La Jurisdicción de Soxoguti.

Soxoguti, según Euskaltzaindia, “es un nombre compuesto de Soxo, junta administrativa de Aiara situado en el mismo valle aguas arriba, y guti “pequeño”, con el significado de ”Soxo menor”.

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Hierro de marcar ganado que se haya en la Fragua de la familia Respaldiza.

Hoy en día y administrativamente, es un barrio del municipio de Artziniega, que cuenta con 33 vecinos/as repartidos en cinco núcleos -en una época de la historia llegó a tener hasta 81- . El propio Soxoguti que da nombre al concejo, San Román, La Cámara, Barruelo y Berrones.

Esto no siempre ha sido así. Según historiadores e investigadores de mucho prestigio y que admiramos −incluso para sus propios vecinos/as− Soxoguti pertenecía a la Tierra de Ayala hasta que se incorporó junto a Santa Coloma, Retes de Tudela y Mendieta en el año 1841 al Ayuntamiento de Artziniega. Este mantra se ha repetido en las últimas décadas una y otra vez. Pero como vamos a demostrar en este artículo basado en documentos desde el siglo XV, ambos estaban equivocados. Al menos en parte.

La primera vez que hemos visto escrito el nombre de este pueblo, que hoy en día es barrio administrativamente es barrio en vez de junta administrativa (junta que en nuestra opinión tienen derecho a crearla por razones históricas) es en la Sentencia Arbitraria del año 1495 entre la Villa de Artziniega y la Tierra de Ayala. Y allí empezamos a sospechar que no era del todo cierto lo que se contaba. Dice así:

Sentencia

“Otro si Soxoguti e en sus términos y heredades que según como hasta aqui que por ambas partes es usado e acostumbrado jurisdiccion e cotos e venales e quanto a los caminos e ambas las partes anden hasta aqui han usado y acostumbrado e si yzieren daño fuera del camino lo paguen”

Como leéis, dice que los términos y heredades de Soxoguti eran usadas por ambas partes, también en lo relativo a su jurisdicción.

En un pleito sobre el reparto de gastos de caminos reales y puentes entre todos los vecinos de todas las aldeas de la jurisdicción de la villa del año 1537 vemos que, efectivamente, hay vecinos de Soxoguti que eran de la jurisdicción de Artziniega.

“Pedimento echo por los dichos procuradores de la dicha villa e por los procuradores de los vezinos de Campijo, Villasuso de Retes e Sujuguti que son de la jurisdicion de dicha Villa (…) e Julio Martinez de Sanroman morador en Sujuguty bezinos de la dicha villa”.

Todos los apeos posteriores al año 1495 están basados y citan esa Sentencia Arbitraria del año 1495. El apeo del 18 octubre de 1764, por poner un ejemplo, lo aclara perfectamente:

“de los lugares de que se compone la M.N. y M.L. Tierra de Ayala y especialmente los Concejos de Mendieta, Santa Coloma, Retes y Sojoguti de la Comprensión de referida tierra, y de la otra la noble Villa de Arciniega su justicia Reximiento y vecinos y Lugares de Campijo, Villasus, Sojoguti y barrio de Gordelliz de su jurisdicción”

Por lo tanto, aunque Soxoguti territorialmente pertenecía a la tierra de Ayala, algunos lugares y vecinos eran de la jurisdicción de la Villa de Artziniega.

En las siguientes líneas y cronológicamente, vamos a deshacer este nudo, aportando documentos históricos de diversos archivos, tanto civiles como eclesiásticos.

Lista de pagadores del año 1573:

Juan Saenz de Norzagaray Lope de Norzagaray
Juan de Norzagaray Gonçalo de San Roman
Bartolome de Norzagaray Juan de la Camara
Pedro de la Camara Diego de Hurruela
Juan de Berrones Tomas de la Camara
Pedro Hortiz de la Camara Diego de Vulpijeras
Diego de la Camara Juan de San Roman
Domingo de Hurruela

Son todos pagadores de Soxoguti a la provincia de Álava. Algunos aparecían en la Tierra de Ayala y otros en la Villa de Artziniega. Hay lista más antigua, pero en la de Artziniega −así como en la de Ayala si− no venía si eran de Soxoguti o Gordeliz, etc.

Censo de Población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI.

Para hacer este censo o plantas de población de las provincias у partidos de la Corona de Castilla, el autor utilizó los libros de las rentas у derechos reales, desde el primero hasta el último tercio del siglo décimo sexto.

En el aparece: VECINDARIO DE LA MERINDAD DE ALLENDE EBRO Y DE LA PROVINCIA DE ALAVA EN EL AÑO DE 1557.

Arciniega: Arciniega, Campijo, Villasus, Gordeliz y Sojoguti. 126 vecinos.

Y efectivamente, en los libros de actas de la Villa desde el siglo XVI, siempre aparecen vecinos de Soxoguti. A veces en el encabezado aparece Soxoguti, otras San román y otras ambos.

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Libro de actas de la Junta de Ordunte del año Año 1623.

La Junta de Ordunte la componía la villa de Artziniega y los concejos de Retes de Tudela, Santa Coloma, Mendieta (ambos de la tierra de Ayala) y Soxoguti; para el aprovechamiento y buen gobierno de los montes.  Estaba conformada por un alcalde de Junta y un montanero de cada concejo. En el acta de la propia Junta de 1623 esto se dice:

“Los Alcaldes de junta y monttaneros que se acostumbran nombrar para el reximen y gobierno de estta juntta y conservazion, de sus monttes y que por partte de la dicha villa estan nombrados por Alcalde de juntta a Silbestre de Quintana y por monttanero a Domingo Zorrilla vezino de dicha villa y lugar de Barruelo”.

Domingo era del lugar de Barruelo, barrio de Soxoguti y vecino de la villa de Artziniega.

Testamento de María Angela de la Camara del año 1744:

“Yo Maria angela de la Camara moradora en esta villa de Arçiniega y moradora de este Varrio de Barruelo de su Jurisdiccion hija lexitima de Don Andres de la Camara y Doña Angela de la Torre difuntos vecinos que fueron de de este lugar de Soxogute…”.

Este testamento aparece en un pleito donde atestiguan varios vecinos:

“Excelentisimo muy S.M publico y único de el numero y Aiuntamiento de dicha Villa de Arçiniega en este Barrio de Barruelo de su jurisdiccion a ocho días del mes de Maio, y año de mil setecientos quarenta y quatro: Siendo testigos francisco Antonio de Ribacoba, vecino de dicha Villa, y morador en el Varrio de San Roman de su Jurisdicion en este dicho lugar de Soxogute”.

María Angela era descendiente de Lope Sáenz de La Cámara y Ana Orive Salazar, los que hicieron la actual iglesia y torre de Soxoguti.

Pliego estadístico de las hogueras y personas legas y eclesiásticas, así como de las parroquias, piezas, rentas eclesiásticas y demás de la Hermandad de Artziniega y Ayala del año 1774.

Artziniega
Hermandad de Ayala.
ayala
Hermandad de Artziniega.

Come veis en la imagen, otra vez aparece Soxoguti tanto en Artziniega como en Ayala. Y es el año dónde más vecinos/as ha tenido el pueblo, 81. En esa época tener 81 vecinos no es moco de pavo.

Año 1798. Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Alava.

Los pueblos de la jurisdicción de Arciniega con los quales forman también la hermandad de su nombre son: Campijo, Villasuso, Gordelliz, Soxoguti, San Roman, y Venta de Ureta, con diferentes caserías en los montes.

La Villa tiene dentro de sus muros 70 vecinos, Campijo 16, Villasuso 4, Gordelliz 8, Soxoguti 10, juntamente con San Roman, ascendiendo el total de á 120 vecinos, todos los quales son constituyentes, é individuos de la misma Villa, y tienen voz, y voto, é intervencion en el gobierno económico de ella. (…)

Subdivisión de las provincias en las complejas jurisdicciones del Antiguo Régimen conocido por el nombre de Nomenclátor del año 1799.

La hermandad de Arceniega se componía de la villa de su nombre y de cinco lugares Barruelo, Campijo, Gordéliz, Sojoguti y Villasús.

NOTICIAS HISTÓRICAS DE LAS TRES PROVINCIAS VASCONGADAS ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA. Parte III. Juan Antonio Llorente. Año 1807.

La hermandad de Arciniega consta de de la villa de su nombre y lugares de Barruelo, Campijo, Gordeliz, Sojoguti y Villasus, barrios suyos.

Dirección general de cartas en forma de diccionario: para escribir a todas las ciudades … de toda España para mayor facilidad del comercio, y correspondencia pública de sus naturales y estrangeros [sic]. Año 1835.

Vitoria: Soxo, Soxoguti y soxoguti de Arzeniega.

Para no hacerlo muy pestoso, estos eran unos pocos ejemplos de cómo parte de Soxoguti y sus vecinos/as desde que existe documentación escrita hace seis siglos, pertenecían a Artziniega. Este último ejemplo, de antes de la incorporación de los pueblos que hoy componen el Ayuntamiento de Artziniega, lo hemos puesto porque nos parece curioso que cuando había que mandar cartas a los carteros les especificaban a qué Soxoguti tenían que enviarlas.

Si habéis leído con atención os habréis dado cuenta que ya aparecen los y las vecinas de dos barrios que pertenecían a la jurisdicción de Artziniega. El famoso mapa topográfico hecho en acuarela del año 1747 nos aclara a qué jurisdicción pertenecía cada barrio. Este mapa que se encuentra en la Real Audiencia y Chancilleria de Valladolid, se hizo a raíz de un pleito entre la villa de Artziniega y la Tierra de Ayala, sobre posesión y aprovechamiento de términos.

1747

Como veis en este recorte, Soxoguti (nº55), el barrio que daba nombre al concejo era de la jurisdicción de la Tierra de Ayala junto a la Torre de la Cámara (nº58); los demás barrios San Román, Barruelo y el Campo (estaba entre Soxoguti y la iglesia) (nº56, 57 y 59) eran de la jurisdicción de la villa de Artziniega.

Por lo tanto, la mayoría de barrios del concejo de Soxoguti pertenecían a Artziniega, aunque el territorio fuera Tierra de Ayala. A su vez,  la mayoría de vecinos pertenecían a Ayala, concentrados mayormente en ese barrio de Soxoguti que da nombre al concejo.

Berrones, no es que no existiera, suponemos que no aparece porque en aquella época no se le consideraba barrio. En la documentación histórica viene recogido como la casa de o el solar de Berrones.

INCORPORACIÓN AL AYUNTAMIENTO DE ARTZINIEGA

En el año 1822 la parte de Soxoguti que pertenecía a la Tierra de Ayala dentro de la cuadrilla de Llanteno, -una de las que componían Ayala y a la que los pueblos de la Junta de Ordunte pertenecían-, pide la segregación de Ayala e incorporación al Ayuntamiento de Artziniega.

1 de febrero de 1822 en la Diputación de Álava.

Don Francisco Xabier de Angulo regidor y vecino del lugar de Sojoguti, comprenso en el distrito del Ayuntamiento de Llanteno en nombre y representación de sus convecinos y en virtud de acuerdo celebrado por el concejo de dicho lugar en ocho del pasado mes a N.E. con la debida atención expone:

Que desde el restablecimiento del sistema constitucional llegaron a entender y se persuadieron sus representados que tanto su lugar o barrio como los de Retes, Santa Coloma y Mendieta serían incorporados y agregados al ayuntamiento de la Villa de Arceniega a quien circundan, y con el que se hallan ligados por aproximamiento y comunidad de pastos y montes, tanto que para ello forman una misma Junta que regenta y preside el alcalde de dicha Villa: mas habiendo transcurrido tanto tiempo sin que hasta ahora se haia dado una disposición qual se esperaba por la citada reunión los vecinos del lugar de Sojoguti no pueden menos de pedir y activar el que se le verifique quanto antes su incorporación a la Villa de Arceniega, no solo por lo que va indicado común a los demás lugares de la Junta si no por otras muchas consideraciones entre las quales son.

Como veis, los pueblos que conformaban la Junta de Ordunte junto a la villa de Artziniega, pidieron voluntariamente la incorporación al Ayuntamiento de Artziniega, en la época de la Constitución Política de la Monarquía Española de 1812, más conocida como Constitución de Cádiz,​ y popularmente como “la Pepa”.

La Diputación les contesta lo siguiente:

Que el 26 de Agosto de 1820 remitió al gobierno el nuevo arreglo de los Ayuntamientos de esta Provincia, y que en el de Arciniega incluía los pueblos de Mendieta, Retes de Tudela, Santa Coloma y Sojoguti; por haber creido ser ventajosa la agregación de estos pueblos al dicho Arciniega. Mas como aun no ha recaido la resolución necesaria de las Cortes, en que no duda sea aprobada aquella agregación, se propone instar en la próxima legislatura por medio del Gobierno, a fin de que se verifique con la posible brevedad. Vitoria, 5 de febrero de 1822.

Después de ese año llegaron tiempos muy convulsos, entre otros acontecimientos, se da la primera Guerra Carlista (1833-40) y la cosa ahí se quedó.

El 29 de octubre de 1841, en Vitoria, el General Espartero, regente del reino, firma un decreto que ordena que los Ayuntamientos de las provincias vascas se organicen con arreglo a las leyes y disposiciones generales de la Monarquía española.

Este decreto es el origen, mayormente, de los 4 Ayuntamientos actuales en los que están repartidos los 36 pueblos que formaban antiguamente la Tierra de Ayala, aunque al principio se crearon mas ayuntamientos que actualmente, pero la Diputación no les dejó.

Los pueblos de Mendieta, Retes de Tudela Y Santa Coloma, se agregaron a la villa de Artziniega que tenía categoría de Ayuntamiento desde 1838.

La parte de Soxoguti que pertenecía a Artziniega no se tuvo que agregar porque ya lo era, y la que pertenecía a la Tierra de Ayala, quedó integrada en el recién creado Ayuntamiento de Menagaray; pero la Diputación les dice que “nanai de la china” y se crea el Ayuntamiento actual de Ayala en Respaldiza. En ese contexto los vecinos de Soxoguti mandan una carta de protesta al diputado general que se discute en sesión del 12 de febrero de 1842. (Los motivos de la segregación son prácticamente idénticos a los del año 1822, por ello sólo transcribimos estos de 1842.)

Los que suscriben regidor y vecinos del lugar de Sojoguti de la tierra de Ayala, en el dia comprensos en el Ayuntamiento de Menagaray a N.E. atentamente hacen presente:

Que en el momento que se cometio a V.E. por orden superior el govierno económico que tan dignamente desempeña, tuvieron intención de acudir a ella como lo hicieron los pueblos de Mendieta, Santa Coloma y Retes de junto a Tudela en una reverente esposicion a fin de que se le segregase del Ayuntamiento de Ayala, y se les incorporase al de Arciniega; de lo que desistieron a causa de un oficio del Alcalde de esta villa en el que los participaba a una comunicación de N.E. mediante la cual parecía que ya habian sido incorporados a ella, por cuya razón tomamos parte en las elecciones de esta.  (…)

Que se les separe del Ayuntamiento de Menagaray y se les agregue al de la Villa de Arciniega a donde siempre han debido corresponder por los motivos siguientes:

Primera. Del casco de Arciniega tan solamente distan como medio cuarto de legua, y de Menagaray distan sobre cinco cuartos de legua cuyo camino en invierno es demasiado incomodo por los cerros y despoblados que median.

Segunda. Una parte de la población de Sojoguti es jurisdiccion privativa de la Villa de Arciniega, y se hallan mezclados en tal disposicion sus moradores que son feligreses de una misma Parroquia, y se nombran alcaldes pedáneos de ambas jurisdicciones, que acumulativamente conocen en los asuntos concernientes a sus atribuciones, siguiendose de esto algunas veces cierta rivalidad nada útil a los vecinos.

Tercera. Este pueblo y los de Mendieta Santa Coloma Retes de junto a Tudela y Arciniega forman una junta a causa de tener mancomunidad de pastos y montes, a cuyo efecto tienen sus estatutos segun los cuales el Alcalde de Arciniega como Presidente de ella ejerce jurisdiccion exclusiva respecto de montes y pastos, lo que no deja de ser bien anomalo, perteneciendo a distinta jurisdiccion, pero es tal la posición de estos pueblos y Arciniega que no puede pasar sin esta mancomunidad.

Cuarta. Los esponentes ven una diferencia muy notable entre ellos, y los que corresponden a Arciniega a causa de que a estos en ningun tiempo se les impone mas cargas, que las meramente provinciales, y a ellos se les abruma frecuentemente con derramas, en tal manera, que en todo tiempo han importado mas estas a los de Sojoguti de Ayala, que todas las cargas que se les imponen a nuestros convecinos, que dependen de Arciniega, de lo que debe ser causa a el corto vecindario de Sojoguti, o el diverso govierno de uno y otro Ayuntamiento en cuya atencion confiando en los paternales sentimientos VE. Cuyo unico norte es mirar exclusivamente por la suerte de los pueblos que el Govierno Superior ha puesto bajo su amparo y proteccion.

Carta diputacion 1842
Firmantes de la carta a la Diputación de Álava.

Como dice las segunda y cuarta razón, Soxoguti hasta la fecha tenía dos alcaldes pedáneos; el que representaba a los de la jurisdicción de Artziniega y el que hacía lo mismo con los de Ayala, aunque eran feligreses de la misma parroquia.

Por lo tanto, el Ayuntamiento de Artziniega como lo conocemos hoy se creó en 1838. Los pueblos que componían la Junta de Ordunte se incorporaron en el año 1842 y una parte de Soxoguti, un poco más tarde.

Hasta la fecha se había dicho que en 1841 y que Soxoguti siempre había pertenecido a la Tierra de Ayala. En este artículo, hemos tratado de demostrar con varios ejemplos, (hay más, pero se hacía muy largo) que no era del todo cierto lo que leíamos una y otra vez. Lo que nos parece curioso, es que no se haya guardado en la memoria colectiva de nuestras personas mayores, porque incluso una vez incorporado Soxoguti plenamente al Ayuntamiento actual de Artziniega, hasta el año 1899 que se eligió alcalde pedáneo de barrio único, se elegían dos: uno de Soxoguti y el otro de San Román (barrio de Soxoguti que siempre ha pertenecido a Artziniega). Aquí la lista que hemos podido confeccionar recogida del libro de actas del archivo municipal.

Año Soxoguti San Román
1863 Francisco Rivacoba Arechavala.
1865 Eugenio Arecha.
1867 Francisco Rivacoba.
1869 José de Rivacoba.
1876 José Rivacoba.
1877 Manuel Rivacoba.
1883 Fracisco Rivacoba. Francisco Rivacoba.
1885 José de Rivacoba y Urruela. Franciscvo Rivacoba y Arechavala.
1887 Pantaleón Rivacoba y Rio. Gregorio Alava y Campo.
1890 Pedro Rivacoba Ulibarri. Francisco Rivacoba y Arechavala.
1891 Pedro Rivacoba Ulibarri.
1894 Emeterio Rivacoba Rivacvoba. Antonio Mendivil Gutiérrez.
1895 José Yarritu y Arechavala. Martin Rivacoba y Rio.
1897 José Yarritu y Arechavala- Martin Rivacoba y Rio.
1899 Manuel Rivacoba y Rivacoba Alcalde pedáneo común.

Esperemos que con estos datos aportados en este humilde blog, a partir de ahora, no se repitan los mantras antes citados.

Bibliografía:

  • Archivo del Territorio Histórico de Alava.
  • Archivo Municipal de Artziniega.
  • Archivo Municipal de Aiara.
  • Archivo Histórico Provincial de Alava.
  • Archivo de la Real chancillería de Valladolid.
  • Archivo Histórico Nacional.
  • Euskaltzaindia.
  • Censo de Población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI. Tomás González. 1829.
  • Pliego estadístico de las hogueras y personas legas y eclesiásticas, así como de las parroquias, piezas, rentas eclesiásticas y demás de la Hermandad de Artziniega y Ayala de 1774.
  • Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Alava. Joaquin José de Landazuri. año 1798.
  • Geografía histórica de la Diócesis de Santander. José luis Zubieta Irun. 2009
  • NOTICIAS HISTÓRICAS DE LAS TRES PROVINCIAS VASCONGADAS ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA. Parte III. Juan Antonio Llorente. 1807.
  • Dirección general de cartas en forma de diccionario: para escribir a todas las ciudades de toda España para mayor facilidad del comercio, y correspondencia pública de sus naturales y estrangeros [sic]. Bernardo Espinalt y García; Pedro Sanz, (Madrid) 1835.
  • Compendio Foral de la Provincia de Alava. Ramón Ortíz de Zárate. 1870

El euskera en un juicio de 1771

Si ha habido unas fechas concurridas y animadas durante largos siglos en nuestro municipio, esas han sido las jornadas de septiembre en las que se celebraba la feria de La Encina. Se trataba de una de las ferias de ganado más destacadas de todo el occidente vasco. Acudían, durante las dos semanas que duraba, gentes de muy diversos lugares del entorno, que se alojaban en Artziniega durante toda la feria o unos días. Hoy en día se nos hace difícil siquiera imaginar todo al movimiento y trasiego que conllevaba la feria de septiembre. Por esta importancia que tuvo, son numerosísimos −y aún poco estudiados− los testimonios escritos que este evento ha dejado en la documentación histórica, algunos de ellos relacionados con la parte más “animada” de la feria: peleas, robos, excesos alcohólicos, sexo…

Y precisamente es un suceso de este tipo, de los más animados, el que nos va a servir en esta ocasión para fijarnos en un suceso relacionado con la lengua: El primer testimonio que hemos podido hallar del uso de un intérprete de euskera en Artziniega.

Un suceso de la feria de 1770: el testimonio del ventero de Ureta

Según figura en los documentos guardados en el archivo municipal, la tarde del 17 de enero de 1771 −hace 248 años, por tanto− llegaron tres mujeres pidiendo hospedaje a la venta de Ureta. El ventero, Lorenzo de Urizar, las recibió y escuchó a una de ellas relatar a las otras que andaba a la busca de un hombre que la había dejado encinta durante la feria de septiembre. Las mujeres eran vizcaínas y hablaban euskera entre ellas, como la mayoría de habitantes del Señorío por aquel entonces. Pero Lorenzo también era vascoparlante, entendió todo, y dio cuenta de ello a las autoridades locales. Así dice el documento:

“Lorenzo de Urizar, bentero y morador en la venta de Ureta de esta dha villa ha noticiado a su merzed que en la tarde del día diez y siete del corriente mes llegaron a su casa tres mugeres vizcainas y bascongadas a pedir posada y se le dio, y que asi por lo que demuestra la una que dice llamarse maria antonia como por lo que las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo, llego a percivir que la tal Maria Antonia estava embarazada, y esta misma a manifestarselo, y que benia con animo de refugiarse y de hallar al sugeto autor de su preñado que havia sucedido en la feria proxima pasada de la Encina y con engaños de que se lamenta la dicha muger…”

Así pues, la mujer llamada María Antonia andaba a la busca del responsable de su embarazo acompañada de dos amigas. Y lo encontraría, porque el asunto pasó a la justicia y fue resuelto en la villa de Artziniega.

 

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Venta de Ureta a principio del siglo XX

El juicio

Al día siguiente, 18 de enero, bajo la presidencia del alcalde la de Villa Pablo Antonio de Aldama, Lorenzo y las tres mujeres comparecieron para dar cuenta del asunto. El alcalde preguntó quién de ellas era la llamada María Antonia y convino a esperar a las otras dos. Inmediatamente percibió Aldama que la mujer no se manejaba en castellano:

“ Haviendo parecido las dichas mugeres (…) y preguntandolas cual de ellas se llamaba Maria Antonia, y respondiendo la dicha llamarse así y de Barrenechea, que al parecer demuestra estar grávida, mando salir y esperar a las otras dos y con su resguardo la tomo y rezibió juramento, y biendo que no se explicaba bien en el castellano nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”.

Como observamos, a la vista de que María Antonia no sabía castellano o que, al menos, no de manera suficiente para expresarse (era algo habitual entre las clases populares de Bizkaia), el alcalde nombró al propio Lorenzo de Urizar como intérprete, ya que era nativo en euskera y bilingüe (esto era práctica habitual en los juicios cuando había personas implicadas monolingües en uno u otro idioma). La citada María Antonia (Barrenechea) era arratiana de Dima, contaba a la sazón con 30 años y era viuda de Joseph de Goioaga.  En su testimonio narra muy bien cómo había acudido a la feria de la Encina a trabajar de cocinera al servicio una mujer de Bilbao de la que no recuerda el nombre pero a la que llamaban por mote “pelo postizo”; prosigue detallando cómo allí conoce a un hombre de Portugalete llamado Manuel Carredano que, manifestándole que era viudo y que andaba con buenos propósitos en busca de mujer, se las ingenió para llevarla al huerto el día 20 de septiembre.  He aquí su testimonio:

“el mes de septiembre del año pasado bino a la feria que se zelebra en el Campo de Nuestra Señora de la Encina zerca de esta villa y en su jurisdicción de cozinera de cierta muger, cuio apellido ignora pero que es vezina de Bilbao muger de un marinero y la llaman por mote pelo postizo (…) que entre los muchos que llegaron fue uno que dixo llamarse Juan Manuel Carredano vezino de Portugalete (…) y que el tal Juan manuel la alego hallarse también viudo y que tenia tratos y conveniencia porque necesitaba una muger y la declarante era aproposito (…) bajo lo cual la propuso que se casaría y la solicito aconocimiento sensual en los dias en que se mantubo y la asistio con importunidades y halagos de cariño y la saco una noche por el campo, ynstando en su torpeza y bajo la palabra de matrimonio que se dieron, tubo diferentes actos de que resulto y se halla embarazada, y se persuade el veinte de septiembre poco mas o menos”

Más tarde, a la vista de que quedó preñada, María Antonia fue hasta Portugalete en busca de Carredano. Allí, comprobó que la historia de la viudez y de las buenas intenciones era más falsa que un euro con la cara de Lenin y que Carredano estaba casadísimo. Además, el hombre tuvo la cara dura de ofrecer dinero a María Antonia por su silencio, e incluso de volver a yacer con ella en Bilbao. Pero la mujer no estaba dispuesta a que Carredano se desentendiera y saliera de rositas, y acudió a la justicia.

Pero dejemos de lado por el momento el affaire amoroso-sexual que provocó el pleito y volvamos al aspecto lingüístico del tema. Al final veremos en qué quedó todo.

Aspecto lingüístico del juicio y su relevancia

Como hemos explicado en otras ocasiones, la historia sociolingüística de Artziniega y de toda la comarca de Ayala tiene aún mucho por investigar; es compleja y últimamente estamos recabando pistas y testimonios que van arrojando luz sobre ello (véanse los últimos hallazgos de Aketza Merino). El asunto que hoy nos ocupa es relevante y nos hace especial ilusión ya que no habíamos tenido noticia del uso de intérpretes de euskera en Artziniega hasta la fecha.

Analicemos con detalle qué nos muestra este juicio de 1771 en cuanto al panorama sociolingüístico: ¿Por qué fue necesario un traductor? ¿Eran las autoridades castellanas monolingües? ¿Quién era exactamente el intérprete?

En primer lugar, hemos de recordar que durante este siglo XVIII tuvo lugar un retroceso muy importante de la lengua vasca en la comarca de Ayala, al igual que en otras muchas zonas de Álava y en el contiguo valle de Gordejuela. Creemos que fue entonces cuando se perdió la transmisión familiar del euskera en el occidente ayalés. Artziniega era particular en este sentido, ya que se constata una presencia del castellano más sólida y anterior que en otras zonas de la comarca y una convivencia entre ambas lenguas que databa de siglos antes (esta convivencia se dio en toda la comarca, incluso en el este). Aun así, la villa hubo de notar el retroceso, ya que habría muchas personas y familias vascoparlantes. Por tanto, cien años después de lo sucedido con Manuel de Mezcorta en la Juntas generales, no creemos que hubiera euskaldunes monolingües en el occidente ayalés, pero si creemos que había personas que hablaban euskera. También en Artziniega. Ejemplo de ello es Lorenzo Urizar (o Ulizar), el ventero de Ureta. Se nos dice sobre él que era vecino de la Villa y euskaldún (“las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo”). Pero, ¿era nativo de Artziniega? Parece que no; consultando los archivos sacramentales, hemos visto que Lorenzo Urizar Echebarria era también arratiano, y que casó con la gordojana Martina Zabalburu Mendibil en Zalla en 1764, para pasar después a vivir en Artziniega, donde nacieron sus hijas y donde fallecería diez años después del juicio, en 1781, con solo 39 años. No estamos, por tanto, ante un euskaldún autóctono, sino venido de fuera a trabajar. Dicho sea de paso, es curioso cómo sus apellidos se “ayalesizan” (u orientalizan) en los registros y aparece como “Lorenzo Ulizar Chavarria”.

¿Qué pasó entonces ese 18 de enero de 1771 para que fuera necesario alguien que tradujera lo que decía María Antonia? Veamos de nuevo con atención lo que dice el documento:

ensucastellano

nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”

Resulta difícil descifrar exactamente qué quiere decir aquí el escribano: parece que aunque el alcalde se expresó en castellano, también se dirigió en euskera directamente a María Antonia (por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano). Consultado este extremo con el historiador Aketza Merino, y aprovechando el conocimiento que tiene sobre este tipo de pleitos, creemos que sí, que el alcalde Pablo Antonio Aldama se expresó tanto en castellano como en euskera, y que el intérprete fue necesario porque el escribano era monolingüe castellano. Es difícil hacer una foto exacta de la situación, pero creemos que fue así.

Por tanto, este testimonio nos da pistas sobre la presencia del euskera en la villa de Artziniega a finales del siglo XVIII. Sin sacar mayores conclusiones por el momento, tenemos cuatro situaciones en este documento: 1) monolingües euskaldunes de paso por la villa (María Antonia Barrenetxea), 2) una persona vizcáina bilingüe vecina de Artziniega (Lorenzo Urizar), 3) un nativo de Artziniega que sabe euskera (el alcalde Pablo Antonio Aldama, nacido en 1739),  y 4) un monolingüe castellano, el escribano, cuya identidad no hemos podido aclarar por el momento.

Se trata de un testimonio relevante, por un lado por tratarse del primero que constata el uso de intérprete en un juicio en Artziniega, y por otro, porque data de la época en que se produjo el retroceso final del euskera en esta zona del oeste de Euskal Herria, en la que vemos que el castellano sería la lengua muy predominante pero aun con presencia de la lengua vasca entre ciertas personas. Aun no disponemos de datos suficientes para medirla,  pero estamos seguros que cuanto más se indague entre papeles saldrán a luz datos que nos ayuden a ser más precisos.

Addendum: Juicio y pena del “crimen”

Pese a que no es objeto de este artículo dar detalles sobre el affaire entre María Antonia de Barrenechea y Manuel Carredano, no podemos acabar sin contar al menos como acabó el culebrón: Finalmente se probó que Carredano era hombre casado y que dejo encinta a María Antonia con engaños a consecuencia de los tratos de cama que tuvieron en la feria de Artziniega (el documento dice “actos sensuales”). Se dio por tanto orden de detención y le impusieron una dura pena por adulterio: Prisión o en su defecto pena de servicio en los Reales Ejércitos.

¿Recibió así María Antonia la justicia que buscaba? Pues no exactamente, ya que bajo la acusación de debilidad y otras faltas (“fragilidad”, “lascivia, “amancevamiento”) le impusieron pena de reclusión en una de las “casas del reino”. Amargo desenlace para una mujer engañada.

Euskara 1771eko epaiketa batean

Gure udalerrian eta inguru osoan ekitaldi inportanterik egon bada mende luzez, hura Arteko Landako feria izan da. Esan daiteke Euskal Herriko mendebaldean egiten ziren ganadu-azokarik garrantzitsuenetariko bat zela. Bi astez, hainbat eta hainbat lekutatik etortzen zen jendea, eta gurean ostatu hartzen zuen azokak iraun bitartean edo egun batzuetarako. Ugariak dira horren harira Artziniegako dokumentazio historikoan utzitako lekukotasunak: agiri administratiboak, liskarrak, lapurretak… Gaur egun gaitz egiten zaigu imajinatzea ere zer nolako bizia eta jarduera zekarren Artziniegara iraileko azokak.

Gaurkoan Arteko Landako feria erraldoi hura abiapuntu izango dugu hizkuntzarekin lotutako gertakari bat aztertzeko: Artziniegan epaiketa batean euskarazko testigantza bat gaztelaniara itzultzeko interprete bat erabili izanaren lehenengo testigantza.

1770ko feria gertatua: Uretako bentako ugazabaren testigantza

Artziniegako Udal Artxiboan gordeta dauden agirietan azaltzen denez, 1771eko urtarrilaren 17ako arratsaldean hiru emakume heldu ziren Uretako bentara ostatu eske. Lorenzo de Urizar zen bentako ugazaba, eta Lorenzok emakumeei entzun egin zien haietako bat haurdun geratu zela irailean, Arteko ferian, eta haurdun utzi zuen gizonaren bila zebilela. Emakumeak bizkaitarrak ziren eta euskaraz ari ziren euren artean. Baina Lorenzo ere euskalduna zen, dena ulertu zuen eta horren berri eman zien agintariei. Honela dio agiriak hitzez hitz:

“Lorenzo de Urizar, bentero y morador en la venta de Ureta de esta dha villa ha noticiado a su merzed que en la tarde del día diez y siete del corriente mes llegaron a su casa tres mugeres vizcainas y bascongadas a pedir posada y se le dio, y que asi por lo que demuestra la una que dice llamarse maria antonia como por lo que las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo, llego a percivir que la tal Maria Antonia estava embarazada, y esta misma a manifestarselo, y que benia con animo de refugiarse y de hallar al sugeto autor de su preñado que havia sucedido en la feria proxima pasada de la Encina y con engaños de que se lamenta la dicha muger…”

Maria Antoniak izeneko emakumeak, beraz, engainuz haurdun utzi zuenaren bila zebilen lagun bigaz lagunduta. Eta topatuko zuen, esan bezala, kontua auzibidera joan eta bertan ebatzi zen eta.

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Desagertutako Uretako benta XX. mende hasieran

Gertatutakoa, auzibidera

Hurrengo egunean bertan, Pablo Antonio de Aldama alkatea buru zela, Lorenzo eta hiru emakumeak auziaren berri ematera agertu ziren. Alkateak galdetu zuen zein zen Maria Antonia izenekoa eta beste biei ateratzeko eta itxaroteko esan zien. Berehala konturatu zen ez zela gaztelaniaz moldatzen:

“ Haviendo parecido las dichas mugeres (…) y preguntandolas cual de ellas se llamaba Maria Antonia, y respondiendo la dicha llamarse así y de Barrenechea, que al parecer demuestra estar grávida, mando salir y esperar a las otras dos y con su resguardo la tomo y rezibió juramento, y biendo que no se explicaba bien en el castellano nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”.

Ikusten dugunez, ikusita Maria Antoniak ez zekiela gaztelaniaz (edo behintzat, ondo ez zekiela) alkateak interprete izendatu zuen Lorenzo bera, euskalduna zelako. Maria Antonia Dimakoa zen, hogeita hamar urte zituen eta Joseph de Goioagaren alarguna zen. Bere testigantzan ederto kontatzen du nola sukaldari modura joana zen Arteko Landako feriara “pelo postizo” (sic) esaten zioten Bilboko emakume batentzat lanean, eta nola Portugaleteko Manuel de Carredano ezagutu zuen bertan. Carredanori Maria Antonia gustatu ei zitzaion eta, esanez bera ere alarguna zela eta emakume bat behar zuela, Maria Antoniaren testigantzaren arabera, ohera eroatea lortu zuen irailaren 20ren bueltan. Honatx bere lekukotasuna:

“el mes de septiembre del año pasado bino a la feria que se zelebra en el Campo de Nuestra Señora de la Encina zerca de esta villa y en su jurisdicción de cozinera de cierta muger, cuio apellido ignora pero que es vezina de Bilbao muger de un marinero y la llaman por mote pelo postizo (…) que entre los muchos que llegaron fue uno que dixo llamarse Juan Manuel Carredano vezino de Portugalete (…) y que el tal Juan manuel la alego hallarse también viudo y que tenia tratos y conveniencia porque necesitaba una muger y la declarante era aproposito (…) bajo lo cual la propuso que se casaría y la solicito aconocimiento sensual en los dias en que se mantubo y la asistio con importunidades y halagos de cariño y la saco una noche por el campo, ynstando en su torpeza y bajo la palabra de matrimonio que se dieron, tubo diferentes actos de que resulto y se halla embarazada, y se persuade el veinte de septiembre poco mas o menos”

Ondoren, ikusita umedun zegoela, Maria Antonia Carredanoren bila joan zen Portugaletera. Bertan ikusi zuen kontatutakoa gezurra zela eta Carredano gizon ezkondua zela. Gizonak dirua eskaini zion isiltzearren, eta Maria Antoniak halakorik onartzeko prest ez zegoenez, justizia eske joatea ebatzi zuen.

Baina utzi dezagun alde batera epaiketa eragin zuen afera sentimental-sexuala eta gatozen atzera hizkuntzaren harira. Geroago ikusiko dugu auzia zertan gertatu zen.

Epaiketaren alderdi linguistikoa eta bere garrantzia

Beste batzuetan azaldu dugunez, Artziniegako historia soziolinguistikoak asko du oraindik ikertzeko, konplexua da eta azkenaldian han-hemenka pistak batzen ari gara, argia eman nahian. Oraingoan hizpide dugun kasua berezia da, orain arte halakoren berririk ez dugulako izan.

Aztertu dezagun arretaz, beraz, zer erakusten digun 1771eko epaiketa honek panorama soziolinguistikoaren aldetik: Zergatik behar izan zuten interprete bat? Erdaldunak ziren agintariak? Nor zen interprete hori?

Hasteko eta bat, gogora ekarri behar dugu XVIII. mendean gertatu zela euskararen atzerakada nabarmen bat Aiaraldean –Arabako beste leku askotan lez– bai eta Gordexolako haranean. Artziniega berezia zen alde horretatik, bi hizkuntzak lehenagotik bizi izan zirelako elkarren ondoan, baina ezinbestean nabaritu behar zuen atzerakada: Manuel de Mezcortarekin Batzar Nagusietan gertatutako arazotik ehun urtera, ez dirudi Aiaraldeko mendebaldean euskaldun elebakarrak izango zirenik. Euskaldunak, ostera, bai, baita Artziniegan bertan ere. Lorenzo Urizar (edo Ulizar) Uretako benteroa da adibide. Hari buruz esaten zaigu hiriko bizilaguna eta euskaldunzaharra zela (“las oyo y entendio de su vascuence, en que dho Lorenzo es natibo”). Baina artziniegarra zen? Badirudi ezetz; erregistroetan begiratuta, ikusi dugu Lorenzo Urizar Etxebarria arratiarra zela; Gordexolako Martina Zabalburu Mendibilegaz ezkonduta zegoen eta Artziniegan hil zen epaiketa izan eta 10 urte geroago, 1781ean. Beraz, ez gaude bertoko euskaldun baten aurrean, kanpotik etorritakoa baitzen. Bide batez esanda, bitxia da zelan bere abizenak “aiarartzen” diren erregistroetan, sarri Lorenzo Ulizar Chavarria modura azaltzen baita.

Bertan zeudenek, orduan, ez zioten Maria Antoniari ulertzen eta horregatik behar zuten itzultzaile bat? Ikusi dezagun berriz arretaz agiriak dioena:

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“nombro a Lorenzo de Ulizar vezino de la dicha villa por ynterprete, a quien tomo también juramento, y rezibiendole de nuevo a la dicha Maria Antonia, la hizo presente el tenor del auto de oficio, por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano que combenian con lo que manifestaba el ynterprete ante mi el escribano”

Zati honi erreparatuta, ematen du alkateak gaztelaniaz hitz egin zuela, baina baita euskaraz ere, zuzenean Maria Antoniari (“por medio de dicho ynterprete y por él mismo, como también por muchas palabras de castellano”). Aketza Merino historialari kontsulta eginda, eta garai bateko epaiketekin duen eskarmentua baliatuta, uste dugu baietz, Pablo Antonio Aldama alkatea euskaraz eta gaztelaniaz aritu zela eta interpreteak eskribauarentzat jardun zuela, eskribaua erdalduna zelako. Zaila da egoeraren “argazki” zehatz bat irudikatzea baina hala izan zelakoan gaude.

Halandaze, lekukotasun honek berresten du euskararen presentzia Artziniegako hirian XVIII. mende amaieran. Bestelako ondorio sakonagorik ezin dugu atera momentuz, baina baditugu agirian 1) kanpotik joandako euskaldun elebakarrak (Maria Antonia eta bere bi lagunak) 2) berton bizi den elebidun bat (Lorenzo Urizar) eta 3) itxura batean euskaraz ere badakien artziniegar bat, Pablo Antonio Aldama alkatea (1739an jaioa). Azkenik, eskribau erdaldun bat azaltzen zaigu, baina ez dugu oraindik asmatu nor izan ote zen argitzen.

Lekukotasun garrantzitsua da, hortaz, euskarazko interprete baten erabili izanaren lehena delako Artziniegan, eta nahiko berandukoa delako, inguruotan euskararen atzerakada handiena jazo zen garaikoa hain zuzen ere. Seguru gaude agiriotan zenbat eta gehiago arakatu, gehiago azaleratuko direla.

Addendum: epaia eta “krimenaren” zigorra

Nahiz eta artikulu honen xedea ez den Maria Antonia Barrenetxea dimoztarraren eta Manuel Carredano jarrilleroaren arteko aferaz xehetasunak ematea, kulebroiak izan zuen amaieraren berri behintzat emango dugu: frogatu zen Juan Manuel Carredano gizon ezkondua zela eta Maria Antonia engainuz utzi zuela haurdun Artziniegako ferian izandako izarapeko tratuen ondorioz (“actos sensuales”, dio agiriak). Atxilotzeko agindua eman zuten eta adulterioa egiteagatik epai gogorra ezarri zioten: espetxera sartu ala ejerzitoetan zerbitzua ematera behartuta joatea. Maria Antoniak ordaina eta justizia jaso zuen orduan? Ez bada; ahultasuna eta bestelako faltak egotzita (fragilidad, lascivia, amancevamiento) giltzapetzeko agindua eman zuten, hau da, etxe batean atxilo egotekoa. Ezarri zuten Artziniegako Tomasa de Ulibarriren etxean egongo zela giltzapean aurrerantzean, eta jaiegunetan elizkizunetarako baino ez zela aterako.

 

Tente Nublo y otros ritos

Una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia próxima de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Este contraste asociado a los efectos físicos implicados desemboca en una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, truenos, rayos y ocasionalmente granizos entre otros fenómenos meteorológicos.

Aunque científicamente se define como tormenta a aquella nube capaz de producir un trueno audible, se denominan tormentas en general a los fenómenos atmosféricos violentos que, en la superficie de la tierra están asociados a lluvia, hielo, granizo, electricidad, nieve o vientos fuertes que pueden transportar partículas en suspensión como la tormenta de arena o incluso pequeños objetos o seres vivos.

Las tormentas eran muy temidas por la población, sobre todo por la gente labradora.

Una de esas tormentas, que produjo efectos en el campo y pudo tener un desenlace fatídico, ocurrió el 9 de Junio de 1915:

 “El día 9 descargó una fuerte tormenta sobre esta villa; la lluvia fue torrencial, cayendo también bastante granizo que produjo sus efectos en los campos, llevando la alarma al ánimo de la sufrida clase agricultora.

En el término de Santa Olalla, entre Llanteno y Arceniega, cayó una chispa eléctrica muy cerca del vehículo que conducía la correspondencia; la caballería quedó algún tiempo tendida en tierra, lográndose después reanimarla, sin que afortunadamente ocurrieran otros daños. En el pequeño carruaje iban el conductor y un sacerdote, resultando ambos ilesos sin otro percance que el susto consiguiente”.

Tenemos recogidos otros sucesos como cuando hace dos años entró un rayo por la torre de Mendieta, saliendo por la chimenea, que pudo acabar en tragedia. También rayos que han partido arboles por la mitad, rayos que han dado muerte a ganado; incluso una persona fallecida a causa de un rayo, que hemos preferido omitir.

Para ahuyentar las tormentas o protegerse de ellas en Artziniega y los pueblos que componen el municipio, al igual que en el resto del planeta, tenían varios rituales o costumbres que han perdurado en el tiempo.  Esto lo hacían para repeler los rayos y para que la piedra (granizo) no les estropease la cosecha que tanto sudor les costaba sembrar o un rayo no les matase el ganado, pues era el sustento de todo el año. También para proteger el caserío de un posible incendio.

 

LAUREL

Una de ellas es la que nos cuenta la gente mayor de los caseríos: ponían en la entrada o en la ventana un ramo de laurel seco bendecido el Domingo de Ramos. A su vez, cuando había tormenta cogían un ramo que tenían bendecido y lo quemaban en el fuego bajo, chapa o en cualquier fuego.

Como con otras costumbres, la iglesia digamos se apoderó de ellas o las amoldó a sus creencias.

Así, ya en la antigua roma contaba Plinio que Tiberio, antiguo emperador romano, se coronaba de laurel cuando había tormenta: “Y porque de todos los árboles que se plantan y se ponen con la mano del hombre sólo este no es golpeado por el rayo que cae en las casas. (…) Se dice que el príncipe Tiberio, cuando tronaba el cielo, se solía coronar de él (laurel) contra el miedo de los rayos”.

Hay más casos como este, tanto en la antigua roma, como en la mitología griega y otras.

La siguiente foto está sacada en el horno de leña de la casa de Isabel Villanueva Orrantia (75 años) “Chabeli” en Campijo. Ella todavía es el día que sigue quemando laurel bendecido y también romero, cuando hay tormenta.

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Otra costumbre que tenían era poner un hacha con el filo hacía arriba fuera del caserío para protegerse de los temidos rayos, hay quienes en la huerta y otros en el leñero.  El filo del hacha hacía de pararrayos para proteger el caserío y el ganado.

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Esta costumbre está extendida por  todo el mundo, así ya en la época neolítica existían unas piedras llamadas “Piedra de rayo” (en euskera “tximistarri”) que las relacionan con hachas neolíticas. En cada lugar del mundo tienen diferentes denominaciones, pero todas relacionadas con el rayo o trueno.

DALLO

Aprovechando que el dallo es de metal, por lo tanto atrae a los rayos, hay quien lo ponía metiendo el mango en el orificio de la hacina (alguna gente le llama meta, los menos), así la cuchilla del dallo quedaba hacía arriba.

Estas tradiciones, es curioso sólo las hemos recogido en testimonios de gente de los caseríos, y sólo una sigue haciéndolo, los demás es de oír a su padre o madre. Estamos hablando de testimonios de gente de setenta años para arriba.

VELAS

De estos dos casos anteriores no hemos recogido testimonio alguno de que se hicieran en el casco histórico (hablamos, entre otras, con dos personas de más de 90 años), que no quiere decir que no se hiciera. La gente que vivía en el casco nos cuenta que se bendecían unas velas el día de Candelas, 2 de Febrero, que luego encendían cuando había tormenta para espantarla.

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En un artículo recogido en Euskal-Folklore y titulado Costrumbres, del año 1921, dice que en Berriz (Bizkaia) se hacía lo mismo que aquí: “Cuando se teme, a causa de la tormenta, que va a caer mucho granizo o piedra, se pone en la ventana la vela bendecida el día de la Candelaria”.

CRUZ

Los padres del inquilino de la torre de Mendieta ponían en la puerta de la torre una cruz de hierro en época de tormentas para protegerla. Es una pena no haberla encontrado. Un testimonio recogido en Artumiana nos contaba que su padre ponía un ramo de laurel en forma de cruz en la huerta del caserío. Hay quienes en la cruz del cabecero de la cama, ponían laurel bendecido en época de tormentas para protegerse de ellas.

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La cruz, hasta que no aparezca, no sabemos cómo será, pero en algunos lugares se usa o usaba como protectora de tormentas la Cruz de Caravaca. Hemos leído que estas cruces también son conocidas como “Cruces de Tormenta” y que vienen utilizándose desde el siglo XV.

SANTA BARBARA

Hay un dicho entre la gente de mayor edad que dice: “Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena”.

La leyenda dice que Bárbara, “era la única hija de un sátrapa llamado Dióscuro. Había quedado huérfana de madre a los siete años y, muy joven, se había convertido al cristianismo. Al regreso de un viaje de inspección por la provincia romana efectuado por su padre, éste propuso a la joven un matrimonio de conveniencia, que ella rechazó. Dióscuro descubrió la conversión de Bárbara al cristianismo y la denunció al pretor romano, el cual se vio obligado a condenarla a la pena capital. El sátrapa, que ya había mandado construir una torre para mantener a Bárbara alejada del mundo y forzarla a la apostasía, la sometió a toda clase de castigos y vejaciones y, finalmente, solicitó permiso para ejecutar personalmente la sentencia de muerte. Después, la degolló con su propia espada. Al momento de cometer el parricidio, Dióscuro fue fulminado por un rayo. A este hecho, según parece, se le ha venido atribuyendo el origen de la frase “acordarse de Santa Bárbara cuando truena “ y de que la Iglesia la nominara Santa Protectora de las personas y de sus bienes frente a las tormentas”.

A esta santa se invocaba para librarse de las tormentas. En Artziniega así decían para ahuyentarla:

Santa Bárbara bendita que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita en el signo de la cruz. Padre nuestro, Amén Jesús!

Nos contaba una persona que su padre estaba preocupado porque llevaba mucho tiempo sin llover y se le iba a fastidiar la cosecha de ese año. En esto que un día entraron nubes negras y parecía que ese día sí que iba a llover. A esto su madre empieza “Santa Bárbara bendita, Santa bárbara bendita”.  Y le dice el marido a su mujer: “¡Pero qué haces! Si lo que tiene que hacer es llover”.

El pobre hombre este igual no sabía este refrán recogido en Campijo: Si quieres coger buen boronal, los truenos de San Marcos no los dejes pasar!

TENTE NUBLO

En nuestra villa había diferentes maneras de tañer las campanas: dependiendo de si era para reunir el concejo, si el fallecido era hombre o mujer, si era de clase pudiente, el repiquete de la misa solemne, el ángelus del mediodía, para avisar de un incendio, etc. Algunas de ellas han conocido personas de no tan avanzada edad y sabían diferenciarlas perfectamente.

Una de ellas se conocía como Tente Nublo o A tente Nublo, y de esta, es precisamente de la última tradición para espantar las tormentas  que vamos a tratar.

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Sobre todo en época estival hay pagos a personas por tocar las campanas de la iglesia para ahuyentar las tormentas en las actas municipales desde el siglo XVII  (En ese mismo siglo, hay pagos por tocar a muerto, en Santa Águeda,…). Hace 400 años.

He aquí un ejemplo del año 1622: “las da por descargo dos rreales q gasto en dos noches q avia tormenta con las personas q tanan las campanas“. Tanan es tañan, del verbo tañer: tocar un instrumento musical de percusión o de cuerda, en especial una campana.

El toque a Tente Nublo se hacía en todo el Arciprestazgo de Tudela, el que la parroquia de la Asunción era su cabeza, pero poco más sabemos. De los testimonios recogidos nadie lo había escuchado nunca, ni siquiera que tocasen las campanas en días de tormenta.

En Añes, pueblo ayalés muy cercano al nuestro, sabemos qué se hacía por un testimonio recogido en la revista Euskal-Folklore antes citada. Lo transcribimos tal cual a continuación:

En este pueblo, no hace todavía muchos años, desde la fiesta de la Cruz de mayo a la de septiembre, corría de casa en casa una crucecita, y el que la tenía en su poder ,el día de tormenta tocaba a Tente nube. Este toque de las campanas se acomodaba al compás de los siguientes versos que cantaban los niños:

Tente nube, tente tú,

que Dios puede más que tú,

si eres agua, ven acá,

si eres piedra, vete allá,

siete leguas de Miranda,

y otras tantas más allá.

 

En otros pueblos de Álava, como por ejemplo en los de la Llanada, se tocaba después del toque de mediodía, desde la cruz de Mayo hasta la cruz de Setiembre.

La forma particular de ese toque, era un ritmo acompasado por un  conjuro que decían así en Salvatierra-Agurain: “Tente nube, tente en ti, no caigas sobre mí. Si eres agua ven acá, si eres piedra vete allá. Guarda el pan, guarda el vino, guarda el campo que está florido”.

En este vídeo de Villoruebo (Burgos) se puede escuchar ese repique de campanas.

 

Gracias a un testimonio recogido en el libro La Sociedad Reprimida, a Sajo,  mote por el que se le conocía a un antiguo campanero del pueblo, sabemos algún detalle más. Por lo que cuenta, y por los pagos a personas a lo largo de los siglos, parece ser que aquí se tocaba cuando había tormenta, da igual si era de noche. No sabemos si como en la Llanada Alavesa se tocaba a mediodía o había conjuros.

Este tal Sajo era Eutiquio Tomás Llano Nales Aguirre Ureta, bautizado en la parroquia de la Asunción el  25 de Mayo de 1891, también conocido por Tomás el campanero. Nos cuentan que era un personaje de aúpa. Tocaba aparte de las campanas, el bombo en la Banda Municipal. Vivía en Goienkale, en la casa número 22, hoy 17, y era muy conocido por los flatos que se tiraba. Solía hacer apuestas de que se tiraba hasta 14 pedos seguidos. Toda la gente mayor nos contaba anécdotas de sus “truenos”.

El tal Sajo este, debía ser un artista tocando las campanas, y como era el campanero se encargaba de tocarlas cuando había que espantar la tormenta.

Como hemos dicho, de los testimonios que hemos recogido, nadie ha escuchado el “TenteNublo”. Sajo explica el por qué en el citado libro.

“Una noche de Tormenta empezó a zumbar sobre el pueblo a las dos de la madrugada, y como era mi obligación, en vez de seguir echándole el casquete a la parienta, me levanté, me vestí, me puse un capirucho para no mojarme, fui a la iglesia y subí los tropecientos escalones que tiene el campanario. Cuando por fin llegué hasta allí arriba, puede empezar a tocar aquella especie de arrebato, con el cual se creía entonces, que las nubes, los truenos y los relámpagos se asustarían y se irían a descargar su furia, su lluvia torrencial y sus granizos a otro pueblo. Pero como en aquella ocasión, todas las campanas de todos los pueblos estaban sonando bajo los golpes de aquellos campanazos locos, que les sacudían, todos los campaneros de la comarca, ninguno de ellos consiguió ningún efecto beneficioso, para sus respectivos pueblos; porque la tormenta al verse rechazada en todas partes, se cabreó de tal forma, que decidió descargar su cólera sobre las torres de todas las iglesias del arciprestazgo. Y el caso fue, que al empezar a tocar nuestros hombres, la tronada en vez de alejarse se arremolinó sobre ellas, y empezaron a caer sobre los campanarios de todos los pueblos y demás territorios de los ayuntamientos, toda el agua y todos los truenos, rayos y relámpagos del mundo”.

Pasó tanto miedo  y le entró tal pánico a Tomás, que marchó a casa corriendo y empapado hasta los huesos. Cuando llegó a casa (escasos 30 metros del campanario) paró la tormenta y dejó de tirar agua como un tubo.

Contaba Tomás que comprobaron que cuando dejaron de tocar se paró la tormenta en todos los pueblos del arciprestazgo; así que un día se juntaron todos los campaneros en el bar de Juan y mientras estaban dándole al porrón decidieron que “todos los campaneros del mundo nos hemos puesto de acuerdo, para celebrar la primera huelga de campaneros del mundo, sin pedirles permiso ni a Dios ni al cura, y esta huelga se prolongará hasta que se elimine para siempre el toque de “Tentenublo”, por ser inútil total.”

Así contaba qué pasó después: “Tan pronto los curas comprendieron que íbamos en serio, porque dejamos de tocar el ángelus al mediodía, a misa por la mañana y al rosario por la tarde, y veían que los feligreses no llenaban las iglesias porque decían que no se enteraban de las horas, y por lo tanto las limosnas descendían precipitadamente, el párroco fue a llamarme a casa y me dijo que vale, que lo de Tente Nublo, de momento quedaba apartado, pero que volviera a tocar las campanas, porque si no se iban a descarriar las ovejas de su rebaño, y si se iban al infierno, la culpa la tendrían los campaneros, y entre ellos yo.”

Cuenta que no pasó nada “porque entonces gobernaba la república, que si no todavía estábamos todos en la cárcel!”.

Al de un tiempo cuando volvió a tocar las campanas dice que “me llamó el cura a la sacristía para tratar cosas de mi oficio. Pero cuando le volví a repetir que ni por todo el oro del mundo volvía a subir al campanario a tocar a Tente Nublo, y que lo mismo pensaban todos los campaneros del arciprestazgo, el tío puso el grito en el cielo y me amenazó con quitarme el sueldo. Pero como para mí eso es sagrado, porque es el único dinero que gano en invierno, le dije que si tenía cojones para hacerlo, yo también los tendría para sacudirle una sarta hostias que no le iba a conocer ni San Pedro. El al oírlo, me miró todo sonriente pensando que aquello era broma “.

El cura le contestó que eso le pasaba porque no tenía fe. Le replicó Tomás: “¡Joder con la fe! Si de tener fe se trata ¿por qué en vez de mandarme a mi subir al campanario para hacer el tonto, sabiendo que no tengo la fe necesaria para espantar la tormenta, no sube usted que la tiene? O mejor aún, ¿por qué no nos haces una demostración el próximo día que vuelva la tornada y sin subir a la torre, la espanta desde la iglesia a la vista de todo el mundo?. ¿No cree que eso sería un milagro que le haría rico con las limosnas que le darían y le pondría a usted en los altares?”

El cura le contestó que no era mala idea, “pero de momento lo vamos a dejar así. Y si no quieres subir a tocar, no subas; pero no le digas a nadie, lo que acabamos de hablar aquí”.

He aquí el motivo por el cual se dejó de tocar a Tente Nublo y el por qué, de que la gente mayor no haya oído nunca. Se dejó de tocar entre el año 1931 y 1936, posiblemente entre 1931-33 cuando gobernaba Manuel Azaña (de izquierdas), porque después vino el llamado “bienio negro” y dudamos que los que gobernaron entonces hubieran aceptado eso. O en todo caso en 1936 cuando volvió a ganar la izquierda, en este caso el Frente Popular.

Hoy en día nos cabreamos cuando a causa de una tormenta nos quedamos sin cobertura de móvil o sin señal de televisión, pero antiguamente, u hoy los baserritarras”, se podían quedar  sin la cosecha de ese año o la vaca que les daba leche, que era el sustento de toda la familia. Unas tradiciones más que se han perdido, creemos que para siempre.

 

BONUS TRACK

Aparte de los dichos o refranes mencionados, tenemos recogidos otros tres, que tienen que ver con la meteorología y son propios de este municipio que queremos añadir a este artículo.

Cuando por el Escalón o la Colisa (Kolitza) se ponía negro decían en Santa Coloma: “Ponte los cueros por encima”

Ese dicho vendría porque cuando llovía usaban pellejos de carnero, que eran más grandes que la de las ovejas, para cubrir la yunta de los bueyes.

“Cuando las grullas van a la Peña, coge el carro y vete a por leña.”– “Cuando van para el mar coge las redes y vete a pescar”.

“Cuando las grullas van para Castilla coge el hacha y haz astillas”.– “Cuando las grullas van para la mar, coge el arado y vete a arar”.

Una de las tres rutas migratorias por Europa que hacen las grullas desde el norte hacia el sur para pasar el invierno es la que desde Escandinavia les lleva al sur de la península ibérica y norte de África. Precisamente esta ruta es la que pasa por aquí y de ahí vienen estos refranes. Que viene a decir que cuando las grullas van hacia la peña (Sur), viene el frío. O el caso contrario.

 

P.D: Este es un artículo sobre documentos o testimonios recogidos en el pueblo. No trata de ser un exhaustivo trabajo de cómo hacían nuestros antepasados para ahuyentar las tormentas en Euskal Herria. Lo que constata es que aquí también había esa tradición. Si hubiéramos recogido testimonios hace 30 años, seguramente tendríamos más detalles, pero es lo que hay.

Bibliografía:

Fotografías:

  • Artziniega Museoa.

El Juego de Bolos en Artziniega

EL JUEGO DE BOLOS: CARACTERÍSTICAS E IMPLANTACIÓN EN NUESTRO ENTORNO

Contaba Juan José Zorrilla López en su excelente trabajo  Bola jokoa = El juego de bolos (2005) que:

“Sobre el origen del juego de bolos no hay certeza absoluta. Se manejan una serie de hipótesis que intentan explicar el origen de éste poniéndolo en relación con una serie de actividades ancestrales de diferente índole.

En los inicios de este juego estaría la necesidad innata del ser humano de experimentar, de jugar, de lanzar objetos, de relacionarse con los demás y de desarrollar, en definitiva, su vertiente lúdica.

Por otro lado, hay otros estudiosos del tema, que ven en el origen del juego de bolos una serie de actividades más básicas relacionadas con la lucha, caza y supervivencia. Aquí encontraríamos los lanzamientos de maderos, piedras en la caza de animales para la obtención de alimentos; el adiestramiento en el lanzamiento de objetos con una intención bélica, bien fuera de defensa o de ataque. Sin embargo, otros especialistas ven en el juego de bolos un origen mágico y religioso, cuyos ecos han llegado hasta nuestros días por medio de diversas leyendas, prohibiciones eclesiásticas y creencias populares como veremos más adelante.

Dejemos a un lado las teorías del origen del juego de bolos, y centrémonos en los primeros vestigios encontrados de juegos de bolos o juegos similares. Hay indicios (o restos) de juegos de bolos en culturas muy diferentes y diseminadas por la mayoría de los continentes.

Se han encontrado restos en la antigua Polinesia-Malasia. Hay algunos estudiosos que localizan el origen del juego en Egipto 5000 años a.C. debido al hallazgo de unas figuras en la necrópolis de Nagada. Otros autores localizan el origen en las antiguas culturas helénicas de Grecia o Roma. Éstos afirman que en el 3000 a.C. se cita el juego de bolos en los escritos del médico Oribaso de Pérgamo. Entre nuestros eruditos en este tema, tenemos a Telesforo de Aranzadi, que defendía un origen céltico o precéltico del juego de bolos. Algunos autores sitúan el origen del juego en Alemania, en el siglo III como práctica habitual en antiguos ritos teutones. Por último añadir que un autor cita la posible relación el juego de bolos con la cultura persa por medio de una serie de danzas con mazas o bolos de gran peso.

En la medida que avanza la historia, en el siglo XIV, van apareciendo los primeros documentos en los que se cita el juego de bolos; unas veces en tratados de autores moralistas, con la clara intención de discernir entre los juegos dignos de los pecaminosos; y otras veces, la mayoría, en documentos de los siglos XVI y XVII -ordenanzas municipales- que penalizaban el juego de bolos en determinadas condiciones, léase, jugar en las vías públicas, jugar a partir de determinada hora, o en días festivos señalados. La profusión de estas prohibiciones durante estos siglos nos hace entrever la popularidad que alcanzó el juego de bolos”.

En Artziniega no sabemos desde cuando se juega, pero la primera cita sobre el juego de bolos que hemos constatado es de un bando de alcaldía del año 1775 dónde se prohibía jugar antes de misa: “Que ninguno tenga tabla de juego ni juegue naipes, dados ni otros (juegos) prohividos y que  los volos, varra y demas licitos no se jueguen antes de la misa“.

Llegamos al siglo XIX y en el País Vasco tiene tal popularidad el juego de bolos que Estanislao Jaime Labayru y Goicoechea en La historia general del Señorío de Bizcaya dice que, “del juego de bolos nada decimos por ser muy conocido y general”.  En esta época es cuando mayor documentación municipal existe. Normalmente es documentación sobre arrendamientos de boleras con su taberna municipal, construcción de las mismas o permisos de Ayuntamientos para talar un número de árboles para construir los carrejos.

Popularidad del juego de bolos y apuestas

Es precisamente entonces cuando tenemos noticia de la construcción de la primera bolera cubierta en Artziniega, en concreto en la sesión ordinaria del 22 de Abril de 1855: “Convencida la municipalidad de las ventajas que ha de reportar al vecindario el poner un juego de bolos cubierto a fin de evitar el que en los días festivos vayan los vecinos a beber fuera de la jurisdicción, como también el tal establecimiento servira de recreo para el vecindario y aun de utilidad a la generalidad del vecindario en ciertas ocasiones como en el Agosto  se acuerda se haga una tejabana abierta en el punto más aproposito del campo de abajo, a cuyo fin se da comisión a el Alcalde y Regidor primero y Secretario a fin de que lo ejecuten en la forma que mejor les parezca hechando mano de los arboles del común que tengan por conveniente”.

Era tan popular el juego de bolos que no había pueblo sin una bolera. Cuenta Eugenio Arbaitzagoitia Garaio en un artículo publicado en la revista Aunia nº 6 del año 2004 que “Solamente en el área comprendida entre el municipio de Arrankudiaga, Tierra de Ayala, Orozko, Orduña, Artziniega, Llodio, etc., podrían contabilizarse hasta una centenar de bolatokis entre los existentes en pie y aquellos de los cuales se tiene memoria ocular por personas vivas”. Pues efectivamente en Artziniega hemos documentado un total de 15 más 1, algunas de las cuales no aparecen en ningún trabajo hecho hasta la fecha.

Estos juegos de bolos, también en el caso de Artziniega, en su inmensa mayoría estaban ubicados cerca de iglesias, ventas, chacolís o tabernas. En ellos los vecinos del lugar dirimían el precio de las consumiciones, generalmente en domingos o festivos, mientras los aldeanos, muy diestros en el juego, cruzaban fuertes apuestas, sobre todo en los días de mercado, llegando algunos incluso a jugarse hasta el dinero conseguido en la venta o las reses recién adquiridas.

Este caso de apuestas y los desaires y disputas que creaban fue el motivo de la supresión del juego de bolos de la Encina. En un testimonio recogido por José Iturrate a Enrique Torre en el libro El Santuario de la Virgen de la Encina (1998) decía que “el juego de bolos tenía extraordinaria importancia en las ferias, y a menudo se jugaban el producto de la venta del ganado”.

Nos contaba Filomena Campo Urquijo (84 años) que en Campjio “se jugaban el cuartillo y el pellejo de vino, en Santa Coloma una vez hasta la pareja de bueyes se debieron jugar unos”.

Nombres y modalidades

Como habréis observado, hemos usado diferentes maneras para denominarlo y hay más que irán apareciendo como boleras, pasabolo, juegabolos, juego de bolos, carrejo, cureña, bolatoki, bolajokoa… al fin y al cabo es la manera popular y documentada que hemos encontrado para denominar al juego de bolos y vamos a respetarla sin entrar en más consideración. Aun así, la forma de llamarlo nos da una pista de la modalidad o campo de juego de que se trataba.

Nos comentó Félix Mugurutza, filólogo vasco experto en toponimia, entre otras cosas, que la manera correcta de llamar a la zona de juego en el occidente vasco era Bolaleku. Nosotros en Artziniega no lo hemos ni escuchado ni leído, pero en Aiaraldea existen topónimos con esa denominación.

Del  juego de bolos en zonas limítrofes con Artziniega hemos contabilizado tres modalidades de juego distintas, en el País Vasco más de una decena.

En el estudio de investigación realizado por Joaquín Jiménez, titulado “El juego de bolos en Alava”, editado por el departamento de Cultura de la Diputación Foral de Alava en 1970 habla del “juego de nueve ayalés” que no es otro que el bola-toki que se practica en todo el País Vasco y dentro de Álava, especialmente en el Valle de Ayala.

En ETNOGRAFIA DE LAS ENCARTACIONES DE BIZKAIA JUEGOS DE BOLOS TRADICIONALES. Valle de Somorrostro y Anteiglesia de Barakaldo de Carlos Glaria García publicado en el anuario EUSKO FOLKLORE de 1988, tomo 35 nos habla del “pasabolo” que compartía con los demás municipios de las Encartaciones, algunas zonas de Cantabria, el norte de la provincia de Burgos, ciertos pueblos alaveses, y con ramificaciones en algunos grandes núcleos de Bizkaia a los que ha sido llevado por personas procedentes de las zonas primeramente citadas.

Por otro lado, en el trabajo El Valle de Mena  y sus pueblos. Tipografía Artística. Santoña, (1925) de Angel Nuño García, habla del llamado hoy  bolo tres tablones: “Hasta los años de 1880 al 90, este juego se componía de tres cureñas con tres bolos de madera cada una”.

De esas tres modalidades que se practicaban por la zona, gracias a los testimonios recogidos, descartamos esta última. Por lo menos en estas últimas décadas no se ha jugado en Artziniega. En uno de ellos, nos contaba Fernando Retes (71 años) que él tocaba con el difunto “Toñin” el músico por todos los pueblos de la zona y que en todos había un carrejo: “En Santa Coloma, Retes,…se jugaba al pasabolos, era  un tablón largo dónde se ponían tres bolos y a lanzarlos cuanto más lejos. Ya en la zona de Losa eran tres tablones. Y el del frontón de Artziniega era como ahora, se ponían 9 bolos y uno más pequeño y el carrejo con remonte”.

Bola y bolos

En las dos modalidades que creemos que se han jugado en Artziniega, la bola utilizada se llama de “agarradera” o “eskuzulo” y se construían de distintas maderas: nogal, (a ser posible de la cepa o raíz), de haya, de acerón, etc.

Las dos son de forma esférica, maciza y con un diámetro que puede oscilar en las siguientes medidas: las del pasabolo o pasabolo tablón que se llama hoy en día entre 22 cm y 25cm y un peso de 4,5 a 7kgr y  las del juego de 9 ayalés o bolatoki suelen oscilar entre 28 y 32cm y un peso de 13 a 17kgr. Existía alguna de más peso, como recordaba Ignacio Aretxederra de Gordexola en un testimonio recogido en el libro El Gordejuela de Antaño (2000): “normalmente las bolas pesaban entre 13 y 17 kg pero que en el carrejo del frontón de Artziniega había una de 20 kilogramos.  El amuriarra José Berganza recuerda en la revista Aunia, antes citada, que llegó a hacer una bola hasta de 25kgr. (Según unos u otros, se discrepa tanto en medidas como en pesos).

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Si se llamaban de “agarradera” o “eskuzulo” era porque disponían ambas de una concavidad para poder agarrarlas, llamado agarradero. La del pasabolo consistía en un agujero circular de unos 3 cm de diámetro, destinado a meter el dedo pulgar, y a una distancia de unos 4 cm llevaba una concavidad profunda en forma de media luna, de 10 a 13 cms de largo y de 5 a 6 en su parte más ancha, destinada a introducir los restantes dedos de la mano. Esta hendidura se unía interiormente con el agujero antes descrito, al objeto de facilitar el agarre de la bola. La del juego de bolos ayalés o bolatoki prácticamente igual.

En cuanto a los bolos, chirlos, chirlas… en el pasabolo  son tres bolos de madera de forma totalmente cilíndrica, con ambos extremos algo desgastados, de unos 3 cm. de diámetro en toda su longitud y 1,5 cm. en las bases. Su peso oscila alrededor de los 200 gramos.

En el bolatoki no nos atrevemos a decir las medidas porque hemos leído de todo,  lo que está clarísimo es que eran 9 bolos y uno más pequeño que se denomina bolinchín, cuatro, txikerra, chiquito…

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Como nadie nos ha sabido explicar exactamente las reglas de juego, os vamos a poner la explicación que da Carlos Glaria García sobre estas dos últimas modalidades y características del campo de juego, sin entrar en muchos tecnicismos ni consideraciones sobre si antes se jugaba de una manera u otra. Ya hay trabajos extraordinarios hechos al respecto. Y es que, como siempre decimos, queremos hacer artículos amenos y para todo el mundo. El que quiera saber más tiene en la bibliografía algunos de los libros y trabajos consultados.

Modalidad de juego y características de la zona de juego

BOLATOKI (él lo denomina Remonte o juego de bolos de la comarca de Ayala)

Las boleras, carrejos o boladeras suelen tener una longitud de entre veinte y veintiocho metros y una anchura que suele oscilar entre los tres metros y medio a los cuatro metros y veinte centímetros. El suelo de la bolera suele ser de tierra arcillosa y no es plano. A ambos lados el suelo hace un remonte o un pequeño desnivel, lo mismo que desde la losa de los bolos hasta el tronco del final. Con el paso del tiempo el desnivel de ambos lados se ha ido pronunciando y, en lugar de la arcilla originaria, se utiliza madera.

Es más, hoy en día el suelo de algunas boleras es totalmente de madera, exceptuando la losa.

La bolera tiene cuatro partes:

– La zona de lanzamiento: Suele tener como máximo cinco metros y se trata de una zona llana, en la que el jugador coge carrerilla y lanza la bola rodando.

– La zona del recorrido de la bola, que se puede desarrollar tanto por una pendiente como por la otra.

– La zona de la losa: en esta parte la bola percute con los bolos y los derriba.

– La última zona de pendiente, que discurre desde la losa hasta el tope. La bola después de chocar contra el tronco vuelve y derriba algunos bolos que quedan de pie.

 En esta modalidad se utilizan, para su derribo, nueve bolos grandes y un bolo pequeño. Como suele ser habitual, el bolo pequeño –bolinchín, cuatro, txikerra, chiquito– manda en la jugada, ya que es el que más puntúa, con cuatro puntos.

Las bolas son de las de agarradera y han de tener un diámetro entre veintiocho y treinta y dos centímetros. En lo que respecta al peso se suelen utilizar bolas de entre ocho y catorce kilos, a pesar de que a veces se juega con bolas aún mayores. En este juego el jugador ha de ser muy hábil y diestro para derribar el mayor número posible de bolos. Para ello ha de lanzar la bola con efecto y tras hacer la bola el recorrido por la zona de pendiente, además del bolo pequeño, ha de derribar los grandes.

Los bolos que derribe la bola en su retroceso también se valoran. Vamos a citar algunos de los términos relacionados a esta modalidad, como, por ejemplo: armar o plantar, que es poner los bolos en la losa; birlar, cuando un bolo derriba a otro; calva, cuando la bola pega fuera de la zona acotada; campa o finca, cuando la bola discurre junto al grupo de bolos pero no los derriba; mudar, cuando se coloca el bolo pequeño en otro lugar de la losa; mojados, cuando se derriban todos los bolos, dentro de una modalidad donde en una jugada se pueden conseguir como máximo dieciocho puntos; secos, también derribando todos los puntos pero en una jugada puntuada con trece puntos, y los txipos, los nueve agujeritos de la losa para colocar los bolos.

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PASABOLO (Pasabolo de tablón lo denomina él)

En esta modalidad la bola se lanza con gran ímpetu sobre un tablón o cureña para que los tres bolos que se encuentran de pie lleguen lo más lejos posible por el aire. Es muy espectacular ver como vuelan los bolos, a veces hasta alcanzar distancias de cuarenta y cincuenta metros.

La bolera tiene dos zonas diferenciadas:

– Una de ellas es un corredor de seis metros, en la que el jugador realiza una intensa y corta carrera para lanzar la bola y, luego, está el tablón o cureña (de ocho metros). Los tres bolos están situados en él. El tablón es ligeramente cóncavo pues ya de esa manera es más fácil guiar la bola. Antes de lanzar la bola, se suele humedecer tanto está como los bolos y el tablón. El tablón tiene tres pequeños orificios para colocar los bolos de pie y eso se consigue con la ayuda de la arcilla.

– La segunda zona corresponde a la cancha marcada por medio de líneas.

La cancha tiene una anchura de veinte metros y una longitud de cincuenta metros. En la cancha hay siete líneas, cada una a cinco metros de la otra y las citadas líneas son las que conceden la puntuación a los bolos. La línea que está más cercana al tablón vale diez puntos y la más alejada, la séptima línea, setenta puntos. Por lo tanto, en las jugadas mejores se consiguen doscientos diez puntos. Cada jugador ha de lanzar ocho bolas y se suman las puntuaciones de todas ellas. Los bolos son los más ligeros de todas las modalidades, ya que se trata de cilindros de aproximadamente doscientos gramos.

Las bolas suelen ser de madera de manzano o de “acerón”, tienen ranura para los dedos y pesan entre cinco y siete kg. Es evidente que en esta modalidad es necesaria la fuerza para lanzar los bolos lo más lejos posible pero, además, el jugador ha de poseer una gran técnica ya que se ha de pegar a los bolos de lleno porque de no hacerlo así se desvían con gran facilidad hacia los laterales y recorren una distancia mucho más corta.

Pasabolo

JUEGOS DE BOLOS Y PASABOLOS DOCUMENTADOS

Después de intentar explicar a grandes rasgos la historia del juego de bolos y de las dos modalidades que hemos podido constatar-que se jugaban en el municipio de Artziniega y desde cuándo, ahora tocar ubicar y a qué modalidad se jugaba en cada uno de ellos.

ARTZINIEGA

Campoabajo

La primera cita que aparece la ubicación (decimos ubicación porque que se jugaba a bolos en el siglo XVIII ya hemos demostrado) de un juego de bolos en Artziniega es en la sesión ordinaria del 22 de Abril de 1855. Hablan de hacer un juego de bolos cubierto en el Campo de Abajo, para que el vecindario no se vaya a beber a otros pueblos, aparte que le vendría bien al pueblo dicha tejabana para el mes de agosto:

“Convencida la municipalidad de las ventajas que ha de reportar al vecindario el poner un juego de bolos cubierto a fin de evitar el que en los días festivos vayan los vecinos a beber fuera de la jurisdicción, como también el tal establecimiento servira de recreo para el vecindario y aun de utilidad a la generalidad del vecindario en ciertas ocasiones como en el Agosto, se acuerda se haga una tejabana abierta en el punto más aproposito del campo de abajo, a cuyo fin se da comisión a el Alcalde y Regidor primero y Secretario a fin de que lo ejecuten en la forma que mejor les parezca hechando mano de los arboles del común que tengan por conveniente”.

El 10 de Agosto de este mismo año se acuerda que se preparen los materiales para ejecutar la obra. “Se acuerda que se preparen los materiales convenientes o necesarios para proceder a ejecutar el juego de bolos en el campo titulado de abajo”.

En sesión ordinaria del  5 de Abril de 1868 ya nos habla con más exactitud dónde estaba ese juego de bolos y nos da una idea de cómo sería ese juego de bolos: “También manifestó al señor Alcalde que la tejavana o juego de bolos contiguo al hospital estaba amenazando ruina no solo por los postes principales si no tambien por la pared y cabrios estando rotos algunos de ellos y otros para romperse por ser de tablas de chopo y teniendo en cuenta lo costos de la reposición se acuerda el deshacerlo y recoger la teja y destinándola igualmente que la piedra al campo santo que se intenta hacer.

Con estos datos, creemos que la ubicación de dicho juego de bolos estaba en lo que hoy llamamos Geltoki Plaza (Campoabajo), porque allí pegado a la casa de Zubiaur estaba el antiguo hospital. Conociendo la forma del terreno anteriormente y sabiendo que el campo de abajo fue una enorme era comunal, sólo nos queda este sitio libre y llano para que pudiera ubicarse una bolera. El otro era el camino del camposanto antiguo. Como no tenemos planos y no vivíamos en esa época no se puede asegurar el lugar exacto ni a qué modalidad se jugaba, aunque deducimos que fuera en este punto exacto:

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Cruz roja el antiguo hospital, cruz amarilla el cementerio y puntitos verdes el juego de bolos.

Duró sólo 13 años este juego de bolos cubierto, puesto que el  7 de junio de ese mismo año se acordó usar sus materiales para otros menesteres debido a su estado y se propone hacer otro pegado al juego de pelota: “Tambien hizo presente que el juego de bolos de junto al hospital estaba amenazando ruina a consecuencia del material de chopo que se empleo para cabrios, y la mediana construcción de sus paredes por lo que a su juicio a fin de que no se pierda la teja conviene el levantar el tejado y materiales y colocar en otra parte, y en su virtud se acuerda que se levante y se forme otro juego de bolos contiguo al juego de pelota que se ha arreglado que es donde puede hacerse con mas economía”.

Era una época donde el ayuntamiento de Artziniega estaba pasándoselas canutas económicamente hablando debido a las guerras carlistas. ¿Dónde se ubicaría ese juego de bolos pegado al de pelota? Pues de momento ni idea.

Campoarriba

El 24 de Setiembre de 1892 Eugenio Garay Rivacoba y el Ayuntamiento de Artziniega firman un convenio por el que el Ayuntamiento cede a aquél el terreno municipal titulado “Campo de Arriba” sito en su término municipal y Garay se compromete a costear la construcción en el mismo de varios edificios municipales. Entre ellos un juego de bolos.

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Rayas naranjas dónde estaba ubicado

El juego de bolos estaba situado donde está el actual, debajo del casino y pegado al frontón, como podéis observar en el plano. Pero como decía Eugenio Arbaitzagoitia, nosotros también hemos podido constatar en la foto y así nos lo asegura la gente mayor de 80 años, que tenía menos remonte que los actuales o en este caso que el actual de Artziniega.

Debido al deterioro, a pesar de estar cubierto, se renueva toda la madera y se hace una reparación exhaustiva en el año 1958. El encargado de la reparación fue Luis Otxoa Laburu, o al menos lleva su firma, aunque el albarán sea de Carpintería y Serrería mecánica Miguel Otxoa, su padre. Aquí el presupuesto y condiciones para la reparación del juego de bolos:

Se pondrá todo el suelo desde la raya de tire hasta la piedra, arreglando el resto del suelo y el sonador de las bolas.

En lo nuevo, se meterán todas las maderas nuevas y donde vayan las juntas de las tablas serán dobles con el fin que los clavos se refinen todo lo posible de las juntasde la tabla teniendo esta 0,20 de ancho.

La tabla del suelo será de roble al igual que las traviesas y de 0,45 a 0,50mm de grueso. La tabla irá clavada con puntas y embutida la cabeza un centímetro.

De momento se hará una reparación poniendo la tirada en la parte derecha y de esta forma dar tiempo a que la nueva madera esté en buenas condiciones de seguridad.

Todos estos trabajos y material ascienden a 4880 ptas.

A esta bolera se jugaba al juegabolo ayalés, de remonte ayalés,  bolatoki o como queráis denominarlo, y estuvo en pie hasta que hicieron la cubierta del frontón en el año 1974.

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Bolatoki año 1968.

En el libro Memoria del BOLO DE REMONTE (2012) de Enrique Arrazuria nos cuenta esta anécdota: “en este carrejo hubo un desafío entre Marcelo Iturribarria y Pepin Otxoa de Artziniega, iban tirando cada vez más atrás hacia la carretera como el actual, Pepin tiró tan fuerte y mala fortuna que rompió el tabique del fondo y el alguacil de Artziniega, Lázaro Villanueva les hizo pagar un nuevo tabique”.

Frontón

Esta bolera aunque estaba situada en el mismo lugar que la anterior, la consideramos una más en la historia del bolo en Artziniega, ya que se construyó sobre un solar diáfano, no se reconstruyo la anterior. Como es de reciente creación no hemos mirado en el archivo municipal la fecha exacta de su construcción. Nos dicen desde Errondo bolatoki elkartea que la construyó Velasco en el año 2002 y fue por ese motivo por el que crearon la asociación. Hubo años que jugaron bastante, y  el 5 de Junio del año 2010, organizado por dicha asociación, se disputó en esta bolera el campeonato de Euskadi de Bolatoki. El txapeldun ese día fue Angel Luengas del Bola Toki Ayala, segundo clasificado Oskar Olabarrieta de Okondo y tercero Eustakio Nuñez del Bola Toki Ayala.

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Hoy es el día que llevamos tiempo que no hemos visto jugar más a bolos aunque sigue en pie. El del mural que aparece en la pared del fondo es Antonio Canibe Castresana, un gran aficionado a los bolos de Sojo, recientemente fallecido. Se jugaba en la modalidad de bolatoki.

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Ureta 

Nos contó Isidoro Llantada Cabello (86 años) que vinieron a vivir de Sopuerta a Ureta (Llanteno), a la casa dónde el ministro (la casa que está a la izquierda del puente de Ureta pasando el río) y que su padre José montó un pasabolo donde hoy está la granja (la granja de Avilogan). No se acuerda del año.

Un vecino de Llanteno que pasaba por allí el día que fuimos a visitar el lugar donde estaba situado nos contó que él de crío se acuerda de ese juegabolos, y que se dejaría de jugar en los años 50. Nos comentó que eso se llama Campasota (el lugar donde estaba ubicado), y justo enfrente estaba la Venta de Ureta.

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Raya azul, el pasabolo; verde, el juegabolos; amarilla, la casa dónde vivía y roja la Venta.

Decía Isidoro que “la que montó mi padre, era un pasabolo con un tablón y tres bolos. Pegado a la carretera estaba, teníamos problemas por eso. Se jugaba al que más lejos tiraba los tres bolos. Allí en Sopuerta había mucha afición al pasabolo. Luego había un carrejo de remonte justo dónde la granja, allí se ponían 9 bolos y el pequeño se iba cambiando. Me acuerdo, que allí en casa, hizo un pasabolo pequeño para que jugáramos los críos”.

La venta de Ureta y Campasota es Artziniega, por lo tanto las dos bolera estaban en el municipio. La casa donde vivían pertenece a Llanteno, por lo tanto ese pasabolo pequeño no lo incluimos.

La Fonda

Tanto Mateo como Gotxi, ambos miembros de la asociación Artea, nos informaron de que en la Fonda, hubo un carrejo. Mateo Lafragua Alvarez (63 años), por su parte nos comentó una anécdota ocurrida a un vecino de Mendieta, ya fallecido, que le había contado su padre. Este hombre de Mendieta en una partida de bolos que allí se jugaban “bebió tanto vino que cuando subía para casa, se quedó con los gitanos en la Encina, allí siguió dándole al frasco y se quedó a dormir con ellos”. Suponemos que sería en un día de Feria, que era cuando venían los gitanos.

Teniendo esta información, preguntamos a la familia Paredes-Astarloa que era y sigue siendo la propietaria de dicha Fonda, hoy cerrada como tal. Y efectivamente, nos comentaron que “estaba en el centro de la panadería (hoy cerrada) así como en perpendicular, más allá había un gallinero grande y a la derecha un enorme nogal. El juegabolos era cubierto, estilo al de Quejana. No era pasabolo, era juegabolos como el del casino. Pasabolos, de tirarlos cuanto más lejos era en Mendieta y así, esos mojaban las bolas y el carrejo y los mandaban pero que muy lejos. Se dejaría de jugar en este juegabolos, hacia los años 50. De la fonda bajaban el vino.”

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Casa Luciano

Nos contó “Luisita” Luisa Retes Ortiz (82 años), una de nuestras mejores informantes, si no la mejor, con una memoria privilegiada, que “en el bar Casa Luciano había un carrejo abajo a la parte izquierda, dónde hoy hay una terraza con unas mesas”.

En el libro antes citado de Enrique Arrazuria así viene recogido: “Hubo un carrejo en el bar de Luciano, cubierto éste, se encontraba en la cuesta de su mismo nombre “cuesta Luciano”, desapareció sobre 1920”.

Un documento oficial del año 1995 que ha llegado a nuestras manos, confirman estos testimonios orales: “…y en la casa que fue edificada hace más de 100 años en el terreno que ocupaba el horno de cocer pan, leñero y juego de bolos denominada el Sastre. Conocida también por la cuesta de Luciano nº1 de Arceniega”.

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Unos cuantos octogenario,s nos comentaron que este carrejo era con remonte y se jugaba a juegabolos. En el libro de Enrique, habla de que desapareció sobre 1920. Nosotros con los testimonios que hemos recogido creemos que sobre 1950, incluso más tarde se dejaría de jugar. El dueño del bar o restaurante era Luciano Zalabarria, de ahí el nombre.

La Encina

En el libro de José Iturrate antes mencionado se recoge un testimonio de Enrique Torre. Enrique vivía en una casa que compró su padre en el barrio de La Encina. Cuenta que “el juega bolos tenía una extraordinaria importancia en las ferias. Con frecuencia se jugaban el producto de las ventas de ganado, y no faltaban los desaires y disputas en algunas ocasiones. Por este motivo –afirma- se suprimió el juego de bolos”

Fuimos a hablar con Mariví Cañibe Polancos (64 años) que sabíamos que vivió en esa  casa y nos dijo que “Allí, lo que está pegado a dónde vivíamos, eso alargado, era una cuadra pero mi padre (su padre era José Ramón Canive) cuando éramos crías siempre nos decía, Id al juegabolos!”. Dicha cuadra, que en origen era una bolera, nos dijo que era cerrada antiguamente. La casa dónde vivía es la primera a la derecha de la campa de La Encina.

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La sesión extraordinaria del 9 de Abril de 1877 nos confirma estos testimonios orales, cuando piden a Domingo de Bengoa y su mujer  Rufa Guinea que acrediten “el echo de pagar como propietarios de una finca compuesta de heredad, casa tejabana, juego de bolos y ornera, sitaen el termino de la encina”.

Por las características que tiene y la forma de denominarlo, juegabolo, seguramente sería de remonte o bolatoki.

CAMPIJO

Filomena Campo Urquijo (84 años) y su hermano  Francisco (77 años) eran de Campijo, vivían en una casa que se quemó cerca de la iglesia. Nos cuentan que el carrejo estaba delante del pórtico de la iglesia, enfrente de su casa. Era una cureña que se ponían tres bolos y el que más lejos los lanzara ganaba y que allí jugaba mi bisabuelo Wenceslao (el bisabuelo de uno de los que suscribe). “Se jugaban el cuartillo y el pellejo de vino, en Santa Coloma una vez hasta la pareja de bueyes se debieron jugar unos”.

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GORDELIZ

Cuando ya estaba el artículo casi terminado, nos dimos cuenta que aparte de Villasús, un pueblo de la jurisdicción de Artziniega ya desaparecido, faltaba sólo Gordeliz. Así que ni cortos ni perezosos, y estando seguros que allí tuvo que haber una, por ser un pueblo de paso y tener una venta (la Venta de El Refugio). Fuimos a casa de un vecinode Gordeliz de más de 70 años (no ha querido que apareciera su nombre, por lo tanto vamos a respetar su identidad) a preguntarle a ver si conocía o había oído hablar de una bolera. Nada más preguntarle no dudó ni un segundo y dijo señalando con el dedo: “Allí estaba! en ese camino, la casa esa cuando aquello no existía. Pero yo no la he conocido, de oírle a mi padre. Seguro que Mingo si le preguntáis sabe algo, porque seguro que él habrá jugado”. No sabía si era pasabolo o juegabolos. Se acordaba de la de Santa Coloma “En el carrejo de Santa Coloma se jugaban partidas pero de campeonato!”.

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Mingo el pobre está en cama y no queríamos molestarle.

(A Campijo y Gordeliz no les metemos dentro de las de Artziniega por ser pueblos, aunque siempre han sido de la jurisdicción de la Villa)

SANTA COLOMA

Todos los vecinos de Santa Coloma de cierta edad nos han sabido ubicar las boleras del pueblo que, eran dos:

Santa Coloma

Filomena y Francisco nos contaron que había una  “dónde Alicia en el rellano aquel enfrente de su casa”.

El hijo de Filomena, por su parte, se acordaba de verle jugar a mi abuelo Vicente (uno de los que suscribe). “Hacia los años sesenta dejaría de funcionar y echaron tierra”. Se acuerda que “era un madero de unos  10 metros que ponían tres bolos. Se tiraba de un poco más atrás de dónde empezaba el madero como en un altillo. En el fondo había un pozo para parar las bolas”. Decía que “las bolas, las tenían hasta una semana en agua antes de tirar”. No sabe exactamente para que. “Cuando no jugaban en el pajar las guardaban”.

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Fuimos a visitar a Alicia Canive, y nos dijo exactamente el punto dónde estaba. No tenía ninguna duda, es que era justo delante de su casa como nos decían los testimonios anteriores.

Ibiernes

 “Chaveli”, Isabel Villanueva Orrantia (75 años), que siempre que vamos a su casa nos recibe de diez, como sabéis vive en Campijoarriba (Campijo) no en Santa Coloma, pero su casa está a tiro de piedra de esta  antigua bolera. Cuando fuimos a hablar con ella nos dijo que “el juegabolos estaba a la parte izquierda de las escuelas, señalando desde su casa, (habla de las escuelas de Santa Coloma dónde estudio ella, que aunque no se den ya clases el edificio sigue en pie). Yo no vi jugar pero recuerdo que era un tablón.”  También se acordaba de la anterior citada. “Allí enfrente de la casa de Alicia en el rellano aquel”.

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Filomena  y su hermano Francisco también recordaban esa bolera, “estaba dónde las escuelas” nos dijeron.

Que estuviera allí en un lugar no cercano a la iglesia, se nos hacía raro. Así que nos pusimos a recordar y repasamos unas citas en los libros de actas del archivo municipal, donde viene que en Santa Coloma existía un parador o posada llamado “La Esperanza”. Allí se ponía el colegio electoral en el siglo XIX y hay varias citas de cobros de sisa del vino. Creemos que ese parador o posada, como viene recogido en las actas, es la casa que está justo enfrente de las escuelas. Entonces ya nos cuadra más, ese pasabolos sería al que jugaban los que hacían un alto en el camino y pernoctaban allí.

SOXOGUTI

La bolera de Soxoguti nos contaba Maxi Yarritu Gotxi (78 años) que él no la ha conocido, pero que tiene oído a su padre que estaba pegado al cementerio a la parte de abajo, donde han puesto los buzones. Por lo tanto, sabemos por este testimonio que este pueblo contaba con bolera y cerca de la iglesia, pero no sabemos a qué modalidad se jugaba.

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Punto rojo la iglesia, azul el cementerio y raya verde el carrejo.

RETES DE TUDELA

No hay vecino en Retes que no supo decirnos dónde estaba ubicada la bolera, todos de cierta edad se acordaban perfectamente y nos comentaban que era pasabolo, un tablón con tres bolos y lanzarla cuanto más lejos.

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En unos de los testimonios recogidos (este tampoco ha querido que apareciera su nombre), nos decía que “era un carrejo con una madera y se ponían tres bolos. Alguna vez que tiraban llegaban hasta el pueblo dónde el baile. Mojaban los bolos, se supone que para que iría con más fuerza. Hasta el año 70 o así se jugaría”.

Lo de que llegaban los bolos hasta la plaza lo recuerdan todos.

Esto de mojar los bolos, nos comentó más gente como Ramón Aretxabala (72 años). Se acordaba que “solía haber un pequeño pozo para mojar los bolos, se supone para que deslizara mejor la bola y no se agrietase”.

MENDIETA

El siguiente testimonio es de un vecino de Mendieta de más de 70 años, que ha vivido allí siempre, con el que solemos hablar mucho y es muy majo, pero por lo que sea no quiere que aparezca su nombre. Nos decía que “la he conocido, pero no ha visto jugar. Era un carrejo y se debían poner tres bolos. La dirección era para la casa de Tito, para allí debían ir los bolos”. Nos llevó exactamente donde estaba ubicada, en el término que llamaba El Campo.

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SIERRA SÁLVADA-GOROBEL

Kobata

La sierra aun no siendo del municipio es un terreno comunal dónde la Junta de Ordunte tiene derecho de pasto desde hace siglos. Por este motivo y porque nuestros antiguos pastores jugarían en el poco tiempo libre que les quedaría, la hemos incorporado.

Nos contó Maxi que “en Kobata allí cerca de la “txaulas”, había una y algún resto queda, a la parte de abajo de la Corralada, detrás de la chabola nueva”.

Así lo afirma también Enrique Arrazuria en su libro: “También hubo otro en Kobata, en la zona de las txaulas, a unos 60 metros de la “Corralada” donde jugaban los pastores cuando sus quehaceres diarios se lo permitían, se dejó de jugar sobre 1940”.

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En el recuadro rojo debía estar.

Como vemos, en todos los pueblos las boleras vistas no de oídas, eran de pasabolo, pero no queda ni un vestigio de ellas. Así que fuimos a Artieta, un pueblo que linda con nuestro municipio dónde restauraron el pasabolo, para que os hagáis una idea de cómo eran. Un pasabolo que conserva todo lo antes mencionado, el pequeño pozo para mojar las bolas, la cureña, las tres cajas para los bolos…

Los motivos de los que se dejó de jugar no vamos a intentar explicar porque nos daría para largo. Lo cierto es que sólo conservamos una, la del frontón, en este caso un juegabolos de remonte o bolatoki, dónde hace años que no se ve jugar.

Como habéis podido apreciar, tenía tal importancia en la sociedad el juego de bolos que nos ha dejado hasta dichos populares. Os dejamos estos dos, con los que queremos concluir este humilde artículo:

Éste de Artziniega decía: “A los de Sojo a mús se les podía ganar, pero a los bolos no”.

Y éste recogido en Aramaio por Joaquín Jiménez, que viene a responder a la pregunta ¿Qué tal? Tirando o como siempre”: “Zer moduz? Aurrera bolia , atxeango amporra jo arte eta gero asi ostera”. (La bola para delante hasta que toque el tronco de atrás y luego empezar de nuevo).

#De todos los testimonios recogidos tenemos el nombre, apellidos y edad, pero por h o por b algunos no les apetecía que salieran sus nombres.

Bibliografía:

  • Juan José Zorrilla López. Bola jokoa = El juego de bolos (2005).
  • Estanislao Jaime Labayru y Goicoechea. La historia general del Señorío de Bizcaya.
  • Revista Aunia nº 6 del año 2004.
  • José Iturrate. El Santuario de la Virgen de la Encina (1998) .
  • Carlos Glaria García. ETNOGRAFIA DE LAS ENCARTACIONES DE BIZKAIA JUEGOS DE BOLOS TRADICIONALES. Valle de Somorrostro y Anteiglesia de Barakaldo. Anuario EUSKO FOLKLORE de 1988, tomo 35.
  • El Gordejuela de Antaño (2000).
  • Angel Nuño García. El Valle de Mena  y sus pueblos. Tipografía Artística. Santoña, (1925).
  • Joaquín Jiménez. “El juego de bolos en Alava”.Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Alava (1970).
  • Enrique Arrazuria. Memoria del BOLO DE REMONTE (2012).
  • Archivo municipal de Artziniega.
  • Herria.

Fotografías:

  • Archivo municipal de Artziniega.
  • Artziniega Museoa.
  • Enrique Arrazuria. Memoria del BOLO DE REMONTE (2012).
  • Floren Bombín.
  • #ArtziLeaks.

Puente de La Lastra

El lugar de La Lastra se encuentra junto al río de Artziniega, bajando por el camino de hormigón que sale desde el Campo de Abajo (hoy Geltoki Plaza) a la izquierda, antes de pasar el pilón automático que regula el acceso al casco antiguo y que tantos bajos de vehículos ha rediseñado los últimos años. La palabra “lastra” es (y sobre todo era) habitual tanto en castellano como en euskera, es de origen incierto y designa una losa de piedra lisa. Esa lastra o losa de piedra lisa es exactamente lo que nos encontramos allí en el mismo cauce del río.

Para cruzar este río -que es el principal de Artziniega- por ese lugar tenemos un vado de cemento construido a finales del siglo pasado;  y a la izquierda un puente de piedra en arco espectacular. Y no lo decimos nosotros lo de espectacular, que también, lo dicen arqueólogos o historiadores que han escrito sobre ello como Agustin Azkarate Garai-Olaun, Victorino Palacios Mendoza o José Rodríguez Fernández.

A este puente mucha gente en el pueblo le llama “puente romano”. Pero de romano no tiene nada, y tampoco de medieval. Ni siquiera de románico, ni mucho menos. Denominar romano a esa tipología de puentes no sólo pasa en Artziniega, es muy común en todos los lugares que controlaba el antiguo imperio romano, así que estáis perdonados (uno de los que suscribe también le llamaba así de niño). En este artículo vamos a intentar explicarlo.

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Puente de La Lastra. Año 1917. (Creemos que será anterior)

En el libro Arabako zubiak-Puentes de Álava  viene recogidas unas citas, entre otros, de Jean Mesqui, un afamado ingeniero francés que ha escrito infinidad sobre puentes.  A pesar del localismo, nos parece importante para corregir este tópico erróneo sobre la cronología de dicho puente:

La construcción de “arcos subidos” –en expresión que figura varias veces en nuestros documentos- aumenta su capacidad de desagüe constituyendo en ese sentido un avance notable. No obstante, tenía también diversos inconvenientes particularmente en los puentes de un solo ojo como la necesidad de recurrir a cimbrados costosos, su fragilidad constructiva y, sobre todo, la inestabilidad de las rasantes alomadas como consecuencia de la altura que alcanzaban las claves (Ibidem: 171). Este tipo de puentes será característico de regiones montañosas con ríos de cauces de poca anchura que presentan, no obstantes, una importante caudalosidad relativa, como es el caso de la cuenca cantábrica alavesa (R. Galdós, E .Ruiz Urrestarazu, 1983: 81). Durante siglos, los puentes de estas regio lanes fueron fundamentalmente de carácter lígneo: “Dans les régions montagneuses, oú les crue torrentielles doivent s´écouler dans des temps trés brefs, les constructeurs édifient de préférence des ponts de bois, moins coúteux á remplacer” (J. Mesqui, 1986: 171). Muchos de estos puentes de madera comenzarán a ser sustituidos por obras de “cal y canto” a partir del siglo XVIII tal y como, paradigmáticamente, puede observarse en la cuenca cantábrica alavesa. De los 59 puentes catalogados al norte de la divisoria de aguas cantábrico-mediterránea, 45 (77, 58%) fueron construidos durante los siglos XVIII y XIX y 30 de ellos son de medio punto ofreciendo, frecuentemente, perfil alomado. Los ejemplos que pueden traerse a colación son numerosos tanto en la cuenca cantábrica como fuera de ella. Los puentes de La Lastra,(…)etc. constituyen sendos ejemplos de puentes que  responde a una tipología común que se extenderá por la región a lo largo del siglo XVIII: único arco que voltea en medio punto, dovelas de buen tamaño bien escuadradas y rasante quebrada. Como señala J.Mesqui (Ibidem :173), resulta divertido constatar que este tipo de puentes, que no pueden llevarse más allá del siglo XVIII, son precisamente aquellos que – debido al alomamiento de su perfil- reciben con frecuencia la consideración de romanos o, más comúnmente, de medievales.

Como hemos dicho, no sólo pasa esto aquí, es un tópico erróneo desde Fisterra hasta  el Kurdistan, y como dice J. Mesqui en el libro Le pont en France avant le temps des ingénieurs (1987): “un mito cuidadosamente mantenido por los arqueólogos del siglo XIX: les bastaba exhibir un pilote de madera o un azuche metálico para revelar la existencia de un puente romano”.

MORFOLOGÍA

Este puente es un ejemplar de un solo ojo, que salva el cauce del río volteando un arco de medio punto de generosas dimensiones. Tanto la boquilla del arco como su plementería son de sillería, mientras que tímpanos, estribos y otros elementos secundarios se levantan en fábrica de mampuesto regular (mampostería). La rosca del arco, en su lateral derecho aguas arriba, se encuentra modificado por las obras de encauzamiento realizadas, obras que también afectaron a la zapata del puente, oculta en la actualidad por un encofrado (de casi un metro del altura) de hormigón. El puente conserva todavía sus antepechos, efectuados en tosca factura, y un empedrado dividido en dos calles por un cordón central. Los tímpanos como tal no existen, sino que los macizos de mampostería exteriores corresponden con los pretiles de la plataforma viaria que rematan en bloques a rajuela.

Las medidas son las siguientes:

Puente

Alomado.

Longitud total: 12m.

Anchura: 2,75m.

Arco

Medio punto.

Luz: 9,20m.

Flecha 4,70m.

Pretil

Anchura: 0,50m.

Altura 0,70m.

Vía

Encachado.

Anchura 1,80m.

Como vemos, la tipología de este puente es exactamente la que nos describe J.Mesqui y compañía, también el lugar o río. Un río por el que normalmente baja poco agua y de cauce estrecho, pero que cuando llueve mucho o hay deshielo en la Peña trae gran caudal. Además, hay más ejemplos de este tipo de puente construidos en Álava y otras partes del mundo en los siglos XVIII y XIX.

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CRONOLOGÍA

En el archivo histórico municipal de Artziniega no se encuentra ni el autor ni el año en que se hizo este puente. Posiblemente  fue una obra hecha por la provincia, así que en algún archivo histórico provincial podrá estar la documentación, aunque dudamos mucho de que exista si en trabajos de gente tan prestigiosa no aparece  y arqueólogos de la Universidad del País Vasco tampoco han encontrado nada al respecto. Así que con la documentación que hemos recabado vamos a hacer una cronología y tratar de poner fecha de construcción a este puente, que coincide con el siglo dado por los expertos.

· Año 1495:

El 21 julio de 1495 los Reyes indican que Lope de San Pelayo, en nombre de la villa y tierra de Arciniega, les dijo que hacía mes y medio que hubo gran diluvio y tempestad de piedra y agua, que llevó todos sus puentes, esta información la envía al Consejo para que provea lo que proceda.

· Año 1537:

El 16 de Febrero de 1537 el Rey Carlos I otorga una carta de poder a la Villa de Arceniega para reparar los cuatro grandes puentes que hay en los términos de la Villa que  las grandes avenidas de agua habían derribado o llevado porque estaban mal reparados.

·Año 1591:

Un pleito sobre heredades del 26 de Agosto de 1591 decía: “otra pieça en basave sobre la puente de carrera”.

·Año 1659:

El 7 de Mayo de 1659 las Juntas Generales de Álava aprueban la memoria de los puentes de la provincia que se deben reparar a costa de ella y de los que corren por cuenta de los lugares en los que se encuentran. Aquí aparecen los cuatro puentes generales de la provincia pertenecientes a Artziniega, que son: “Ureta, Urtave, Santa Olalla y Barrache” (en la transcripciones que hay al respecto pone Santa Olar, para nosotros pone Santa Olalla).

· Año 1731:

Apeo entre la villa de Artziniega y la Tierra de Ayala del 24 de Setiembre de 1731: “Se allo otro (mojón) a lo ultimos de las carcabas que le yzieron de parte de la Villa en el paraje que llaman ganzabala y bajando bia retta junto y arriba del sendero que sale del barrio de pettiz azia la villa y a la vista de la tejera de Garabilla”

· Año 1737:

Libro de cuentas del año 1737 del archivo municipal de Artziniega: “dos días de Bereda para componer el ponton de La lastra”.

· Año 1741:

En un mandamiento fechado el 22 de febrero de 1741 por parte de las Juntas generales de Alava para que arregle a su costa, del puente de Arciniega se dice lo siguiente: “que se compone de tres zepas muy bien executadas por su frontal y que por no aver de roble los echan de enzina y a pocos años se pudren y se caen con brevedad”. También dice que aunque no sea general es igual o más importante que los otros generales por la cantidad de arrieros que bajan de la Peña de Angulo o los otros dos portillos, con vino hacia Bilbao y otros muchos pueblos. Entonces instan a que se haga de piedra para que sea permanente. Estaban hablando del puente de Gordeliz.

· Año 1747:

En un mapa topográfico que se encuentra en el archivo de la Chancillería de Valladolid que se realizó debido a un pleito entre los concejos de Artziniega y Mendieta, sobre posesión y aprovechamiento de términos, aparecen cinco puentes que son: “Ureta, Urtabe, Santa Eulalia, Molinos de Arriba y Varrachi”.

· Año 1769:

En una carta remitida el 3 de Marzo de 1769 por el capellán de Soxo Francisco de Gorbea Viergol al geógrafo del reino Tomás López y Vargas para hacer el Atlas Geográfico de España, en este caso el territorio que abarcaba la Vicaria de Tudela, y posterior trabajo publicado con mapa y todo, dice lo siguiente: “en el Rio de Arceniega se encuentran los puentes de Ureta, de Urtabe=la de Abajo=la de la Lastra=la de Arriba=la de Barrachi= y la de Gordeliz, y no os cuento los pontones que hay hasta la Peña”.

· Año 1855:

El acta de la sesión celebrada el 10 de Agosto de 1855 dice: “Mediante el mal estado en que se encuentra el  Puente de la lastra y algunos otros se acuerda se proceda a la reforma de los pretiles”.

· Año 1859:

En una sesión extraordinaria en la casa consistorial de la Villa de Artziniega celebrada el 7 de Setiembre de 1859 se acuerda “que se componga el puente de la lastra y se arreglen las cunetas desde Barreteguren a Ureta como también los pasos malos que hay desde Barrachi a tomar el camino de la Fuente de la Fragua”.

· Año 1937:

Carta remitida al Ayuntamiento de Artziniega el 13 de Febrero de 1937, en plena guerra civil: “En contestación a su oficio comunicación de fecha 11 del corriente referente al acuerdo de 2 de Enero último por ese Ayuntamiento: Debo manifestarle que por el Ayuntamiento de aquella fecha se acordo la construcción y arreglo del camino de la Lastra a Valderrama así como el arreglo del estribo y realzamiento del puente”. Esta obra la hizo Isidoro Urruela de oficial y  Félix Aretxabala como peón. Los materiales accesibles se llevaron mediante vereda y lleva la firma de Eugenio Yarritu, acompañada de un Salud y República.   

 

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Postal de principios de los 80.

 

CONCLUSIÓN

En el año 1495 vemos que en Artziniega había varios puentes; en 1537 que eran cuatro, nmientras que en 1591 nos hablan por primera vez de una construcción para pasar dicho río a Basabe, (Basabe se encuentra más arriba que La Lastra). En esa época se llamaba la puente” tanto a pontones como a puentes, fuera cual fuera el material de que estuvieran hechos.

En cuanto a los siglos XVII y XVIII las citas son abundantes: en 1659 nos dicen cuáles eran esos puentes que había en Artziniega, los principales y hechos a “cal y canto” (de piedra), que son Urtabe, Ureta, Santa Olalla y Barratxi. En 1731 vemos que esa “carrera sobre la puente”, era un camino que iba desde la Villa hasta el barrio Petiz en Llanteno, camino ya convertido en senda que hemos conocido, hoy muy cerrada. En 1737 nos habla de un pontón, por lo tanto lo que había allí era un pontón, no un puente, porque como vemos en el mapa de 1747, no aparece ningún puente de La Lastra. Como novedad, ya nos habla del puente de los Molinos de Arriba (el que está en la escuela y viejas piscinas). En 1741 nos hablan de un puente de madera en Gordeliz que la diputación da permiso para hacerlo de piedra. En 1769, el párroco de Soxo ya nos habla del puente de La Lastra y aparece en el mapa. Y dice que no nombra pontones, sólo puentes.

Es por tanto en ese lapso de tiempo precisamente cuando creemos que se construyó el puente de La lastra actual: entre 1747 y 1769. Seguramente  antes habría un pontón de madera como el de Gordeliz, que debido a que su madera se pudría lo hicieron ya de piedra. Posteriormente se hicieron varios arreglos y en el año 1937, dado que que se estaba hundiendo porque los estribos estaban en el lecho del río, ponen las zapatas de cemento y lo realzan. Por lo que dicen los expertos, el puente sería algo más alto, y esto se puede apreciar en la foto de 1917. Por lo tanto, como bien dicen los que han escrito sobre él, nosotros también creemos que este puente se hizo en el siglo XVIII, y que tuvo que ser después del año 1747 y antes de 1769.

Podéis observar el estado actual de este espectacular puente y lugar en este vídeo grabado por Alaitz Bombín Gutiérrez con un dron (vehículo aéreo no tripulado) publicado en Youtube el 24 de Junio de 2017. Se aprecia que necesita un lavado de cara urgente. Es ahora a las instituciones competentes a las que les toca dar pasos para su conservación, antes de que sea tarde. Y a partir de hoy mismo vamos a intentar llamarlo por su nombre PUENTE DE LA LASTRA, que de romano como hemos intentado explicar no tiene absolutamente nada.

 

Nominación de los puentes: Puente de Ureta, puente de Urtabe, puente de Abajo, Santa Eulalia o Santa Olalla (es el mismo, estaba río abajo del actual que está por Tubacex), puente de La Lastra, puente de los Molinos de Arriba o de Arriba (estaba pegado al actual que está por el colegio), puente de Barratxi (recién restaurado) y puente de Gordeliz (muy cerquita de actual, aguas arriba).

Bibliografía:

  • Agustín Azcarate y Victorino Palacios (1996), Puentes de Alava/ Arabako zubiak.
  • Victorino Palacios Mendoza y Jose Rodriguez Fernandez (2008), Patrimonio arquitectónico en la Cuadrilla de Ayala : elementos menores /Aiarako Koadrilako ondare arkitektonikoa. Elementu txikiak.
  • Jean Mesqui (1987), Le pont en France avant le temps des ingénieurs.
  • Salvador Domingo Mena (2015), Caminos burgaleses: los caminos del norte (siglos XV y XVI).Tesis doctoral dirigida por Juan José García González.
  • Chancillería de Valladolid.
  • Archivo General de Simancas.
  • Archivo histórico municipal de Artziniega.
  • Archivo histórico municipal de Ayala/Aiara.
  • Archivo de las Juntas Generales de Álava.

Fotografías:

  • La Hormiga de Oro, 5 de Enero de 1918, número 1.
  • Postal anónima.

Ganzabala

XVIII. mendeko bi agiritan orain arteko bilketetan jaso gabeko toponimo bat jaso dugu, Artziniega eta Lanteno arteko mendi baten euskarazko izena: Ganzabala.

ganzabala

1495. urtean topatzen dugu Aiara Herria eta Artziniegako Uriaren arteko mugen ondoriozko gorabeheren lehenengo lekukotasun idatzia, bi jurisdikzioak banatzen dituen lerroa ezarri zuen Sentencia Arbitraria agirian. Ebazpen horrek, itxuraz, aspalditik zetorren auzi bati konponbidea eman zion, eta ondorengo mendeetan bi jurisdikzioen arteko muga bere horretan mantendu zen.

Muga hori, dena dela, aldiro egindako apeoen bitartez berrikusiko zen, bi jurisdikzioetako ordezkariak bertan zirela. Apeo horien aktak Aiarako Udalaren artxiboan gordetzen dira eta oso interesgarriak gertatzen dira lurraren deskribapenaren eta toponimiaren aldetik. Baina deskribapen mamitsu horiek hurrengoetarako utzi eta oraingoan agiri horietako bitan aurkitutako lekukotasun toponimiko bat ekarriko dugu azalera, bertoko historia linguistikoaren aldetik zinez interesgarria dena eta orain arte jaso barik egon dena.

1731ko apeoa

Irailaren 24an Santutegi ondoko putzuan (edo oxinean, inguruotan esaten zen bezala) batu ziren mugarrien berrikuspena egiteko Aiarako alkate Juan Joseph de Aldama eta Artziniegako alkate Nicolás de Gorbea Menoyo. 1495eko ibilbide berbera eginez, lehenengo Mendietarekiko mugarriak egiaztatu zituzten, ondoren Uretatik aurrera Lantenoko ibarrako muga zeharkatzeko. Hain zuzen ere zati horretan topatu dugu aipatutako lekukotasuna:

“Se allo otro (mojón) a lo ultimos de las carcabas que le yzieron de parte de la Villa en el paraje que llaman ganzabala y bajando bia retta junto y arriba del sendero que sale del barrio de pettiz azia la villa y a la vista de la tejera de Garabilla”.

Ikusten denez, “Ganzabala” irakurtzen da testuan. Toponimo argia da eta oso deskriptiboa (gain zabala); guk dakigula, orain arte egindako bilketa toponimikoetan jaso gabea da. Emandako azalpenekin, gutxi gorabehera geografikoki kokatu dezakegu lekua: Lopetarache baino harago, Lantenoko Petiz auzora doan bidexkatik hurbil, Garabillako teila-lantegia ere bertan dela… Baina urte batzuk geroago egindako beste mugarri-ikuskapen batek argituko du kontua.

1764ko apeoa, kokapena argitzen

Urte horretako urriaren 8an batu ziren Santutegiko oxinaren ondoan Artziniega eta Aiararen arteko apeo orokorra egiteko. Manuel de Retes Mendieta zen orduan Aiarako alkatea, eta Juan Antonio Bibanco Artziniegakoa. Beste hainbat agintari eta herritar ere bertan ziren eta lehen azaldutako ibilbide berberari ekin zioten. Oraingoan, 1731ean “Ganzabala” azaldu zen inguruari dagokion pasartean, honela dio:

“(…) Desde este y haciendo buelta por los riberos de Ubaltorre a la cruz de Loperatache. Desde este subiendo por la heredades labrantías al pico de Villoran; desde este al ribero ynmediato a la senda que atrabiesa y se dirige a Petiz; desde este al cumbre de Ganzaballa que comunmente llaman Balderrama; Desde este bolbiendo y vajando por el dho cumbre…”

Aldaera fonetikoa gorabehera (oso ohikoa da l>ll eboluzioa), kokapen geografikoa oso zehatza da kasu honetan eta, gainera, esaten da zein den Ganzabalari ematen zitzaion ohiko izena: Balderrama. Hau froga erabatekoa da lekuaren kokapena argitzeko, Valderrama toponimoa gaur egun arte gorde delako Artziniega, Soxoguti eta Lanteno artean, Zaballa-Ganzorrotz mendiaren azpian, dagoen mendi-basoa izendatzeko.

Lekukotasunaren balio linguistikoa

Pentsatzekoa da bi toponimo hauek elkarren ondoan bizi izan zirela luzaro, Valderrama izena gutxienez XVI. mendetik erabili zelako, idatzizko dokumentazioan azaltzen denez. Beraz, euskarazko izena eta gaztelaniazko izena zuen leku batez ari gara, guztiz ezberdinak.

Honek bi datu garrantzitsu ematen ditu historia linguistikoaren aldetik: agerian jartzen du berriz ere bi hizkuntzak elkarren ondoan -eta are nahasian- bizi izan zirela Artziniega inguruan, eta bestetik euskararen galera denboran hobeto kokatzeko pistak ematen dizkigu, Ganzabala izena ez delako jasotzen XVIII. mendearen ondoren; adibidez, 1803ko apeoan dagoeneko Balderrama baino ez da aipatzen. Halako graduazio bat antzematen da:

1731 Ganzabala > 1764 Ganzaballa/Balderrama (bigarrena nagusi) > 1803 Balderrama

Hau ikusita, Lanteno eta Artziniega inguruan XVIII. mende erdialdean ezarri liteke euskararen galera, beste lekukotasun batzuek ere aditzera ematen dutenez.

Bonus track: Villoran / Billorra

Agiri hauei esker beste toponimo bat deskubritu dugu, 1764 eta 1803ko apeoetan azaltzen dena, Villoran eta Billorra formekin, hurrenez hurren. Kasu honetan kokatzea oso erraza da, Lapetaratxe eta Petizera zihoan bidearen artean dagoen mendia delako ezbairik gabe. Larremontxina izena eman izan zaio azken urteotan tontor horri, baina ez dugu idatzian jaso forma hori 1928. urtea baino lehenago.

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Artziniegako uria eta atzean Ganzabala mendia

(ES)

En el año 1495 encontramos el primer testimonio escrito sobre los conflictos territoriales entre la Tierra de Ayala y la Villa de Artziniega, con el documento denominado Sentencia Arbitraria, que establecía la línea divisoria entre ambas jurisdicciones. Esta sentencia solucionó un contencioso que  al parecer veía de antiguo, y definió un límite que se mantendría durante los siglos siguientes.

Ese límite sería revisado periodicamente mediante los denominados apeos, en los que se revisaban los mojones en presencia de autoridades de ambos lugares y vecinos. Las actas de estos apeos se guardan en el archivo municipal de Ayala y resultan de gran interés en cuanto a la descripción del terreno y la toponimia. Pero dejaremos por el momento esas interesantes descripciones para otra ocasión y vamos a centrarnos en una curiosidad toponímica descubierta en dos apeos del siglo XVIII, una curiosidad no conocida hasta ahora y que resulta relevante desde el punto de vista de la historia lingüística.

El apeo de 1731
El 24 de septiembre de 1731 se reunieron junto al pozo del Santuario de la Encina, encabezados por el alcalde de Ayala, Juan Joseph de Aldama, y el de Artziniega, Nicolás de Gorbea Menoyo, para realizar la revisión de los mojones. Siguiendo la misma ruta que en 1495, comenzaron revisando el límite entre Mendieta y la villa, para después, pasando Ureta, recorrer la muga con el Valle de Llanteno. Precisamente en este tramo encontramos el testimonio mencionado:

“Se allo otro (mojón) a lo ultimos de las carcabas que le yzieron de parte de la Villa en el paraje que llaman ganzabala y bajando bia retta junto y arriba del sendero que sale del barrio de pettiz azia la villa y a la vista de la tejera de Garabilla”.

Como se aprecia, en el texto se menciona el paraje de “Ganzabala”. Se trata de un topónimo transparente y descriptivo en euskera (alto ancho), y que no había sido recogido en los estudios ´hechos hasta el momento, que nosotros sepamos. Con las explicaciones dadas podemos más o menos ubicar el lugar: más allá de “Lopetarache”, cerca del camino que va de la villa al barrio de Petiz (Llanteno), a la vista de la tejera de Garabilla… Queda bastante claro. Pero es un apeo realizado unos años después el que nos aclara el asunto de manera definitiva.

El apeo de 1764, aclarando la ubicación
Ese año fue el 8 de octubre cuando se reunieron junto al pozo del santuario para empezar con el apeo entre Artziniega y Ayala. A la sazón era alcalde de Ayala Manuel de Retes Mendieta, y Juan Antonio Bibanco el de Artziniega. Otras autoridades y vecinos estaban también presentes, y comenzaron el mismo recorrido antes descrito. En esta ocasión, en la parte donde en 1731 apareció el nombre Ganzabala, nos dice lo siguiente el acta del apeo:

“(…) Desde este y haciendo buelta por los riberos de Ubaltorre a la cruz de Loperatache. Desde este subiendo por la heredades labrantías al pico de Villoran; desde este al ribero ynmediato a la senda que atrabiesa y se dirige a Petiz; desde este al cumbre de Ganzaballa que comunmente llaman Balderrama; Desde este bolbiendo y vajando por el dho cumbre…”

En este caso la ubicación geográfica es extremadamente concreta y además se nos dice cuál es el nombre que habitualmente se da a este término: Balderrama. Esta es una prueba definitiva para aclarar la ubicación del lugar, ya que el topónimo Valderrama es el que se usa hoy en día para denominar la elevación boscosa que está entre Artziniega, Soxoguti y Llanteno, bajo el monte Zaballa-Ganzorrotz. Vemos que “zabala” ha pasado a ser “zaballa” (l>ll), una palatalización habitual en el occidente de Euskal Herria.

Valor lingüístico del hallazgo
Es de suponer, y así parece, que estos dos topónimos, uno vasco y el otro romance, convivieron durante siglos, ya que el nombre Valderrama se documenta en Artziniega desde el siglo XVI. Por tanto, estamos ante un lugar que tenía dos nombres, uno vasco y otro castellano, totalmente diferentes.
Esto nos da dos datos relevantes desde el punto de vista de la historia lingüística de la zona: Pone de manifiesto una vez más que ambas lenguas convivieron en este entorno de Artziniega una junto a la otra, y nos da además pistas para ubicar mejor la fecha de la pérdida definitiva de la lengua vasca; y es que en fechas posteriores al siglo XVIII ya no se documenta el topónimo vasco: en el apeo de 1803 únicamente se menciona “Balderrama”. Se aprecia por tanto una graduación:

1731 Ganzabala > 1764 Ganzaballa/Balderrama (predomina el segundo) > 1803 Balderrama

Visto esto, se puede determinar a mediados del siglo XVIII la pérdida del euskera en el entorno de Artziniega, como así lo muestran también otros testimonios ya conocidos.

Villoran / Billorra: bonus track
Gracias a estos documentos, hemos descubierto también otro topónimo no registrado hasta ahora, que aparece en los apeos de 1764 y 1803 bajo la forma Villoran y Billorra, respectivamente. En este caso la ubicación del lugar es sencilla, puesto que se trata sin duda del montecillo que hay entre Lapetaratxe y el alto de Ganzabala/Valderrama. Se ha denominado a este lugar en las últimas décadas como Larremontxina, nombre del que no tenemos referencias escritas anteriores al siglo XX.

Euskarazko hitzak agiri historikoetan: aldapa

Gauza jakina da Euskal Herriko dokumentazio historikoa erdaraz idatzi izan dela ia osorik, salbuespenak salbuespen; gaitza da, beraz, euskaraz idatzitako testu administratiborik topatzea, eta zer esanik euskara aspaldi galdu zen lekuetan. Hala ere, euskarak, nolabait esateko, zipriztindu egin ditu testu asko, eta ez da horren zaila euskarazko berbak -eta are esaldiak- hor zehar sakabanatuta aurkitzea.

Artziniegako dokumentazio historikoari dagokionez, azkenaldian hitz zehatz batekin egun dugu topo, bi testu ezberdinetan: “aldapa” hitza.

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Aldapa hitza 1775eko hipoteken liburuan

Hala, Santutegiaren kanpoaldean jartzen ziren aldi baterako etxolak deskribatzen duen 1711. urteko testu batean, ondorengoa azaltzen da: “Mas da por descargo 17 reales que costó componer uno de los sitios, que están hechos de aldapa para las tiendas, fuera del cercado y sagrado de dicho santuario”.

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Arteko Landako etxolak. 1887. urtea.

XVIII. mende horretan bertan, urte batzuk geroago, Mendietako 1775eko hipoteken liburuan ere berba hori agertzen da. Honela dio zehazki agiri administratibo horretan: “La casa en que vibian serca en dho lugar de Mendieta asi como por cierzo al camino real su ondonera y aldapa y por lo demas 8 aires otras suias propias (…)”.

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Mendietako etxeak  60. hamarkadan

Gaur egun aldapa hitza “malda” edo “aldats” esateko darabilgu, eta hori izan da euskaraz dokumentatu den erabilera nagusia, hau da, gaztelaniazko “cuesta”. Baina testu bi hauek ikusita agerikoa da esanahi hori ez dela guztiz ondo egokitzen, kontuan izanda, gainera, erdialdeko euskalkietan jasotzen dela batez ere erabilera hori.  Baina aldapa hitzak dituen edo izan dituen beste esanahiei erreparatzen badiegu, zalantza argituko dugu; izan ere, “inguruak” edo “aldea/bazterra” adiera ere izan du, Orotariko Euskal Hiztegian ikusi dezakegun bezala:

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Ezbairik gabe esanahi hau askoz hobeto dagokio Artziniegako bi testuetan esaten denari, etxolen kasuan santutegiaren kanpoaldean zeudelako hain zuzen ere, eta are hobeto Mendietako etxearen kasuan Retana hiztegiak dakarren azalpenari erreparatuz gero: “designa en algunas zonas de Vizcaya la heredad contigua a la casa”. Kasu horretan esan dezakegu bete-betean datorrela bat deskribapenarekin.

Bibliografia:

  • Palacios Mendoza, Victorino (1981). Arabako nekazal-arkitekturaren inbentarioa V. Arabako kantaurialdea. Vitoria-Gasteiz: Arabako Foru Aldundia, Arkitektura Zuzendaritza.
  • Iturrate Saénz de la Fuente, José (1980). El Santuario de la Virgen de la Encina. Artziniega, Santuario de la Encina.
  • Euskaltzaindia (2005). Orotariko Euskal Hiztegia (16. ed.).  http://www.euskaltzaindia.eus helbidean kontsultatua.
  • Libro Hipotecas Cuadrilla Ayala. (1775). [Eskuizkribua] Arabako Probintziako Artxiboa, Vitoria-Gasteiz.