palacio de Garay, nos dijo que le quería sonar, pero no pudo decirnos dónde estaba. Cree que en el Palacio no, porque allí había un garaje para coches, una enorme pecera, un zaguán… cree que de estar sería en las cocheras (las cocheras están dentro de la finca). Justo donde nos dijo Isabel que cayó una bomba, y suponemos que estaría la Comandancia Militar, porque Antonio Garay  hasta semanas antes de que cayera Artziniega y huir a Francia, estaba en su palacio viviendo. Lo sabemos por documentos que hemos revisado y no vamos a transcribir, por no desviarnos del tema.

 

 

 

Las cocheras como vemos siguen en pie, así que lo dejamos para una futura investigación.

Convento de las Agustinas

Como hemos comentado anteriormente, las monjas Agustinas  prepararon un refugio en caso de bombardeo en el convento. Estuvimos hablando con una de las hermanas y nos dijo que el refugio era el propio convento, no había nada subterráneo.

Todo lo que nos comentó la hermana con la que hablamos, se lo había contado la más mayor de ellas. Historias como esta: “Los rojos les traían de comer alguna vez, porque en aquella época pasaron mucha hambre. Las Carmelitas se trasladaron aquí y eran las que atendían a los heridos en el hospital que había en el colegio, dónde el museo. Por eso se trasladaron aquí”

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Claustro del convento.

 

Campanario de la Parroquia

Una mujer de 89 años y vecina del pueblo (no quiere que aparezca su nombre en el artículo) , nos contó que ella de pequeña se acuerda de que cuando pasaban los aviones, “nos refugiábamos en la bodega de Barquín, en el refugio allí todos acurrucados, y alguna vez recuerdo que en el campanario de la parroquia, allí estábamos muy apretujados. Se entraba por la puertica esa pequeña del pórtico”. Le preguntamos si había algún zulo subterráneo y nos dijo que no, que allí mismo como podían todos apretujados. Y no sabía si en el pueblo había más, “vivíamos en esta parte del casco y era dónde íbamos”.

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“Puertica” del campanario.

En este espacio al igual que el convento, lo usarían de refugio,  porque no pensaban que los fascistas serían capaces de tirar bombas a un edificio religioso.

Zulos particulares

Aparte de estos refugios digamos públicos, tenemos testimonios de zulos en casas particulares o naturales, como el que hay en una caserío en Garabilla (Barrio de Llanteno a escaso kilómetro de Artziniega), uno en el zaguán, un deposito de hormigón que había dónde la urbanización Axpe, la cueva de Retes de Tudela,…. dónde se refugiaba la gente cuando tocaban las campanas de la parroquía; que era la manera que usaron en Artziniega para avisar que venían los aviones.

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Campanario de la parroquia.

Es muy probable que hubiera más lugares usados para este fin, así que animaos y preguntad a vuestras personas mayores a ver dónde se refugiaban ellas e iremos incorporándolo a la lista.

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Localización de lo refugios, digamos comunes o públicos. Puntos naranjas.

Por último, no queremos pasar por alto lo que dice el  Inspector General de Obras  del Departamento de Defensa del Gobierno de Euzkadi, cuando habla de que se “ponga en su conocimiento de todas las bodegas que pudiera haber en esa, a fin de habilitarlas para refugios. Es de suponer que existan algunas, ya que en ése término municipal se ha prodigado de antiguo la cosecha de chacolí.”

No sabemos si otras bodegas, aparte de la mencionada, se usaron de refugio en la Guerra Civil; pero atestigua, una vez más, la importancia que tuvo el chacolí en nuestro municipio. Bodegas subterráneas que dice Juanjo Hidalgo en “El cultivo de la vid en la zona del Chacolí Alavés : Mas de mil años de historia documentada para el estudio y protección de un patrimonio vitivinícola olvidado” (2011) son «hasta el presente las únicas existentes en todo el chacolí vasco».

Con un Salud y República damos por finalizado este artículo.

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Documento de Eugenio Yarritu Urquijo escrito y firmado con su puño y letra, en plena guerra.

 

Bibliografía:

  • Archivo Histórico del Gobierno Vasco. Fondo del Departamento de Defensa.
  • Archivo histórico del Gobierno Vasco. Fondo especial Beyris.
  • Archivo Histórico Nacional. Fiscalía del Tribunal Supremo.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • URARTE, Agapito (Caracas, año 1956) . Los últimos días del Batallón Amayur.
  • http://www.otxandio.eus/es-ES/Otxandio/Paginas/ElbombardeodeAndikona.aspx.
  • Herria.

El Juego de Bolos en Artziniega

EL JUEGO DE BOLOS: CARACTERÍSTICAS E IMPLANTACIÓN EN NUESTRO ENTORNO

Contaba Juan José Zorrilla López en su excelente trabajo  Bola jokoa = El juego de bolos (2005) que:

“Sobre el origen del juego de bolos no hay certeza absoluta. Se manejan una serie de hipótesis que intentan explicar el origen de éste poniéndolo en relación con una serie de actividades ancestrales de diferente índole.

En los inicios de este juego estaría la necesidad innata del ser humano de experimentar, de jugar, de lanzar objetos, de relacionarse con los demás y de desarrollar, en definitiva, su vertiente lúdica.

Por otro lado, hay otros estudiosos del tema, que ven en el origen del juego de bolos una serie de actividades más básicas relacionadas con la lucha, caza y supervivencia. Aquí encontraríamos los lanzamientos de maderos, piedras en la caza de animales para la obtención de alimentos; el adiestramiento en el lanzamiento de objetos con una intención bélica, bien fuera de defensa o de ataque. Sin embargo, otros especialistas ven en el juego de bolos un origen mágico y religioso, cuyos ecos han llegado hasta nuestros días por medio de diversas leyendas, prohibiciones eclesiásticas y creencias populares como veremos más adelante.

Dejemos a un lado las teorías del origen del juego de bolos, y centrémonos en los primeros vestigios encontrados de juegos de bolos o juegos similares. Hay indicios (o restos) de juegos de bolos en culturas muy diferentes y diseminadas por la mayoría de los continentes.

Se han encontrado restos en la antigua Polinesia-Malasia. Hay algunos estudiosos que localizan el origen del juego en Egipto 5000 años a.C. debido al hallazgo de unas figuras en la necrópolis de Nagada. Otros autores localizan el origen en las antiguas culturas helénicas de Grecia o Roma. Éstos afirman que en el 3000 a.C. se cita el juego de bolos en los escritos del médico Oribaso de Pérgamo. Entre nuestros eruditos en este tema, tenemos a Telesforo de Aranzadi, que defendía un origen céltico o precéltico del juego de bolos. Algunos autores sitúan el origen del juego en Alemania, en el siglo III como práctica habitual en antiguos ritos teutones. Por último añadir que un autor cita la posible relación el juego de bolos con la cultura persa por medio de una serie de danzas con mazas o bolos de gran peso.

En la medida que avanza la historia, en el siglo XIV, van apareciendo los primeros documentos en los que se cita el juego de bolos; unas veces en tratados de autores moralistas, con la clara intención de discernir entre los juegos dignos de los pecaminosos; y otras veces, la mayoría, en documentos de los siglos XVI y XVII -ordenanzas municipales- que penalizaban el juego de bolos en determinadas condiciones, léase, jugar en las vías públicas, jugar a partir de determinada hora, o en días festivos señalados. La profusión de estas prohibiciones durante estos siglos nos hace entrever la popularidad que alcanzó el juego de bolos”.

En Artziniega no sabemos desde cuando se juega, pero la primera cita sobre el juego de bolos que hemos constatado es de un bando de alcaldía del año 1775 dónde se prohibía jugar antes de misa: “Que ninguno tenga tabla de juego ni juegue naipes, dados ni otros (juegos) prohividos y que  los volos, varra y demas licitos no se jueguen antes de la misa“.

Llegamos al siglo XIX y en el País Vasco tiene tal popularidad el juego de bolos que Estanislao Jaime Labayru y Goicoechea en La historia general del Señorío de Bizcaya dice que, “del juego de bolos nada decimos por ser muy conocido y general”.  En esta época es cuando mayor documentación municipal existe. Normalmente es documentación sobre arrendamientos de boleras con su taberna municipal, construcción de las mismas o permisos de Ayuntamientos para talar un número de árboles para construir los carrejos.

Popularidad del juego de bolos y apuestas

Es precisamente entonces cuando tenemos noticia de la construcción de la primera bolera cubierta en Artziniega, en concreto en la sesión ordinaria del 22 de Abril de 1855: “Convencida la municipalidad de las ventajas que ha de reportar al vecindario el poner un juego de bolos cubierto a fin de evitar el que en los días festivos vayan los vecinos a beber fuera de la jurisdicción, como también el tal establecimiento servira de recreo para el vecindario y aun de utilidad a la generalidad del vecindario en ciertas ocasiones como en el Agosto  se acuerda se haga una tejabana abierta en el punto más aproposito del campo de abajo, a cuyo fin se da comisión a el Alcalde y Regidor primero y Secretario a fin de que lo ejecuten en la forma que mejor les parezca hechando mano de los arboles del común que tengan por conveniente”.

Era tan popular el juego de bolos que no había pueblo sin una bolera. Cuenta Eugenio Arbaitzagoitia Garaio en un artículo publicado en la revista Aunia nº 6 del año 2004 que “Solamente en el área comprendida entre el municipio de Arrankudiaga, Tierra de Ayala, Orozko, Orduña, Artziniega, Llodio, etc., podrían contabilizarse hasta una centenar de bolatokis entre los existentes en pie y aquellos de los cuales se tiene memoria ocular por personas vivas”. Pues efectivamente en Artziniega hemos documentado un total de 15 más 1, algunas de las cuales no aparecen en ningún trabajo hecho hasta la fecha.

Estos juegos de bolos, también en el caso de Artziniega, en su inmensa mayoría estaban ubicados cerca de iglesias, ventas, chacolís o tabernas. En ellos los vecinos del lugar dirimían el precio de las consumiciones, generalmente en domingos o festivos, mientras los aldeanos, muy diestros en el juego, cruzaban fuertes apuestas, sobre todo en los días de mercado, llegando algunos incluso a jugarse hasta el dinero conseguido en la venta o las reses recién adquiridas.

Este caso de apuestas y los desaires y disputas que creaban fue el motivo de la supresión del juego de bolos de la Encina. En un testimonio recogido por José Iturrate a Enrique Torre en el libro El Santuario de la Virgen de la Encina (1998) decía que “el juego de bolos tenía extraordinaria importancia en las ferias, y a menudo se jugaban el producto de la venta del ganado”.

Nos contaba Filomena Campo Urquijo (84 años) que en Campjio “se jugaban el cuartillo y el pellejo de vino, en Santa Coloma una vez hasta la pareja de bueyes se debieron jugar unos”.

Nombres y modalidades

Como habréis observado, hemos usado diferentes maneras para denominarlo y hay más que irán apareciendo como boleras, pasabolo, juegabolos, juego de bolos, carrejo, cureña, bolatoki, bolajokoa… al fin y al cabo es la manera popular y documentada que hemos encontrado para denominar al juego de bolos y vamos a respetarla sin entrar en más consideración. Aun así, la forma de llamarlo nos da una pista de la modalidad o campo de juego de que se trataba.

Nos comentó Félix Mugurutza, filólogo vasco experto en toponimia, entre otras cosas, que la manera correcta de llamar a la zona de juego en el occidente vasco era Bolaleku. Nosotros en Artziniega no lo hemos ni escuchado ni leído, pero en Aiaraldea existen topónimos con esa denominación.

Del  juego de bolos en zonas limítrofes con Artziniega hemos contabilizado tres modalidades de juego distintas, en el País Vasco más de una decena.

En el estudio de investigación realizado por Joaquín Jiménez, titulado “El juego de bolos en Alava”, editado por el departamento de Cultura de la Diputación Foral de Alava en 1970 habla del “juego de nueve ayalés” que no es otro que el bola-toki que se practica en todo el País Vasco y dentro de Álava, especialmente en el Valle de Ayala.

En ETNOGRAFIA DE LAS ENCARTACIONES DE BIZKAIA JUEGOS DE BOLOS TRADICIONALES. Valle de Somorrostro y Anteiglesia de Barakaldo de Carlos Glaria García publicado en el anuario EUSKO FOLKLORE de 1988, tomo 35 nos habla del “pasabolo” que compartía con los demás municipios de las Encartaciones, algunas zonas de Cantabria, el norte de la provincia de Burgos, ciertos pueblos alaveses, y con ramificaciones en algunos grandes núcleos de Bizkaia a los que ha sido llevado por personas procedentes de las zonas primeramente citadas.

Por otro lado, en el trabajo El Valle de Mena  y sus pueblos. Tipografía Artística. Santoña, (1925) de Angel Nuño García, habla del llamado hoy  bolo tres tablones: “Hasta los años de 1880 al 90, este juego se componía de tres cureñas con tres bolos de madera cada una”.

De esas tres modalidades que se practicaban por la zona, gracias a los testimonios recogidos, descartamos esta última. Por lo menos en estas últimas décadas no se ha jugado en Artziniega. En uno de ellos, nos contaba Fernando Retes (71 años) que él tocaba con el difunto “Toñin” el músico por todos los pueblos de la zona y que en todos había un carrejo: “En Santa Coloma, Retes,…se jugaba al pasabolos, era  un tablón largo dónde se ponían tres bolos y a lanzarlos cuanto más lejos. Ya en la zona de Losa eran tres tablones. Y el del frontón de Artziniega era como ahora, se ponían 9 bolos y uno más pequeño y el carrejo con remonte”.

Bola y bolos

En las dos modalidades que creemos que se han jugado en Artziniega, la bola utilizada se llama de “agarradera” o “eskuzulo” y se construían de distintas maderas: nogal, (a ser posible de la cepa o raíz), de haya, de acerón, etc.

Las dos son de forma esférica, maciza y con un diámetro que puede oscilar en las siguientes medidas: las del pasabolo o pasabolo tablón que se llama hoy en día entre 22 cm y 25cm y un peso de 4,5 a 7kgr y  las del juego de 9 ayalés o bolatoki suelen oscilar entre 28 y 32cm y un peso de 13 a 17kgr. Existía alguna de más peso, como recordaba Ignacio Aretxederra de Gordexola en un testimonio recogido en el libro El Gordejuela de Antaño (2000): “normalmente las bolas pesaban entre 13 y 17 kg pero que en el carrejo del frontón de Artziniega había una de 20 kilogramos.  El amuriarra José Berganza recuerda en la revista Aunia, antes citada, que llegó a hacer una bola hasta de 25kgr. (Según unos u otros, se discrepa tanto en medidas como en pesos).

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Si se llamaban de “agarradera” o “eskuzulo” era porque disponían ambas de una concavidad para poder agarrarlas, llamado agarradero. La del pasabolo consistía en un agujero circular de unos 3 cm de diámetro, destinado a meter el dedo pulgar, y a una distancia de unos 4 cm llevaba una concavidad profunda en forma de media luna, de 10 a 13 cms de largo y de 5 a 6 en su parte más ancha, destinada a introducir los restantes dedos de la mano. Esta hendidura se unía interiormente con el agujero antes descrito, al objeto de facilitar el agarre de la bola. La del juego de bolos ayalés o bolatoki prácticamente igual.

En cuanto a los bolos, chirlos, chirlas… en el pasabolo  son tres bolos de madera de forma totalmente cilíndrica, con ambos extremos algo desgastados, de unos 3 cm. de diámetro en toda su longitud y 1,5 cm. en las bases. Su peso oscila alrededor de los 200 gramos.

En el bolatoki no nos atrevemos a decir las medidas porque hemos leído de todo,  lo que está clarísimo es que eran 9 bolos y uno más pequeño que se denomina bolinchín, cuatro, txikerra, chiquito…

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Como nadie nos ha sabido explicar exactamente las reglas de juego, os vamos a poner la explicación que da Carlos Glaria García sobre estas dos últimas modalidades y características del campo de juego, sin entrar en muchos tecnicismos ni consideraciones sobre si antes se jugaba de una manera u otra. Ya hay trabajos extraordinarios hechos al respecto. Y es que, como siempre decimos, queremos hacer artículos amenos y para todo el mundo. El que quiera saber más tiene en la bibliografía algunos de los libros y trabajos consultados.

Modalidad de juego y características de la zona de juego

BOLATOKI (él lo denomina Remonte o juego de bolos de la comarca de Ayala)

Las boleras, carrejos o boladeras suelen tener una longitud de entre veinte y veintiocho metros y una anchura que suele oscilar entre los tres metros y medio a los cuatro metros y veinte centímetros. El suelo de la bolera suele ser de tierra arcillosa y no es plano. A ambos lados el suelo hace un remonte o un pequeño desnivel, lo mismo que desde la losa de los bolos hasta el tronco del final. Con el paso del tiempo el desnivel de ambos lados se ha ido pronunciando y, en lugar de la arcilla originaria, se utiliza madera.

Es más, hoy en día el suelo de algunas boleras es totalmente de madera, exceptuando la losa.

La bolera tiene cuatro partes:

– La zona de lanzamiento: Suele tener como máximo cinco metros y se trata de una zona llana, en la que el jugador coge carrerilla y lanza la bola rodando.

– La zona del recorrido de la bola, que se puede desarrollar tanto por una pendiente como por la otra.

– La zona de la losa: en esta parte la bola percute con los bolos y los derriba.

– La última zona de pendiente, que discurre desde la losa hasta el tope. La bola después de chocar contra el tronco vuelve y derriba algunos bolos que quedan de pie.

 En esta modalidad se utilizan, para su derribo, nueve bolos grandes y un bolo pequeño. Como suele ser habitual, el bolo pequeño –bolinchín, cuatro, txikerra, chiquito– manda en la jugada, ya que es el que más puntúa, con cuatro puntos.

Las bolas son de las de agarradera y han de tener un diámetro entre veintiocho y treinta y dos centímetros. En lo que respecta al peso se suelen utilizar bolas de entre ocho y catorce kilos, a pesar de que a veces se juega con bolas aún mayores. En este juego el jugador ha de ser muy hábil y diestro para derribar el mayor número posible de bolos. Para ello ha de lanzar la bola con efecto y tras hacer la bola el recorrido por la zona de pendiente, además del bolo pequeño, ha de derribar los grandes.

Los bolos que derribe la bola en su retroceso también se valoran. Vamos a citar algunos de los términos relacionados a esta modalidad, como, por ejemplo: armar o plantar, que es poner los bolos en la losa; birlar, cuando un bolo derriba a otro; calva, cuando la bola pega fuera de la zona acotada; campa o finca, cuando la bola discurre junto al grupo de bolos pero no los derriba; mudar, cuando se coloca el bolo pequeño en otro lugar de la losa; mojados, cuando se derriban todos los bolos, dentro de una modalidad donde en una jugada se pueden conseguir como máximo dieciocho puntos; secos, también derribando todos los puntos pero en una jugada puntuada con trece puntos, y los txipos, los nueve agujeritos de la losa para colocar los bolos.

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PASABOLO (Pasabolo de tablón lo denomina él)

En esta modalidad la bola se lanza con gran ímpetu sobre un tablón o cureña para que los tres bolos que se encuentran de pie lleguen lo más lejos posible por el aire. Es muy espectacular ver como vuelan los bolos, a veces hasta alcanzar distancias de cuarenta y cincuenta metros.

La bolera tiene dos zonas diferenciadas:

– Una de ellas es un corredor de seis metros, en la que el jugador realiza una intensa y corta carrera para lanzar la bola y, luego, está el tablón o cureña (de ocho metros). Los tres bolos están situados en él. El tablón es ligeramente cóncavo pues ya de esa manera es más fácil guiar la bola. Antes de lanzar la bola, se suele humedecer tanto está como los bolos y el tablón. El tablón tiene tres pequeños orificios para colocar los bolos de pie y eso se consigue con la ayuda de la arcilla.

– La segunda zona corresponde a la cancha marcada por medio de líneas.

La cancha tiene una anchura de veinte metros y una longitud de cincuenta metros. En la cancha hay siete líneas, cada una a cinco metros de la otra y las citadas líneas son las que conceden la puntuación a los bolos. La línea que está más cercana al tablón vale diez puntos y la más alejada, la séptima línea, setenta puntos. Por lo tanto, en las jugadas mejores se consiguen doscientos diez puntos. Cada jugador ha de lanzar ocho bolas y se suman las puntuaciones de todas ellas. Los bolos son los más ligeros de todas las modalidades, ya que se trata de cilindros de aproximadamente doscientos gramos.

Las bolas suelen ser de madera de manzano o de “acerón”, tienen ranura para los dedos y pesan entre cinco y siete kg. Es evidente que en esta modalidad es necesaria la fuerza para lanzar los bolos lo más lejos posible pero, además, el jugador ha de poseer una gran técnica ya que se ha de pegar a los bolos de lleno porque de no hacerlo así se desvían con gran facilidad hacia los laterales y recorren una distancia mucho más corta.

Pasabolo

JUEGOS DE BOLOS Y PASABOLOS DOCUMENTADOS

Después de intentar explicar a grandes rasgos la historia del juego de bolos y de las dos modalidades que hemos podido constatar-que se jugaban en el municipio de Artziniega y desde cuándo, ahora tocar ubicar y a qué modalidad se jugaba en cada uno de ellos.

ARTZINIEGA

Campoabajo

La primera cita que aparece la ubicación (decimos ubicación porque que se jugaba a bolos en el siglo XVIII ya hemos demostrado) de un juego de bolos en Artziniega es en la sesión ordinaria del 22 de Abril de 1855. Hablan de hacer un juego de bolos cubierto en el Campo de Abajo, para que el vecindario no se vaya a beber a otros pueblos, aparte que le vendría bien al pueblo dicha tejabana para el mes de agosto:

“Convencida la municipalidad de las ventajas que ha de reportar al vecindario el poner un juego de bolos cubierto a fin de evitar el que en los días festivos vayan los vecinos a beber fuera de la jurisdicción, como también el tal establecimiento servira de recreo para el vecindario y aun de utilidad a la generalidad del vecindario en ciertas ocasiones como en el Agosto, se acuerda se haga una tejabana abierta en el punto más aproposito del campo de abajo, a cuyo fin se da comisión a el Alcalde y Regidor primero y Secretario a fin de que lo ejecuten en la forma que mejor les parezca hechando mano de los arboles del común que tengan por conveniente”.

El 10 de Agosto de este mismo año se acuerda que se preparen los materiales para ejecutar la obra. “Se acuerda que se preparen los materiales convenientes o necesarios para proceder a ejecutar el juego de bolos en el campo titulado de abajo”.

En sesión ordinaria del  5 de Abril de 1868 ya nos habla con más exactitud dónde estaba ese juego de bolos y nos da una idea de cómo sería ese juego de bolos: “También manifestó al señor Alcalde que la tejavana o juego de bolos contiguo al hospital estaba amenazando ruina no solo por los postes principales si no tambien por la pared y cabrios estando rotos algunos de ellos y otros para romperse por ser de tablas de chopo y teniendo en cuenta lo costos de la reposición se acuerda el deshacerlo y recoger la teja y destinándola igualmente que la piedra al campo santo que se intenta hacer.

Con estos datos, creemos que la ubicación de dicho juego de bolos estaba en lo que hoy llamamos Geltoki Plaza (Campoabajo), porque allí pegado a la casa de Zubiaur estaba el antiguo hospital. Conociendo la forma del terreno anteriormente y sabiendo que el campo de abajo fue una enorme era comunal, sólo nos queda este sitio libre y llano para que pudiera ubicarse una bolera. El otro era el camino del camposanto antiguo. Como no tenemos planos y no vivíamos en esa época no se puede asegurar el lugar exacto ni a qué modalidad se jugaba, aunque deducimos que fuera en este punto exacto:

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Cruz roja el antiguo hospital, cruz amarilla el cementerio y puntitos verdes el juego de bolos.

Duró sólo 13 años este juego de bolos cubierto, puesto que el  7 de junio de ese mismo año se acordó usar sus materiales para otros menesteres debido a su estado y se propone hacer otro pegado al juego de pelota: “Tambien hizo presente que el juego de bolos de junto al hospital estaba amenazando ruina a consecuencia del material de chopo que se empleo para cabrios, y la mediana construcción de sus paredes por lo que a su juicio a fin de que no se pierda la teja conviene el levantar el tejado y materiales y colocar en otra parte, y en su virtud se acuerda que se levante y se forme otro juego de bolos contiguo al juego de pelota que se ha arreglado que es donde puede hacerse con mas economía”.

Era una época donde el ayuntamiento de Artziniega estaba pasándoselas canutas económicamente hablando debido a las guerras carlistas. ¿Dónde se ubicaría ese juego de bolos pegado al de pelota? Pues de momento ni idea.

Campoarriba

El 24 de Setiembre de 1892 Eugenio Garay Rivacoba y el Ayuntamiento de Artziniega firman un convenio por el que el Ayuntamiento cede a aquél el terreno municipal titulado “Campo de Arriba” sito en su término municipal y Garay se compromete a costear la construcción en el mismo de varios edificios municipales. Entre ellos un juego de bolos.

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Rayas naranjas dónde estaba ubicado

El juego de bolos estaba situado donde está el actual, debajo del casino y pegado al frontón, como podéis observar en el plano. Pero como decía Eugenio Arbaitzagoitia, nosotros también hemos podido constatar en la foto y así nos lo asegura la gente mayor de 80 años, que tenía menos remonte que los actuales o en este caso que el actual de Artziniega.

Debido al deterioro, a pesar de estar cubierto, se renueva toda la madera y se hace una reparación exhaustiva en el año 1958. El encargado de la reparación fue Luis Otxoa Laburu, o al menos lleva su firma, aunque el albarán sea de Carpintería y Serrería mecánica Miguel Otxoa, su padre. Aquí el presupuesto y condiciones para la reparación del juego de bolos:

Se pondrá todo el suelo desde la raya de tire hasta la piedra, arreglando el resto del suelo y el sonador de las bolas.

En lo nuevo, se meterán todas las maderas nuevas y donde vayan las juntas de las tablas serán dobles con el fin que los clavos se refinen todo lo posible de las juntasde la tabla teniendo esta 0,20 de ancho.

La tabla del suelo será de roble al igual que las traviesas y de 0,45 a 0,50mm de grueso. La tabla irá clavada con puntas y embutida la cabeza un centímetro.

De momento se hará una reparación poniendo la tirada en la parte derecha y de esta forma dar tiempo a que la nueva madera esté en buenas condiciones de seguridad.

Todos estos trabajos y material ascienden a 4880 ptas.

A esta bolera se jugaba al juegabolo ayalés, de remonte ayalés,  bolatoki o como queráis denominarlo, y estuvo en pie hasta que hicieron la cubierta del frontón en el año 1974.

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Bolatoki año 1968.

En el libro Memoria del BOLO DE REMONTE (2012) de Enrique Arrazuria nos cuenta esta anécdota: “en este carrejo hubo un desafío entre Marcelo Iturribarria y Pepin Otxoa de Artziniega, iban tirando cada vez más atrás hacia la carretera como el actual, Pepin tiró tan fuerte y mala fortuna que rompió el tabique del fondo y el alguacil de Artziniega, Lázaro Villanueva les hizo pagar un nuevo tabique”.

Frontón

Esta bolera aunque estaba situada en el mismo lugar que la anterior, la consideramos una más en la historia del bolo en Artziniega, ya que se construyó sobre un solar diáfano, no se reconstruyo la anterior. Como es de reciente creación no hemos mirado en el archivo municipal la fecha exacta de su construcción. Nos dicen desde Errondo bolatoki elkartea que la construyó Velasco en el año 2002 y fue por ese motivo por el que crearon la asociación. Hubo años que jugaron bastante, y  el 5 de Junio del año 2010, organizado por dicha asociación, se disputó en esta bolera el campeonato de Euskadi de Bolatoki. El txapeldun ese día fue Angel Luengas del Bola Toki Ayala, segundo clasificado Oskar Olabarrieta de Okondo y tercero Eustakio Nuñez del Bola Toki Ayala.

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Hoy es el día que llevamos tiempo que no hemos visto jugar más a bolos aunque sigue en pie. El del mural que aparece en la pared del fondo es Antonio Canibe Castresana, un gran aficionado a los bolos de Sojo, recientemente fallecido. Se jugaba en la modalidad de bolatoki.

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Ureta 

Nos contó Isidoro Llantada Cabello (86 años) que vinieron a vivir de Sopuerta a Ureta (Llanteno), a la casa dónde el ministro (la casa que está a la izquierda del puente de Ureta pasando el río) y que su padre José montó un pasabolo donde hoy está la granja (la granja de Avilogan). No se acuerda del año.

Un vecino de Llanteno que pasaba por allí el día que fuimos a visitar el lugar donde estaba situado nos contó que él de crío se acuerda de ese juegabolos, y que se dejaría de jugar en los años 50. Nos comentó que eso se llama Campasota (el lugar donde estaba ubicado), y justo enfrente estaba la Venta de Ureta.

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Raya azul, el pasabolo; verde, el juegabolos; amarilla, la casa dónde vivía y roja la Venta.

Decía Isidoro que “la que montó mi padre, era un pasabolo con un tablón y tres bolos. Pegado a la carretera estaba, teníamos problemas por eso. Se jugaba al que más lejos tiraba los tres bolos. Allí en Sopuerta había mucha afición al pasabolo. Luego había un carrejo de remonte justo dónde la granja, allí se ponían 9 bolos y el pequeño se iba cambiando. Me acuerdo, que allí en casa, hizo un pasabolo pequeño para que jugáramos los críos”.

La venta de Ureta y Campasota es Artziniega, por lo tanto las dos bolera estaban en el municipio. La casa donde vivían pertenece a Llanteno, por lo tanto ese pasabolo pequeño no lo incluimos.

La Fonda

Tanto Mateo como Gotxi, ambos miembros de la asociación Artea, nos informaron de que en la Fonda, hubo un carrejo. Mateo Lafragua Alvarez (63 años), por su parte nos comentó una anécdota ocurrida a un vecino de Mendieta, ya fallecido, que le había contado su padre. Este hombre de Mendieta en una partida de bolos que allí se jugaban “bebió tanto vino que cuando subía para casa, se quedó con los gitanos en la Encina, allí siguió dándole al frasco y se quedó a dormir con ellos”. Suponemos que sería en un día de Feria, que era cuando venían los gitanos.

Teniendo esta información, preguntamos a la familia Paredes-Astarloa que era y sigue siendo la propietaria de dicha Fonda, hoy cerrada como tal. Y efectivamente, nos comentaron que “estaba en el centro de la panadería (hoy cerrada) así como en perpendicular, más allá había un gallinero grande y a la derecha un enorme nogal. El juegabolos era cubierto, estilo al de Quejana. No era pasabolo, era juegabolos como el del casino. Pasabolos, de tirarlos cuanto más lejos era en Mendieta y así, esos mojaban las bolas y el carrejo y los mandaban pero que muy lejos. Se dejaría de jugar en este juegabolos, hacia los años 50. De la fonda bajaban el vino.”

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Casa Luciano

Nos contó “Luisita” Luisa Retes Ortiz (82 años), una de nuestras mejores informantes, si no la mejor, con una memoria privilegiada, que “en el bar Casa Luciano había un carrejo abajo a la parte izquierda, dónde hoy hay una terraza con unas mesas”.

En el libro antes citado de Enrique Arrazuria así viene recogido: “Hubo un carrejo en el bar de Luciano, cubierto éste, se encontraba en la cuesta de su mismo nombre “cuesta Luciano”, desapareció sobre 1920”.

Un documento oficial del año 1995 que ha llegado a nuestras manos, confirman estos testimonios orales: “…y en la casa que fue edificada hace más de 100 años en el terreno que ocupaba el horno de cocer pan, leñero y juego de bolos denominada el Sastre. Conocida también por la cuesta de Luciano nº1 de Arceniega”.

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Unos cuantos octogenario,s nos comentaron que este carrejo era con remonte y se jugaba a juegabolos. En el libro de Enrique, habla de que desapareció sobre 1920. Nosotros con los testimonios que hemos recogido creemos que sobre 1950, incluso más tarde se dejaría de jugar. El dueño del bar o restaurante era Luciano Zalabarria, de ahí el nombre.

La Encina

En el libro de José Iturrate antes mencionado se recoge un testimonio de Enrique Torre. Enrique vivía en una casa que compró su padre en el barrio de La Encina. Cuenta que “el juega bolos tenía una extraordinaria importancia en las ferias. Con frecuencia se jugaban el producto de las ventas de ganado, y no faltaban los desaires y disputas en algunas ocasiones. Por este motivo –afirma- se suprimió el juego de bolos”

Fuimos a hablar con Mariví Cañibe Polancos (64 años) que sabíamos que vivió en esa  casa y nos dijo que “Allí, lo que está pegado a dónde vivíamos, eso alargado, era una cuadra pero mi padre (su padre era José Ramón Canive) cuando éramos crías siempre nos decía, Id al juegabolos!”. Dicha cuadra, que en origen era una bolera, nos dijo que era cerrada antiguamente. La casa dónde vivía es la primera a la derecha de la campa de La Encina.

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La sesión extraordinaria del 9 de Abril de 1877 nos confirma estos testimonios orales, cuando piden a Domingo de Bengoa y su mujer  Rufa Guinea que acrediten “el echo de pagar como propietarios de una finca compuesta de heredad, casa tejabana, juego de bolos y ornera, sitaen el termino de la encina”.

Por las características que tiene y la forma de denominarlo, juegabolo, seguramente sería de remonte o bolatoki.

CAMPIJO

Filomena Campo Urquijo (84 años) y su hermano  Francisco (77 años) eran de Campijo, vivían en una casa que se quemó cerca de la iglesia. Nos cuentan que el carrejo estaba delante del pórtico de la iglesia, enfrente de su casa. Era una cureña que se ponían tres bolos y el que más lejos los lanzara ganaba y que allí jugaba mi bisabuelo Wenceslao (el bisabuelo de uno de los que suscribe). “Se jugaban el cuartillo y el pellejo de vino, en Santa Coloma una vez hasta la pareja de bueyes se debieron jugar unos”.

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GORDELIZ

Cuando ya estaba el artículo casi terminado, nos dimos cuenta que aparte de Villasús, un pueblo de la jurisdicción de Artziniega ya desaparecido, faltaba sólo Gordeliz. Así que ni cortos ni perezosos, y estando seguros que allí tuvo que haber una, por ser un pueblo de paso y tener una venta (la Venta de El Refugio). Fuimos a casa de un vecinode Gordeliz de más de 70 años (no ha querido que apareciera su nombre, por lo tanto vamos a respetar su identidad) a preguntarle a ver si conocía o había oído hablar de una bolera. Nada más preguntarle no dudó ni un segundo y dijo señalando con el dedo: “Allí estaba! en ese camino, la casa esa cuando aquello no existía. Pero yo no la he conocido, de oírle a mi padre. Seguro que Mingo si le preguntáis sabe algo, porque seguro que él habrá jugado”. No sabía si era pasabolo o juegabolos. Se acordaba de la de Santa Coloma “En el carrejo de Santa Coloma se jugaban partidas pero de campeonato!”.

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Mingo el pobre está en cama y no queríamos molestarle.

(A Campijo y Gordeliz no les metemos dentro de las de Artziniega por ser pueblos, aunque siempre han sido de la jurisdicción de la Villa)

SANTA COLOMA

Todos los vecinos de Santa Coloma de cierta edad nos han sabido ubicar las boleras del pueblo que, eran dos:

Santa Coloma

Filomena y Francisco nos contaron que había una  “dónde Alicia en el rellano aquel enfrente de su casa”.

El hijo de Filomena, por su parte, se acordaba de verle jugar a mi abuelo Vicente (uno de los que suscribe). “Hacia los años sesenta dejaría de funcionar y echaron tierra”. Se acuerda que “era un madero de unos  10 metros que ponían tres bolos. Se tiraba de un poco más atrás de dónde empezaba el madero como en un altillo. En el fondo había un pozo para parar las bolas”. Decía que “las bolas, las tenían hasta una semana en agua antes de tirar”. No sabe exactamente para que. “Cuando no jugaban en el pajar las guardaban”.

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Fuimos a visitar a Alicia Canive, y nos dijo exactamente el punto dónde estaba. No tenía ninguna duda, es que era justo delante de su casa como nos decían los testimonios anteriores.

Ibiernes

 “Chaveli”, Isabel Villanueva Orrantia (75 años), que siempre que vamos a su casa nos recibe de diez, como sabéis vive en Campijoarriba (Campijo) no en Santa Coloma, pero su casa está a tiro de piedra de esta  antigua bolera. Cuando fuimos a hablar con ella nos dijo que “el juegabolos estaba a la parte izquierda de las escuelas, señalando desde su casa, (habla de las escuelas de Santa Coloma dónde estudio ella, que aunque no se den ya clases el edificio sigue en pie). Yo no vi jugar pero recuerdo que era un tablón.”  También se acordaba de la anterior citada. “Allí enfrente de la casa de Alicia en el rellano aquel”.

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Filomena  y su hermano Francisco también recordaban esa bolera, “estaba dónde las escuelas” nos dijeron.

Que estuviera allí en un lugar no cercano a la iglesia, se nos hacía raro. Así que nos pusimos a recordar y repasamos unas citas en los libros de actas del archivo municipal, donde viene que en Santa Coloma existía un parador o posada llamado “La Esperanza”. Allí se ponía el colegio electoral en el siglo XIX y hay varias citas de cobros de sisa del vino. Creemos que ese parador o posada, como viene recogido en las actas, es la casa que está justo enfrente de las escuelas. Entonces ya nos cuadra más, ese pasabolos sería al que jugaban los que hacían un alto en el camino y pernoctaban allí.

SOXOGUTI

La bolera de Soxoguti nos contaba Maxi Yarritu Gotxi (78 años) que él no la ha conocido, pero que tiene oído a su padre que estaba pegado al cementerio a la parte de abajo, donde han puesto los buzones. Por lo tanto, sabemos por este testimonio que este pueblo contaba con bolera y cerca de la iglesia, pero no sabemos a qué modalidad se jugaba.

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Punto rojo la iglesia, azul el cementerio y raya verde el carrejo.

RETES DE TUDELA

No hay vecino en Retes que no supo decirnos dónde estaba ubicada la bolera, todos de cierta edad se acordaban perfectamente y nos comentaban que era pasabolo, un tablón con tres bolos y lanzarla cuanto más lejos.

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En unos de los testimonios recogidos (este tampoco ha querido que apareciera su nombre), nos decía que “era un carrejo con una madera y se ponían tres bolos. Alguna vez que tiraban llegaban hasta el pueblo dónde el baile. Mojaban los bolos, se supone que para que iría con más fuerza. Hasta el año 70 o así se jugaría”.

Lo de que llegaban los bolos hasta la plaza lo recuerdan todos.

Esto de mojar los bolos, nos comentó más gente como Ramón Aretxabala (72 años). Se acordaba que “solía haber un pequeño pozo para mojar los bolos, se supone para que deslizara mejor la bola y no se agrietase”.

MENDIETA

El siguiente testimonio es de un vecino de Mendieta de más de 70 años, que ha vivido allí siempre, con el que solemos hablar mucho y es muy majo, pero por lo que sea no quiere que aparezca su nombre. Nos decía que “la he conocido, pero no ha visto jugar. Era un carrejo y se debían poner tres bolos. La dirección era para la casa de Tito, para allí debían ir los bolos”. Nos llevó exactamente donde estaba ubicada, en el término que llamaba El Campo.

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SIERRA SÁLVADA-GOROBEL

Kobata

La sierra aun no siendo del municipio es un terreno comunal dónde la Junta de Ordunte tiene derecho de pasto desde hace siglos. Por este motivo y porque nuestros antiguos pastores jugarían en el poco tiempo libre que les quedaría, la hemos incorporado.

Nos contó Maxi que “en Kobata allí cerca de la “txaulas”, había una y algún resto queda, a la parte de abajo de la Corralada, detrás de la chabola nueva”.

Así lo afirma también Enrique Arrazuria en su libro: “También hubo otro en Kobata, en la zona de las txaulas, a unos 60 metros de la “Corralada” donde jugaban los pastores cuando sus quehaceres diarios se lo permitían, se dejó de jugar sobre 1940”.

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En el recuadro rojo debía estar.

Como vemos, en todos los pueblos las boleras vistas no de oídas, eran de pasabolo, pero no queda ni un vestigio de ellas. Así que fuimos a Artieta, un pueblo que linda con nuestro municipio dónde restauraron el pasabolo, para que os hagáis una idea de cómo eran. Un pasabolo que conserva todo lo antes mencionado, el pequeño pozo para mojar las bolas, la cureña, las tres cajas para los bolos…

Los motivos de los que se dejó de jugar no vamos a intentar explicar porque nos daría para largo. Lo cierto es que sólo conservamos una, la del frontón, en este caso un juegabolos de remonte o bolatoki, dónde hace años que no se ve jugar.

Como habéis podido apreciar, tenía tal importancia en la sociedad el juego de bolos que nos ha dejado hasta dichos populares. Os dejamos estos dos, con los que queremos concluir este humilde artículo:

Éste de Artziniega decía: “A los de Sojo a mús se les podía ganar, pero a los bolos no”.

Y éste recogido en Aramaio por Joaquín Jiménez, que viene a responder a la pregunta ¿Qué tal? Tirando o como siempre”: “Zer moduz? Aurrera bolia , atxeango amporra jo arte eta gero asi ostera”. (La bola para delante hasta que toque el tronco de atrás y luego empezar de nuevo).

#De todos los testimonios recogidos tenemos el nombre, apellidos y edad, pero por h o por b algunos no les apetecía que salieran sus nombres.

Bibliografía:

  • Juan José Zorrilla López. Bola jokoa = El juego de bolos (2005).
  • Estanislao Jaime Labayru y Goicoechea. La historia general del Señorío de Bizcaya.
  • Revista Aunia nº 6 del año 2004.
  • José Iturrate. El Santuario de la Virgen de la Encina (1998) .
  • Carlos Glaria García. ETNOGRAFIA DE LAS ENCARTACIONES DE BIZKAIA JUEGOS DE BOLOS TRADICIONALES. Valle de Somorrostro y Anteiglesia de Barakaldo. Anuario EUSKO FOLKLORE de 1988, tomo 35.
  • El Gordejuela de Antaño (2000).
  • Angel Nuño García. El Valle de Mena  y sus pueblos. Tipografía Artística. Santoña, (1925).
  • Joaquín Jiménez. “El juego de bolos en Alava”.Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Alava (1970).
  • Enrique Arrazuria. Memoria del BOLO DE REMONTE (2012).
  • Archivo municipal de Artziniega.
  • Herria.

Fotografías:

  • Archivo municipal de Artziniega.
  • Artziniega Museoa.
  • Enrique Arrazuria. Memoria del BOLO DE REMONTE (2012).
  • Floren Bombín.
  • #ArtziLeaks.

Proclama de Arciniega

En el año 1830, Fernando VII tiene una hija, María Isabel luisa de Borbón, nacida de su cuarta esposa, Maria Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Hasta ese momento había regido en España la Ley Sálica que impedía el acceso al trono de las mujeres, pero entonces el rey promulgó la Pragmática Sanción que anulaba la Ley Sálica y abría el camino al trono de su hija Isabel II. El posible sucesor hasta entonces, el hermano del rey, Carlos María Isidoro de Borbón, se opuso frontalmente.

Con la muerte de Fernando VII (29/09/1833),  fallecía el último monarca absoluto español y se iniciaba un proceso que culminaría con la implantación definitiva del sistema liberal y el fin del Antiguo Régimen. Esto sólo fue posible porque por vez primera la monarquía (la regente María Cristina y su hija Isabel II) y la alta nobleza asumieron los principios del liberalismo moderado, incorporándose como valedores al nuevo sistema. Mientras, las fuerzas del absolutismo, agrupadas en torno a Carlos María Isidoro, hermano del Rey, se opusieron a tal situación. La presión del carlismo y de la guerra obligó a la regente a buscar más apoyos sociales, abriéndose cada vez más a los liberales. Este proceso desembocó en la creación de una monarquía constitucional y liberal.

En torno a Carlos se agruparon los sectores absolutistas más radicales, reaccionarios y tradicionalistas, preocupados por el giro de moderación que Fernando VII había dado en los últimos años de su reinado y que la regente María Cristina había continuado. Bajo el lema de “Dios, Patria, Rey y Fueros”.

Los carlistas, defendían la monarquía absoluta de origen divino, defensa de la preeminencia de la Iglesia católica, la vuelta de la Inquisición y rechazo de las desamortizaciones eclesiásticas, y defendían los fueros. Encontraron apoyo social en parte de Aragón, Cataluña, Valencia y sobre todo en Euskal Herria, especialmente en las áreas rurales.

Los liberales, por su parte, defendían la libertad de comercio e industria libre y la propiedad privada. Controlaban las principales instituciones del Estado, la mayoría del ejército y todas las ciudades importantes.

En Euskal Herria, dicho conflicto estuvo condicionado por las tensiones sociales entre partidarios y detractores de la permanencia de los regímenes forales. Mientras los propietarios rurales deseaban su pervivencia, los comerciantes, residentes principalmente en las ciudades, deseaban su supresión o modificación. Los primeros se identificaban mayoritariamente con el absolutismo, a pesar de que Fernando VII, padre de Isabel II, también había intentado la supresión de los fueros. Artziniega, estuvo al lado del bando carlista y la iglesia local también se posicionó con las tesis carlistas.

Por lo tanto, parte de los vascos que apoyaron las tesis carlistas no era por causas dinásticas, si no, principalmente por defender la no desaparición de las instituciones vascas establecidas en los fueros y que defendía, con matices, el infante Carlos María Isidro de Borbón. No hay que olvidar que la sociedad vasca, también, era muy católica.

Groso modo esta lucha dinástica y conflicto socio-político fueron los motivos que originaron, según los historiadores, la primera guerra carlista entre los cristinos o isabelinos (liberales) y los carlistas (absolutistas);  por eso en los territorios forales es donde más beligerancia hubo. En total fueron tres Guerras Carlistas. La primera de 1833 a 1839, la segunda de 1846 a 1849 y la ultima de 1876 a 1879 con varios alzamientos carlistas de por medio. De un hecho histórico de la primera, también llamada de los Siete Años se trata este artículo.

LA PRIMERA GUERRA CARLISTA

 Entre 1833-35, son años de expansión e iniciativa carlista. Inicialmente los carlistas se agruparon en partidas que aunque muy móviles carecían de la suficiente organización y no formaban un ejército regular. Con el tiempo, el general Zumalacárregui consiguió conformar un auténtico ejército gracias a su labor de organización y su capacidad de liderazgo, consiguiendo reunir un ejército de 35.000 hombres y dominando casi por completo los espacios rurales de la zona vasco-navarra, donde la causa carlista contaba con grandes apoyos. Sin embargo, nunca consiguieron conquistar las grandes ciudades. En este sentido la obsesión del mando carlista fue la ocupación de Bilbao, en cuyo primer sitio, en 1835, moría Zumalacárregui. El carlismo perdía a su militar más soberbio y carismático.

Entre 1835-37 se produce una reacción liberal y se alcanza un equilibrio de fuerzas. A la vez, la guerra sale del ámbito regional y se extiende por el territorio nacional. El carlismo trató de romper su confinamiento y ligar los distintos focos de insurrección (Euskal Herria, Pirineo catalán y Maestrazgo), intentando crear otros nuevos. El núcleo carlista en el Maestrazgo se consolidó con el crecimiento de las guerrillas del general Cabrera y se sucedieron expediciones militares carlistas de gran calado que transitaron por la península tratando de extender la guerra al centro y el sur del país. El general Gómez recorrió durante meses buena parte de España (salió de Amurrio y pasó por Artziniega), tratando de buscar nuevos apoyos, y se produjo la incursión del pretendiente Don Carlos hasta las puertas de Madrid, que fracasa y termina con su vuelta a sus reductos de territorio vasco. Este periodo finaliza con el fracaso de un nuevo asedio carlista de Bilbao a finales del 1836. En la batalla de Lutxana, los cristinos dirigidos por Espartero rompen el cerco de la ciudad, marcando un definitivo cambio de tendencia en la guerra. La victoria de Espartero en dicha batalla lo terminó aupando al mando del ejército liberal.

Batalla_Luchana

El carlismo a lo largo de la guerra se mantuvo como un movimiento esencialmente rural y nunca consiguió controlar una ciudad importante. Sin embargo, la búsqueda de reconocimiento internacional y la necesidad de afianzarse en el territorio, les llevó a obcecarse en la conquista de San Sebastián a finales de 1835 y principios de 1836 y sobre todo los sitios Bilbao en 1835 y 1836.

En Artziniega como se dice vulgarmente, os podemos asegurar que hubo “mucho tomate”, como vemos en este parte de guerra:

De Medina de Pomar con fecha 11 del actual nos dicen lo siguiente:

Ayer jueves a las diez de la noche paso Sanz con 800 hombres sumamente estropeados por entre Barcenillas del Rivero y Revilla, y fueron a amanecer a Villaventín y de allí a Quincoces y Arciniega. Dos días antes ya se supo aquí que pensaba pasar, y Espartero con todo el ejercito del Norte y de reserva tenia tomados todos los puntos: pero Sanz ha sabido mas, pues ha pasado por donde se acaba de decir, habiendo en Gayangos dos batallones y un escuadrón, otros tantos en Espinosa, Villasante y los demás pueblos. Al cabo de cuatro o cinco horas supieron que habían pasado y los persiguieron; mas solo han cogido algunos rezagados. Los facciosos están fortificando a Orduña y Arciniega. En el último fortifican la torre y han echado abajo todos los tabiques, el granero y pajares que estaban delante de la casa. Estas fortificaciones las han empezado habiendo en Mena 300 hombres con Espartero, sin que haya ido ni un batallón a estorbarlo. Se dice por muy cierto que los rebeldes han vuelto a poner sitio a Bilbao, y así debe ser, porque las tropas se dirigen a Mena.

Eran las tropas isabelinas camino de Bilbao, conocido como segundo “Sitio de Bilbao”. Nuestra intención no es ni contar la historia de la guerra ni lo que sucedió durante ella en Artziniega ni en los territorios forales vascos; tendríamos con ello para varios libros. Lo que os vamos a contar es un hecho histórico que se dio aquí y que ha pasado por alto en los documentales que se han hecho al respecto y obviado por algunos de los historiadores vascos, aunque no hay libro de historia de España que no remarque la importancia de ello.

PROCLAMA

Debido al intento fallido de recuperar Bilbao, la derrota en la Batalla de Luchana, varias perdidas de plazas importantes, expediciones fallidas para entrar triunfantes en Madrid, falta de munición, alimentos… algunos carlistas empezaron a desmoralizarse porque veían que estaba todo perdido y crearon una facción carlista que apoyaba el fin de la guerra y buscaban un pacto. Entonces empezaron las tensiones y el Rey Carlos, así se autodenominaba, empezó a desconfiar de algunos mandos carlistas, sobre todo vascos.

Arias Tejeiro separó á D. Vicente González Moreno del mando del ejército, y haciendo creer á D. Carlos que la generalidad de los que le servían propendía á una transacción que anunció se proyectaba en la alocución de Arciniega, presentó á la vista del príncipe como enemigos declarados á los principales generales, gefes, oficiales y soldados, indicando como participes en este plan de defección á la causa realista , á cuantos hombres descollaban en ella por sus servicios y nombradía , siendo este el verdadero delito para el hombre y el partido que sin antecedentes ni misión querían mandar á todo trance. El príncipe, horrorizado, obcecado y lleno de recelos, se sujetó á la dirección ciega de Arias Tejeiro y de los que formaban su parcialidad, permitiendo con toda amplitud á su ministro la ejecución de cuantos proyectos y atentados tuvieron lugar contra los hombres que aborrecía.

Como leemos, el ministro Arias Teijeiro convenció al pretendiente Carlos para hacer lo que quisiera con los hombres que aborreciera. Y estando los dos en el Cuartel Real de Artziniega, redactaron la llamada “Proclama, Alocución o Manifiesto de Arciniega”.

Carlos, muy abatido, junto a su ministro y la expedición real, que había venido de la fracasada toma de Madrid, entre ellos el cura Merino, (cura absolutista que lucho del bando carlista) llegaron al fuerte de Artziniega el 25 de Octubre de 1837. Se hospedaron en el Convento de las Agustinas donde al día siguiente de llegar, le vieron tomarse una jícara de chocolate. Y el día 27 como curiosidad vemos que “Carlos quinto, acompañado de sus gentiles hombres, y en este mismo día dio de limosna al Convento 1000 rls” para hacer frente a los problemas económicos que tenía el convento.

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Habitación del interior de la Torre de Ruiz de Monteano y Oribe Salazar.
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Torre e Iglesia. Unas de las edificaciones que componen el Convento Ntra. Sra. de los Remedios (Agustinas).

La proclama, no sabemos si escrita mientras tomaba un chocolate, está firmada el 29 de Octubre de 1837 y así decía:

Voluntarios: La revolución vencida y humillada, próxima a sucumbir a vuestro esfuerzo sobrehumano, ha librado su esperanza en armas dignas de su perfidia, para prolongar algunos días su funesta existencia; más, por fortuna, están descubiertas sus tramas: sabré frustrarlas. Para realizarlo, para dictar providencias que pongan cuanto antes término a esta lucha de desolación y de muerte, he vuelto momentáneamente a estas fidelísimas provincias; pronto me veréis de nuevo donde, como hoy aquí, me llaman mis deberes. Vuestro heroísmo interesa demasiado mi paternal corazón para que renuncie a triunfar y, si preciso fuere, a morir entre vosotros.

Voluntarios: No bastaba la continuada serie de hazañas y de prodigios que forman la historia de vuestras campañas; los cinco últimos meses llevan vuestro mérito todavía más allá de cuanto se había visto, y el cuerpo expedicionario que me ha acompañado ofrece un ejemplar sin modelo. Con sólo la tercera parte del ejército que opera en Navarra y provincias Vascongadas se han reducido las fuerzas enemigas a un número ya menor de las que hoy tengo disponibles en todos mis dominios. Habéis vencido al ejército revolucionario en los llanos como en las montañas, sin artillería como con ella. Huesca, Barbastro, Villar de los Navarros, Retuerta, serán eterno monumento de vuestras glorias; si la falta de municiones o de cooperación de algún cuerpo precisó por el momento a ceder terreno, dejasteis harto escarmentado al enemigo, haciéndole sufrir pérdida triplicada; y en las mismas retiradas, un corto número ha podido marchar seguido, no hostilizado, por más de dobles fuerzas, que no han osado atacaros cuando les habéis presentado la batalla, que ni un solo tiro han disparado contra vuestras masas; sobre todo, habéis hecho ver a la Europa que mis enemigos lo son de los pueblos; que la decisión y lealtad de éstos no puede ser mayor; que su adhesión a mi persona y su entusiasmo por mi justa y sagrada causa han arrostrado la sangrienta venganza de sus opresores; que sólo esperan vuestra protección para sacudir el yugo que los esclaviza, lo mismo en Aragón que en Cataluña, en Valencia como en Castilla.

Sí, voluntarios: ni en vosotros ni en los pueblos ha estado dejar de exterminar la usurpación en este país desgraciado, teatro de sus horrendos crímenes y de la anarquía que devora a sus propios hijos, y que acabaría por devorarla a ella misma. Causas que os son extrañas, causas conocidas, causas que van a desaparecer para siempre, han dilatado por poco tiempo más los males de la patria. Pero el ensayo está hecho; se ha visto a cuánto puede aspirarse, y las medidas que voy a adoptar llenarán vuestros deseos y las esperanzas de todos los buenos españoles.

Voluntarios: Testigo de vuestro heroico denuedo, compañero de vuestros sacrificios y fatigas, admirador de vuestra resignación y virtudes, quiero ante todo daros la muestra mayor de mi Real aprecio. Desde hoy me pongo a vuestro frente, y os conduciré por mi mismo a la victoria; preparaos a recoger nuevos laureles; sed dignos de vosotros mismos y, contando con la protección de vuestra Generalísima, confiad en que vuestro General es vuestro Rey=Carlos=Real de Arciniega 29 de octubre de 1837.”

 

Una vez hecha la proclama, los principales mandos militares y políticos pasaron de ser ejercidos por vascos a serlo por personas que no eran de estas provincias. Eran todos castellanos, personas al dictamen del pretendiente que habían abandonado sus residencias al ser represaliados, refugiándose en territorio vasco dominado por los carlistas. Estas personas que se hicieron con los cargos administrativos de la Corte, fueron conocidos como los verdaderos “ojalateros”  y otros hechos presos, como Zariategui.

Este Zariategui, le escribió una carta a Carlos que no le convenció  y le detuvieron.

“SEÑOR: yo sé, y todo me indica que hay una gran trama contra mí; pero tranquila mi conciencia estoy dispuesto á todo lo que sobrevenga: solo suplico á V. M. no me abandone á merced de mis enemigos y que en todo caso se me dé lugar á justificarme.”

En tanto que esta súplica era entregada por su ayudante Vidal, cuando don Carlos estando en Amurrio, volvía de misa; el general Vivanco, nombrado fiscal se presentó en Zúñiga y arrestó a Zaratiegui. Ya preso, le mandaron escoltado por un oficial y algunos caballos al fuerte de Artziniega. El 18 de noviembre entró en Artziniega y estuvo incomunicado hasta el primer día de 1838. El febrero siguiente, habiéndose aproximado al fuerte las tropas constitucionales, reclamó del gobernador que le pusiera a salvo del peligro, pues debía de sufrir el riesgo de caer en manos de sus enemigos sin antes justificarse; entonces el gobernador le entregó su caballo, y Zaratiegui salió solo del fuerte con su asistente; estuvo dos días en los pueblos que le acomodó, y luego que las fuerzas constitucionales se retiraron de la vista del fuerte, volvió a él.

 FINAL DE LA GUERRA

Todas las memorias que hemos revisado de la época subrayan que los hechos que ocurrieron debido a esa proclama fueron el principio del fin de la derrota carlista. Aquí dos ejemplos:

Según Adolfo Loning –teniente de la Guardia Real de Fernando VII y posteriormente el primer alemán que se alistó en el ejército carlista- los conocidos como ojalateros “eran una raza que produjo más daño a la causa carlista que diez derrotas y los culpables del desastre que obligó a finalizar la guerra”. Por su parte el general carlista Clemente Madrazo Escalera decía que el Manifiesto de Arciniega fue “el origen de todos nuestros males y verdadera caja de Pandora abierta por el inexperto y atolondrado Arias Teijeiro.”

A consecuencia de todo lo expuesto, a partir de 1838, a la vez que aumentó la presión de los liberales, creció la división en el bando carlista, entre los transaccionistas o partidarios de un acuerdo que acabase con la guerra y los intransigentes o apostólicos que creían en la continuidad del conflicto.

El 29 de Agosto de 1839, en las campas de Bergara en Oñati (Gipuzkoa), se firmó el Convenio que sellaba la paz entre Espartero, al mando de las tropas isabelinas y Maroto al frente entonces de las tropas carlistas, conocido también como el “Abrazo de Vergara”. El estado se comprometió a admitir a los militares carlistas en el ejército manteniendo sus grados y a estudiar el mantenimiento de los fueros vascos “en cuanto fueran conciliables con las instituciones y leyes de la nación”.

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Abrazo entre Maroto y Espartero en las campas de Bergara (Oñati, Gipuzkoa).

Aunque siguieron algunos enfrentamientos un año más, sobre todo en Catalunya, porque el pretendiente Carlos no aceptó la rendición, se puede decir que con ese convenio y su posterior exilio a Francia terminó la primera Guerra Carlista.

 

Nota: Ha costado mucho poder sintetizar la primera guerra carlista, seguramente haya matices que corregir, pero la intención era hacer una pequeña introducción para que supierais en qué contexto se redactó lo que queríamos destacar: El Manifiesto de Artziniega.

 

Bibliografía:

-Galería militar contemporánea : colección de biografías y retratos de los generales que mas celebridad han conseguido en los ejércitos liberal y carlista, durante la ultima guerra civil de las campañas del norte y Cataluña. (1846)

-D. Carlos María Isidro de Borbon. Historia de la guerra civil. D.M. olvido y Otero. (1845).

-Panorama Español, crónica contemporánea. (1845).

-Memoria militar y política sobre la guerra de Navarra, fusilamientos de Estella y principales acontecimientos que determinaron el fin con la causa de D. Carlos Isidro de Borbon. D. Jose Manuel de Arizaga. (1840)

-Parte de guerra del ejercito liberal del 11 de Noviembre de 1836.

-El Convento de las Madres Agustinas de Arceniega. José Iturrate. (1975).

-El Español 15 de Noviembre de 1837.

-http://www.zumalakarregimuseoa.eus

-http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/

-Fotos:

-El cuadro del El abrazo de Vergara de Pablo Béjar.

-Batalla de Luchana de Galería contemporanea.

-Torre e iglesia de Geografía General del País Vasco-Navarro. Provincia de Alava. Vicente Vera. (1911-1925).