El procurador monolingüe vasco de la Hermandad de Artziniega en 1682

Hace 334 años, a finales de noviembre de 1682, se celebró como cada año la Junta General de Santa Catalina en el convento de San Francisco de la Ciudad de Vitoria. Allí acudieron representantes -procuradores- de todas las hermandades de Álava para tratar, debatir y solucionar diversos asuntos relativos a la provincia. La Junta, como era habitual, comenzó el viernes 18 de noviembre, y se prolongó hasta el viernes siguiente. Y fue precisamente a falta de un día para que terminara, el 25 de noviembre, día de Santa Catalina, cuando tras debatir sobre dónde guardar las armas que se compraron para hacer frente a una posible invasión francesa de Fuenterrabía, se recoge una circunstancia curiosa referida al idioma en el séptimo punto del acta.

Dice así el mencionado punto: “Sobre que no bengan procuradores a la junta que no sepan rromanze: En esta juntta, hauiendo rreconoçido que el procurador que bino por la hermandad de Arçiniega no sauía rromanze, ni entendía lo que dichos señores rresolbían y decrettavan, consideraron los yncobenientes que de no entender se pueden orijinar a su hermandad, pues no puede dar su voz y botto a los negoçios que se trattan en esta dicha juntta, decrettaron que de aquí adelante los procuradores que binieren de cada hermandad sean personas de las más ydónias y capazes para que puedan dar su sano botto y pareçer en todos los cassos que se pueden ofrezer en sus junttas, y que si así no le hiçieren sea multada la hermandad que la ynbiare en çinco mil marabedís y el procurador que biniere que no supiere rromanze en otros cinco mil marauedís, y mandaron que nos, los secrettarios, nottifiquemos dicho decretto a todos los dichos señores para que lo hagan sauer a todas sus hermandades y luego, yn continenti, nos los dichos secrettarios nottificamos dicho decretto a todos los dichos señores procuradores de esta juntta general, y el dicho señor don Anttonio González de Zuazo y Mújica, procurador de la hermandad de Aramayona, prottextó el dicho decretto, y dichos señores, sin enbargo de dicha protextta, mandaron que se execute de aquí adelante, y demás de dicha pena sean echados de la junta los procuradores que binieren y no supieren rromanze”.

Como se puede leer fácilmente en el texto, se afirma que el procurador que envió a la Junta la Hermandad de Artziniega no sabía castellano ni entendía los debates ni decretos, por lo que se adopta una decisión estricta: que de ahí en adelante los procuradores que acudan a las juntas deben saber por obligación esa lengua, o que de lo contrario se impondrá una multa a la hermandad y al propio procurador.  Esta decisión no provocó, al parecer, demasiada polémica, ya que el único de los presentes que mostró su disconformidad fue el procurador de la Hermandad de Aramayona, Antonio de Zuazo y Mújica. Evidentemente, si no sabía castellano, la lengua que conocía tenía que ser el euskera, y no otra.

No es, por otro lado, la primera vez que se da a conocer este suceso histórico; si no me equivoco, fue Ricardo Ciérbide quien en un artículo publicado en 1996 en Fontes Linguae Vasconum lo mencionó por primera vez, junto con otros testimonios inéditos acerca de la lengua vasca en Álava. Posteriormente ha sido mencionado en otros trabajos y libros, porque -como veremos después- se trata de un dato singular y valioso para la investigación de la historia del euskera en Álava, y sobre todo en esta frontera del oeste ayalés.

No aportamos por tanto con este testimonio una gran novedad, pero nos faltaba algo: el nombre de ese procurador monolingüe vasco de Artziniega. Y faltaba seguramente porque nadie había indagado, porque basta con mirar el acta en el Archivo de las Juntas Generales de Álava para descubrir el nombre: Manuel de Mezcorta (o Amezcortta). Así consta claramente, y así se llamaba el procurador en cuestión.

¿Quién fue Manuel de Amezcorta?

Hemos podido saber más detalles sobre Manuel de Mezcorta o Amezcorta gracias a un documento concreto: su expediente de limpieza de sangre e hidalguía. Este documento se guarda en el Archivo Municipal de Artziniega y nos aclara sin ningún género de duda que la persona que el 28 de junio de 1682 cumple los trámites para poder ser nombrado procurador fue Manuel de Mezcorta Santa Coloma. Y decimos que lo aclara porque en esa época vivían otras dos personas con el mismo nombre y apellido en la Villa de Artziniega, y este documento nos dice quién de los tres era.

 

Este tipo de documentos eran necesarios para acceder a cargos públicos, religiosos, judiciales o militares, y su objetivo era impedir el acceso de personas con ancestros “no cristianos”. Para ello, se da información escrita y exhaustiva en torno a la familia, mencionando parentescos, linajes y lugares. Así, en el caso de Manuel de Amezcorta vemos que padres, abuelos y “demás ascendientes por ambas lineas son fueron limpios de toda mala rraza de judios, moros y conversos”, y que sus padres eran Juan de Mezcorta Laiseca y Águeda Santa Coloma La Fuente, naturales ambos del barrio de Los Heros del concejo de Mendieta,  Tierra de Ayala (los pueblos de Artziniega pertenecían a ella), cerca del límite con Santa Coloma y en la falda del monte llamado Ezkebarro. Allí nació también Manuel el 24 de abril de 1661. Contaba por tanto con 24 años cuando fue elegido como procurador, y acababa de casarse con Francisca Mezcorta Ynorriza.  Con ella tendría siete hijos e hijas entre 1683 y 1701.

Así mismo, constan en el expediente los abuelos por parte de madre y padre. Por parte de padre eran originarios de Iratzagorria, Juan de Mezcorta de la casa Amezcorta en el lugar de Pando y Francisca de Laiseca de la casa Laiseca del lugar de Garagorta. Por parte de su madre, Antonio de Santa Coloma era de la torre del pueblo del mismo nombre, y Águeda de La Fuente (o Las Fuentes) de la casa Las Fuentes de Tramarría, barrio de Santa Coloma. Podemos ubicar así perfectamente el origen de las dos ramas de la familia en Iratzagorria y en el entorno de Santa Coloma-Áyega.

El expediente, como hemos dicho, se firmó el día 28 de junio, ya que era el día de San Pedro cuando se elegían los cargos públicos de Artziniega, en concejo abierto reunido en “la solana detrás de la parroquia de Santa María”: Alcalde ordinario, síndico-procurador, regidor y procurador a juntas generales. Había otro cargo, el de alcalde mayor, que era elegido directamente por los señores de Ayala. Ese año de 1682, por tanto, fue Manuel el elegido para representar a la Hermandad de Artziniega en la Junta de Santa Catalina. En el junta de Tierras Esparsas del año siguiente, celebrado en Arangiz, también figura Manuel de Mezcorta como procurador pese al incidente del año anterior, seguramente porque al tratarse de un cargo anual no podría cesar y debía concluir el periodo. Fue Pedro de Zaldibar quien sucedió a Mezcorta como procurador.

No sabemos mucho más sobre su vida, únicamente que ostentó algún cargo local más, en concreto el de síndico-procurador, y que era vecino de la Calle de Enmedio en 1710. Falleció en Artziniega el 20 de julio de 1735, a la edad de 74 años.

El origen de los (A)mezkorta

El solar del apellido Amezkorta se encuentra en Iratzagorria, en Gordexola, a escasos 5 km de Artziniega y Mendieta. La casa de Amezkorta no existe hoy en día pero el topónimo se ha conservado para denominar a un monte público o a una fuente, por ejemplo. Sin embargo,debía tratarse de una casa importante en los siglos XIV-XVII, según se aprecia en la documentación. Es curioso por otro lado cómo pese a tener su origen en Iratzagorria el linaje enseguida pasa a Artziniega y ya en 1507 es alcalde de la villa Juan Pérez de Mezcorta, y unos años más tarde, en 1569, Fracisco de Amezcorta. Una vez echadas las raíces en Artziniega, los Amezcorta no se moverán en los siguientes siglos demasiado de ese entorno y aparecen como vecinos (y mandatarios) de la villa y sobre todo del concejo de Mendieta. No es el único linaje con origen de Iratzagorria que en esos tiempos radica en Artziniega; así lo hacen también los Largacha o los Allende, por ejemplo. Se aprecia que Iratzagorria y otros entornos rurales como Llanteno o Áyega tenían una relación estrechísima con la villa y que son personas originarias de estos lugares en gran medida quienes la van poblando.

En cuanto a la alternancia entre la forma “Mezcorta” y la de “Amezcorta”, es muy temprana y se constata la aféresis (pérdida de la –a inicial) desde que se tiene documentación, pese a que alterna con la forma completa. Este fenómeno es muy corriente en los apellidos y toponimia del oeste vasco (veáse Txabarri, Norzagarai, etc). El apellido que llega hasta nuestros días, aunque ya fuera de Artziniega, es Mezkorta.

Amezkorta eta Laiseka etxeak Iratzagorrian

Amezkorta eta Laiseka etxeak Iratzagorrian

Los Heros auzoa eta Mendieta

Valor del testimonio desde el punto de vista de la historia del euskera

Salta a la vista que lo recogido en este breve texto de 1682 es un dato muy valioso a la hora de estudiar la geografía del euskera y su historia social en nuestra comarca. Por un lado, demuestra que personas de nivel social elevado eran monolingües vascas, dado que las personas que acudían a las juntas debía ser “ricos e abonados”. No acudía, por tanto, cualquier ciudadano, se debía tener nivel económico y social. Y por otro lado, el dato aporta algo de luz al asunto del euskera en Artziniega y su entorno y, al mismo tiempo, rompe algunos esquemas al mostrar que a finales del siglo XVII había personas con poder nacidas en Artziniega que solo sabían euskera.

Y decimos que rompe esquemas porque mientras que gracias a testimonios históricos y toponímicos disponemos de datos bastante fidedignos acerca de la situación lingüística histórica de otras zonas de Ayala y Álava, el caso de Artziniega es particular, debido a que la frontera histórica entre romance y vascuence ha estado fluctuando en nuestro entorno desde la Alta Edad Media, y esto ha hecho que la situación sea más complicada. Así, tenemos pueblos donde no se constata rastro del euskera (Retes de Tudela, Añes), pueblos de nombre vasco con poca toponimia vasca (Mendieta, Soxoguti), pueblos con nombre vasco fuera de los límites de Euskal Herria (Arza, Artieta), pueblos con nombre romances y abundante toponimia vasca, topónimos traducidos desde antiguo… hay un poco de todo y, además, faltan estudios concretos y en profundidad. Parece, como bien dicen Martínez de Madina y González de Viñaspre, que el límite pudo ser “permeable” y que movimientos de población también pudieron tener que ver en la situación lingüística concreta de estas poblaciones. No podemos olvidar, además, que la repoblación del Reino de Asturias en la Alta Edad media llegó hasta esta zona y que la comarca hasta el río Ibaizabal en el Valle de Llanteno estuvo primero en la órbita de Valpuesta, luego integrada en la Diócesis de Burgos y después en la de Santander, junto con las comarcas castellanoparlantes más al oeste.

Aun así, no es el suceso que protagonizó Manuel de Mezcorta el único testimonio de la presencia histórica del euskera en el entorno de Artziniega; así, en 1787, en el trabajo de Lorenzo de Prestamero “Memorial de Curatos de Álava” se dice que “Hablan el idioma bascongado muchos pueblos de la Vicaria de Vitoria, todos los de Gamboa, los mas de la de Salvatierra, los de la de Mondragon, Cigoitia, Zuya, Orduña, Ayala, Orozco y Tudela”. Sin embargo, este dato parece muy poco fiable, ya que pensar que en esas fechas tan tardías todos los pueblos de Artziniega, Sojo y el Valle de Llanteno la feligresía se expresaba en euskera es muy poco probable, en unas fechas en que por diversos testimonios sabemos que incluso en Llanteno la lengua vasca debía ser ya poco habitual.

De todos modos, y más allá de datos contradictorios, podemos ubicar la Villa de Artziniega dentro de la zona histórica de habla vasca a la luz de estos testimonios y a toponimia, al menos hasta el siglo XVII. Es llamativo en este sentido cómo en los siglos XV-XVII se aprecia, como hemos dicho antes, que son muchas las familias de Iratzagorria y Llanteno –obviamente vascoparlantes – que pasan a vivir a la villa (se puebla con ellas, por decirlo de alguna manera), y cómo las relaciones humanas principales se estructuran en ese espacio. Puede tratarse de un dato relevante también a la hora de determinar la situación lingüística.

A la vista de todo esto parece lógico pensar que el castellano no debía ser una lengua extraña para los habitantes de Mendieta o la Villa de Artziniega, en el mismo linde con zonas tradicionalmente romances, y por eso es precisamente llamativo el testimonio de 1682. Tal vez Mezcorta, a sus 21 años, no hubiera aprendido aun el castellano; o quizá exagerara su monolingüismo a consecuencia de algún debate o conflicto en la junta… son especulaciones ante un testimonio que parece claro y que en todo caso evidencia que Mezcorta era vascoparlante y vecino y natural de Artziniega.

Otros testimonios del uso de euskera en las Juntas Generales de Álava

La decisión adoptada a raíz del incidente con Manuel de Mezcorta de no aceptar procuradores que no supieran castellano tuvo sus consecuencia. Así, casi cien años después, en 1770, vemos cómo se rechaza al procurador de la Hermandad de Llodio Antonio de Aldaiturriaga y se impone una multa de 10.000 maravedíes por no saber castellano (“faltandole assi bien la qualidad de saber castellano, ni leer, ni escribir”). Se añade, además, que enviar una persona así vulnera el reglamento (“multaron con arreglo a la ley undecima, en la que se previene se embien sujetos idoneos”). Parece que posteriormente tal sanción quedó en suspenso, porque la hermandad argumentó que no había nadie en el Valle de Llodio que cumpliese tales condiciones.

De todas maneras, da la impresión de que en la práctica se actuaba de una forma más flexible en la administración pública alavesa a la hora de atender y tratar con euskaldunes monolingües y que incluso existía una suerte de servicio de traducción; así, en torno a esas fechas de finales del siglo XVVIII, en 1794, encontramos un escrito en las Juntas Generales en el que los procuradores de la provincia solicitan que se les abonen pagos por servicios extraordinarios. Dicha petición fue aceptada y se acordó pagarles 320 reales “por los muchos trabajos en las representaciones, cartas y dependencias de la provincia, servir de interprete de bascongados en alguna de ellas y otras varias ocupaciones”.

También podemos encontrar una actitud favorable a la lengua vasca en algunos pronunciamientos de las juntas, por ejemplo en el año 1819 cuando a solicitud de las hermandades de Llodio y Aramayona se decide dar protección a la lengua vasca en los lugares donde aún se hablaba, a la vista de que se iba perdiendo de manera continua.

Son como vemos pocos los testimonios escritos que tenemos, muestra de poca presencia que tuvo el euskera en la administración y las instancias oficiales, pero a la vez nos son muy valiosos para la investigación de la historia de nuestra lengua.

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Utzi erantzun bat

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